{"id":66143,"date":"2012-03-05T16:49:31","date_gmt":"2012-03-05T16:49:31","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=66143"},"modified":"2012-03-05T16:49:31","modified_gmt":"2012-03-05T16:49:31","slug":"habaneros-lectores-imprevisibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=66143","title":{"rendered":"Habaneros, lectores imprevisibles"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/lectores habaneros.jpg\" \/>  <\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\"> <\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Por Anubis Galardy<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">La Habana, 5 mar (PL).-  Los habaneros leen en cuantos sitios les son propicios, pero tambi\u00e9n en otros menos imaginables como el pasillo central de un \u00f3mnibus atestado de pasajeros a la hora en punto de un mediod\u00eda candente.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">En equilibrio precario, con una mano en las anillas de cuero que cuelgan de una barra met\u00e1lica, sostienen en la otra el libro que los conquista, inmunes a los balanceos del veh\u00edculo en marcha, a los tropezones y codazos de quienes se abren camino a toda prisa hacia la puerta de salida o la proximidad de una ventanilla oxigenante.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Nada los perturba, ni el ruido ambiente ni los comentarios cruzados al vuelo entre amigos o desconocidos unidos por el azar de una misma ruta. Tampoco las frases conminatorias como \u00abmu\u00e9vete, socio, a leer en tu casa\u00bb o \u00abhermano, b\u00e1jate de esa nube y aterriza, ponte en la concreta\u00bb. Las hay m\u00e1s crudas, pero el resultado es el mismo.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Si se trata de una lectora absorta, la frase cobra un giro distinto. La escolta el galanteo masculino: \u00abqui\u00e9n fuera el libro\u00bb, dejado caer al paso.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Tambi\u00e9n est\u00e1n los caminantes inmersos en las p\u00e1ginas que los cautiva, dotados de un sexto sentido, de una intuici\u00f3n secreta pero infalible para evitar baches o desniveles arteros y detenerse en el momento justo en que el sem\u00e1foro cambia de luces para dar paso a choferes al volante.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Los m\u00e1s comunes son aquellos que aprovechan cualquier trocito de muro, la antesala de las consultas m\u00e9dicas, las colas para entrar al cine o a la espera de una pizza salvadora en una de las tantas cafeter\u00edas cuentapropistas que pululan por estos d\u00edas en las calles citadinas.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">En el barrio capitalino del Vedado, favorecido por las hileras dobles de \u00e1rboles de un verde espejeante -\u00e1lamos y laureles en su mayor\u00eda- la situaci\u00f3n cambia al influjo de las sombras protectoras y la brisa de aroma marino que viaja desde el malecon con presteza.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Los adolescentes iniciados en la lectura prefieren buscar acomodo en el hueco atrayente de un \u00e1rbol para disfrutar de sus t\u00edtulos preferidos, los lances de capa y espada, las aventuras y desventuras de Oliver Twist o las irreverentes de Tom Sawyer, La Edad de oro, de Jos\u00e9 Mart\u00ed, la ciencia-ficci\u00f3n o las novelas de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Los g\u00e9neros var\u00edan entre los lectores itinerantes, de la ficci\u00f3n a los manuales de psicolog\u00eda de uso dom\u00e9stico, ensayos literarios, poemas, historia, filosof\u00eda, deportes, ciencias sociales, biograf\u00edas, revistas especializadas en diversos temas.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Un muestrario que hace recordar a Blaise Pascal cuando afirma: El universo es una esfera infinita, cuyo centro est\u00e1 en todas partes.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Otro lugar que gana adeptos es el muro bajo que delimita la manzana ocupada por el Ministerio de Cultura, un antiguo palacete de arquitectura ecl\u00e9ctica, erigido en su \u00e9poca por un magnate de turno, con un espl\u00e9ndido jard\u00edn otrora sede de fiestas a la imagen y semejanza de sus due\u00f1os y hoy anfitri\u00f3n de descargas de la trova, jazz, boleros y la musica caliente de la isla.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">El muro que lo circunda al fondo, en la Calle 13, ha devenido sitio predilecto para la lectura al aire libre. Lo favorecen la bonanza del paisaje y la paz sacrosanta apenas enturbiada por el rumor de los autom\u00f3viles que surcan, cuesta arriba, la cercana Avenida Paseo.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Hay amas de casa que confiesan cocinar mientras leen en busca de una inspiraci\u00f3n extra. Puede ser verdadero, o no, pero lo cierto es que cada a\u00f1o, al calor de la feria editorial cubana, la pasi\u00f3n por los libros crece y se multiplica. S\u00e1lvese quien lea<\/span>.<\/p>\n<h6> 2012-03-05 16:49:31 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=17820'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=17819'>17819<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=17820'>17820<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>17821<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=17822'>17822<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=17823'>17823<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22911'>22911<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22912'>22912<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=17822'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=22912'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Anubis Galardy La Habana, 5 mar (PL).- Los habaneros leen en cuantos sitios les son propicios, pero tambi\u00e9n en otros menos imaginables como el pasillo central de un \u00f3mnibus atestado de pasajeros a la hora en punto de un mediod\u00eda candente. 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