{"id":679290,"date":"2026-05-24T00:37:33","date_gmt":"2026-05-24T04:37:33","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=679290"},"modified":"2026-05-24T00:37:44","modified_gmt":"2026-05-24T04:37:44","slug":"las-cicatrices-invisibles-de-la-guerra-el-impacto-psicologico-en-soldados-civiles-y-ninos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=679290","title":{"rendered":"Las cicatrices invisibles de la guerra: el impacto psicol\u00f3gico en soldados, civiles y ni\u00f1os"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por Dr. Ram\u00f3n Ceballo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las guerras suelen analizarse a partir de sus consecuencias pol\u00edticas, territoriales o econ\u00f3micas. Sin embargo, uno de los da\u00f1os m\u00e1s profundos y duraderos ocurre en la mente humana.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los conflictos armados no solo destruyen ciudades e infraestructuras; tambi\u00e9n dejan cicatrices psicol\u00f3gicas que pueden acompa\u00f1ar a las personas durante d\u00e9cadas e incluso transmitirse entre generaciones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La exposici\u00f3n prolongada a la violencia, el miedo constante, la p\u00e9rdida de seres queridos y el desplazamiento forzado generan efectos emocionales severos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entre los trastornos m\u00e1s frecuentes asociados a los conflictos b\u00e9licos se encuentra el trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico (TEPT), una condici\u00f3n que aparece despu\u00e9s de vivir o presenciar eventos extremadamente traum\u00e1ticos, como bombardeos, asesinatos o torturas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quienes padecen este trastorno suelen experimentar recuerdos intrusivos del evento traum\u00e1tico, pesadillas recurrentes, ansiedad intensa, sensaci\u00f3n permanente de amenaza, irritabilidad, dificultades para dormir y problemas de concentraci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Diversos estudios realizados en poblaciones afectadas por guerras indican que entre el 20 % y el 40 % de las personas expuestas directamente al conflicto desarrollan s\u00edntomas relacionados con el TEPT.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Adem\u00e1s del estr\u00e9s postraum\u00e1tico, la depresi\u00f3n y los trastornos de ansiedad son comunes en contextos de guerra. La destrucci\u00f3n del entorno social, la incertidumbre sobre el futuro y la p\u00e9rdida de familiares generan sentimientos de tristeza profunda, desesperanza e aislamiento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En comunidades desplazadas o refugiadas estas condiciones suelen agravarse por la precariedad econ\u00f3mica, la discriminaci\u00f3n y la falta de acceso a servicios de salud.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los combatientes tambi\u00e9n enfrentan consecuencias psicol\u00f3gicas graves. La experiencia del combate implica convivir con el riesgo permanente de morir, presenciar la muerte de compa\u00f1eros y participar en episodios de violencia extrema.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Investigaciones sobre conflictos recientes muestran que entre el 11 % y el 20 % de los militares que participaron en las guerras de Irak y Afganist\u00e1n han sufrido TEPT en alg\u00fan momento de sus vidas, mientras que otros an\u00e1lisis estiman que hasta el 29 % de los veteranos pueden desarrollarlo, es decir, casi uno de cada tres combatientes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las cifras var\u00edan seg\u00fan el conflicto. Por ejemplo, cerca del 10 % de los veteranos de la Guerra de Vietnam desarrollaron estr\u00e9s postraum\u00e1tico, mientras que alrededor del 21 % de los veteranos de la Guerra del Golfo han padecido este trastorno.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En los sistemas de salud para veteranos, hasta el 23 % de quienes reciben atenci\u00f3n m\u00e9dica presentan diagn\u00f3stico de TEPT.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El impacto emocional tambi\u00e9n se refleja en los \u00edndices de suicidio. Estudios recientes se\u00f1alan que los veteranos registran aproximadamente 17.9 suicidios por cada 100,000 personas, una tasa superior a la de la poblaci\u00f3n general, que ronda 11.8 por cada 100,000.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las secuelas psicol\u00f3gicas no afectan \u00fanicamente a los combatientes. Los civiles que sobreviven a heridas graves, como amputaciones, quemaduras o lesiones en la m\u00e9dula espinal, enfrentan transformaciones radicales en sus vidas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estas personas pueden experimentar depresi\u00f3n, ansiedad, crisis de identidad, aislamiento social y sentimientos de inutilidad, agravados muchas veces por el dolor cr\u00f3nico y las limitaciones f\u00edsicas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A escala global, las consecuencias son alarmantes. Un an\u00e1lisis internacional estima que m\u00e1s de 350 millones de personas que han sobrevivido a guerras padecen trastornos como TEPT o depresi\u00f3n mayor como resultado directo de los conflictos armados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los ni\u00f1os y adolescentes constituyen uno de los grupos m\u00e1s vulnerables. En regiones afectadas por guerras, como Gaza, Ucrania o Siria, millones de menores crecen expuestos a bombardeos, destrucci\u00f3n de sus hogares y p\u00e9rdida de familiares.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estas experiencias pueden provocar trauma psicol\u00f3gico, miedo persistente, pesadillas, hipervigilancia y dificultades para regular sus emociones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Muchos menores desarrollan problemas emocionales y conductuales, que incluyen irritabilidad, agresividad o retraimiento social. Otros experimentan depresi\u00f3n, desesperanza o conductas autodestructivas, especialmente durante la adolescencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Adem\u00e1s, la guerra interrumpe la educaci\u00f3n: el cierre o la destrucci\u00f3n de escuelas provoca que millones de ni\u00f1os pierdan a\u00f1os de escolaridad, lo que limita sus oportunidades futuras.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El desplazamiento forzado tambi\u00e9n afecta profundamente a los menores. Al abandonar sus hogares pierden redes sociales, amistades y tradiciones culturales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En campamentos de refugiados o pa\u00edses de acogida enfrentan barreras ling\u00fc\u00edsticas, discriminaci\u00f3n y dificultades de adaptaci\u00f3n, lo que debilita su sentido de identidad y pertenencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las guerras dejan cicatrices visibles en ciudades devastadas, pero las heridas m\u00e1s profundas suelen ser invisibles. Por esa raz\u00f3n, especialistas y organismos internacionales insisten en que la reconstrucci\u00f3n posterior a los conflictos debe incluir programas de atenci\u00f3n psicol\u00f3gica, apoyo comunitario y estrategias educativas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reconstruir carreteras, hospitales y viviendas es fundamental, pero tambi\u00e9n lo es sanar la mente de quienes han vivido la violencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las guerras no terminan cuando cesan los combates; sus consecuencias psicol\u00f3gicas pueden prolongarse durante generaciones. Comprender esta realidad es esencial para reconstruir no solo territorios, sino tambi\u00e9n el bienestar emocional de las sociedades.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ramon Ceballo <a href=\"mailto:raceballo@yahoo.com\">raceballo@yahoo.com<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Ram\u00f3n Ceballo Las guerras suelen analizarse a partir de sus consecuencias pol\u00edticas, territoriales o econ\u00f3micas. Sin embargo, uno de los da\u00f1os m\u00e1s profundos y duraderos ocurre en la mente humana. Los conflictos armados no solo destruyen ciudades e infraestructuras; tambi\u00e9n dejan cicatrices psicol\u00f3gicas que pueden acompa\u00f1ar a las personas durante d\u00e9cadas e incluso [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":612410,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[1728],"class_list":["post-679290","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","tag-dr-ramon-ceballo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/679290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=679290"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/679290\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":679306,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/679290\/revisions\/679306"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/612410"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=679290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=679290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=679290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}