Por Manuel Hernández Villeta
Ninguna razón puede servir de justificación para que los diputados y senadores tengan un «barrilito». Esta es una forma de designar los recursos económicos que tiene cada legislador, para establecer su oficina municipal, y ayudar a sus comunitarios.
Luego de legislar, El papel fundamental de un congresista es servir de soporte político y económico de su comunidad, incluyendo la asistencia social. Sin embargo, los recursos que se entregan mensualmente, que sobrepasan el medio millón de pesos en forma individual, no tienen razón de ser.
Por consiguiente, esa distribución de recursos económicos se debe suspender, o por lo menos ser mejor fiscalizada, y dársela únicamente a los legisladores que demuestren que realizan el trabajo de ayuda social.
A muchos congresistas les llega este dinero y no pueden levantar una bandera señalando con claridad en que lo invirtieron. Toca a la presidencia de ambas cámaras tomar las medidas de rigor.
Por lógica, considero que el papel fundamental de los diputados y senadores no debe ser estar haciendo labor social. Su deber central tiene que ser sesionar a favor del pueblo, ser ojos, escucha y conciencia de la ciudadania.-
La mayoria de los diputados y senadores se olvidan de sus conciudadanos, de los moradores del municipio de donde provienen, y se convierten en maquinarias de levantar las manos, de apoyar proyectos por órdenes partidistas, o por capricho de sectores económicos, pero poco se hace por la institucionalidad nacional.
Los legisladores solo trabajan dos días a la semana, y para ello se les paga una cuantiosa dieta, a los del interior, se les cubre en un hotel de lujo la estadía en la Capital.
Para el próximo presupuesto vamos a someter a todos los sectores a la austeridad. A los legisladores hay que apretarles la cintura, porque es el segmento de empleados del Estado donde más dinero se invierte.
Un pais pobre como la República Dominicana no está en condiciones de pagar una burocracia parlamentaria, que de hecho nada está haciendo por la democracia y la concertación.
Si los trabajadores dominicanos, las enfermeras, los maestros, las secretarias sin padrinos, luchan por un salario mínimo de menos de diez mil pesos, es una vergüenza nacional la existencia del fondo especializado del barrilito.
2013-10-15 03:33:52