{"id":680852,"date":"2026-06-05T02:21:48","date_gmt":"2026-06-05T06:21:48","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=680852"},"modified":"2026-06-05T02:23:33","modified_gmt":"2026-06-05T06:23:33","slug":"ni-una-mas-sobre-la-conciencia-y-el-valor-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=680852","title":{"rendered":"Ni una m\u00e1s: sobre la conciencia y el valor de la vida"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Por Milton Olivo<\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda una vez un hombre que caminaba con la idea de que el amor era una forma de pertenencia.<\/p>\n\n\n\n<p>No lo pensaba todo el tiempo, pero lo sent\u00eda en silencio. Cre\u00eda que cuando alguien entra en la vida de otro, le pertenece un poco. Y que cuando esa persona decide irse, no solo se va el amor, tambi\u00e9n se rompe algo que no deber\u00eda romperse.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre no era un monstruo.&nbsp; Un d\u00eda, la mujer que compart\u00eda su vida le dijo que quer\u00eda irse. No lo hizo con odio. No lo hizo con violencia. Lo hizo con la voz firme de quien ya ha recorrido un camino interno antes de pronunciarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese instante, el mundo del hombre se estrech\u00f3. No porque el mundo hubiera cambiado, sino porque su forma de mirarlo se quebr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Sinti\u00f3 que el suelo perd\u00eda estabilidad, que el futuro se cerraba, que el amor se convert\u00eda en ausencia insoportable. Y en ese vac\u00edo emocional apareci\u00f3 una idea peligrosa: la idea de que el dolor pod\u00eda resolverse con un acto definitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo que \u00e9l no sab\u00eda \u2014o hab\u00eda olvidado\u2014 es que el dolor no siempre es enemigo. A veces es maestro. Y sobre todo, que ninguna emoci\u00f3n es eterna si se le permite pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, el hombre camin\u00f3 dentro de s\u00ed mismo como quien se pierde en un bosque oscuro. Hab\u00eda voces en su interior. Una voz le dec\u00eda: \u00abDetente. Esto no es el final, es un cambio. Respira. Busca ayuda. Habla con alguien. El dolor no te manda.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Pero otra voz, m\u00e1s ruidosa y confusa, le respond\u00eda: \u00abNo puedes permitir esto. No puedes perder. Haz algo ahora. Termina con esto.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Y entre esas dos voces, el hombre olvid\u00f3 lo m\u00e1s importante: que la vida no es una propiedad que se pierde o se gana, sino un regalo que se cuida.<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan punto de esa noche invisible, el hombre estuvo frente a un umbral. Uno de esos momentos silenciosos donde todo ser humano tiene una elecci\u00f3n que no siempre reconoce como elecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese umbral no era f\u00edsico. Era interno. Y del otro lado no estaba la soluci\u00f3n. Estaba el abismo. Pero antes del abismo, siempre existe un instante. Un segundo en el que a\u00fan es posible detenerse. Respirar. Porque la vida \u2014aunque a veces el dolor lo oculte\u2014 es un don sagrado. No nos pertenece en sentido absoluto.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese mismo mundo, en otros hogares, hay hombres y mujeres que tambi\u00e9n sienten dolor, tambi\u00e9n enfrentan rupturas, tambi\u00e9n conocen la p\u00e9rdida. La diferencia no est\u00e1 en el dolor, sino en lo que se hace con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos lo convierten en silencio, en b\u00fasqueda, en aprendizaje, en contenci\u00f3n. Otros, cuando se pierden en s\u00ed mismos, confunden el dolor con permiso para destruir.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la historia humana no est\u00e1 escrita solo en los actos extremos. Tambi\u00e9n est\u00e1 escrita en los momentos en que alguien decidi\u00f3 detenerse a tiempo. Porque siempre existe la posibilidad de cambiar el final.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre de esta historia pudo haber sido cualquiera. Y esa es precisamente la advertencia: no es una historia lejana, es una posibilidad humana.&nbsp; Por eso, este cuento no termina con una tragedia, sino con una conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La conciencia de que la vida es un regalo de Dios.&nbsp;&nbsp; Que ninguna emoci\u00f3n es m\u00e1s grande que el valor de una existencia.&nbsp; Y que el verdadero punto de fuerza no est\u00e1 en imponer, sino en detenerse cuando todo dentro de uno grita lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque antes del abismo siempre hay un instante. Y en ese instante, a\u00fan es posible elegir la vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>*El autor &nbsp;es escritor, autor de 5 libros, &nbsp;y formulador de propuestas de desarrollo nacional. Promueve una visi\u00f3n de futuro basada en empleo, producci\u00f3n,tecnolog\u00eda y sostenibilidad para construir una Rep\u00fablica Dominicana m\u00e1s pr\u00f3spera, segura y soberana; una Quisqueya potencia.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Milton Olivo<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:Milton.olivo@gmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Milton.olivo@gmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>SANTO DOMINGO, R.D.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Milton Olivo Hab\u00eda una vez un hombre que caminaba con la idea de que el amor era una forma de pertenencia. No lo pensaba todo el tiempo, pero lo sent\u00eda en silencio. Cre\u00eda que cuando alguien entra en la vida de otro, le pertenece un poco. 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