{"id":683329,"date":"2026-06-20T02:51:11","date_gmt":"2026-06-20T06:51:11","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=683329"},"modified":"2026-06-20T02:59:59","modified_gmt":"2026-06-20T06:59:59","slug":"mujeres-diplomaticas-el-momento-de-dirigir-la-onu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=683329","title":{"rendered":"Mujeres diplom\u00e1ticas: \u00bfEl momento de dirigir la ONU?"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Araceli Aguilar Salgado<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00abCuando las mujeres participan en la construcci\u00f3n de la paz, la paz dura m\u00e1s.\u00bb &nbsp;Kofi Annan<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tras m\u00e1s de ochenta a\u00f1os de historia, la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) nunca ha sido dirigida por una mujer. Este hecho no es anecd\u00f3tico: refleja un d\u00e9ficit estructural en la diplomacia multilateral y una resistencia persistente a reconocer que el liderazgo femenino puede aportar nuevas perspectivas en un sistema desgastado. Hoy, tres destacadas diplom\u00e1ticas latinoamericanas Michelle Bachelet (Chile), Rebeca Grynspan (Costa Rica) y Mar\u00eda Fernanda Espinosa (Ecuador) han levantado la voz en Ginebra para afirmar que ha llegado el momento de romper ese techo de cristal.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"306\" height=\"165\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/DIPLO-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-683337\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/DIPLO-2.jpg 306w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/DIPLO-2-300x162.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 306px) 100vw, 306px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Su propuesta trasciende la mera reivindicaci\u00f3n de g\u00e9nero. No se trata de ocupar un cargo por cuota simb\u00f3lica, sino de transformar una instituci\u00f3n debilitada por la falta de financiamiento, la p\u00e9rdida de confianza global y la incapacidad de responder con eficacia a las crisis contempor\u00e1neas. La ONU, que naci\u00f3 como garante de la paz y promotora del desarrollo tras la Segunda Guerra Mundial, hoy enfrenta un escenario de credibilidad erosionada: conflictos que se multiplican sin mediaci\u00f3n efectiva, un sistema de veto que paraliza decisiones cruciales y una ciudadan\u00eda que se pregunta d\u00f3nde est\u00e1 la ONU cuando m\u00e1s se la necesita.<\/p>\n\n\n\n<p>Las candidatas latinoamericanas representan m\u00e1s que trayectorias individuales: encarnan la posibilidad de un cambio cultural profundo en la diplomacia internacional. Bachelet aporta la experiencia de haber sido alta comisionada de derechos humanos y presidenta de Chile; Grynspan, la capacidad de negociaci\u00f3n demostrada en acuerdos internacionales como el del Mar Negro; y Espinosa, la legitimidad de haber presidido la Asamblea General de la ONU. Todas ellas coinciden en que el liderazgo femenino no es un capricho, sino una necesidad hist\u00f3rica para revitalizar el multilateralismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica es clara: mantener a la ONU bajo la direcci\u00f3n exclusiva de hombres perpet\u00faa un modelo de poder que ha demostrado sus l\u00edmites. La inclusi\u00f3n de una mujer en la secretar\u00eda general ser\u00eda un gesto simb\u00f3lico de justicia, pero sobre todo un acto pol\u00edtico de renovaci\u00f3n que podr\u00eda devolver confianza a la ciudadan\u00eda global.<\/p>\n\n\n\n<p>La ONU no puede seguir siendo un club de hombres; su legitimidad depende de abrir paso a un liderazgo femenino capaz de devolver esperanza al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Credenciales y propuestas: un liderazgo femenino para la ONU<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las tres diplom\u00e1ticas latinoamericanas que hoy aspiran a dirigir la ONU representan trayectorias s\u00f3lidas y credenciales que trascienden la ret\u00f3rica. Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y primera directora de ONU Mujeres, ha sido tambi\u00e9n Alta Comisionada para los Derechos Humanos, cargo desde el cual defendi\u00f3 con firmeza la independencia pol\u00edtica y la centralidad de los derechos humanos en la agenda internacional. Su propuesta se centra en un liderazgo con voz clara y sin concesiones frente a la injusticia, consciente de que la neutralidad mal entendida convierte al secretario general en un mero espectador de las crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la UNCTAD, ha demostrado capacidad de negociaci\u00f3n en escenarios complejos, como el acuerdo del Mar Negro que evit\u00f3 una crisis alimentaria global en 2022. Su visi\u00f3n es pragm\u00e1tica: recuperar la credibilidad de la ONU como mediadora independiente mediante alianzas estrat\u00e9gicas y un multilateralismo renovado que involucre a actores externos. Su frase \u2014\u201cNo quiero que nadie pregunte nunca m\u00e1s d\u00f3nde est\u00e1 la ONU\u201d\u2014 sintetiza la urgencia de devolver relevancia a una instituci\u00f3n que hoy parece ausente en los conflictos m\u00e1s graves.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, Mar\u00eda Fernanda Espinosa, expresidenta de la Asamblea General de la ONU, subraya la necesidad de una direcci\u00f3n femenina en\u00e9rgica, \u201cneutral pero no indiferente\u201d. Su experiencia parlamentaria internacional le otorga legitimidad para insistir en que el secretario general debe tener \u201clos pies en el terreno\u201d, es decir, presencia activa en los contextos de crisis y no limitarse a discursos diplom\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El reto de la credibilidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ONU atraviesa una crisis de confianza sin precedentes. Los conflictos en Gaza, Ucrania, Sud\u00e1n e Ir\u00e1n han evidenciado que otros actores Estados Unidos, Qatar, Pakist\u00e1n han asumido roles de mediaci\u00f3n que deber\u00edan corresponder al organismo internacional. Esta p\u00e9rdida de protagonismo erosiona la legitimidad de la ONU y cuestiona su capacidad de ser \u00e1rbitro imparcial en un orden global cada vez m\u00e1s fragmentado.<\/p>\n\n\n\n<p>Bachelet advierte que un secretario general sin fuerza se convierte en \u201cun comentador de lo que sucede\u201d, mientras Espinosa insiste en que el liderazgo debe ser tangible y cercano a las realidades del terreno. Las tres candidatas coinciden en que el puesto no debe ser ocupado por una mujer solo por cumplir una cuota simb\u00f3lica, sino por la m\u00e1s capacitada para reconstruir la confianza en el multilateralismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El debate sobre qui\u00e9n debe dirigir la ONU no es \u00fanicamente un asunto de g\u00e9nero, sino de credibilidad institucional. La ausencia de mujeres en la secretar\u00eda general durante ocho d\u00e9cadas refleja un d\u00e9ficit democr\u00e1tico, pero la verdadera urgencia es devolver a la ONU su papel de mediadora global. La elecci\u00f3n de una mujer con credenciales s\u00f3lidas ser\u00eda un gesto hist\u00f3rico, pero sobre todo un acto pol\u00edtico de renovaci\u00f3n que podr\u00eda marcar el inicio de una nueva etapa en la diplomacia internacional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Diplomacia y g\u00e9nero: un cambio necesario<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica central es evidente: la ausencia de mujeres en la direcci\u00f3n de la ONU refleja un d\u00e9ficit democr\u00e1tico y simb\u00f3lico en la diplomacia multilateral. La presencia femenina no es solo cuesti\u00f3n de representaci\u00f3n, sino de redefinir la diplomacia con enfoques inclusivos, preventivos y cercanos a la ciudadan\u00eda. La organizaci\u00f3n GWL Voices y la Fundaci\u00f3n de las Naciones Unidas han impulsado este debate, subrayando que la legitimidad de la ONU depende de recuperar la confianza de los pueblos, no solo de los Estados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El proceso de elecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El proceso de elecci\u00f3n del pr\u00f3ximo secretario general de la ONU es m\u00e1s que un tr\u00e1mite institucional: es un espejo de las tensiones de poder que atraviesan el sistema multilateral. El Consejo de Seguridad iniciar\u00e1 deliberaciones en julio, y el candidato necesitar\u00e1 al menos nueve votos de los quince miembros, adem\u00e1s de evitar el veto de las cinco potencias con asiento permanente (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido). Este mecanismo, concebido para garantizar consensos, se ha convertido en un instrumento que perpet\u00faa la hegemon\u00eda de unos pocos y limita la posibilidad de un liderazgo verdaderamente independiente. Posteriormente, la Asamblea General ratificar\u00e1 el nombramiento, pero su papel es m\u00e1s simb\u00f3lico que decisivo, pues la verdadera elecci\u00f3n se define en ese reducido c\u00edrculo de poder.<\/p>\n\n\n\n<p>La rotaci\u00f3n geogr\u00e1fica otorga prioridad a Am\u00e9rica Latina y el Caribe, lo que coloca a las tres diplom\u00e1ticas Michelle Bachelet, Rebeca Grynspan y Mar\u00eda Fernanda Espinosa en una posici\u00f3n estrat\u00e9gica. Sin embargo, la historia demuestra que la geopol\u00edtica y los intereses de las potencias suelen imponerse sobre la l\u00f3gica de la rotaci\u00f3n, lo que convierte esta oportunidad en un desaf\u00edo pol\u00edtico de gran magnitud.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La ONU frente a un momento hist\u00f3rico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ONU atraviesa un momento decisivo. La elecci\u00f3n de una mujer al frente no resolver\u00e1 por s\u00ed sola la crisis de credibilidad que enfrenta la organizaci\u00f3n, pero ser\u00eda un gesto hist\u00f3rico de renovaci\u00f3n y un mensaje poderoso: que la diplomacia global puede ser liderada con firmeza, empat\u00eda y visi\u00f3n transformadora. La cr\u00edtica es clara: mientras la ONU siga atrapada en vetos y c\u00e1lculos de poder, su legitimidad continuar\u00e1 erosion\u00e1ndose. La presencia de una mujer con credenciales s\u00f3lidas no es solo un acto de justicia simb\u00f3lica, sino una oportunidad para reconstruir la confianza ciudadana en el multilateralismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1al\u00f3 Mar\u00eda Fernanda Espinosa: \u201cEl mundo est\u00e1 en llamas; es hora de que la ONU tenga un liderazgo capaz de traer esperanza, y esa esperanza puede tener voz de mujer.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La elecci\u00f3n del pr\u00f3ximo secretario general definir\u00e1 si la ONU sigue siendo reh\u00e9n de los vetos o si se atreve a abrir paso a un liderazgo transformador con rostro femenino.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00abLa diplomacia sin mujeres es una diplomacia incompleta.\u00bb &nbsp;Madeleine Albright<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail&nbsp;<a href=\"mailto:periodistaaaguilar@gmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">periodistaaaguilar@gmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Araceli Aguilar Salgado \u00abCuando las mujeres participan en la construcci\u00f3n de la paz, la paz dura m\u00e1s.\u00bb &nbsp;Kofi Annan Tras m\u00e1s de ochenta a\u00f1os de historia, la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) nunca ha sido dirigida por una mujer. 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