Los presidentes Danilo Medina y Leonel Fernández estarán «pechándose» en las próximas horas para, confundidos en un abrazo y voluntades, hacerle ver al país ?muy principalmente a quienes les adversan políticamente- que yerran quienes siguen cifrando sus esperanzas de vencer las ofertas electorales del peledeísmo en la siembra de cizaña que procura distanciarlos para hacer efectiva la pesca en río revuelto de disgustados morados. Danilo y Leonel son, en realidad, los depositarios del liderazgo partidario más fuerte e imponente dentro del PLD, y sellada su unidad se consolidan las posibilidades ?muy pero muy reales- de un nuevo triunfo de esa formación política. Y ellos lo saben…
Ingratitud
No es otra cosa que un sinónimo mayúsculo de ingratitud política la acción de muchos dirigentes locales (provinciales y municipales) de los diferentes partidos del sistema electoral dominicano que, disgustados porque no se les complace ahora con candidaturas a senadores, diputados, alcaldes, vicealcaldes, regidores y/o suplentes, se mudan para la competencia, pese a que donde han hecho vida política de siempre se les ha dado de todo, incluyendo posiciones que les quedan grandes al nivel de los «liderazgos» que dicen tener entre sus correligionarios. Es, sin embargo, la clásica expresión del transfuguismo que acompaña el clientelismo más vulgar, y que con su presencia degrada el sistema de partidos y desacredita el ejercicio político. La situación se presenta en casi todos los partidos pero merece y debería recibir el rechazo del elector simple que no tiene militancia, la denominada masa silente, porque un supuesto dirigente que actúa así, ¿qué no podría hacer mañana desde el ejercicio de una función pública electiva, que no sea defraudar a sus electores ya que está en evidencia como una persona que pone su interés personal e individual por encima del interés colectivo?. No es por nada, ni por nadie en particular, sino por muchos…
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2015-10-12 00:05:50