Economia

UNA RESPUESTA NECESARIA ANTE PLANTEAMIENTOS INNECESARIOS Y SIN FUNDAMENTOS

Por Olga Díaz Mora*

En el artículo publicado por el Dr. Andy Dauhajre en el periódico El Caribe de fecha 15 de junio de 2009, con el título ?BAJELE MUCHO, BANCO CENTRAL, BAJELE MUCHO, en forma olímpica y poco sustentable, se pretende cuestionar ?incluso llegando a poner en dudas-, el crecimiento de 1.0% registrado en la economía dominicana durante el trimestre enero-marzo 2009. En forma simplista, el Dr. Dauhajre utiliza una serie de argumentos, artíficios y hasta cifras estadísticas, con la finalidad de confundir y crear desconfianza en la labor realizada por el Banco Central, cuestionando además el trabajo profesional de un equipo técnico con amplia experiencia que conforma el Departamento de Cuentas Nacionales y Estadísticas Económicas de dicha institución.

Resulta lamentable y penoso que un economista del nivel profesional como lo es el Dr. Andy Dauhajre, haya caído en este campo, que tanto dista de su otrora perfil técnico, incurriendo en errores metodológicos elementales, como bien vamos a demostrar.

Sin entrar a refutar cada una de las contradicciones planteadas en dicho artículo, queremos reseñar que las cifras preliminares obtenidas a la fecha, revelan que, al igual que la República Dominicana, dentro de la región centroamericana, el Indicador Mensual de las Actividades Económicas (IMAE) reportado por los países integrantes, registra crecimiento positivo en el presente año, para Panamá con 3.4% y Guatemala con 1.4%. Además, otros países latinoamericanos también han crecido en el primer trimestre del presente año, como son: Argentina con 2.4%, Venezuela 0.3%, Uruguay 2.3% y Perú 1.8 por ciento.

Estas cifras, obtenidas de los reportes de los Bancos Centrales de cada país, difieren diametralmente de los datos publicados por el Dr Dahuajre, que en su afán de plantear un panorama pesimista, presentó una caída de -5.8% para Guatemala, y crecimientos negativos mayores a los registrados en otros países centroamericanos. Como puede apreciarse, estos resultados desmienten categóricamente su afirmación, de que contradictoriamente, República Dominicana era el único país dentro de la región latinoamericana en registrar crecimiento positivo, buscando demeritar los resultados del PIB alcanzados en el primer trimestre del presente año.

En el caso de la relación entre el crecimiento de Estados Unidos y el de República Dominicana, a la que hace alusión el citado articulista, debemos indicar que ciertamente existe una correlación verificable a través del análisis econométrico. Sin embargo, esta relación no es tan simple como multiplicar el crecimiento del PIB de Estados Unidos por un coeficiente para determinar cuánto se expandió o se contrajo la economía dominicana. En el ejercicio que realiza el Dr. Dauhajre en su artículo, éste asume un escenario pasivo, que no considera las posibles respuestas de política económica, y que además excluye el comportamiento de otras variables internas y externas que también contribuyen a motorizar el crecimiento.

Según los modelos macroeconómicos del Banco Central, que han sido validados y confirmados con los modelos del FMI, la desaceleración de la economía de Estados Unidos tiene un impacto rezagado de tres a cuatro trimestres sobre la economía dominicana. Este rezago, ha permitido al Banco Central adoptar una serie de medidas de política monetaria desde finales de 2008, para estimular la actividad económica a través de la demanda interna en un ambiente de bajas presiones inflacionarias. Estas disposiciones han contribuido a atenuar los efectos negativos del comportamiento de la economía estadounidense.

Precisamente, este es el factor clave que explica la diferencia entre los pronósticos de algunas agencias internacionales en materia de crecimiento, y las proyecciones incorporadas en el Programa Monetario del Banco Central. El impacto de estas medidas de flexibilización monetaria, adecuación normativa, bajas de la tasa de interés de política (overnight) y liberación de encaje legal, ya han comenzado a surtir sus efectos sobre la economía.

Además, es propicio destacar, que no obstante las disminuciones registradas en las actividades económicas asociadas al sector externo (turismo, zonas francas y minería), como consecuencia de la crisis global que ha azotado al mundo, han sido los sectores vinculados a la demanda interna, especialmente los que no están vinculados al pago del ITBIS como es el caso del sector agropecuario, los que fundamentalmente sustentan el indicado crecimiento del PIB en el trimestre enero-marzo 2009. La verdad es que para un país como el nuestro, que venía exhibiendo tasas de crecimiento económico por encima del promedio de la región, el hecho de crecer 1.0%, no obstante los efectos del entorno externo adverso prevaleciente, debe ser considerado como un resultado satisfactorio.

Parecería que esto le mortifica al citado economista, en lugar de centrar su análisis en la presentación de sugerencias que coadyuven a mantener o superar dicho ritmo de crecimiento económico.

Como se infiere de manera irrefutable de las cifras oficiales referidas, las mismas por sí solas invalidan el argumento esgrimido en el citado artículo sobre el particular, resultando penoso el hecho de que pretenda medir el desempeño de la actividad económica con base a estimaciones y supuestos ?probabilísticos?. De ser así cabría preguntarse, Dr. Dauhajre: ¿Por qué el decrecimiento sería de un -5% ó -6% en dicho período, y no de un -2% ó un -7%?

Por otro lado, a nivel de la economía interna, el Dr. Dauhajre, con una actitud al parecer deliberada y no ?conceptual?, inicia sus comentarios con una serie de ?contradicciones? encontradas entre las ventas publicadas por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) y el crecimiento económico reportado por el BC, sustentando sus planteamientos en la siguiente afirmación: ?uno de los indicadores más precisos del desenvolvimiento de una economía son los niveles de ventas de las empresas?.

Resulta que al indagar sobre los reportes de ventas totales que publica la DGII y que fueron utilizados por el Dr. Dahuajre, como supuestamente el indicador ?más preciso?, pudimos constatar que estos datos corresponden sólo a aquellas empresas que están debidamente registradas por la DGII, que declaran sus ventas y pagan impuestos, específicamente ITBIS. Sin embargo, como bien conoce dicho economista, no todos los que componen las actividades económicas reportan sus ventas a la DGII. Por ejemplo, las micro y pequeñas empresas ubicadas en actividades comerciales y otros servicios que no tienen Registro Nacional de Contribuyentes (RNC), como es el caso, de algunos de salones de belleza, talleres de costuras, sastrerías, ebanisterías y colmadones, además de aquellas empresas que se acogen a regímenes especiales exentos de pago de ITBIS.

En efecto, dentro de las cuentas nacionales, para medir el comportamiento de las actividades económicas, necesariamente hay que cuantificar tanto las informaciones de empresas formales como de las informales, las cuales son obtenidas a través de registros administrativos y de las encuestas de Fuerza de Trabajo que levanta semestralmente el Banco Central, a nivel nacional. Y este enfoque, cónsono con las prácticas internacionales en la materia, pese a ser del absoluto conocimiento del Dr. Dauhajre, de manera curiosa no lo incorpora en su análisis.

En esa dirección, otro hecho a considerar y que no está cuantificado en los registros de la DGII, es que el 56% de los empleos generados en la economía dominicana, corresponde al sector informal, nivel muy similar a la mayoría de los países latinoamericanos. Estos datos, reflejados también en estudios recientes realizados por el Banco Mundial, necesariamente son tomados en consideración en las cuentas nacionales de cualquier país del mundo. Sin embargo, el referido economista sencillamente los deja de lado.

Por lo antes expuesto, debe señalarse que los registros de la DGII no pueden ser comparables de manera automática con la medición que realiza el Departamento de Cuentas Nacionales, que cuantifica todas las transacciones de la economía, siguiendo las recomendaciones internacionales contenidas en el Manual de Cuentas Nacionales SCN93. En otras palabras, pienso que ante esta forma simplista con que se explaya el citado economista en su artículo, perfectamente le aplica la máxima que dice que ?No se pueden confundir peras con manzanas?, ni mucho menos se debe incurrir en la osadía de arribar, con sofismas poco sustentables, a conclusiones que no se corresponden con la realidad verificable.

A nivel sectorial, según el Dr. Dauhajre, en los reportes de la DGII, las ventas agropecuarias cayeron 40.4%, obviando que éstas solo incluyen las grandes empresas agropecuarias, es decir, arroceros, granjas de pollos, plantaciones cañeras, entre otras, cuyas ventas están exentas de pagos de ITBIS, es decir que su tasa impositiva es cero, y que sólo pagan impuestos por algunos servicios agropecuarios utilizados en su proceso de producción e inversión.

Esto quiere decir, que los reportes de la DGII no incluyen el universo de la producción agropecuaria, pues los demás productores agropecuarios no reportan a esa entidad, pero sí remiten sus datos periódicamente a los gremios agropecuarios y a las oficinas regionales de la Secretaría de Estado de Agricultura, que son las principales fuentes de información que utiliza el Banco Central para calcular el valor agregado agropecuario. Por tanto, sólo incluyendo el desenvolvimiento real del sector agropecuario, que contrario a que registrara una disminución del 40.4%, como pretende ?vender? dicho economista con pretensiones alejadas del criterio técnico, tenemos que este sector creció en 9.9% en el período citado. EN TAL SENTIDO, ANTE ESTA REALIDAD VERIFICABLE, ¿PODRIA POR FAVOR DR. DAUHAJRE SUBIRLE UN POCO A SUS ESTIMACIONES ?PROBABILISTICAS??

Algo muy importante a considerar es que por definición, el Producto Interno Bruto cuantifica todas las transacciones económicas de un país en un período determinado y libre de duplicaciones. Por ejemplo, la producción de arroz, constituye un producto terminado de la agropecuaria, pero a su vez se utiliza como insumo industrial en las factorías de arroz, donde sólo se cuantifica el valor agregado correspondiente al proceso de molienda y empaque del arroz descascarado. Lo mismo ocurre con otros productos agropecuarios, como la leche fresca para su pasteurización, el tabaco en rama para la producción de cigarros y cigarrillos, cemento y varilla para la construcción etc.

En otras palabras, las recomendaciones metodológicas de cuentas nacionales, validadas por los organismos internacionales competentes en la materia, sugieren que el indicador más PRECISO para cuantificar el crecimiento económico es el valor agregado en cada actividad, el cual es un resultado neto, libre de duplicaciones. Por tanto la afirmación del Dr. Dahuajre de que ?uno de los indicadores más precisos del desenvolvimiento de una economía son los niveles de ventas de las empresas?, SIMPLEMENTE CARECE DE FUNDAMENTO METODOLÓGICO, ya que cuando se utilizan las ventas totales, éstas incluyen toda clase de duplicaciones, lo cual descarta de plano su referencia desde la óptica conceptual de las cuentas nacionales.

De igual manera, el Dr. Dahuajre plantea de forma poco respetuosa, a nuestro juicio, el ?cuento del sector de las telecomunicaciones?, cuestionando el crecimiento real de 21.4% presentado en el valor agregado de dicho sector. Para nadie es un secreto el dinamismo registrado por esta actividad en la presente década, que también ha sido publicado por INDOTEL. Así, aunque los impuestos selectivos aumentaron sólo en 8.5%, el volumen de servicios telefónicos se incrementó en 25% por la entrada neta de 1,955,000 nuevos celulares y teléfonos, lo que unido a la guerra competitiva de precios existentes entre las empresas telefónicas, abarataron entre 15 y 25% los nuevos planes de servicios en el período enero-marzo de 2009.

Esto refleja, que aunque el volumen transado fue mayor, las disminuciones antes indicadas en las ventas y los impuestos reportados, ocurridas únicamente por efecto precios, son las que explican por qué ambas variables no crecieron en igual magnitud. ¡Este análisis es elemental!

Más aún, en su artículo el Dr. Dahuajre, cuando presenta los bajos niveles recaudados por concepto de ITBIS, curiosamente no dice lo publicado en el informe de la DGII correspondiente al primer trimestre de este año, en el sentido de que la disminución del pago de este impuesto por parte de las telefónicas se explica ?por el aumento en los adelantos de ITBIS pagados en importación?. Esto así, porque estas empresas durante enero-marzo 2009, fueron las que aportaron mayor inversión extranjera al país, realizando grandes importaciones tanto de materias primas y bienes de capital en dicho período. Esto quiere decir, que al momento de que estas empresas liquidaron el pago del ITBIS interno en dicho período, se les dedujo lo pagado por este concepto vía las importaciones realizadas.

Para simplificar aún más sus planteamientos, dicho economista deflacta la caída en las ventas reportadas por la DGII con la inflación promedio de doce meses de 3.38%, lo cual no es recomendable, ya que desde que se implementó a partir del año 2006 el cambio de año base, la nueva medición del PIB a precios corrientes se realiza con indicadores de precios de cada una de las actividades económicas.

En síntesis, si realizar la medición del crecimiento económico fuera tan simple o ?probabilístico? como lo plantea el Dr. Dahuajre, el Banco Central sólo tendría que esperar la publicación de las recaudaciones presupuestarias de la DGII y carecería de sentido que esta institución tuviera todo un Departamento de Cuentas Nacionales y Estadísticas Económicas, con un equipo de técnicos altamente entrenados, que mantienen una actualización e investigación día a día, de todas y cada una de las variables e indicadores que integran las 25 actividades económicas que conforman el PIB trimestral de la economía.

Sin seguir profundizando en las supuestas contradicciones encontradas por el Dr. Dahuajre, queremos destacar un hecho ocurrido en enero-marzo 2009 y fue el proceso de desaceleración de precios internos, por factores externos e internos que incidieron en los bajos niveles de inflación registrados en este período, lo que se reflejó en el comportamiento de los impuestos específicos de algunos rubros.

Por ejemplo, aunque las ventas de los combustibles reportadas por la Refinería Dominicana de Petróleo, en términos nominales cayeron -36.8% en el trimestre enero-marzo 2009, por la caída de -44.7% en los precios promedios de los combustibles, sin embargo el volumen vendido creció 14.6%. Esto obviamente contribuyó en la disminución de 15% registrada en las recaudaciones de los hidrocarburos durante dicho período, equivalente a una reducción de RD$1,076.6 millones. Lo anterior quiere decir que por un efecto de precios a la baja, puede ocurrir que aunque la recaudación de los impuestos disminuya, se registre un crecimiento de la actividad económica por incrementarse el volumen físico de la misma.

Es propicio destacar que el Departamento de Cuentas Nacionales y Estadísticas Económicas del Banco Central, nunca ha utilizado las ventas para calcular el crecimiento económico, sino que lo hace a través del Producto Interno Bruto, y apegado en forma rigurosa, a las recomendaciones del Manual de Cuentas Nacionales SCN93, el cual está siendo aplicado a nivel mundial. Los resultados obtenidos por esta institución en el cálculo del PIB deben cumplir una serie de requisitos a fin de permitir la comparabilidad internacional, por lo que periódicamente estas estadísticas económicas son examinadas minuciosamente por los organismos competentes, vale decir Fondo Monetario Internacional (FMI), Oficina de Estadísticas de las Naciones Unidas (UNSTAT), Comisión Económica de América Latina (CEPAL), entre otros.

Debo señalar que mientras concluía la redacción de este artículo, con sorpresa me encuentro con una nueva publicación del citado economista, en la edición del periódico El Caribe del lunes 22 de los corrientes, intitulada ?El PIB en el país de Alicia?. Y en este momento vino a mi mente la famosa frase de Cervantes, cuando Don Quijote decía: ??Nos ladran Sancho, nos ladran?., porque estamos cabalgando??.

En esta semana, el Dr. Dahuajre vuelve a cuestionar los resultados de las cuentas nacionales, incurriendo nuevamente en errores tan elementales y mal manejados como tomar la ponderación de 17.6% del valor agregado de comunicaciones a precios constantes, para obtener erróneamente un valor agregado de comunicaciones de RD$68,500 millones a precios corrientes.

Este economista sabe muy bien que con la nueva metodología de cuentas nacionales, el PIB a precios corrientes se obtiene por sumatoria de todos sus componentes. Así en enero-marzo 2009, el valor agregado de comunicaciones a precios corrientes es de RD$12,502.4 millones, y no de RD$68,500.0 millones como señala el referido economista, con una ponderación de apenas 3.2%. Esto significa que aunque su volumen ha crecido en términos promedios 23% en la presente década, por los bajos precios competitivos que rigen ese mercado, su valor agregado a precios corrientes crece en menor proporción pues las empresas para mantenerse en ese mercado aumentan su productividad, eficientizando sus recursos humanos y sus beneficios. Como puede observar Dr. Dahuajre, este sector tiene un comportamiento muy peculiar, diferente a los demás sectores, ya que cada año sus precios se abaratan, aunque su volumen aumente significativamente.

Y para completar mis explicaciones, pues tal parece que el Dr. Dahuajre olvidó los principios elementales de cuentas nacionales, quiero aclararle sobre las relaciones a que se refiere respecto al PIB, como son las relativos a la deuda pública, a la presión tributaria, al déficit fiscal, al déficit en cuenta corriente, etc., que el PIB utilizado para tales fines, es a precios corrientes, donde la ponderación del valor agregado de las telecomunicaciones es de 2.7 por ciento. Con sólo este aspecto quedan invalidados de plano los argumentos sin fundamentos técnicos del citado economista sobre el particular.

Sin lugar a dudas de mi parte, en este nuevo artículo, el citado economista deja en evidencia sus reales pretensiones, encaminadas a intentar desacreditar las cifras económicas, con cuestionamientos infundados, como una manera de generar dificultades ante la posibilidad de que el país coloque internacionalmente una emisión de US$1,000 millones en Bonos Soberanos.

Llama poderosamente la atención el hecho de que, sin ningún tipo de escárceos, el Dr. Dauhajre, cuando necesitó utilizar las estadísticas del Departamento de Cuentas Nacionales del Banco Central, para colocar la emisión de bonos soberanos que estuvo a su cargo, no cuestionara en ese momento las supuestas debilidades metodológicas de dichas cifras económicas. Por el contrario, su prospecto de la indicada emisión resaltó notoriamente los datos del Banco Central. ¡Que paradoja! En esa ocasión, sí eran válidas las cifras, pero resulta que ahora no.

No hay que ser un analista especializado para uno darse cuenta, como el Dr Dauhajre, cada vez que se aproxima una contienda electoral, inicia la tarea de querer desprestigiar los resultados de la economía y presentar pronósticos ?sepultureros?, que se han revertido contra él mismo, pues han venido cavando la fosa de su propia credibilidad.

Permítanme destacar que en lo que respecta al Departamento de Cuentas Nacionales y Estadísticas Económicas del Banco Central, y al mío propio, no pensamos seguir respondiendo al Dr. Dauhajre, que bien debe recordar lo que en su texto de economía elemental resaltaba el economista Paul Samuelson, haciendo referencia a un aforismo del escritor inglés Oscar Wilde, que señala: ?Hay personas que conocen el precio de todo, y sin embargo, no conocen el valor de nada?.

Para finalizar, me permito invitar la atención de los agentes económicos y público en general, para que saquen sus propias conclusiones y no se dejen confundir por interpretaciones que distan mucho de la realidad y que lo que procuran es politizar el debate económico. Los actuales momentos de dificultades para economías pequeñas y abiertas como la dominicana, lo que demandan es aunar esfuerzos para que podamos seguir sorteando con éxito los grandes retos que impone esta crisis global, enarbolando por encima de todo el interés nacional.

*La autora es Asesora Económica y en Cuentas Nacionales de la Gobernación del Banco Central. (Publicado en Listín Diario, 23 junio de 2009)

2009-06-24 22:17:15