Atilio Boron
ALAI AMLATINA, 20/04/2011.- La cumbre de la ultraderecha mundial en Buenos Aires revela varias cosas. Por un lado, la creciente desesperación del imperialismo para ?reordenar su tropa? y tratar de retomar el control absoluto de este continente. La heroica resistencia de Cuba (en donde el VI° Congreso del Partido Comunista de Cuba acaba de ratificar la continuidad del proyecto socialista, convenientemente actualizado); la solidez política de los procesos radicales en marcha en Venezuela, Bolivia y Ecuador y, por último, la persistencia de una orientación latinoamericanista e integracionista en Argentina, Brasil y Uruguay generan el desasosiego de los administradores imperiales.
El resultado de la primera vuelta electoral en Perú y la probabilidad de un triunfo de Ollanta Humala es otro dolor de cabeza para el ocupante de la Casa Blanca. De ahí el hiperactivismo de los publicistas imperiales, con Mario Vargas Llosa como aclamado mascarón de proa acompañado por impresentables tales como José M. Aznar, derrotado en una ejemplar elección por mentirle descaradamente a los españoles acerca de los atentados de Atocha, y Arnold Schwarzenegger, artífice de la paulatina destrucción del más importante sistema de universidades públicas de los Estados Unidos, la Universidad de California, que supo combinar amplios criterios de inclusión social con elevados niveles de excelencia académica.
La llegada a Argentina de este contingente organizado y financiado por poderosos ?tanques de pensamiento? de la derecha radical como la Sociedad Mount Pelerin, el Instituto Cato, la Fundación Heritage y el Fondo Nacional para la Democracia (NED, por su sigla en inglés) con estrechas vinculaciones con los servicios de inteligencia de Estados Unidos y un deshonroso activismo al servicio de las más criminales dictadura latinoamericana demuestra la agresiva internacionalización de la derecha, bajo la dirección general de Washington, y la importancia que le conceden a la «reconquista» de este continente.
Pero el evento también revela algo que ni siquiera el eximio manejo del lenguaje de Vargas Llosa o los artilugios retóricos de otro visitante, Fernando Savater, pueden disimular: que el neoliberalismo es una receta que sólo sirve para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres. Ahí están para comprobarlo los casos ya no de América Latina sino los de la rica Europa y el propio Estados Unidos, claros ejemplos de la debacle a la que conducen las políticas neoliberales. En una medida sin precedentes la calificadora de riesgo Standard & Poors acaba de modificar la perspectiva de los títulos de la deuda estadounidense de «estable» a «negativa».
El neoliberalismo transformó a la superpotencia imperialista en una nación de pedigueños que sobrevivirá mientras chinos, japoneses y surcoreanos estén dispuestos a seguirles prestando dinero. La deuda pública de EEUU llegó a 47.000 dólares por habitante, y a nivel global ya supera los 14 billones de dólares (es decir: 14.000.000 de millones), una cifra equivalente a su PBI, mientras que hace apenas 30 años oscilaba en torno al billón de dólares. ¡Todo un éxito de las políticas neoliberales, sin duda! A su vez, la crisis en Europa que estalló en Grecia ya arrastra con su ?efecto dominó? a Portugal, Irlanda: Italia y España están caminando al filo de la navaja, mientras Francia, Reino Unido y Alemania ven deteriorarse su situación día a día. Pero los ideólogos y publicistas del neoliberalismo persisten en su prédica porque en el río revuelto de la crisis el gran capital financiero se fortalece a expensas de los millones que se declaran en bancarrota. Tres millones de deudores hipotecarios en default%2
2011-04-22 13:48:51