Por Narciso Isa Conde

El Procurador General de la República cumplió la misión encomendada por el principal inquilino del Palacio Nacional en este segundo tramo de la farsa instrumentada en el caso Odebrecht.

No hay sorpresa: no procuró informaciones, más bien las encubrió y operó para garantizar más impunidad y sellar el segundo tramo de una farsa judicial.

El Procurador, como era de esperarse, en este caso también obedeció órdenes e instrucciones precisas del Presidente Danilo Medina y su buró palaciego.

Esto así porque Jean Alain Rodríguez es un instrumento del régimen corrupto y corruptor al servicio de la impunidad de sus jefes políticos y muy especialmente de un Presidente y del núcleo duro de un gabinete involucrados en los más graves actos de corrupción de los últimos años, en las principales sobrevaluaciones de Odebrecht, en la estafa de Punta Catalina y en los sobornos electorales de esa corporación mafiosa.

· MÁS EXCLUSIONES Y NUEVAS MANIOBRAS.

Este señor -además de reiterar la exclusión en el expediente de Odebrecht de aquellos temas cardinales como las sobrevaluaciones, la financiación electoral y el contrato-estafa de Punta Catalina- archivó ocho casos correspondientes a los catorce personeros implicados originalmente en los sobornos vía Ángel Rondón y está manejando los restantes exclusivamente en función de la política reeleccionista, como mecanismos de chantaje hacia la vulnerable y también corrompida oposición interna y hacia un PRM en descomposición.

En ese tenor incorporó al expediente al ex-Senador Jesús ?Chú- Vásquez y excluyó al diputado Alfredo Pacheco, dentro de la lógica perversa de seguir introduciendo y/o cooptando "caballos de Troya", y sembrado cizaña al interior de esa oposición.

Actuó, nueva vez, como encubridor de grandes beneficiarios de esa corruptela pertenecientes al bando danilista (incluido su jefe supremo) y como cómplice de las maniobras instrumentadas por los socios de Joao Santana y sus padrinos brasileños. Hizo suya el contenido del informe complaciente de la Comisión de Agripino y Corripio, presentando la coartada de otra supuesta investigación particular sobre Punta Catalina que curiosamente arrojó iguales resultados de inocencia y pulcritud oficial sin demostración alguna.

Ignoró todos los indicios, revelaciones, pistas y evidencias que inculpan a Hipólito, Leonel, Danilo y a sus más íntimos colaboradores.

Dejó encartados a quienes todavía son útiles para chantajear a lo interno del PLD y a lo interno del PRM, presionando a Leonel Fernández y utilizando a Hipólito Mejía (cooptado por Danilo) y a otros agentes encubiertos al interior de la oposición electoralista. Y pronto podremos observan como los que pasajeramente "expían ciertas culpas" para darle cierta sustentación a la farsa y al chantaje, irán negociando su exclusión.

Este Estado y su mando centralizado operan con la cartilla propia de poderes mafiosos.

Y recientemente -con el voto a favor del cerco, bloqueo e intervención contra la Venezuela bolivariana- este gobierno está comprando impunidad en EEUU (con Trump) y en los Gobiernos ultra-reaccionarios del Continente, que incluso recientemente le han facilitado acceder al CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU.

· CONCLUSIONES INSOSLAYABLES.

Así las cosas, no es peregrinos arribar a estas conclusiones:

· Se confirma así, que no tiene fundamento alguno, el ilusorio reclamo de un Ministerio Público y un Poder Judicial independientes y honestos en el marco de esta institucionalidad putrefacta manipulada por la cúpula del PLD y su Gobierno, y adicionalmente sustentada por un sistema de partido totalmente pervertido, con una oposición pusilánime y comprable; asociada a una cúpula empresarial, de vieja y nueva data, de igual calaña, junto a jefes militares y policiales involucrados en graves delitos.

· No hay solución institucional al drama de la corrupción y de la impunidad que protege a sus protagonistas y beneficiarios.

· Tampoco hay salida electoral democrática para encarar los males acumulados.

· Esta institucionalidad se pudrió.

· Está vigente una dictadura constitucional mafiosa disfrazada de democracia, que aspira a perpetuarse en el poder a través de fraude, trampas y todo tipo de fechorías políticas.

Y este proceso de descomposición ascendente solo se detiene y se supera volcándose el pueblo a las calles (ejerciendo la democracia de calle), creando al calor de las luchas Poder Constituyente, descalabrando el Poder Constituido en descomposición y dando paso a una transición que organice una Asamblea Constituyente Popular y Soberana, capaz de dotar al país de una nueva constitución y una nueva institucionalidad. No hay de otra. (Domingo 10-06-2018, Santo Domingo, RD.)