

Por Johnny Arrendel
Tres connotados exponentes de la nueva generación de peritos constitucionalistas en el país consideran que la Reforma Constitucional de 2010 está entre las más avanzadas en el ámbito latinoamericano.
Los Juriconsultos Manuel Fermín Cabral, John Garrido y Daniel Beltré Acosta, destacan el carácter participativo e inclusivo de esa reforma, sus
mecanismos democráticos y de limitación al uso del poder.
Igualmente, resaltan, que lejos de tener un tono conservador, la reforma impulsada por el entonces presidente de la República, Leonel Fernández, robustece el uso y garantía de los derechos públicos por parte de los distintos sectores de la ciudadanía.
Para Daniel Beltré Acosta, las virtudes de la Reforma Constitucional de 2010 parten del carácter profundamente democrático, participativo y abierto con que fue emprendida.
Al compararla con otros procesos de reforma, Beltré Acosta observa que la Carta Magna de 2010 es producto de un consenso amplio, horizontal y plural, que involucró a toda la sociedad dominicana.
Manuel Fermín Cabral, en tanto, apunta que la Reforma Constitucional del 2010 ha sido acogida como positiva por lo «más granado de la doctrina iuspublicista (Estudiosos de las relaciones entre los órganos públicos y los ciudadanos) de todo el continente» .
Señala que se trata de una de las constituciones más avanzadas en términos normativos en la actualidad.
Fermín Cabral enumera aspectos como la regulación expansiva de los derechos fundamentales y la consagración de instituciones para hacer efectivas las consultas a la ciudadanía.
Mientras que John Garrido subraya que esta Constitucion establece límites al poder y promueve un ciudadano más empoderado y le otorga atribuciones que no tienen precedentes en la sociedad dominicana.
Indica que la reforma reconoció derechos de grupos focalizados como los menores de edad, las mujeres, el colectivo LGBT (lesbiana, gays, bisexuales y transexuales) y de las personas en condiciones especiales.
Es porque incorpora el catálogo más amplio de derechos fundamentales para las personas y crea numerosas instituciones extra poder, que Garrido considera la de 2010 como la Reforma más importante en la historia de la nación.
Fermín Cabral, de su lado, ve que los reparos que expresan determinados sectores son producto de divergencias ideológicas en aspectos muy concretos, pero que no invalidan los logros institucionales alcanzados con esta Constitución.
«La regulación del derecho a la vida no es base para tildar de conservadora la Constitución de 2010, que robustece la libertad de cultos, de expresión, los derechos de las mujeres, de los jóvenes, de los consumidores y de los trabajadores» expresó Fermin Cabral.
Significó que la Carta Magna tine un claro designio de limitar el «todopoderoso Estado administrativo», y consagra los principios rectores del Derecho Administrativo.
Beltré Acosta manifiesta que la Reforma proclamada en 2010 refuerza los príncipios democráticos así como el marco institucional del Estado Dominicano y apunta que el ejemplo más preclaro es la creación del Tribunal Constitucional.
Cita, además, la incorporación de mecanismos de participación popular, como el Referéndum, entre otros.
Resalta que la Constitución de 2010 posee no sólo un carácter modernista, sino también progresista, ya que pone al ciudadano como fin de sus mandatos.
Finalmente, John Garrido señala que una novedad de esta Ley Sustantiva es que se erige en una Constitución verde, incorpora una economía sostenible y adopta la equidad y paridad de género.
Añade que trae numerosas instituciones extra poder, tales cómo el Tribunal Constitucional, el Electoral, Defensoría del Pueblo y el Servicio Nacional de Defensoría para Victimas e Imputados.
2019-05-26 22:00:42