Santo Domingo, R. D., 24 de julio.- Con un crecimiento del Producto Interno Bruto proyectado de más del 5% para el 2015, con una deuda (publica y externa) del 34.5% del PIB al mes de marzo pasado, un déficit fiscal proyectado de 2.4% del PIB y con una inflación interanual (de junio a junio) de 0.62%, la gobernabilidad que se expresa en estabilidad política está garantizada para la República Dominicana en el corto plazo.
Cada uno de estos factores macroeconómicos, considerados clave para el crecimiento de cualquier nación, están favorecidos de un virtuoso manejo combinado de políticas monetarias y financieras del Banco Central y del estatal Banco de Reservas, que se han venido a constituir en soporte esencial para el éxito de políticas públicas.
Los factores originados casi siempre en el exterior con repercusión y apoyo interno que tienden a desestabilizar naciones enteras, tales como la «judicialización de la política» o la provocación de conflictos fronterizos que pongan en peligro la convivencia de naciones vecinas, presentes en América Latina, están ausentes en el caso dominicano, ya que Haití no dispone de fuerzas armadas y la de la ONU en el vecino país no está para eso.
Al «establecimiento» o estructuras de poder económico y político de la gran potencia, los Estados Unidos de América, que opera un complejo tinglado de presión, con presencia en el propio Departamento de Estado, para instalar y desplazar gobiernos a discreción en América Latina se le torna en extremo difícil operar libremente en República Dominicana, puesto que es una abanderada del ideal democrático de crecimiento en democracia..
Crecimiento con deuda sana
Durante el período enero-marzo de 2015, la economía dominicana registró un crecimiento de 6.5% con respecto a igual período del año anterior, por lo que se espera que la economía pueda cerrar el año en torno al límite superior del rango de crecimiento de 5.5-6.0% proyectado para 2015 en el Marco Macroeconómico consensuado entre el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, el Ministerio de Hacienda y el Banco Central.
Al analizar la composición sectorial del crecimiento, se puede apreciar que todas las actividades económicas registraron tasas de crecimiento positivas, destacándose los sectores: Construcción (15.3%), Comercio (10.5%), Intermediación Financiera (8.7%), Transporte y Almacenamiento (6.2%), Enseñanza (9.6%), Agropecuario (5.8%), Manufactura Local (5.4%) y Hoteles, Bares y Restaurantes (5.0%).
El ministerio de Hacienda informó que la deuda, externa e interna, disminuyó US$1,174 millones 4.9% al mes de marzo pasado, hasta llegar a US$22,635 millones, lo que representa un 34.5% del Producto Interno Bruto.
Segúnel informe enero-marzo pasado (primer trimestre), el PIB para este año se estima en RD$3,021,784 millones o el equivalente en dólares de US$65,691 millones.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación de 0.41% en el mes de junio de 2015, colocando la inflación acumulada del primer semestre del presente año en 0.60%. La inflación interanual, medida desde junio de 2014 hasta junio 2015, se situó en 0.62%, considerablemente inferior a la tasa anualizada de 3.68% registrada a mediados del año 2014, manteniéndose como la más baja de los países no dolarizados de América Latina. Estos resultados apuntan a que la inflación concluiría el año 2015 ligeramente por debajo del límite inferior del rango meta establecido en el Programa Monetario de 4.0% (± 1.0%).
Mientras que el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, ingeniero Temístocles Montás, informa que el año pasado (2014) el déficit fiscal cerró con un 2.8% del PIB, «y este año vamos a terminar en 2.4%».
El BC es promotor del crecimiento
El Banco Central, por su parte, ha pasado de comodín y ajustador de política fiscal, a promotor del crecimiento económico basado en el incremento del crédito al sector privado, utilizando su tasa de política monetaria (TPM) como instrumento para inducir la dirección en que debe moverse el costo del dinero, como bien dijera el editor del diario El Caribe, el periodista Héctor Linares.
En ocasiones dice, el BC ha tenido que intervenir para moderar los efectos de «calentamiento» económico que su propia inducción ha provocado en los precios internos. Como aconteció en el segundo trimestre del 2013, cuando un crecimiento del 2.8% del PIB sucedió a un estancamiento de ese mismo PIB en el primer trimestre.
Se recuerda que en esa ocasión el BC dispuso liberalizar RD$20,000 millones del encaje legal a los intermediarios financieros para ponerlos a disposición del sector privado, que incrementó su crédito en un 14% al mes de agosto del 2013. Calentados los precios por el incremento de monedas en circulación, el BC intervino de nuevo incrementando de un golpe en 200 puntos la tasa de política hasta 7.75% Durante los próximos 20 meses mantuvo la tasa fija en 6.25%. Luego de eso la ha ido bajando hasta situarla en 5.50% lo que ha contribuido a la baja inflación existente.
Está de más decir, que todas estas acciones guardan relación con políticas públicas orientadas a mantener activos cada uno de los sectores económicos básicos.
Reservas el seguro de vida del Estado
El estatal Banco de Reservas ha devenido en verdadero seguro de vida del Estado, presente como soporte financiero de las principales iniciativas de políticas públicas e inversiones estratégicas.
Al cierre del mes de junio, completando el primer semestre, los activos el Banco de Reservas sumaron RD$365,041 millones, con mucho el más grande banco múltiple del país. Y, por demás, sano pues sus activos sólo suman RD$341,504 millones.
Sus ganancias netas, luego del pago de impuestos, acumuladas al mes de junio pasado suman RD$3,120 millones, con un capital pagado de RD$8,300 millones.
Las máximas autoridades de los bancos Central y Reservas se les ve actuando juntas, conformando un «uno-dos» no solamente eficiente para los fines de Estado, sino también verdaderas fortalezas económicas con respecto a sus competidores del sector financiero.
Solidez política y económica resguarda al país
No obstante sus 11 años continuos en el poder que pudieran ser desgastantes para cualquier otro partido oficialista de la región que se proponga gobernar con absoluto respeto de los derechos humanos y en libre competencia con sus opositores, el Partido de la Liberación Dominicana se mantiene sólido, gracias a su experimentado liderazgo que ha hecho conciencia de los peligros que le acechan.
El mayor de esos peligros, descartando los que representaría una oposición mejor dotada o una dirigencia propia que no sepa medir los tiempos en que deba ejercer el poder, es el suprapoder en que se ha instituido los grupos económicos y políticos de los Estados Unidos de América que dictan cursos de acción políticas o comerciales en línea con sus intereses en el resto de América Latina.
La acción del conocido «Establecimiento» norteamericano dejó de ser burda con intervenciones armadas, y ha pasado a ser más sofisticada, con organizaciones sociales que fueron preparando en las últimas dos décadas del siglo pasado, las llamadas ONGs que patrocinan sus grandes corporaciones o el propio Departamento de Estado por intermedio de la USAID.
Las ONGs locales en América Latina, les economizan incluso tener que enviar sus muchachos de clase media y alta de los antiguos «Cuerpos de Paz» a la siempre peligrosa tarea de conocer de cerca y en directo la pobreza y sus debilidades del Tercer Mundo para diseñar políticas de dominio, pues aquellas se encargan de esos diagnósticos y facilitan la puesta en práctica de las tácticas y estrategias resultantes, sin importarles que con tal acción traicionan el interés patrio.
Para ello han desplazado hasta Miami una extensión de la Corte Suprema de Justicia especializada en temas del narcotráfico y otros crímenes atribuibles a sus vecinos latinoamericanos, además de extensiones de sus principales agencias de investigación y de seguridad nacional, en donde se elaboran y ejecutan todas sus acciones impartidas desde Washington. Todas estas oficinas operan sustentadas desde allí por cadenas televisivas internacionales y con medios informativos locales establecidos en los propios países-objetivos, que cumplen a pies juntillas sus instrucciones. Es la máxima degradación del ejercicio periodístico.
El arma más mortífera del Establecimiento es «judicializar» a los políticos que se les rebelan como han hecho con todos los gobiernos del «nuevo socialismo», y aún con otros gobiernos que sin incursionar en estructuras estatistas de poder económico y social, le resultaron contrarias a su planes expansionistas, como es el caso de Brasil, el verdadero obstáculo que impidió su ansiada «zona de libre comercio de las Américas». Lula y Dilma son ejemplos contundentes, como lo habían sido Chávez, Correa, Fernández, Evo, Bachelet y otros más.
Aquí también ejecutan atisbos de ese mismo comportamiento, atizando a la comunidad internacional para que fuerce al sólido y progresista Estado dominicano hacerse cargo de las penurias del pueblo haitiano, al que le temen por su carga de atraso y pobreza que amenaza sus costas floridianas y más adentro. Igualmente ejercitan para que el tema Petrobras, que involucra a Odebrecht, la multinacional constructora con grandes obras en el país, toque los sólidos liderazgos oficialistas.
Ni en una cosa ni en la otra, ha tenido suerte el establecimiento, pues se ha topado con un pueblo unido y consciente de los peligros que le amenazan que, con la experiencia de dos intervenciones directas norteamericanas en el siglo XX, sabe identificar al «cojo sentado» y al «tuerto durmiendo».
Pedro Caba. Vanguardia del Pueblo.
2015-07-24 14:45:30