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COMPROMISO DE SER ACTORES DE NUESTRO DESTINO

Santiago.- La población debe retomar la actuación del drama social dominicano comprometiéndose a trabajar con tesón, ahínco y humildad, para a través del esfuerzo mancomunado entender que no es posible que unos pocos se beneficien de lo que es de todos, mientras la gran mayoría sufre a causa de los privilegios que tienen unos pocos, demandó el licenciado Julián Serulle en su alocución semanal por la red de 27 emisoras de radio a todo el territorio nacional.

Debemos convertirnos no solo en emisarios de un ideal, sino en decididos transportadores de la fe y de la esperanza a través del esfuerzo de todos y cada uno de los hijos de esta noble y sufrida patria nuestra, dijo el abogado y político.

La poca visión de conjunto en pro de un plan nacional de desarrollo asociado a un carácter deformado y antidemocrático de los gobiernos de turno, desde septiembre de 1963, facilitaron que gran parte de las riquezas y capitales del país fueran controlados por grupos en contra de los intereses generales de la nación, e incluso, ejecutando fraudes políticos, permitiendo la presencia de la corrupción administrativa, pública y privada, lesionando la vida democrática y desangrando las arcas y empresas del estado, señaló Serulle.

No obstante los avances que se experimentaron en varios aspectos de la vida nacional, en lo concerniente a la libertad de expresión y en el respeto relativo a los poderes del estado, y una mayor apertura en el desarrollo de la vida empresarial, y en ciertos sectores de la economía, comunicaciones, turismo, zonas francas, normada por la ausencia de un plan nacional y la falta de voluntad de poner en practica nuevas políticas, ha enfermado al estado dominicano con el manejo inadecuado de los bienes y capitales, ha impedido el desarrollo humano duradero, justo y solidario.

Los indicadores de pobreza extrema, de desempleo, de baja calidad de la educación publica y privada, de los bajos sueldos y salarios en la inmensa mayoría de los trabajadores, de graves deficiencias en la atención médica y sanitaria, en los daños que se ha infligido a los recursos naturales y a su biodiversidad, así como ante una incipiente y ambivalente etapa de la seguridad social, junto a otros factores en importantes segmentos de la sociedad, permiten valorar que vivimos en una nación de alta inseguridad y desprotección humanas, planteó el profesional del derecho laboral.

Si a estos indicadores agregamos el abandono creciente en que se encuentran nuestros pequeños y medianos pueblos y ciudades, nuestros barrios y poblaciones de montaña, entonces nos damos cuenta que el crecimiento experimentado por la economía nacional esta muy lejos de lo equitativo y de una planificación que marque la diferencia con todo lo que hemos conocido históricamente, destacó Serulle.

La falta de un ordenamiento territorial y la no definición y ejecución de un plan nacional que articule todos los recursos materiales y humanos que impida el aniquilamiento de las potencialidades cuantiosas que ofrece la República Dominicana para diversificar la economía, así como preservar el valor de sus patrimonios naturales y culturales.

Ensanchar los campos del desarrollo científico y tecnológico de sus escuelas y universidades, y garantizar una vida digna y socialmente prospera a los trabajadores del campo y la ciudad, que permita abrir las puertas del desarrollo, socialmente responsable de la empresa ?privada y pública- para la construcción de un parque industrial, de una agricultura sostenible y de un sector sólido de servicios que satisfaga lo esencial de las necesidades del pueblo dominicano con un mercado que nos brinde la posibilidad de adquirir lo que no estemos en capacidad de producir.

Solo de esta manera podrá crearse un fondo de acumulación para el progreso permanente de la patria en los próximos veinte años, lo que habrá de convertir a la República Dominicana dotada de un pueblo con nivel adquisitivo que erradique el hambre y el desempleo, la incertidumbre y el pesimismo, que nos permita sentirnos realmente orgullosos de ser dominicanos, sostuvo Serulle Ramia.

Te pido que a partir de hoy, no olvidemos en momento alguno, que lo que tenemos por delante, bajo el convencimiento de que nuestra faena es larga, nuestro trabajo es pesado y desagradable, que vamos a herir intereses particulares, pero sepamos de una vez por todas, que es nuestro deber defender siempre el interés general del pueblo y la nación dominicana hasta el ultimo momento de nuestra existencia, advirtió Julián Serulle.

Ya no mas lamentaciones, ni posposiciones, no podemos descansar hasta que en la República Dominicana el pueblo pueda satisfacer su hambre, que los pobres puedan permitirse tres comidas al día, desayuno, almuerzo y cena, como también que la gente constate que los precios han bajado cuando decidan ir al comercio a comprar algo, concluyó Serulle.

Hay que armarse de la paciencia necesaria para saber

escuchar, a pesar de los abusos, de las injusticias,

de las incomprensiones y de las barbaridades de

quienes atentan contra la verdad.

2009-07-28 16:23:08