SANTO DOMINGO, RD, 15 de Febrero.- La amenaza más grave para Europa en la crisis que sufre hoy es la disminución del crédito que pueden dar los bancos porque actualmente éstos retiran más dinero de la economía que los que aportan con nuevos financiamientos, afirmó el intelectual y político español Josep Borrell.
«Mientras los bancos retiren de la economía más fuerza monetaria de la que le dan con créditos nuevos y al mismo tiempo los gobiernos tienen que ajustar sus presupuestos, es difícil pensar que podamos salir de la recesión», sentenció el también dirigente político.
Durante la conferencia magistral «La Crisis de Europa y sus Consecuencias para el Estado de Bienestar», en el Salón de Las Cariátides del Palacio Nacional, Borrell advirtió que ninguna economía puede sobrevivir si el sistema financiero retira más dinero del que aporta para estimular la producción.
«En este momento el sistema financiero europeo retira de la economía más recursos de los que da en forma de crédito nuevo. Ninguna economía puede sobrevivir así. Si a una economía le secas el crédito, se para», manifestó el experto.
Borrell, ex candidato presidencial del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), pronunció su conferencia en un acto encabezado por la Vicepresidenta de la República, Margarita Cedeño de Fernández y el Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, institución que auspició su participación dentro de la celebración de su séptimo aniversario de creación.
En la línea principal estuvieron también Monseñor Agripino Núñez Collado, Rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y el doctor Marino Vinicio Castillo, Director de la Comisión de Etica e Integridad Pública, informó la Unidad de Comunicaciones del Ministerio de Economía.
Borrell informó que antes de la crisis el crédito iba subiendo hasta 2007, pero al llegar la crisis se hunde, repunta en el 2009 parece pero volvió a caer y a ser negativa la relación entre financiamiento y retiro de dinero de la economía europea.
«La economía europea podemos decir que está enferma de sus bancos. Está enferma de su sistema financiero que está cortocircuitando la circulación sanguínea que es el crédito», agregó.
Sostuvo que esa situación conduce a una crisis del sistema de gobierno porque los gobiernos europeos «han estado jugando al póker con los mercados y han perdido la partida. Han perdido la credibilidad y solo la han recuperado cuando el Banco Central Europeo ha intervenido».
«Cuando el Banco Central ha dicho aquí estoy yo y haré lo que haga falta hacer, los mercados se han dado cuenta de que con ese enemigo no podían y han cesado la presión contra nosotros», puntualizó.
Borrell advirtió que aunque el problema de la crisis se haya resuelto temporalmente «subsiste grave riesgo de que en cualquier momento vuelva a emerger si vuelve a nacer la desconfianza con respecto a un país».
Dijo que esa desconfianza puede venir por «un incidente político, un gobierno que se desvía de los objetivos impuesto por Bruselas, unas elecciones que no sean del gusto de los mercados como quizás en Italia, una debilidad política como es la que hay hoy en España… puede dar al traste con los esfuerzos que están haciendo los ciudadanos europeos en los últimos años».
No obstante, Borrell considera que hay que ver el futuro con optimismo porque echar marcha atrás es muy caro y muy costoso y a la hora de la verdad los europeos no darán marcha atrás en la historia porque les costaría demasiado a todos.
«Todos saldrían perdiendo y por eso el euro ha sobrevivido y por eso estoy seguro que sobrevivirá porque lo contrario es inaceptable, no solo por razones políticas sino también por razones económicas», apuntó el economista.
Consideró que la misma Alemania saldría perdiendo muchísimo con la ruptura del euro porque el nuevo marco se revalorizaría demasiado y Alemania perdería su competitividad y su capacidad exportadora.
«El euro sobrevivirá, él lo ha hecho ya en este año crítico, porque su fracaso sería demasiado costoso para todos en términos políticos y económicos», opinó Borrell.
Dijo que en la actual circunstancia los europeos estamos sufriendo grandes reducciones de servicios que proveía el Estado de bienestar, entre las que citó, en el caso de España, la reducción del salario de los funcionarios en un 15%, la congelación de las pensiones, aumento de la edad de jubilación sin compensación hasta los 67 años, reducción de las indemnizaciones de desempleo, reducción de las indemnizaciones por despido desde 45 días por año trabajado a 20.
Otras pérdidas para la gente de servicios es la reducción de de la tasa de cobertura de los medicamentos que puede llegar a ser de hasta un 60% según el nivel de renta y aumento de cinco puntos del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
En el ámbito de la salud hay una reducción en el gasto sanitario en un 10%, cierre de los servicios de urgencia en los hospitales, aumento de las listas de espera para ser operado hasta las 80,000 personas con un tiempo medio de espera de cinco meses.
Estimó que «son reducciones muy fuertes y muy dolorosas que afectan gravemente a la cohesión social que habíamos construido a través de un incipiente Estado del bienestar».
Borrell sostiene que hay un límite a lo que los pueblos pueden soportar porque si bien la disciplina es siempre necesaria, la política de austeridad que se está aplicando no lo es.
«En mi opinión (la austeridad) está conduciendo a la economía europea a una espiral inflacionista con esas consecuencias sobre el Estado de bienestar de la que solo podemos salir si aceptamos los del norte y los del sur que el ajuste es responsabilidad de los dos; que el ajuste no puede ser solo en el sur sino también hecho por el norte a través de una expansión de la demanda interna de los países superavitarios que permitan aumentar la exportación de los deficitarios», sentenció Borrell.
Declaró que ante esa realidad surge el conflicto político abiertamente porque los países del norte -y Alemania en particular- porque «no acepta este cambio en la política económica y sigue manteniendo una política de ajuste unilateral que en mi opinión no es factible o no lo será sin graves consecuencias sociales».
Consideró que habrá que esperar las negociaciones en marcha, los resultados de las próximas elecciones alemanas «para ver si somos capaces de inflexionar esta política que yo creo que no ha resuelto el problema sino que lo ha hecho mucho más grave».
Borrell manifestó su confianza en que la Unión Europea «es un proyecto político imprescindible, no solo para los europeos, también para el mundo entero, porque si no existiese Europa el mundo estaría en manos de un juego bipolar entre China y Estados Unidos. Entre una potencia declinante (Estados Unidos) y una potencia emergente que es China».
Advirtió que en ese mundo bipolar las tensiones «serían muy grandes, haría falta un tercer actor, haría falta una tercera moneda, una tercera fuerza con otros valores, con otros criterios políticos y éticos, que eso en este mundo de hoy solo puede ser representado por los europeos».
Indicó que es necesario mantener la cohesión social y hacer frente a la globalización porque «es el reto de la actual generación y la que recaerá sobre el trabajo de nuestros hijos».
El recorrido histórico de la UE
Borrell inició su conferencia haciendo un recuento histórico de los factores que la impulsaron a unirse en el pasado, sobre todo por la voluntad de los países de no volver a la guerra, la reconciliación de Alemania y Francia, la amenaza de la Unión Soviética y el surgimiento de la guerra fría.
«Hoy la amenaza soviética no es un incentivo de la unidad europea porque Putin (presidente de Rusia) no es Stalin y los norteamericanos tienen otras prioridades que no son Europa, sino el Océano Pacífico», sostuvo.
Dijo que con la caída del Muro de Berlín, los estados europeos del Este pidieron unirse a los del Oeste y la Unión Europea pasó de 15 a 28 miembros con la entrada de Croacia.
«Esa ampliación ha ido en detrimento de la profundización. El pasar de 15 a 28 miembros ha hecho que seamos más heterogéneos, más diversos, más diferentes, por lo tanto más difíciles de ser administrados con el conjunto de una unión política que está por hacer», apuntó el experto.
Dijo que la paz está conseguida y significó una gran lección porque «Europa es el ejemplo de reconciliación entre enemigos más profundo», pero ya eso no moviliza a los jóvenes generaciones europeas.
«El único que hoy puede ser un motor que impulse la construcción de Europa es hacer frente a la globalización», apuntó.
Señaló que los 28 países de la Unión Europea tienen que unirse ante la globalización porque incluso Alemania por sí sola pesa muy poco frente a los grandes países emergentes.
«Los europeos tenemos que ser conscientes de que nos envejecemos, somos una sociedad vieja, de que tenemos un elevado endeudamiento público pero sobre todo privado, que la competencia global obliga a adaptar el Estado de bienestar para hacer posible mantenerlo, pero garantizando la competitividad frente a unas economías emergentes poderosas», apuntó el experto.
Borrell dijo que Europa tiene que ser consciente de que importa el 80% de la energía que consume, lo que la hace muy dependiente.
Afirmó que para hacer frente a la globalización Europa creó una moneda común, el euro, considerado el motor de la unión económica, pero que hoy presenta algunos problemas.
Manifestó que el euro no está en crisis y que con un euro a 1,3 dólares el euro no está en crisis. «Es demasiado fuerte. Nos vendría bien que estuviera en paridad con el dólar para poder exportar más, pero los norteamericanos hacen todo para mantener una relación que les permita a ellos también exportar», agregó.
«Lo que está en crisis son algunos países europeos porque tienen problemas de endeudamiento, porque han perdido competitividad y porque han perdido la soberanía monetaria ?ya no tienen su moneda- y eso no les deja utilizar los instrumentos clásicos de la política económica en situaciones de crisis, básicamente la devaluación. Ya no es posible devaluar la peseta porque simplemente no existe» señaló Borrell.
Diez raíces de la crisis
En opinión de Borrell, Europa hizo un pacto de estabilidad y crecimiento que previó que no se podía tener un déficit superior al 3% del PIB ni un endeudamiento superior al 60% del PIB, pero falló en su aplicación práctica.
Recordó que los primeros países que incumplieron con el pacto fueron los mismos que lo impusieron: Alemania y Francia, por lo que ha sido incapaz de mantener la disciplina fiscal requerida.
Afirmó que se dice que la causa de la crisis en Europa es de naturaleza fiscal por el exceso de déficit público, exceso de endeudamiento público, pero recordó que «el pacto de estabilidad y crecimiento solo controlaba al sector público, solo controlaba el déficit público porque se pensaba que el mercado se encargaría de controlar al sector privado».
Borrell dijo que los problemas vinieron precisamente del sector privado porque nadie controló los insostenibles los booms inmobiliarios y crediticios de España y de Irlanda.
Sostuvo que en el caso de Grecia sí tuvo «un problema fiscal que creó la crisis porque tuvo un exceso de déficit, descontrolado, oculto, y el déficit fue el motor que creó una situación de crisis. Pero en España no, en España fue al revés: la crisis creó el déficit».
«La causa de la crisis es una economía que cabalga sobre un exceso de crédito privado, un exceso de inversión en el sector de la construcción, de manera que en Irlanda tienen el problema no solo de la construcción, sino de la hipertrofia del sistema bancario, sistema bancario que había llegado a representar 300 veces el PIB del país, y que cuando la crisis se produce es arrastrado por la crisis y salvado por el gobierno a costa de aumentar su déficit público», explicó Borrell.
Advirtió que atribuir la crisis en Europa a un problema de déficit público no se corresponde con la realidad salvo en el caso de Grecia, que es solo el 2% del PIB de la zona euro, porque en los demás países el problema tiene otras causas.
Dijo que frente a esa situación los europeos no tenían mecanismos de ajuste estructural, pero ahora ya tienen un fondo de rescate de 500,000 millones de euros que sería suficiente para salvar a España y a Irlanda si los mercados les niegan nuevos préstamos.
Con relación a los ritmos de consolidación de la unión, Borrell sostiene que «se ha avanzado más en tres años que en los diez anteriores, a la fuerza, pero lo hemos hecho.
Dijo que el problema siguiente fue la relación de la crisis y la deuda porque «los Estados contaminan a los bancos y los bancos tienen que ser salvados por los Estados».
Apuntó que España tuvo que recurrir a la Unión Europea para salvar a sus bancos porque sola no tenía cómo hacerlo, mientras que Irlanda lo hizo pero a costa de acumular un déficit público del 30% del PIB.
«España no podía hacer lo mismo y ha sido el dinero europeo el que ha ayudado a parte del sistema financiero español», puntualizó.
2013-02-15 22:43:42