{"id":687699,"date":"2026-07-17T15:56:41","date_gmt":"2026-07-17T19:56:41","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=687699"},"modified":"2026-07-17T15:56:59","modified_gmt":"2026-07-17T19:56:59","slug":"el-valor-de-la-vida-ante-la-deshumanizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=687699","title":{"rendered":"El valor de la vida ante la deshumanizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00c1ngel Gomera<\/p>\n\n\n\n<p>No deja de inquietar en lo m\u00e1s profundo, el observar como la progresiva degradaci\u00f3n moral y social, conduce peligrosamente a la sociedad al fen\u00f3meno de la deshumanizaci\u00f3n; revelando as\u00ed, una sombr\u00eda brecha entre los principios \u00e9ticos y las pr\u00e1cticas impersonales que dominan la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo expresado anteriormente m\u00e1s que inducir a caer en una postura extrema de desaliento es una oportunidad para analizar c\u00f3mo evitar que la dignidad humana y el valor de la vida se degraden cada d\u00eda m\u00e1s, a pesar de los tantos tratados, discursos, ensayos y leyes existentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, es indispensable pasar de transformar esos principios que se tornan en la pr\u00e1ctica en abstractos, hacia acciones m\u00e1s concretas y efectivas. Tambi\u00e9n, es necesario que esto no s\u00f3lo se trate como una cuesti\u00f3n jur\u00eddica, sino tambi\u00e9n un problema muy serio, en el entendido del enorme sufrimiento que genera.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ende, es ineludible realizar una parada que posibilite reflexionar en lo particular y colectivo sobre el valor de la vida humana; para luego proceder a disipar ese esp\u00edritu de la deshumanizaci\u00f3n y muerte; el cual campea crudamente en la sociedad actual, evaporizando con su olor repugnante la belleza de la dignidad y amenazando despiadadamente el respeto a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese orden, obliga por empezar a no caer en relativizar la protecci\u00f3n a la vida; ya que de establecerse ese criterio abrir\u00eda la puerta a la justificaci\u00f3n de la violencia, la discriminaci\u00f3n y la vulneraci\u00f3n de los derechos humanos contra los m\u00e1s d\u00e9biles. Entender que cuando la existencia humana pierde su car\u00e1cter sagrado o innegociable, la sociedad corre el riesgo de caer en la insensibilizaci\u00f3n moral.<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, se sugiere que antes de pretender relativizar un derecho fundamental absoluto como lo es el principio a la vida; lo mejor ser\u00eda crear un ambiente favorable a ese valor inalienable, no contrario a este. Esto obliga a entender que atentar contra la dignidad ajena no solo perjudica a la v\u00edctima, sino que tambi\u00e9n corrompe al agresor. Al violar la dignidad de otro, quien act\u00faa se degrada a s\u00ed mismo, perdiendo su propia integridad moral.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto clave de lo expresado con anterioridad es tener claro que cuando la vida humana se banaliza, se reduce a un mero instrumento, utilidad o n\u00famero, lo que inevitablemente abre la puerta a la deshumanizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, la fil\u00f3sofa Hannah Arendt advierte que \u201cla muerte de la empat\u00eda humana es uno de los primeros y m\u00e1s reveladores signos de una cultura a punto de caer en la barbarie\u201d; con esta frase luminosa se resalta c\u00f3mo la incapacidad de sentir y pensar desde el punto de vista del otro allana el camino para la violencia y la deshumanizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por consiguiente, para construir un ambiente favorable al respeto de la vida que reconozca la humanidad en los dem\u00e1s sin excepci\u00f3n; el Estado debe implementar pol\u00edticas p\u00fablicas integradas y programas sociales que prioricen los derechos humanos de toda la colectividad. Estas pol\u00edticas deben superar el individualismo y las ambiciones desmedidas de unos pocos, promoviendo la dignidad, la igualdad y la justicia social.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, urge humanizar aquellos espacios que se han deshumanizado; pero para lograr ser efectivo en tal prop\u00f3sito, se requiere detener el ciclo de tratar a las personas como objetos o medios para un fin. Por ejemplo, no se puede seguir normalizando desde las redes sociales y ciertos programas interactivos en radio y televisi\u00f3n, esos insultos soeces y esas actitudes de desprecio que terminan erosionando la empat\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>De igual manera, nunca dejar\u00e1 de ser una prioridad humanizar la atenci\u00f3n sanitaria y la seguridad social teniendo como centro el respeto a la persona.&nbsp;Su cumplimiento es clave para prevenir sufrimientos y garantizar equidad en el acceso a esos servicios esenciales.<\/p>\n\n\n\n<p>Por igual, el respeto al valor de la vida se debe comunicar para el bien de la dignidad, lo que implica ejercer la palabra y la imagen con responsabilidad, respetando el honor, el buen nombre y la integridad de las personas. Hay que reconocer que todo lenguaje deshumanizador va de la mano con el comportamiento violento y esto tiende a da\u00f1ar el tejido social.<\/p>\n\n\n\n<p>En tal sentido, se requiere empezar a desarmar el lenguaje; es decir, aprender a medir lo que vamos a decir.&nbsp;Dado que una palabra le da vida al amor y otra puede matar al coraz\u00f3n. Comprender que, un gesto de comprensi\u00f3n, reconocimiento o ternura revive la sana convivencia; en cambio, una cr\u00edtica \u00e1cida, un silencio hostil, una mentira o calumnia pestilente destruye.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, urge promover el valor de la vida como resistencia aut\u00e9ntica a la inhumanidad; el cual no se limita a grandes haza\u00f1as hist\u00f3ricas o espor\u00e1dicas; reside en peque\u00f1os actos de misericordia y humanidad diaria que den constancia del bien, incluso cuando nadie observa. Por ejemplo, en elegir el perd\u00f3n frente al resentimiento; la bondad ante la crueldad; la cordura y la prudencia como herramientas fundamentales para desactivar la ira; la empat\u00eda como ant\u00eddoto directo contra la indiferencia e insensibilidad, entre otros m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La suma de gestos de amor, respeto o cuidado, repetido con perseverancia, genera un cambio profundo, esperanzador y sostenible en el entorno. Estas peque\u00f1as decisiones cotidianas transforman las relaciones, fortalecen la comunidad y construyen una cultura de humanidad sin necesidad de reflectores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ANGEL GOMERA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Abogado<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:angelgomera@gmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">angelgomera@gmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c1ngel Gomera No deja de inquietar en lo m\u00e1s profundo, el observar como la progresiva degradaci\u00f3n moral y social, conduce peligrosamente a la sociedad al fen\u00f3meno de la deshumanizaci\u00f3n; revelando as\u00ed, una sombr\u00eda brecha entre los principios \u00e9ticos y las pr\u00e1cticas impersonales que dominan la actualidad. 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