Por: Nubia Piqueras Grosso
México, 14 Feb (PL).- El compositor musical de la época de oro del cine mexicano Manuel Esperón murió en la ciudad de Cuernavaca, estado de Morelos, a los 99 años de edad víctima de un paro cardio respiratorio.
Entre sus éxitos sobresalen «Amorcito Corazón», «Mía» y «Jalisco no te rajes», interpretados por los famosos actores Jorge Negrete y Pedro Infante, quienes reafirmaron su talento vocal a través de las cerca de 500 películas que musicalizó.
Otros grandes artistas nacionales, como María Félix, Silvia Pinal, Libertad Lamarque, Javier Solis, Tin Tan y Cantinflas, trabajaron con Esperón, cuya impronta también dejó su sello personal en la industria fílmica de Hollywood, Metro Goldwyn Mayer, Paramount y Disney.
Durante su fructífera vida artística, Esperón compuso unas 947 canciones, iconos del alma y la identidad nacional de México, hecho sobre el que expresó: «No es cuestión de inspiración ni de musas, sino de ponerse a trabajar, sentarse en el piano y cumplir con lo que te piden».
Sobre el fallecimiento de este ídolo popular, el presidente Felipe Calderón, dijo en su cuenta de Twitter que «fue uno de los grandes de la música mexicana».
Los vínculos con los grandes clásicos de la música se deben a su madre, quien fue concertista de piano y lo indujo al estudio de ese instrumento desde pequeño, formación que concluyó en la Escuela Superior de Música, cuando se percató que ese era el camino para trabajar con grandes orquestas y hacer arreglos.
En la última etapa de su vida, múltiples fueron los homenajes que recibió «el compositor de oro», entre ellos el Grammy por su Trayectoria Musical, la develación de una estatua en el Museo del Tequila, un busto en la Plaza de los Compositores y la edición de un disco tributo con sus mejores canciones.
«La vida me ha dado todo. No puedo pedirle nada más. Después de todo, soy un ser humano con defectos y virtudes, que se siente pleno y lleno de vida», expresó el compositor mexicano en uno de los homenajes.
Al explicar las razones de su obra tan prolífica, Esperón solía remontarse a su infancia: «Cuando era niño había un piano en casa pero no me dejaban tocarlo, decían que ensuciaba las teclas» y, al parecer, según declaraciones de sus familiares, hizo esto hasta entonar el acorde que marcó el adiós definitivo.
2011-02-14 18:33:42