{"id":687865,"date":"2026-07-19T02:06:39","date_gmt":"2026-07-19T06:06:39","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=687865"},"modified":"2026-07-19T02:06:41","modified_gmt":"2026-07-19T06:06:41","slug":"algo-mas-que-palabras-nos-falta-amor-para-poder-amar-nos-sobra-violencia-y-manipulacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=687865","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS NOS FALTA AMOR PARA PODER AMAR; NOS SOBRA VIOLENCIA Y MANIPULACI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p><a><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><\/a><a><strong><em>Elevemos la mirada, hacia adelante. No mires jam\u00e1s de d\u00f3nde vienes, sino hacia d\u00f3nde vas. Tampoco caigamos en la trampa de desgastarnos en lamentos, en lugar de avivar en nosotros las energ\u00edas apacibles, que es lo que verdaderamente nos transforma, confiando nuestro compromiso al futuro de la humanidad, a trav\u00e9s de la transmisi\u00f3n de la vida humana\u201d. <\/em><\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo en esta vida tiene su antagonismo; en el caso del amor, el odio. Sea como fuere, procura saber lo que quieres ofrecer y d\u00f3nate en tu tr\u00e1nsito por aqu\u00ed abajo, antes de que el rencor se apodere de tus habitaciones internas y acabe por destruirte. Amando es como se vive realmente; de no hacerlo, es como se camina amortajado hacia su propio sepelio. Por tanto, la humanidad por s\u00ed mismo, tiene que dejar de deshumanizarse, ha de sentirse familia; y, como tal, debe favorecer todo tipo de encuentros desinteresados. Nuestros v\u00ednculos contemplativos han de formar un poema perfecto, lo que requiere una estrecha sinton\u00eda de variados pulsos confluentes, que es lo que realmente nos embellece y nos dispone a fomentar el cultivo del abrazo sincero a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s tengamos que poner m\u00e1s coraz\u00f3n en todo lo que hacemos, tambi\u00e9n en el br\u00edo dominante tecnol\u00f3gico, que ha de ser moldeado por toda la humanidad. No puede estar en manos de un pu\u00f1ado de pa\u00edses o empresas, pues todas las naciones deben tener una posici\u00f3n, tanto de escucha como de voz. Hemos de atendernos y entendernos mutuamente. Por ello, el amor es imprescindible, no s\u00f3lo para hacernos radiantes, sino para mostrarnos cu\u00e1nto podemos soportar. La presencia del dolor y de la barbarie que destroza la \u00edntima comuni\u00f3n existencial, va a estar ah\u00ed, en cualquier esquina, a la espera de hacernos sudar: sangre, sudor y l\u00e1grimas. Ser\u00e1 vital, por consiguiente, no s\u00f3lo sentirse acompa\u00f1ado, tambi\u00e9n acompasado por lenguajes que nos armonicen.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca requerimos sentir la caricia de una mirada, para poder dar luz al pan de nuestros agobios, que es lo que nos hace batallar por un futuro m\u00e1s humanitario, en el cual los seres humanos sean los que decidan y rindan cuentas. Jam\u00e1s olvidemos, que somos ciudadanos apegados al afecto, no a las fr\u00edas m\u00e1quinas que pueden llegar a dominarlo todo, pero realmente el amor no se impone, se cultiva. A este c\u00famulo de contrariedades, adem\u00e1s, hay que sumarle el esp\u00edritu de la falsedad que nos tritura nuestra propia inspiraci\u00f3n natural, con un c\u00famulo de tensiones inducidas por una cultura individualista exagerada de la posesi\u00f3n y del disfrute a cualquier precio, generando din\u00e1micas de intolerancia y agresividad a m\u00e1s no poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Elevemos la mirada, hacia adelante. No mires jam\u00e1s de d\u00f3nde vienes, sino hacia d\u00f3nde vas. Tampoco caigamos en la trampa de desgastarnos en lamentos, en lugar de avivar en nosotros las energ\u00edas apacibles, que es lo que verdaderamente nos transforma, confiando nuestro compromiso al futuro de la humanidad, a trav\u00e9s de la transmisi\u00f3n de la vida humana. Ahora bien, hemos de desterrar toda maldad, ya que el orbe de los afectos tiene siempre un sentido de clemencia, que nos lleva a aceptar al otro, aunque piense y act\u00fae diferente, como parte de esa conjunci\u00f3n de percusiones. Seamos entonces algo m\u00e1s que un sentimiento, seamos caminantes de verbo en verso, que es lo que nos hace ofrecer el bien, aunque nos hayan inundado de males, por el \u00fanico encanto de dar y de servir.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, esta realidad de entrega permanente y de guardia constante nos hace salir de nosotros mismos, mientras la rivalidad nos lleva a centrarnos en el propio ego\u00edsmo. El mundo, ser\u00eda otro muy distinto, si fuese poes\u00eda &nbsp;y no poder, lo que nos demanda a laborar otros andares m\u00e1s humildes y menos endiosados. Entremos en el buen juicio, no necesitaremos salvajismo ni desafuero alguno; pues para un ciudadano de bien, todo el orbe forma parte de su vena conjunta. La mentira es la que s\u00f3lo puede ser mantenida por la violencia. Nunca resuelve los trances, ni siquiera aminora sus efectos calamitosos. Sin embargo, estimar lo que nos rodea, tambi\u00e9n a nuestros an\u00e1logos, es volverse amable; creando nuevas redes de integraci\u00f3n, con el amoroso calor de hogar, sitio en el que uno siempre es esperado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>corcoba@telefonica.net<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>19 de julio de 2026.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cElevemos la mirada, hacia adelante. No mires jam\u00e1s de d\u00f3nde vienes, sino hacia d\u00f3nde vas. Tampoco caigamos en la trampa de desgastarnos en lamentos, en lugar de avivar en nosotros las energ\u00edas apacibles, que es lo que verdaderamente nos transforma, confiando nuestro compromiso al futuro de la humanidad, a trav\u00e9s de la transmisi\u00f3n de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":627021,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[7307,5666],"class_list":["post-687865","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","tag-amor","tag-violencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/687865","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=687865"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/687865\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":687866,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/687865\/revisions\/687866"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/627021"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=687865"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=687865"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=687865"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}