{"id":674917,"date":"2026-04-22T10:14:09","date_gmt":"2026-04-22T14:14:09","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=674917"},"modified":"2026-04-24T00:20:28","modified_gmt":"2026-04-24T04:20:28","slug":"del-bano-en-la-piscina-al-gesto-respetuoso-de-la-embajadora-leah-campos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=674917","title":{"rendered":"Del ba\u00f1o en la piscina al gesto respetuoso de la Embajadora \u00a0Leah Campos"},"content":{"rendered":"\n<p><br>Por V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes<\/p>\n\n\n\n<p>Hay episodios en la vida de un pa\u00eds que comienzan como una an\u00e9cdota ligera \u2014una fotograf\u00eda, una tarde de sol, un grupo de hombres riendo dentro de una piscina\u2014 y terminan revelando, con el paso del tiempo, las costuras m\u00e1s sensibles del poder.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Porque la historia, cuando se la mira con paciencia, no est\u00e1 hecha de grandes discursos, sino de peque\u00f1os gestos que, al ser tocados por la soberbia o la intolerancia, crecen hasta convertirse en s\u00edmbolos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella imagen del 2015\u2014ya conocida, ya discutida, ya archivada en la memoria p\u00fablica dominicana\u2014 no fue un acto clandestino ni una revelaci\u00f3n obtenida a escondidas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue una fotograf\u00eda subida voluntariamente a las redes sociales, en el contexto de una celebraci\u00f3n en la residencia del entonces embajador de los Estados Unidos, Wally Brewster.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su esposo, Bob Satawake, la comparti\u00f3 con naturalidad, como quien no teme ser visto.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, lo que parec\u00eda una simple escena dom\u00e9stica termin\u00f3 desencadenando una de las controversias m\u00e1s reveladoras sobre la relaci\u00f3n entre diplomacia y prensa en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>El peri\u00f3dico Diario Libre reprodujo esa imagen el 2 de julio de 2015, y lo hizo \u2014seg\u00fan consta\u2014 sin adjetivos, sin insultos, sin intenci\u00f3n de esc\u00e1ndalo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue un ejercicio b\u00e1sico del periodismo: tomar un hecho p\u00fablico y colocarlo ante los ojos de la sociedad. Nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en ese \u201cnada m\u00e1s\u201d estaba todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el poder, incluso el que se presenta como defensor de libertades, tiene una vieja dificultad: aceptar que la transparencia no es selectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La reacci\u00f3n fue fulminante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El medio fue vetado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sus periodistas fueron excluidos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sus p\u00e1ginas dejaron de circular dentro de la embajada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No por un error, no por una falsedad, sino por haber publicado lo que ya era p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel momento, el director del peri\u00f3dico era Adriano Miguel Tejada, y la propiedad correspond\u00eda a Arturo Pellerano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se trataba, por tanto, de una aventura personal ni de una imprudencia individual.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Era un medio institucional, actuando dentro de los l\u00edmites de su responsabilidad profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la sanci\u00f3n fue institucional tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Diez a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Diez a\u00f1os durante los cuales un peri\u00f3dico dominicano fue excluido de una misi\u00f3n diplom\u00e1tica extranjera en el pa\u00eds.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Diez a\u00f1os que no pueden explicarse por la fotograf\u00eda en s\u00ed, sino por lo que la fotograf\u00eda provoc\u00f3: incomodidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La Sociedad Interamericana de Prensa lo calific\u00f3 en su momento como lo que era: una forma de censura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una reacci\u00f3n que, parad\u00f3jicamente, chocaba con los principios que los propios Estados Unidos han defendido hist\u00f3ricamente en materia de libertad de expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque ah\u00ed est\u00e1 la clave de esta historia: no es una historia sobre una piscina.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una historia sobre el poder frente al espejo.<\/p>\n\n\n\n<p>El periodista, en este caso Adriano Miguel Tejada, no hizo m\u00e1s que sostener ese espejo. Y como suele ocurrir, el problema no fue el espejo, sino la imagen reflejada.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 el tiempo. Cambiaron los nombres, los estilos, las formas. Y como si la historia quisiera darse una segunda oportunidad, una d\u00e9cada despu\u00e9s, el mismo peri\u00f3dico volvi\u00f3 a circular dentro de la embajada estadounidense en Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin estridencias.<br>Sin explicaciones p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero con una ense\u00f1anza silenciosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es ah\u00ed donde aparece una diferencia que no es menor, sino profundamente simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de Leah Campos ha estado marcada por un gesto inicial que dice m\u00e1s que muchos discursos: antes que nada, antes de pronunciar palabras pol\u00edticas o emitir juicios, acudi\u00f3 a la Catedral Primada de Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese acto \u2014simple, sobrio, respetuoso\u2014 no pertenece al \u00e1mbito de la vida privada, sino al lenguaje silencioso de la diplomacia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es el reconocimiento de que un pa\u00eds no es solo un territorio ni un conjunto de intereses, sino tambi\u00e9n una historia, una cultura y unos valores que merecen ser comprendidos antes de ser interpretados.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de comparar personas, ni de juzgar vidas privadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de entender estilos.<\/p>\n\n\n\n<p>De un lado, una reacci\u00f3n que castig\u00f3 a la prensa por reflejar una realidad p\u00fablica.<br>Del otro, una actitud que parece partir del respeto hacia el pa\u00eds que se representa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 la evoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el verdadero progreso no est\u00e1 en las im\u00e1genes que circulan, ni en las pol\u00e9micas que estallan, sino en la madurez con que se manejan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la capacidad de convivir con la cr\u00edtica. En el reconocimiento de que la prensa no es un enemigo, sino un espejo necesario.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, la diferencia no est\u00e1 en una piscina ni en una fotograf\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 en algo m\u00e1s profundo y m\u00e1s dif\u00edcil: el respeto institucional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Respeto a la prensa, respeto a las normas no escritas de la diplomacia y respeto a la inteligencia de un pueblo que sabe distinguir entre la vida privada y la responsabilidad p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Y al final, como en todas las historias que sobreviven al tiempo, queda una lecci\u00f3n sencilla y dura: la libertad no se proclama, se practica.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando se castiga a quien dice la verdad, lo que se revela no es la falta del periodista, sino la fragilidad del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando, por el contrario, se comienza por el respeto \u2014aunque sea con un gesto tan antiguo como entrar en una catedral en silencio\u2014, entonces la diplomacia deja de ser un ejercicio de fuerza y se convierte en un acto de inteligencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque hay gestos que parecen peque\u00f1os, pero terminan explic\u00e1ndolo todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Victor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes<\/p>\n\n\n\n<p><a target=\"_blank\" href=\"mailto:victor2012manuel@gmail.com\" rel=\"noreferrer noopener\">victor2012manuel@gmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes Hay episodios en la vida de un pa\u00eds que comienzan como una an\u00e9cdota ligera \u2014una fotograf\u00eda, una tarde de sol, un grupo de hombres riendo dentro de una piscina\u2014 y terminan revelando, con el paso del tiempo, las costuras m\u00e1s sensibles del poder.&nbsp; Porque la historia, cuando se la mira [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":674918,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,19,16],"tags":[5579,5580],"class_list":["post-674917","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-hombresmujeresycosas","category-mi-voz","category-opiniones","tag-embajadora-leah-campos","tag-victor-grimaldi"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/674917","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=674917"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/674917\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":674919,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/674917\/revisions\/674919"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/674918"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=674917"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=674917"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=674917"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}