El Medio de Comunicacion

Opiniones

A Pleno Sol Desidia colectiva

Por Manuel Hernández Villeta

Al finalizar el año, estamos viviendo en una sociedad sin metas, sin futuro, sin concertación, donde el tratar de seguir con vida 24 horas más, el día a día, se va convirtiendo en la rutina.

Hay una percepción de derrota en la mayor parte de la población. No tiene Norte, no sabe por donde abrir camino, se deja llevar del miedo, sin saber a qué, y luchar contra una desidia colectiva solo causa ligero escozor.

Hay que darle un remenión a la sociedad dominicana. Sacarla del letargo. Dejar a un lado el dejar pasar y dejar hacer. No todos somos culpables de los males. Fuente Ovejuna hizo a todos responsables, pero aquí no. La mayor parte de la población es la víctima.

Las luchas sociales que arrancaron en la década del sesenta han dado pie al reflujo. El movimiento de masas se ha quedado sin ondulaciones. La mocha perdió el filo para seguir desbrozando el camino de malezas.

La actividad política está en su lindero de ser hacedores de milagros. Hoy los cambios globales, y el fin de muchas ideologías, hacen improbables cambios trascendentales. Las ilusiones de cuatro décadas atrás, hoy son imposibles.

Las aperturas de las grandes naciones socialistas, son para mantener el germen de socialismo-capitalismo, tirando por un capitalismo con ribetes humanos, dirigido por el Estado. El gobierno del proletario cada día es un sueño lejano. Imposible de realizar.

Entonces, lo que necesita la sociedad dominicana para hacer frente a sus problemas es la concertación. Unidad para la acción de todos los sectores sociales. Cada cual aportando lo que sea posible para que se den cambios que son trascendentales.

Puntos de acción inmediatos, son introducir mejorías concertadas entre todos los sectores para la educación, la salud, el pleno empleo y la creación de una política habitacional. La reforma agraria podría entrar a la lista, si se rescata el sentido de vivir y trabajar en el campo, lo cual no quieren ni desean los jovenes de hoy.

La unidad y la concertación no es firmar un pliego de condiciones de trabajo en el auditorio de una universidad, ni ir a seminarios. Es sencillamente cada quien trabajar para hacer feliz a un dominicano. Tarea tal vez imposible, donde cada cual defiende su estatus y sus riquezas, aún a costa de vida o de muertes.

La concertación es lo único que ahora mismo podría ser piedra filosofal para que los dominicanos sigan adelante, con fe en el futuro.

2013-11-27 04:05:33