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Opiniones

A Pleno Sol Penas a menores

Por Manuel Hernández Villeta

Un segmento de los adolescentes dominicanos constituye una punta de lanza del crimen organizado. Sea para vender drogas, o para cometer un crimen por paga, los niños y jóvenes menores de 18 años, constituyen el soldado novicio ideal del lado negro de la sociedad.

La razón es que un muchacho de 16 años mata a una persona en un robo, o es detenido transportando una carga de drogas, y va preso menos de dos años. No importa el nivel del delito cometido, tiene que ser puesto en libertad en un corto período.

En los barrios, los llamados menores son temidos por todo el mundo. Hacen lo que les viene en gana, conocedores de que las cárceles no se van a cerrar para ellos.

Por esta razón, y otras que analizaremos oportunamente, consideramos que se hace necesario endurecer la pena a los menores que cometen violaciones de las leyes, sobre todo relacionadas con violencia, crímenes, robos y tráfico de drogas.

No es que a un menor se le detenga y automáticamente se le canten quince años. No, es que los tribunales debatan, como hacen con los adultos, el nivel del crimen cometido y apliquen la sanción correspondiente.

También creemos que cuando un menor es detenido cometiendo un delito, debe ser sometido a un análisis siquiátrico, y que sea un experto en la conducta de los adolescentes el que determine su nivel de responsabilidad biológica y sicólógica.

Antes de que se se someta formalmente a la justicia y de que se dicte la sentencia, deben conocerse los informes precisos del médico siquiatra, designado por la Procuraduría General de la República.

Si el menor tiene problemas conductuales con deficiencias mentales, debe ser tratado como un enfermo, y los médicos, que deben ser de reconocida solvencia profesional, deben recomendar el tratamiento y prisión a seguir.

Pero somos partidarios que de acuerdo a la magnitud del delito cometido, el menor de edad sea castigado. No puede quedar impune, y no puede seguir siendo la punta de lanza del crimen organizado.

Lo que se debe dar es todo un procedimiento de ley, para garantizar justicia, para no golpear a un inocente, no tronchar el futuro de un joven, y sobre todo no cometer una injusticia.

Mientras, hay que trabajar en mejorar las condiciones imperantes sobre todo en las villas miseria, donde hay un amplio abandono social, y miles de adolescentes, de ambos sexo, viven al borde de la comisión del delito.

El origen primario de las violaciones de las leyes parte de la miseria extrema, del abandono social, del analfabetismo, de la carencia de empleo y de la falta de oportunidades.

En consecuencia, hay que tomar medidas de prevención, salvando esa miseria extrema, implementando el rescate social, llevar a cabo una masiva política de creación de empleos y abrir nuevas oportunidades para adecuar a los jóvenes a la sociedad.

Prevención social, mejoramiento de vida en los barrios, pero tambien endurecimiento de la pena a los violadores de las leyes.

2012-09-23 01:57:03