{"id":683465,"date":"2026-06-21T01:52:24","date_gmt":"2026-06-21T05:52:24","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=683465"},"modified":"2026-06-21T01:56:25","modified_gmt":"2026-06-21T05:56:25","slug":"algo-mas-que-palabras-144","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=683465","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>EL ESP\u00cdRITU SOCIAL NOS LLAMA A UNIRNOS;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;A SER UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a><\/a><a><\/a><a><strong><em>\u201c<\/em><\/strong><\/a><a><strong><em>La familia arm\u00f3nica es como el poema perfecto, sumatorio de versos adjuntos que nos engrandecen, por sus encauzados latidos diversos, en su encuentro con el verbo al calor del hogar, del que germina el br\u00edo de la inspiraci\u00f3n, que todo lo perdona y absuelve; siendo cuna, casa y escuela de vida humana\u201d. <\/em><\/strong><\/a><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En unas sociedades cada vez m\u00e1s heterog\u00e9neas y diversificadas, resulta <\/p>\n\n\n\n<p>imprescindible avalar una interacci\u00f3n arm\u00f3nica y una voluntad positiva, deseosa de allanar los caminos a las diferentes culturas y cultos, al menos para poder convivir pr\u00f3ximos. En este sentido, dicha convivencia constituye el fundamento vital de la humanidad; y, como tal, debe ser reconocido a la vez que consolidado, patrimonio com\u00fan, conscientes de que todos debemos estar preparados para tomar el tim\u00f3n existencial, en comuni\u00f3n y en comunidad. Por desgracia, cada uno suele mirar demasiado a sus propios intereses mundanos y olvida que hay cosas que nos incumben a todos y que debemos cuidar. Nos toca dejar el impulso solitario y coger las llaves del coraz\u00f3n, para entendernos y atendernos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de conciliar realidades, pero sobre todo tenemos que reconciliar talantes. Hoy lo sabemos todo, o al menos eso pensamos al estar muy informados, pero nos movemos con las entretelas da\u00f1adas. Apenas nos conmueve nada, la pasividad nos envenena los latidos y la indiferencia nos aletarga el pulso. \u00danicamente nos preocupa lo nuestro, que lo ocupa todo en nuestros quehaceres cotidianos, sin apenas importarnos que los conflictos aumenten y que la inflaci\u00f3n debilite las econom\u00edas, repercutiendo en los m\u00e1s pobres, que tampoco cuentan con una red de seguridad. Por si esto fuera poco, los pa\u00edses de renta baja y los nidos de pocos ingresos, que son quienes&nbsp; menos culpa tienen de la crisis clim\u00e1tica, son asimismo quienes m\u00e1s sufren sus efectos angustiosos.<\/p>\n\n\n\n<p>La corporaci\u00f3n se humaniza cuando se sustenta en el amor, no en los honores o en los beneficios que puede reportarnos. Nuestra esperanza est\u00e1 en la sana familia, que es la que se hace referente y referencia, a la colectividad civil. La familia arm\u00f3nica es como el poema perfecto, sumatorio de versos adjuntos que nos engrandecen, por sus encauzados latidos diversos, en su encuentro con el verbo al calor del hogar, del que germina el br\u00edo de la inspiraci\u00f3n, que todo lo perdona y absuelve; siendo cuna, casa y escuela de vida humana. Sin embargo, donde se rompen los v\u00ednculos, todo se complica y se quebranta, comienza el aislamiento y la marginaci\u00f3n. En consecuencia, s\u00f3lo fusionados podemos despertar como seres sensatos: humanizados y hermanados.<\/p>\n\n\n\n<p>Realmente necesitamos lazos de unidad social estrechos, acrecentados por la conciencia de la responsabilidad propia de cada uno; pues, tan s\u00f3lo, los buenos sentimientos pueden adherirnos. El beneficio nunca ha forjado coaliciones duraderas. Igual sucede con la econom\u00eda global que hemos construido. Canaliza desigualdades tremendas que requieren actuaciones concretas de inmediato, como el fortalecimiento de los servicios p\u00fablicos generales y los sistemas de cuidados, la garant\u00eda de acceso a un trabajo decente a trav\u00e9s de un empleo p\u00fablico garantizado, con la introducci\u00f3n de mecanismos de seguridad de los ingresos, como la renta b\u00e1sica universal y la reducci\u00f3n del tiempo de trabajo, reconociendo adem\u00e1s salarios justos y dignos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, precisamos una versi\u00f3n humanitaria de ese esp\u00edritu mutuo ben\u00e9fico, dejando a un lado diferencias, para dar lo mejor de uno mismo a los dem\u00e1s y que no se fragmente, lo que ha de unirse. En efecto,&nbsp; tenemos que pasar a la acci\u00f3n y los gobiernos tienen que comprometerse&nbsp; a crear entornos propicios para lograr un desarrollo social m\u00e1s humano, comenzando por invertir en las personas&nbsp; que, sin duda, es la inversi\u00f3n m\u00e1s sostenible que puede hacer una naci\u00f3n, ya que toda actividad humana transcurre dentro de la sociedad sin que pueda sustraerse a su influjo. As\u00ed, una sociedad no ser\u00e1 floreciente, mientras sus miembros naveguen en la deshumanizaci\u00f3n e inhumanidad reinante, como es la de vivir juntos en soledad, sin hacer nada por nadie, con el \u00fanico objetivo de dominar y poseer.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>corcoba@telefonica.net<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>21 de junio de 2026.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL ESP\u00cdRITU SOCIAL NOS LLAMA A UNIRNOS; &nbsp;A SER UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO \u201cLa familia arm\u00f3nica es como el poema perfecto, sumatorio de versos adjuntos que nos engrandecen, por sus encauzados latidos diversos, en su encuentro con el verbo al calor del hogar, del que germina el br\u00edo de la inspiraci\u00f3n, que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":627021,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[5120],"class_list":["post-683465","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","tag-algo-mas-que-palabras"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/683465","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=683465"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/683465\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":683468,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/683465\/revisions\/683468"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/627021"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=683465"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=683465"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=683465"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}