Por Manuel Hernández Villeta
Un aumento colectivo de salarios, nos llevará al patíbulo, porque nadie podrá controlar la inflación y el agiotismo. Pasa siempre que se da un reajuste masivo, y ahora la voracidad de los comerciantes está a la espera.
La estela de peticiones de aumento de salarios ya es indetenible. Los maestros lucen levantiscos, y quieren su cuota, su gran bocado, del cuatro por ciento del presupuesto nacional para la educación.
Pero tambien están a un paso de sus protestas los médicos y enfermeras, que consideran que deben ganar más dinero. Los menos organisados y con menos posibilidades de hacer protestas, son los empleados públicos.
Estoy de acuerdo que en el país hay que aumentar el salario mínimo y en proporción la escala que sigue, pero hacerlo de modo colectivo, no es una buena acción.
Lo lógico tiene que ser aumentos de salarios de acuerdo al esfuerzo del empleado. Si es bueno, si se le hace una evaluacion real y efectiva, debe ser promovido y mejorársele su retribución.
En todas las ocasiones en que se han reajustado de forma colectiva los salarios en el país, la inflación se ha disparado por encima del diez, el quince y hasta el 20 por ciento del aumento.
Por tanto, la mejor medida no es un reajuste general de salarios, sino rebajar los precios de los comestibles y los combustibles, y eliminar la inflación.
Es fácil hacerlo, solo se necesita decisión política. Tomar la medida llevaría al gobierno a un choque con el sector empresarial, de eso no hay dudas. La cara visible de la inflación son los detallistas y los comerciantes a nivel popular, pero detrás se encuentran los grandes supermercado y almacenes.
Si a los maestros les reajustan el salario de acuerdo a lo que piden con sus paros, entonces todos tienen derecho a que se les mejore el pago mensual.
De ahí que tiene que haber comedimiento. El sector privado si aumenta los salarios, sacará la diferencia en reajustes en los precios de los productos, y todos seremos víctimas.
Hay que meditar los aumentos de salarios, porque es un espejismo envenenado. A veces el colectivo con reajustes es más perjudicial que beneficioso. Meditemos sobre esas demandas, porque pueden ser creadoras de nuevos dolores de cabeza.
2013-03-20 03:15:58