Junio 4, 2009
LA CRISIS FINANCIERA INTERNACIONAL Y SU IMPACTO
SOBRE LA ECONOMIA DOMINICANA: ANALISIS Y PERSPECTIVAS
Antes de iniciar este conversatorio con tan distinguidas personalidades y amigos que hoy nos acompañan, deseo agradecer a los Directivos de la Asociación Dominicana de Exportadores (ADOEXPO), su gentil invitación para participar como orador en este importante encuentro-almuerzo. Todos ustedes han podido apreciar, que durante mi actual gestión como Gobernador del Banco Central he procurado que mis comparecencias públicas se realicen, mayormente, desde la sede principal de nuestra institución, razón por la cual mis intervenciones en eventos de esta naturaleza se han reducido de forma significativa.
Sin embargo, les confieso, que ante el reto que representa la crisis económica mundial y motivado por la importancia estratégica que reviste este sector para el crecimiento económico, la creación de empleos y la generación de divisas, me ha parecido importante compartir con este selecto auditorio nuestra visión sobre la situación actual y las perspectivas de la economía dominicana, que es el tema principal de esta charla.
Pienso que todos los aquí presentes somos conscientes, de que aún prevalecen difíciles condiciones a nivel internacional producto de la secuela de una crisis financiera de tal magnitud y complejidad, que sólo se hace comparable con la Gran Depresión de 1929. Recordemos por un momento que las funestas consecuencias del famoso ?Crack del 29? en la economía de Estados Unidos, sobre todo en materia de consumo e inversión, pudieron ser superadas una década después, luego que sobreviniera un lento periodo de recuperación.
En esta oportunidad, sin embargo, me parece importante destacar que expertos de organismos internacionales e instituciones públicas y privadas de países desarrollados ya han avizorado el inicio de una recuperación de la economía de Estados Unidos y la mundial en los meses finales de este año. En efecto, los fundamentos de dicha recuperación están directamente asociados a los paquetes de estímulo fiscal aplicados y a la coordinación de esfuerzos de los bancos centrales alrededor de un mundo globalizado, dominado por avances tecnológicos no imaginados 80 años atrás.
Mucho se ha comentado, estimados amigos, sobre las posibles causas de esta crisis. Estoy seguro que la mayoría de ustedes han evaluado la actual situación internacional, considerando su vinculación con el sector externo. No obstante, permítanme presentarles brevemente y de forma apretada, los principales factores que, a nuestro entender, han desencadenado en la presente crisis global:
? En primer lugar, la combinación de políticas expansivas en materia monetaria y fiscal en los Estados Unidos, que dieron origen a un extenso período de bajas tasas de interés. Si bien en principio con ello se logró una rápida recuperación de la breve recesión que afectó a la economía estadounidense recién iniciado el nuevo milenio, posteriormente estas medidas generaron un cuantioso exceso de liquidez en los mercados financieros, que transmitieron a su vez incentivos incorrectos para un uso especulativo de la riqueza.
? En segundo lugar, la tendencia hacia la desregulación en los mercados financieros y bursátiles, que propició el surgimiento de voluminosas operaciones de la banca de inversión con instrumentos muy sofisticados y de alto riesgo, en un ambiente caracterizado por la especulación, lo que precipitó el estallido de la burbuja hipotecaria experimentada por Estados Unidos.
? Finalmente, sobrevino el contagio al resto de los países del mundo vía los mercados internacionales de capitales, que llevaron sus economías hacia el decrecimiento de su producción, consumo y empleo. Esto ha traído una crisis global, caracterizada por restricciones de flujo de capitales y de acceso al crédito en muchos países industrializados, junto a salidas de capitales desde los mercados emergentes y en desarrollo, y sobre todo, la pérdida de confianza en esas economías.
Habiendo ponderado sucintamente los orígenes del actual entorno internacional, quisiera referirme a cuatro temas fundamentales relacionados con el desempeño económico doméstico presente y futuro en el marco de esta crisis. En primer lugar, presentaré un análisis breve de las condiciones económicas y financieras que prevalecen a nivel local e internacional; en segundo lugar, expondré los efectos de la actual turbulencia financiera sobre el país; en tercer lugar, explicaré las medidas en el ámbito monetario que se han adoptado para enfrentar esta situación, y para concluir, analizaré las perspectivas de nuestra economía para 2009 en el contexto regional.
I. ¿DÓNDE ESTAMOS?:
CONDICIONES ECONÓMICAS ACTUALES
Como es de todos conocido, la crisis financiera internacional ha producido una rápida reducción de la actividad económica y el empleo a nivel mundial, particularmente en las naciones desarrolladas como los Estados Unidos, la Unión Europea y los países asiáticos. El principal reflejo de la actividad económica a nivel global ha sido la drástica caída en el comercio internacional. Para sólo dar un ejemplo, Japón, una de las principales economías exportadoras del mundo, ha experimentado una contracción de 50% en su comercio internacional. Más cerca de nosotros está el caso de México, que este año se estima decrecerá un 3.7%.
Por otro lado, hemos observado con asombro el colapso de prestigiosas instituciones financieras estadounidenses como Lehman Brothers, así como de la rama de seguros como AIG (American International Group) y otros sectores estratégicos de la economía. ¿Quién hubiera pensado que una compañía emblemática como la General Motors se declararía en quiebra, lo que acaba de ocurrir a principios de esta semana como consecuencia de esta crisis, y más aun que sería asumida por el Estado?
Debo señalar que aunque ya no hay pánico en el mercado financiero internacional, las condiciones actuales son todavía muy frágiles. Además, existe la preocupación de que la debilidad de la demanda externa provoque una espiral deflacionaria en las economías desarrolladas.
No obstante, varios indicadores muestran que los programas aplicados para proveer liquidez bancaria y aumentar la disponibilidad de crédito en los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, han comenzado a surtir sus efectos en esa economía. Sin embargo, no podemos afirmar lo mismo para la zona euro, en donde todavía no hay señales de recuperación. Como declaró recientemente el Dr. Georges Pineau, Representante Permanente en Washington del Banco Central Europeo: ?Todavía hay un largo camino por recorrer para abordar las debilidades del marco financiero existente en la Unión Europea?.
Por su parte, en América Latina, a pesar de la magnitud de los efectos de la crisis, los países de la región han sido menos afectados que las naciones desarrolladas y que el resto de las economías emergentes. De hecho, América Latina enfrenta esta crisis global con fundamentos más sólidos, es decir, menor deuda externa, marcos macroeconómicos más creíbles y flexibles, bancos más solventes y mayores niveles de reservas.
En el caso particular de la banca dominicana, el país recibió a principios de este año, una misión conjunta del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para realizar una evaluación consolidada del sistema financiero, en el marco del Programa de Evaluación del Sector Financiero, mejor conocido como FSAP por sus siglas en inglés. Los resultados de dicha evaluación, junto a la aplicación de pruebas de stress financiero, sitúan nuestras entidades bancarias en una posición de fortaleza patrimonial y altos niveles de solvencia para afrontar con éxito la crisis global, como consecuencia de la implementación de normas prudenciales cónsonas con las mejores prácticas y los estándares recomendados por Basilea.
Otro elemento que ha atenuado el efecto de la crisis en la región, es la poca exposición de nuestros sistemas financieros a hipotecas ?subprime? y otros activos ?tóxicos?, lo que ha dado margen para la aplicación de políticas monetarias y fiscales anti-cíclicas, con el objetivo de amortiguar el deterioro de las condiciones financieras externas y el decrecimiento de nuestras economías.
Sin embargo, no todos los países han sido afectados en la misma magnitud. Por ejemplo, México, Brasil, Colombia y Chile, han experimentado efectos negativos en sus términos de intercambio, mientras que los demás países exportadores de bienes primarios enfrentan condiciones más severas y con un menor acceso a los mercados de capitales. En contraste, naciones importadoras de commodities, como República Dominicana, se están beneficiando por el momento de los bajos precios del petróleo y otros bienes primarios.
II. ¿CÓMO NOS HA AFECTADO LA CRISIS?
COMPORTAMIENTO ECONOMÍA DOMINICANA ENERO-MARZO 2009
En la República Dominicana, a pesar de la agudización de la crisis financiera global y la menor actividad económica alrededor del mundo durante 2008, nuestra economía pudo cerrar el año pasado con un crecimiento de 5.3% y una inflación de 4.5%, lo cual nos colocó en una de las mejores posiciones de la región en el pasado año. Estos resultados evidencian que durante el 2008, pudimos sortear con éxito los primeros embates de esta crisis.
Cifras preliminares del primer trimestre de 2009, indican que el crecimiento de la economía dominicana fue de 1.0%, como consecuencia de las desfavorables condiciones externas, lo que refleja una desaceleración de la actividad económica comparado con el mismo periodo del año anterior cuando ascendió a 5.7 por ciento.
En síntesis, los resultados de la economía en el primer trimestre nos indican que el 54% de las actividades económicas tuvieron un comportamiento positivo, mientras que el restante 46% experimentó un marcado decrecimiento.
En este sentido, los sectores que evidenciaron mayor dinamismo fueron: comunicaciones (21.4%), agropecuaria (9.9%), servicios de intermediación financiera y seguros (8.5%), energía y agua (6.3%), enseñanza (5.3%), salud (3.5%) y alquiler de viviendas (3.1%).
Por el contrario, las actividades vinculadas al sector externo exhibieron un comportamiento acorde con el desfavorable entorno internacional. Esto incluye la actividad de explotación de minas y canteras (-74.9%), zonas francas (-13%) y hoteles, bares y restaurantes (-7.5%).
En lo referente a los precios, la tasa de inflación acumulada durante los primeros cuatro meses del año se situó en 0.89%, nivel significativamente inferior al observado por este indicador en igual período del año anterior, cuando alcanzó 2.79%. Por su parte, la inflación anualizada, medida de abril 2008 a abril de 2009, se ubicó en 0.69%, lo que refleja una importante desaceleración del nivel de inflación en el presente año. Más aún, este resultado en el contexto de América Latina es el menor dentro de los países de la región.
Como primicia puedo avanzarles que la inflación correspondiente al mes de mayo, registró un crecimiento de apenas un 0.11%. Con este resultado, el comportamiento de los precios en los primeros 5 meses del presente año apenas registra un crecimiento acumulado de 1.0%, situándose la inflación anualizada en tan sólo 0.47 por ciento.
En cuanto a las transacciones del sector externo, apreciados amigos, para el primer trimestre de 2009, cifras preliminares indican que el resultado global de la balanza de pagos fue prácticamente equilibrado, al ascender a un déficit de tan sólo US$27.7 millones, el cual fue financiado con el uso de las reservas internacionales del Banco Central.
En el caso de la cuenta corriente de la balanza de pagos, se verificó un déficit de apenas US$85.2 millones, lo que significó una reducción de US$591.3 millones respecto al monto registrado en el primer trimestre del pasado año, el cual ascendió a un déficit de US$676.5 millones. Esta mejoría en el resultado de la cuenta corriente, se explica por una disminución de las transacciones del país con el exterior medidas a través de una caída de las importaciones totales de US$1,097.6 millones, significativamente mayor que la reducción en las exportaciones totales de US$408.6 millones.
Por otro lado, algo que no es noticia para ustedes, durante el primer trimestre continúa la tendencia a la baja de los precios del níquel. Precisamente en respuesta a los niveles de los precios internacionales, Falconbridge mantiene el cierre de sus operaciones desde el segundo semestre del pasado año. Esto constituye la principal razón de la brusca caída de las exportaciones nacionales, las cuales se redujeron en US$254.9 millones.
Por el contrario, las demás exportaciones de productos tradicionales tuvieron un comportamiento positivo, siendo el azúcar y sus derivados el rubro que exhibió el mayor dinamismo. A su vez, renglones como cacao, café y tabaco cuyos valores exportados ascendieron a US$67.6 millones por encima de lo registrado el primer trimestre de 2008, a pesar de que algunos redujeron sus precios a nivel internacional.
Si bien es cierto que los valores exportados de los productos no tradicionales disminuyeron 10.2% durante el primer trimestre de este año, debe reconocerse que estos resultados están muy influenciados por el desempeño de los meses de enero y febrero, ya que a partir de marzo se evidencia un cambio positivo de su tendencia. Todos sabemos la importancia y dinamismo que ha presentado este sector. De hecho, les confieso que al revisar las informaciones para preparar este conversatorio, experimenté la grata sorpresa al percatarme de que este importante segmento ha triplicado su valor exportado entre 2000 y 2008, pasando de US$352.2 millones a US$1,114.9 millones.
En otro orden nos complace resaltar, que dentro de las actividades generadoras de divisas, el comportamiento del turismo, contrario a los dramáticos pronósticos de algunos analistas locales, sólo disminuyó en 7.8% en enero-marzo de 2009, equivalente a unos US$107 millones. Esta es una noticia alentadora, si nos situamos en el contexto internacional actual.
Igualmente, la disminución en el primer trimestre de la afluencia de turistas al país en apenas un 5%, es una muestra de que la República Dominicana sigue siendo un destino atractivo a nivel internacional. A manera de primicia, según informaciones del mes de mayo, el flujo de visitantes al país fue positivo en 2.41%, revirtiéndose la tendencia a la baja observada en los últimos 10 meses.
Otra importante actividad generadora de divisas para la economía dominicana, por su significativo impacto social, son las remesas las cuales presentaron un decrecimiento de apenas US$55 millones, respecto a igual período del pasado año. Entiendo que, a pesar de la desaceleración económica en Estados Unidos y Europa, las remesas durante este año continuarán siendo una importante fuente de recursos para el país. Una muestra de esto es que, según informaciones preliminares del Banco Central, en el pasado fin de semana se mantuvo el tradicional flujo de remesas característico del ?Día de las Madres?.
Para completar el análisis de la cuenta corriente, quiero destacar que el ahorro de divisas registrado en la factura petrolera de US$504.6 millones, conjuntamente con la reducción de US$599.5 millones que se verificó en el renglón de ?Otras importaciones?, compensó con holgura las reducciones de las actividades de los sectores: turismo, zonas francas, exportaciones nacionales y remesas, cuyas reducciones totalizaron US$570.9 millones. Esto es evidencia de que durante el primer trimestre del presente año, el país dispuso de las divisas suficientes para cubrir sus transacciones con el exterior.
En adición, la inversión extranjera directa, cerró el primer trimestre con un resultado positivo de US$636.8 millones. Este monto a pesar de ser inferior en US$435.1 millones respecto al año pasado, en el cual se verificó una significativa transacción de una prestigiosa firma licorera, resulta ser superior en 30% al promedio del primer trimestre de los últimos cinco años. Esto se torna aún más relevante si tomamos en cuenta la situación internacional y los escasos flujos de inversión hacia economías emergentes.
En nuestro país, las autoridades monetarias son conscientes de que existe una fuerte relación entre la tasa de cambio y la inflación, relación ampliamente evidenciada durante la crisis bancaria de 2003 y 2004. Por esta razón, en el Banco Central hemos manejado la política cambiaria bajo un régimen de flotación administrada, elegido en el marco del último acuerdo con el FMI y consistente con nuestra meta de inflación y de reservas internacionales.
La aplicación de este tipo de régimen cambiario en nuestro país nos ha permitido recuperar la estabilidad relativa de la tasa de cambio y mantener su valor en torno a su nivel de equilibrio de largo plazo, considerando nuestro grado de apertura comercial y la cercanía con la economía de Estados Unidos. Actualmente, el precio del dólar en moneda local se encuentra ligeramente por encima de su valor de equilibrio. Esta situación ha sido ratificada por estudios realizados por organismos internacionales como el FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo y por el propio Banco Central.
Quiero expresar en este auditorio que el objetivo del Banco Central en materia cambiaria es procurar que en la economía dominicana prevalezca una tasa de cambio competitiva, sin que ésta genere distorsiones que favorezcan a unos sectores en detrimento de otros. No consideramos adecuado promover un tipo de cambio que contribuya a subsidiar los problemas de costos de los diversos sectores, sin tomar en cuenta los efectos que este tipo de política cambiaria pueda tener sobre el resto de la población.
Ahora bien, las autoridades monetarias están conscientes de la importancia estratégica en materia de generación de divisas y creación de empleos del sector exportador, por lo que siempre apoyaremos iniciativas que fortalezcan esta actividad y la coloquen en una posición ventajosa con respecto a nuestros competidores internacionales.
Sin embargo, quiero reiterar que para el Banco Central la estabilidad relativa de la tasa de cambio es fundamental para evitar que se repitan episodios de depreciación excesiva como los vividos en el pasado reciente, lo que tendría un efecto devastador sobre el bienestar de la población y el desempeño de los sectores productivos nacionales.
En la carrera de Economía en la universidad, se nos enseña que la competitividad internacional de un sector aumenta cuando la variación de los precios internos es menor que la depreciación de la tasa de cambio. En consistencia con este enunciado, durante el periodo enero-mayo del presente año, el tipo de cambio en República Dominicana se depreció 1.48%, mientras que la inflación acumulada de los primeros cinco meses del año fue de 1%, como mencionamos anteriormente. Estos resultados sugieren que definitivamente la competitividad externa de nuestras exportaciones de bienes y servicios no ha sido afectada negativamente por razones cambiarias.
A pesar de que el panorama económico interno descrito hasta el momento no indica la presencia de presiones inflacionarias y muestra una balanza de pagos dentro de parámetros manejables, la economía ha dado señales de desaceleración de su ritmo de crecimiento, influido por los efectos de la caída de la economía de Estados Unidos y nuestra estrecha vinculación con ésta.
Por esta razón, la Junta Monetaria, previendo que la crisis internacional afectaría la demanda externa por bienes y servicios dominicanos, inició desde enero un proceso de flexibilización de la política monetaria para estimular la demanda interna, lo cual se complementa con los planteamientos de la Cumbre por la Unidad Nacional ante la Crisis Económica Mundial celebrada en el pasado mes de febrero.
III. ¿QUE ESTAMOS HACIENDO?
RESPUESTAS DE POLÍTICA MONETARIA
Efectivamente, debe resaltarse que las nuevas condiciones externas ameritaban una flexibilización de la postura de política monetaria que permitiera un aumento del crédito y una reducción de las tasas de interés del mercado. Por esa razón, el Banco Central ha venido adoptando una serie de medidas, a través de una baja significativa de su tasa de política monetaria y de la liberación del encaje legal. Es oportuno indicar que la República Dominicana es uno de los países de la región con mayor grado de proactividad en la adopción de medidas anticíclicas para contrarrestar los efectos de la crisis.
En particular, las medidas de reducción y liberación del encaje legal han puesto a disposición de la economía RD$19,697 millones, los cuales están orientados a estimular el financiamiento a la vivienda y dinamizar la construcción, por su efecto multiplicador a lo interno de la economía. De igual manera, se busca promover la canalización de recursos hacia las micro, pequeñas y medianas empresas, sector considerado de gran importancia en la creación de empleos, el aumento de la producción y la generación de divisas. Asimismo, dichos recursos podrán ser canalizados hacia el sector agropecuario y manufacturero.
El efecto combinado de este conjunto de medidas de carácter monetario ha acelerado el mecanismo de transmisión de las reducciones de las tasas de interés de política monetaria hacia las tasas del mercado financiero y ha permitido, a partir del mes de abril, lograr un incremento del crédito al sector privado.
IV. ¿HACIA DÓNDE VAMOS?
PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA DOMINICANA
Una vez incorporado en nuestros escenarios el comportamiento de la economía mundial, particularmente de Estados Unidos, y la dominicana durante el primer trimestre, así como el impacto estimado de las medidas adoptadas en el presente año por la Junta Monetaria, mantenemos una proyección del crecimiento económico no menor al 3% para 2009.
De hecho, el Banco Central, se mantiene atento, monitoreando mensualmente el comportamiento de las principales actividades económicas, para lo cual está calculando el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), constituyendo un instrumento valioso para la política monetaria. Durante el mes de abril, dicho indicador, registró un nivel superior al resultado acumulado enero-marzo como consecuencia de una mayor dinamización de la producción agropecuaria, una mejoría en las actividades comerciales y de transporte, así como un repunte del crédito.
En lo que respecta a la meta de inflación, ésta se proyecta entre 5% y 6% para el presente año, debido entre otros factores al comportamiento estimado del precio del petróleo y a su incidencia en la canasta familiar.
En lo relativo al sector externo, se proyecta que el déficit de cuenta corriente se ubique en torno al 6% del PIB, menor en 3.7% al déficit registrado el año pasado. Esto es consistente con los desembolsos de préstamos multilaterales y bilaterales previstos para el año, y con un resultado global de la balanza de pagos positivo de US$231.9 millones, lo que mejorará nuestra posición de reservas internacionales.
V. REFLEXIONES FINALES
La actual coyuntura internacional nos plantea muchas interrogantes en cuanto al ambiente y la estructura económica post-crisis. Definitivamente, las economías alrededor del mundo volverán a crecer. Sin embargo, el riesgo de los desequilibrios externos permanecerá y deberá constituirse en uno de los principales elementos a tomar en cuenta como parte de la agenda de transformación estructural que impulsan los principales organismos internacionales.
Además, debemos prestar especial atención a las vinculaciones entre las economías emergentes, como la nuestra, y los actuales centros de poder económico, los cuales, dicho sea de paso, se encuentran en franco proceso de transformación como uno de los resultados más trascendentales y tangibles de la crisis mundial.
La rapidez y la magnitud del crecimiento económico futuro dependerán de las vinculaciones entre las distintas economías. Entiendo, estimados amigos, que la economía global crecerá en la medida en que empiece nuevamente a asimilar los mayores niveles de producción transable por parte de los países en desarrollo.
Siempre he creído que para impulsar el crecimiento sostenido y superar la actual situación de crisis global, los países como el nuestro no tienen otra opción que no sea exportar cada vez más, en cantidad y calidad, diversificando su oferta sobre la base de incorporarle mayor valor agregado, conquistar nuevos mercados y aprovechar al máximo su inserción en la economía mundial a través de los distintos acuerdos de libre comercio hoy vigentes, pues la reactivación de los flujos comerciales conformará la verdadera salida del actual escenario mundial.
El sector exportador dominicano, a los fines de asumir este rol primordial en el proceso de reactivación económica, necesita y amerita una serie de iniciativas institucionales y sectoriales orientadas a mejorar su posición competitiva, sobre todo en materia eléctrica, portuaria, transporte, almacenamiento y costos laborales, por sólo citar algunas. Sin embargo, permítanme no abordar las mismas por no corresponder su alcance al quehacer de la autoridad monetaria y financiera.
Confieso que no soy un experto en los rubros con potencialidad para conquistar nuevos nichos de mercado, como lo es el Director del CEI-RD, el incansable amigo Eddy Martínez, pero entiendo que el sector exportador pudiera concentrarse – junto a otros rubros en que exhibamos ventajas comparativas- en productos orgánicos, por ejemplo: cacao, limón, mango, productos semi-procesados como conservas de frutas y vegetales, entre otros, los cuales experimentan una creciente demanda a nivel internacional.
Estamos convencidos, señoras y señores, de que para preservar la solidez de los fundamentos de la economía dominicana y enfrentar los grandes desafíos que tenemos frente a nosotros, se requiere determinación, trabajo duro y, sobre todo, confianza en nuestras potencialidades. Ya lo hemos demostrado en otras ocasiones, en que con el esfuerzo conjunto de los sectores público y privado, hemos logrado levantar nuestra economía, en momentos en que hemos sido golpeados por periodos de crisis.
Quisiera ya finalizando mi intervención, apreciados amigos, reafirmar lo señalado recientemente por el Presidente Leonel Fernández, en el sentido de que ?para alcanzar un crecimiento sostenido en una economía abierta como la dominicana, capaz de resarcir la deuda social acumulada en nuestro país, se requiere sustentar nuestro plan de desarrollo en un modelo integral que priorice el apoyo a los sectores productivos?, y yo agregaría: especialmente la actividad exportadora.
Reitero una vez más el compromiso de las autoridades monetarias con la estabilidad de precios y la vigilancia permanente a los eventos internacionales, para continuar aplicando las medidas necesarias que nos permitan continuar sorteando exitosamente esta difícil coyuntura y mantener nuestra economía por una senda de crecimiento y estabilidad macroeconómica. Con esta visión los exhorto, a que apostemos todos con optimismo a un futuro mejor para todos los dominicanos!
Muchas gracias.
2009-06-04 21:35:11