El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno Sol Protestas y burlas

Por Manuel Hernández Villeta

Cuando el segmento identificado como clase media sale a la protesta, se huele el oportunismo, la búsqueda de un salto social o político, y sobre todo, conseguir nombre, para luego venderse al mejor postor.

En la historia política dominicana, todos los movimientos que se han orquestado con mujeres olorosas a Chanel Cinco y carteras de italianas, y jóvenes de camisa Polo y tenis Jordan, han terminado en el zafacón, o en el rápido olvido.

Ahora mismo hay movimientos de la clase media, cuyos integrantes se quedaron sin noches de tertulias, cuando fue aprobado el cuatro por ciento para el Presupuesto. Estos líderes de hojadelata solo sirvieron de caja de resonancia y en muchas ocasiones testaferros de los grandes empresarios que se van a beneficiar de los nuevos fondos escolares.

Pena da la conceptualización de los que una vez fueron izquierdistas y ahora lamen las sandalias de las damas y jovencitas que en sus momentos de descanso, que son muchos, quieren jugar a revolucionarios.

Es como tener al Ché en una camiseta, o el rostro de Tania en la ropa interior. Despreocupados por la suerte de millones de dominicanos, buscan notoriedad aprovechando su cercanía con medios informativos.

No es verdad que la suerte del país puede depender de grupos ligados a la clase media, que sólo buscan su provecho personal, y donde el trepar en la escala social es una forma de vida.

Además, muchos hablan de la lucha contra la corrupción, cuando su accionar los coloca a ser beneficiarios de las canongías que puedan caer desde el corazón de los gobierno.

El país necesita una gran concertación, no por temor a las chicas de peinados a la moda y jóvenes de la Lincon con 27. La concertación debe ser para evitar que se de una confluencia social, o estallido político y comunitario.

Puede usted estar seguro que esos seudos revoltosos de la clase media, serán los primeros en ser barridos y echo polvo, si se produce algún día una revuelta social.

Con la miseria de un pueblo no se puede jugar. Usted puede, si lo desea, dar saltos sociales individuales, pero sin jugar con candela. Quien enciende fósforos con un tanque de gas sin protección, corre el riesgo de volar por los aires.

Las manifestaciones de las chicas y chicos de bien no pasarán de ser una moda pasajera, pero mientras tanto, los hijos de Machepa siguen esperando sus reivindicaciones sociales.

2012-11-14 04:51:25