El Medio de Comunicacion

Opiniones

LA BATALLA CONTRA LAS DROGAS

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Sin dudas las autoridades han estado haciendo esfuerzos ingentes por enfrentar el poderoso reto de los carteles internacionales de la droga, que disponen de muchos más recursos. Lo ha reconocido en más de una ocasión la propia DEA norteamericana y sería mezquino no hacerlo por nuestra parte, sabiendo que se trata de un trabajo riesgoso y llevado a cabo las más de las veces con una gran limitación de medios.

Su dedicado desempeño lo evidencian las ocupaciones de cantidades significativas de estupefacientes que se han venido llevado a cabo y el apresamiento de numerosos mandos que operan en el país, tanto extranjeros como dominicanos, aunque luego deban compartir con la ciudadanía la frustración de la forma sospechosa en que muchas veces se les concede libertad provisional en los tribunales no obstante la gravedad de su implicación, su nivel de peligrosidad y el alto riesgo de fuga.

Ahora bien…¿estamos ganando la batalla contra las drogas? Las evidencias en sentido negativo son también palpables. Lo advirtió en días recientes, Juan Radhamés de la Rosa, director de Casa Abierta y lo expuso con mayor amplitud después, Leopoldo Díaz, presidente de Hogares Crea. Ambas, aunque no las únicas, son las instituciones por excelencia con que contamos en este campo, la primera en el área de la prevención y la segunda, en el campo de la rehabilitación. Ambas también, contando con recursos muy precarios, trabajando casi a mano pelada, como quien dice.

Leopoldo Díaz llama nuevamente la atención sobre el hecho altamente preocupante del cada vez más creciente establecimiento de la estructura del narcotráfico y el consumo de estupefacientes en el país. Tal como señala, la presencia del narcotráfico en el territorio nacional ha ido evolucionando en sentido progresivo.

De ser inicialmente un simple corredor de las drogas prohibidas mediante el recibo y reexpedición de las mismas hacia el mercado norteamericano primero y más tarde, también europeo, hemos derivado a la instalación local de enclaves fijos estrechamente vinculados a los grandes carteles internacionales y el establecimiento aquí de laboratorios y caletas de almacenaje. Pero sobre todo, del desarrollo de un mercado local de consumo y complicidad que va contaminando desde los más altos estamentos hasta la base de la pirámide social en los barrios y comunidades, involucrando a un número elevado de jóvenes reclutados en particular entre la inmensa legión de los llamados ni-ni, que ni estudian, ni trabajan ni cuentan con otro horizonte de esperanza de salir de la marginalidad más que el que le ofrece el submundo de las drogas.

Son varios los males asociados y estimulados por esta situación. Uno, el auge de la criminalidad en todas sus formas desde los feroces ajustes de cuentas hasta los homicidios, atracos, robos, asaltos y demás formas de delito, una consecuencia que se produce de manera inexorable en todas las sociedades que atraviesan por el mismo proceso. Segundo, el lavado de recursos sucios que cada vez se va haciendo más visible en el campo económico. Y tercero, el soborno en todas las escalas, desde el simple agente policial de barrio hasta las esferas más encumbradas de los poderes públicos.

Lo más grave de todo, sin embargo, como señala el presidente de Casa Abierta y hemos llamado la atención una y otra vez a lo largo de una casi inútil cruzada de advertencia de muchos años, es la indiferencia de la ciudadanía y la desidia de muchos de los principales actores sociales que no acaban de aquilatar la gravedad del reto que enfrentamos y que llega al punto de poner en riesgo la misma estabilidad institucional. Las duras pruebas atravesadas por Colombia y más recientemente por México debieran servirnos de ejemplo y alerta.

Lamentablemente insistimos en colocarnos de espaldas ante la gravedad del problema, reafirmando una vez más nuestra pertinaz imprevisión y la validez de la sentencia de que nadie escarmienta en cabeza ajena, en lo que en cambio, debiera ser una cruzada que comprometa la firme colaboración de todos, sin lo cual la batalla estará irremisiblemente perdida y serán terribles las consecuencias que tendremos que pagar al final.

teledebate@hotmail.com

2013-09-22 02:21:12