{"id":697360,"date":"2026-09-26T02:39:09","date_gmt":"2026-09-26T06:39:09","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=697360"},"modified":"2026-09-26T02:39:22","modified_gmt":"2026-09-26T06:39:22","slug":"bernardo-correa-y-cidron-en-nuestro-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=697360","title":{"rendered":"Bernardo Correa y Cidr\u00f3n en nuestro pasado"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Te\u00f3filo Lappot Robles<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bernardo Correa y Cidr\u00f3n fue uno de los personajes m\u00e1s trascendentales del siglo XVIII dominicano. Naci\u00f3 en la ciudad de Santo Domingo en el 1757 e inici\u00f3 su formaci\u00f3n cultural al amparo de los jesuitas, quienes poco despu\u00e9s, por \u00f3rdenes del Rey Carlos III, fueron expulsados de Espa\u00f1a, sus colonias y territorios de ultramar. Tuvo una intensa actividad en la vida p\u00fablica de su \u00e9poca, tanto aqu\u00ed como en otros lugares del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su esp\u00edritu de elevada formaci\u00f3n intelectual, la perseverancia en los temas que abordaba, la reciedumbre de car\u00e1cter, as\u00ed como su actitud combativa le consiguieron amigos y enemigos. Entre los primeros hubo cuatro de sus m\u00e1s fecundos admiradores: el pr\u00f3cer Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres y los Arzobispos de la Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo Isidro Rodr\u00edguez, Fernando de Portillo Torres y Pedro Valera Jim\u00e9nez; entre los segundos fueron tantos que mencionarlos har\u00eda larga esta cr\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La etapa de su vida m\u00e1s salpicada de acusaciones, en las cuales se mezclaron verdades y diatribas, fue cuando retorn\u00f3 a su tierra natal despu\u00e9s de un periplo por Europa y fue presentado como un potencial diputado para representar al pa\u00eds en las Cortes de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa ocasi\u00f3n su rival m\u00e1s enconado fue el doctor Manuel Marques, que aspiraba a ese puesto, y se emple\u00f3 a fondo ara\u00f1ando la pared vital de Correa y Cidr\u00f3n hasta exponer al p\u00fablico lo que entend\u00eda era la mugre que cubr\u00eda de pies a cabeza a su contendiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tan feroces fueron dichos ataques que el vivaz sacerdote que era Bernardo Correa y Cidr\u00f3n decidi\u00f3 publicar el 26 de agosto de 1820 un op\u00fasculo que titul\u00f3 \u201cVindicaci\u00f3n de ciudadan\u00eda\u201d, en el cual hizo puntualizaciones sobre su accionar como hombre p\u00fablico. Ni \u00e9l ni el referido Marques fueron escogidos para representar a la colonia de Santo Domingo en el mencionado parlamento espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el papa Le\u00f3n XII extendi\u00f3 la jerarqu\u00eda de la Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo a toda la isla el Arzobispo Valera Jim\u00e9nez design\u00f3 a Correa y Cidr\u00f3n p\u00e1rroco de la iglesia San Marcos y Vicario General del Artibonito, en territorio haitiano, lo cual no gust\u00f3 al dictador Jean Pierre Boyer, quien en su poltrona presidencial de Puerto Pr\u00edncipe lo conmin\u00f3 a una serie de condicionamientos que tuvo que aceptar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, que no fue una genuflexi\u00f3n, m\u00e1s de cien a\u00f1os despu\u00e9s tampoco fue \u201csanto de devoci\u00f3n\u201d del historiador nacional Jos\u00e9 Gabriel Garc\u00eda, quien lo calific\u00f3 como \u201chombre de rectitud discutible, de esos como hay muchos, que con tal de vivir bien a todo se atemperan\u201d. (Obras completas. Volumen I. Tomo II.P360.Impresora Amigo del Hogar, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicho lo anterior, al analizar la agitada vida de Bernardo Correa y Cidr\u00f3n considero que aunque no todo fue pureza en \u00e9l al colocar su figura en una balanza el fiel se inclina hacia lo positivo de su vida. Por ejemplo, en plena Espa\u00f1a Boba, en un ambiente colectivo con predominancia de \u00e1nimos alica\u00eddos, fue de los m\u00e1s sobresalientes participantes en las tertulias pol\u00edticas y literarias que presid\u00eda el padre de la independencia ef\u00edmera don Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En varias de sus notas dej\u00f3 establecido que cre\u00eda en las circunstancias como factores importantes en los hechos de los hombres. Algunos de sus bi\u00f3grafos han resaltado en \u00e9l su \u201ccar\u00e1cter franco\u201d y su \u201cadem\u00e1n resuelto\u201d, especialmente frente a las trampas que sus adversarios pon\u00edan en sus actividades cotidianas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese personaje se cumpli\u00f3 aquello de que los hechos son el crisol de la verdad, y que al margen de los juicios negativos que algunos han tenido sobre \u00e9l no se puede eliminar de su par\u00e1bola vital que fue un brillante estudiante y luego un extraordinario catedr\u00e1tico de latinidad, derecho can\u00f3nico y teolog\u00eda dogm\u00e1tica tanto en la Universidad Santo Tom\u00e1s de Aquino, de la cual fue rector, como del Seminario Conciliar que fund\u00f3 el sacerdote dominicano Crist\u00f3bal de Llerena, a quien muchos cr\u00edticos literarios consideran el primer dramaturgo de Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su fama de sabio a temprana edad, y la admiraci\u00f3n que le ten\u00edan muchas de las m\u00e1s encumbradas figuras de entonces, como el arzobispo Isidro Rodr\u00edguez, no provocaron en Correa y Cidr\u00f3n \u201c\u2026la vulgaridad de dar cabida en su pecho al sentimiento de la vanidad, ni sinti\u00f3 flaquear su cabeza a impulso de los v\u00e9rtigos que por lo regular produce el engreimiento en la mayor parte de los seres que de la nada se levantan a grande altura\u2026\u201d (Rasgos biogr\u00e1ficos de dominicanos c\u00e9lebres. Editora del Caribe, 1971.P185. Emilio Rodr\u00edguez Demorizi).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La rivalidad del rey Carlos IV de Espa\u00f1a con Francia (que el 22 de julio de 1795 dio origen al tratado de Basilea) lo afect\u00f3 directamente, pues la llegada aqu\u00ed de Toussaint Louverture con su horda destructora provoc\u00f3 el primero de varios de los exilios que sufri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue a parar a Cuba, donde no fue bien tratado por las autoridades coloniales espa\u00f1olas oprim\u00edan a ese pa\u00eds antillano. De all\u00ed se fue a Caracas, Venezuela, donde s\u00ed tuvo una excelente acogida, en reconocimiento a sus altas calificaciones acad\u00e9micas y a la excelencia de su personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la llamada Era de Francia en Santo Domingo volvi\u00f3 a su tierra natal, persuadido por su madre y sus hermanas. El a la saz\u00f3n gobernador colonial general Jean-Louis Ferrand lo cortej\u00f3 para que lo ayudara a gobernar en paz en vista de los constantes disturbios que se presentaban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eran los tiempos en que el caudillo cotuisano Juan S\u00e1nchez Ram\u00edrez y otros, que en realidad no buscaban la libertad del pueblo dominicano sino el cambio de amos, se movilizaban por todo el territorio nacional. A ese respecto Correa y Cidr\u00f3n escribi\u00f3 una misiva p\u00fablica en el 1808 desnudando los reales prop\u00f3sitos de los que encabezaban la Guerra de la Reconquista, que dur\u00f3 del 7 de noviembre de 1808 hasta el 9 de julio de 1809, y cuyo fin era que Espa\u00f1a volviera a colonizar a los dominicanos. Tambi\u00e9n utiliz\u00f3 el p\u00falpito para orientar a sus feligreses en ese sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa realidad inocultable, su juicio de que Ferrand hab\u00eda contribuido a eliminar el peligro de Louverture y sus secuaces, as\u00ed como una carta personal del rey espa\u00f1ol Carlos IV de novedoso contenido, lo llevaron a colaborar en favor de la permanencia de los franceses en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el emperador Napole\u00f3n Bonaparte cre\u00f3 la audiencia mixta para la colonia de Santo Domingo, Correa y Cidr\u00f3n acept\u00f3 ser oidor de la secci\u00f3n espa\u00f1ola, conjuntamente con los sacerdotes Jos\u00e9 Ruiz y Pedro Prados. Al mismo tiempo era vicario general del ala dominicana de la iglesia cat\u00f3lica; hab\u00eda tambi\u00e9n otra francesa, cosas propias de esa \u00e9poca. Adem\u00e1s, se convirti\u00f3 en asesor ad-hoc del gobernador Ferrand. Luego de la muerte de este en la batalla de Palo Hincado, en El Seibo, tambi\u00e9n estuvo muy cerca de su sucesor el general Joseph-David de Barquier.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando los ingleses llegaron desde Jamaica para reforzar a Juan S\u00e1nchez Ram\u00edrez y sus seguidores Correa y Cidr\u00f3n qued\u00f3 neutralizado, \u201cresignado al mandato de las circunstancias\u201d, hasta que pudo irse a Francia y luego a la Espa\u00f1a ocupada por los franceses con el reinado de Jos\u00e9 Bonaparte, a quien los espa\u00f1oles apodaban despectivamente Pepe Botella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa estancia de Correa y Cidr\u00f3n en Espa\u00f1a fue incardinado en la catedral de M\u00e1laga. Cuando los espa\u00f1oles recuperaron su libertad lo acusaron, encarcelaron y condenaron bajo el denominado Decreto de purificaci\u00f3n, por haber colaborado con los franceses. El tribunal de alzada de Granada ratific\u00f3 dicha condena, que fue salom\u00f3nica, conforme se lee en su dispositivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de dicha sentencia, en diciembre de 1815, Correa y Cidr\u00f3n escribi\u00f3 que hab\u00eda salido \u201cen paz y a salvo de los zarzales en que lo enredaron los buenos patriotas espa\u00f1oles\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De nuevo en tierra dominicana comenz\u00f3 otra etapa de su vida, que por larga no cabe en esta cr\u00f3nica, pero s\u00ed puedo resumir que cuando los ocupantes haitianos conminaron al arzobispo Valera para que se fuera al exilio \u00e9l lo acompa\u00f1\u00f3. Muri\u00f3 en Santiago de Cuba, ciego y con otros achaques propios de su edad avanzada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teofilo Lappot <a href=\"mailto:teofilolappot@gmail.com\">teofilolappot@gmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles Bernardo Correa y Cidr\u00f3n fue uno de los personajes m\u00e1s trascendentales del siglo XVIII dominicano. Naci\u00f3 en la ciudad de Santo Domingo en el 1757 e inici\u00f3 su formaci\u00f3n cultural al amparo de los jesuitas, quienes poco despu\u00e9s, por \u00f3rdenes del Rey Carlos III, fueron expulsados de Espa\u00f1a, sus colonias y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":525185,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","footnotes":""},"categories":[21,27],"tags":[177],"class_list":["post-697360","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-portada","tag-teofilo-lappot-robles"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/697360","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=697360"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/697360\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":697363,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/697360\/revisions\/697363"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/525185"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=697360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=697360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=697360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}