El Medio de Comunicacion

Opiniones

FE EN LA JUSTICIA

Durante la interesante conversación que sostuvimos en TELEDEBATE con la Procuradora de la Mujer, Roxana Reyes, esta convino en que al presente existe una profunda falta de fe en la justicia por parte de la ciudadanía.

Tal explica, a su juicio, que en ambas encuestas llevadas a cabo por dos importantes medios de la prensa escrita, el matutino El Caribe y el vespertino El Nacional, la gran mayoría de los opinantes respaldaron la desatinada propuesta de algunos diputados al Jefe de la Policía Nacional de «darle p´bajo» a los delincuentes. Es decir, otorgar a los agentes licencia abierta para convertirse en ejecutores extrajudiciales, lo que dicho sea de paso, ha venido ocurriendo sin necesidad de ese permiso expreso con cuestionable frecuencia y que en más de una oportunidad ha costado la vida a seres inocentes desde un sacerdote y un general hasta jóvenes estudiantes y obreros.

De igual modo, señala la calificada integrante del Ministerio Público que acumula en ese campo un largo historial de merecido y reconocido prestigio, los casos que de manera esporádica pero no por ello menos preocupante, se han registrado de grupos de airados ciudadanos que convertidos en turba practican la justicia por propia mano linchando a delincuentes, lo que también al menos en una oportunidad, estuvo a punto de costarle la existencia por error a una persona totalmente ajena a actividades de esa naturaleza.

En las últimas encuestas realizadas por acreditadas firmas investigadoras como la Gallup, Penn and Schoen Berland y otras de parecido nivel en que se ha incluido el tema de las instituciones públicas más confiables, aparece la Administración de Justicia disputando el liderazgo entre las menos creibles.

Es un síntoma peligroso en extremo. Una sociedad que no confía en sus mecanismos de justicia implica un serio riesgo para la convivencia pacífica y la seguridad ciudadana y puede derivar hacia el caos institucional.

¿Qué hace falta para que la sociedad recobre la fe en nuestros jueces y tribunales?

Nos aventuramos a exponer algunas ideas.

Primeramente una fuerza policial bien profesional, adecuadamente retribuida, formada, equipada y eficiente, en capacidad de cumplir cabalmente su papel de guardiana de la ley, el orden público y la convivencia social. Y como es obvio, sin licencia para matar.

Fiscales con los conocimientos jurídicos y la vocación de servicio a la sociedad requeridos para desempeñar su tarea de llevar a la justicia a los responsables de delitos, sin importar de quien se trate, acompañados de expedientes bien instrumentados y sustentados en pruebas con suficiente validez jurídica.

Jueces conscientes de la responsabilidad que han contraído de ser honestos administradores de la justicia, garantizando el derecho de defensa todo acusado pero velando por el de la sociedad a la convivencia pacífica y en disposición de aplicar la ley sin temor ni favor, al margen de complacencias, presiones ni mucho menos complicidades.

Un sistema penal que abra oportunidades de rehabilitación a los que muestren interés en reintegrarse a la sociedad como ciudadanos cumplidores de la ley pero donde al mismo tiempo impere la disciplina, el orden y la seguridad de que los reos cumplirán las sanciones que les fueron impuestas, sin que bajo ningún concepto puedan disfrutar de libertad anticipada por métodos irregulares.

En adición a todas estas instituciones trabajando en forma coordinada, una firme, solidaria y activa colaboración de la ciudadanía, tanto individual como a través de sus entidades más representativas.

Y todo lo anterior enmarcado dentro de una firme voluntad política que impulse una inteligente y sostenida estrategia de prevención, persecución y sanción de todas las actividades delictivas.

No pretendemos que sea una fórmula mágica. Pero desde nuestra óptica profana pensamos que pudiera ayudar a reducir de manera significativa los actuales índices de criminalidad en el país, si bien inferiores a los de otros del área, como son los casos de Venezuela y Honduras, por citar apenas dos ejemplos, resultan en nuestro caso mucho más elevados, preocupantes y agresivos que los que padecíamos algunos años atrás.

Y sobre todo, a comenzar la necesaria labor de rescate de la fe en nuestro sistema de justicia para que nadie se sienta compelido por decepción y descreimiento a tratar de tomársela por propia iniciativa.

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

13, 12, 12

teledebate@hotmail.com

2012-12-14 23:52:46