{"id":696592,"date":"2026-09-21T01:26:54","date_gmt":"2026-09-21T05:26:54","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=696592"},"modified":"2026-09-21T01:29:05","modified_gmt":"2026-09-21T05:29:05","slug":"a-41-anos-la-cicatriz-historica-del-terremoto-de-1985-en-mexicomexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=696592","title":{"rendered":"A 41 a\u00f1os: la cicatriz hist\u00f3rica del terremoto de 1985 en M\u00e9xicoM\u00e9xico,"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Araceli Aguilar Salgado<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>\u00abLa memoria del dolor es tambi\u00e9n la fuerza de la esperanza.\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El d\u00eda que la tierra se quebr\u00f3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 19 de septiembre de 1985, a las 7:19 horas, la Ciudad de M\u00e9xico se convirti\u00f3 en escenario de una tragedia que marcar\u00eda para siempre la historia nacional. El sismo de magnitud 8.1 en la escala de Richter sacudi\u00f3 el coraz\u00f3n del pa\u00eds, dejando miles de muertos, edificios colapsados y un sentimiento de vulnerabilidad que a\u00fan hoy, 41 a\u00f1os despu\u00e9s, permanece en la memoria colectiva.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"980\" height=\"563\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-696594\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-2.jpg 980w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-2-300x172.jpg 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-2-816x469.jpg 816w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-2-768x441.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 980px) 100vw, 980px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia narrada desde la Colonia Roma refleja el drama humano vivido en aquellos instantes: paredes fracturadas, vidrios estallando, suelos que se abr\u00edan bajo los pies y el eco de voces desesperadas que imploraban sobrevivir. El miedo a morir atrapado entre varillas y escombros se mezclaba con la plegaria a un Dios que parec\u00eda ausente en medio del caos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El silencio y los ladridos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras el estruendo, vino la oscuridad. Los sobrevivientes quedaron atrapados entre ruinas, escuchando gritos de auxilio y lamentos. En medio de la desesperanza, los ladridos de un perro rescatista se convirtieron en s\u00edmbolo de vida. Fue ese animal quien localiz\u00f3 a la narradora, permitiendo que brigadistas improvisados ciudadanos convertidos en h\u00e9roes lograran abrir un espacio para introducir ox\u00edgeno y rescatarla.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"331\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-33.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-696597\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-33.jpg 500w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-33-300x199.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escena posterior fue devastadora: calles convertidas en campos de guerra, olores penetrantes, polvo suspendido y cuerpos mutilados. El terremoto no solo destruy\u00f3 edificios, tambi\u00e9n quebr\u00f3 familias, sue\u00f1os y proyectos de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La cicatriz en el tejido social<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas, el terremoto de 1985 sigue siendo una cicatriz hist\u00f3rica. No se trata \u00fanicamente de recordar la p\u00e9rdida material o humana, sino de reconocer c\u00f3mo el desastre expuso la fragilidad del Estado y la fuerza de la sociedad civil. Fue la ciudadan\u00eda la que, con manos desnudas, organiz\u00f3 brigadas, levant\u00f3 escombros y sostuvo la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, tambi\u00e9n dej\u00f3 al descubierto un deterioro en el tejido social que a\u00fan persiste: abandono institucional, desigualdad urbana y falta de preparaci\u00f3n ante emergencias. La memoria del sismo nos obliga a reflexionar sobre lo que se perdi\u00f3, pero sobre todo sobre lo que deseamos construir.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"554\" height=\"554\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-696598\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-4.jpg 554w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-4-300x300.jpg 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-4-150x150.jpg 150w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/mexico-4-88x88.jpg 88w\" sizes=\"auto, (max-width: 554px) 100vw, 554px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>De la tragedia a la resiliencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, tras sobrevivir a nuevas pruebas como la pandemia del Coronavirus, el pueblo mexicano ha demostrado una resiliencia extraordinaria. A lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas, ha enfrentado el sismo de 1985, crisis econ\u00f3micas recurrentes, la violencia persistente y emergencias sanitarias globales. En cada episodio, la sociedad civil ha desplegado una notable capacidad de autoorganizaci\u00f3n y solidaridad, convirti\u00e9ndose en el verdadero motor de la reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e9xico ha resistido colapsos financieros hist\u00f3ricos como la crisis de 1994 y m\u00e1s recientemente el impacto devastador de la pandemia. La poblaci\u00f3n se ha adaptado mediante el comercio informal, el apoyo de las remesas enviadas por la comunidad migrante y una profunda red de solidaridad familiar. Frente al desaf\u00edo de la violencia ligada al crimen organizado, las comunidades han creado mecanismos de resistencia, colectivos de b\u00fasqueda y redes locales para exigir justicia y reconstruir el tejido social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La salud mental de los mexicanos, sin embargo, carga con un impacto acumulativo: d\u00e9cadas de traumas colectivos que abarcan desastres naturales, crisis econ\u00f3micas, violencia estructural y emergencias sanitarias. Estas heridas invisibles han transformado la manera en que se concibe la psicolog\u00eda de emergencias y el bienestar emocional en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El dolor es inevitable, pero la esperanza es una decisi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El terremoto de 1985 no fue \u00fanicamente un desastre natural; fue un parteaguas social y pol\u00edtico. La memoria de quienes sobrevivieron como aquella narradora rescatada por un perro es testimonio de la vulnerabilidad humana, pero tambi\u00e9n de la fuerza espiritual y comunitaria que surge en medio del colapso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A 41 a\u00f1os de distancia, la pregunta permanece: \u00bfHemos aprendido lo suficiente para evitar que una tragedia semejante se repita con la misma magnitud? La respuesta est\u00e1 en nuestra capacidad de transformar la memoria en acci\u00f3n, la cicatriz en fortaleza y el dolor en compromiso con un futuro m\u00e1s justo y solidario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El terremoto de 1985 nos ense\u00f1\u00f3 que la vida puede quebrarse en un instante, pero tambi\u00e9n que la solidaridad puede levantar ciudades enteras desde las ruinas. Hoy, M\u00e9xico sigue enfrentando pruebas duras: pandemias, crisis econ\u00f3micas y violencia estructural. Sin embargo, cada tragedia ha revelado la capacidad de un pueblo que no se rinde, que se organiza, que se abraza en medio del dolor y que convierte la memoria en acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cicatriz de aquel 19 de septiembre no es solo un recordatorio de lo que perdimos, sino tambi\u00e9n un llamado a lo que podemos construir. Porque la resiliencia mexicana no se mide en edificios reconstruidos, sino en la fuerza espiritual y comunitaria que se renueva generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, m\u00e1s que nunca, necesitamos transformar el recuerdo en compromiso, el duelo en esperanza y la herida en fortaleza. Que la memoria de quienes sobrevivieron y de quienes ya no est\u00e1n nos inspire a levantar un pa\u00eds m\u00e1s justo, m\u00e1s humano y m\u00e1s solidario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>\u201cLa resiliencia no es aceptar la derrota, sino convertir la adversidad en la semilla de la transformaci\u00f3n.\u201d &nbsp;Viktor Frankl<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail&nbsp;<a href=\"mailto:periodistaaaguilar@gmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">periodistaaaguilar@<wbr>gmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Araceli Aguilar Salgado \u00abLa memoria del dolor es tambi\u00e9n la fuerza de la esperanza.\u00bb El d\u00eda que la tierra se quebr\u00f3 El 19 de septiembre de 1985, a las 7:19 horas, la Ciudad de M\u00e9xico se convirti\u00f3 en escenario de una tragedia que marcar\u00eda para siempre la historia nacional. 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