El Medio de Comunicacion

Opiniones

LA LEY DE PARTIDOS

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

¿Cuántos años lleva dando vueltas en los pasillos del Congreso Nacional, saltando de una curul a otra de diputados y senadores la tan cacareada, necesaria y dilatada ley de partidos?

¿Cuántos proyectos se han presentado en todo ese tiempo?

¿Qué posibilidades hay de que se apruebe la pieza?

Semanas atrás estuvo en TELEDEBATE, Gustavo Sánchez, vocero del PLD en la Cámara de Diputados y al preguntarle sobre el tema, reveló que se han presentado varios, incluyendo uno muy bien elaborado de la Junta Central Electoral, a lo largo de los años en que no se ha podido concretar una ley debido a esa razón. El legislador responsabilizó a los partidos políticos por no haberse puesto de acuerdo para consensuar una propuesta de común aceptación y compromiso, a partir de lo cual se convertiría en ley sin ninguna dificultad ni dilación.

Este pasado lunes tuvimos con nosotros al senador José Rafael Vargas, perteneciente también al partido de gobierno en representación de la provincia Espaillat, al que se le formuló la misma interrogante. Su respuesta fue bastante similar a la del diputado Sánchez en cuanto a la diversidad de propuestas que han sido llevadas a las Cámaras Legislativas.

Pero Vargas fue más preciso al atribuir la demora al Partido Revolucionario Dominicano debido a la falta de un proyecto consensuado, debido a la desgarradora lucha de tendencias en que se encuentra inmerso desde antes de las pasadas elecciones presidenciales y que tiene como principales protagonistas y ejes de la división a Hipólito Mejía y Miguel Vargas Maldonado.

¿Por qué es importante aprobar una Ley de Partidos?

Porque el desempeño a lo interno de los partidos peca de antidemocrático.

Porque el ejercicio político en el país resulta obsoleto, clientelista, propicia el más vergonzoso transfuguismo por simples intereses y no por razones ideológicas y está cada vez más desacreditado.

Porque la gente, aunque va a votar, desconfía cada vez más de la clase política en particular los electores de mayor nivel de conciencia ciudadana.

Porque es preciso crear mecanismos para que la Junta Central Electoral pueda tener una participación más directa del funcionamiento interno de las agrupaciones partidarias.

Porque es también necesario que la propia Junta pueda tener acceso y control sobre el origen y monto de los aportes que reciban los partidos y candidatos de fuentes privadas para asegurar que no se trata de dineros sucios provenientes del narco tráfico, el crimen organizado, actividades ilícitas o la corrupción.

Porque es igualmente indispensable que se establezcan requisitos para garantizar la idoneidad de los candidatos a cargos públicos, su hoja de vida, sus conocimientos y condiciones éticas.

Porque hay que obligar a los partidos políticos a que cumplan con las cuotas de participación femenina, pero no como simple relleno en las candidaturas.

Porque hay que fijar reglas más claras para garantizar que la lucha electoral se desenvuelva en los términos más equilibrados, evitando el uso de los recursos públicos para inclinar la balanza electoral.

Y porque en fin, hay que acercarnos lo más posible al concepto duartiano de que después de la Filosofía, la Política es la actividad más noble a que puede dedicarse el ser humano.

Ahora mismo, lamentablemente, no es secreto para nadie que estamos a distancia considerable de ese ideal del Padre de la Patria.

Sin que resulte una panacea ni la clásica vara mágica, la ley de partidos pudiera ser una buena oportunidad para tratar de reducir esa brecha.

Teledebate@hormail.com

2013-08-15 22:42:09