{"id":66090,"date":"2012-03-14T17:56:34","date_gmt":"2012-03-14T17:56:34","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=66090"},"modified":"2012-03-14T17:56:34","modified_gmt":"2012-03-14T17:56:34","slug":"jose-marti-el-periodista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=66090","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Mart\u00ed, el periodista"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/josemarti periodista.jpg\" \/>  <\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Por Pedro Pablo Rodr\u00edguez <\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">01:55 pm, La Habana, 14 marzo (PL).-  El peri\u00f3dico fue, sin dudas, su gran veh\u00edculo expresivo. La mayor parte de sus escritos tuvo ese destino, y aunque la posteridad lo ha reconocido con justeza como uno de los grandes poetas de la lengua, sus contempor\u00e1neos supieron de \u00e9l, le admiraron y asimilaron una nueva escritura gracias a sus textos period\u00edsticos.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Fue el periodista total, ese que cualquier peri\u00f3dico no dejar\u00eda escapar jam\u00e1s de su redacci\u00f3n. Public\u00f3 art\u00edculos, cr\u00f3nicas, editoriales, cr\u00edticas, rese\u00f1as, sueltos y gacetillas: ning\u00fan g\u00e9nero escap\u00f3 a su vers\u00e1til inter\u00e9s.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Comunicador por excelencia, convert\u00eda cuanto saber asimilaba y cuanta idea le surg\u00eda en informaci\u00f3n para la prensa. Su plenitud profesional lo llev\u00f3 a ser editor, y supo mucho y bien de armar publicaciones, en contenido y en forma: le agradaba dise\u00f1ar la p\u00e1gina, redactar titulares, planear el uso del espacio y el balance entre textos y gr\u00e1ficas.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Como director de publicaciones demostr\u00f3 sus capacidades para adquirir colaboradores, para ganarse su p\u00fablico de lectores, y hasta para orientar una efectiva pol\u00edtica de distribuci\u00f3n. La imprenta le atrapaba con los ruidos de las m\u00e1quinas, con su olor a tinta, con la textura del papel en resmas.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Muy joven se estren\u00f3 en el peri\u00f3dico: a los 15 a\u00f1os de edad publicaba en El Diablo Cojuelo, cuyo \u00fanico n\u00famero circul\u00f3 en enero de 1869 con un texto suyo. Durante su primera deportaci\u00f3n a Espa\u00f1a ocasionalmente escribi\u00f3 para al prensa, pero fue en M\u00e9xico donde entr\u00f3 por la puerta ancha de la redacci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Hizo de todo en la Revista Universal, un diario que apoyaba las reformas liberales y en el que colaboraba buena parte de la intelectualidad mexicana de la \u00e9poca. Desde sus p\u00e1ginas afront\u00f3 los problemas del pa\u00eds que le acog\u00eda, defendi\u00f3 el derecho de los cubanos a pelear por la independencia, sigui\u00f3 los debates parlamentarios, rese\u00f1\u00f3 la vida teatral y enjuici\u00f3 libros y cuadros. Siempre, hasta en los m\u00e1s humildes sueltos informativos, ejerci\u00f3 la opini\u00f3n con responsabilidad y altura.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">El Socialista, un peri\u00f3dico obrero, y el diario El Federalista tambi\u00e9n le abrieron sus espacios varias veces. Public\u00f3 tanto en los peri\u00f3dicos mexicanos que sus escritos cubren tres tomos de la edici\u00f3n cr\u00edtica de sus Obras completas actualmente en ejecuci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Luego intent\u00f3 tener su propio peri\u00f3dico. Anunci\u00f3 en 1878 su Revista Guatemalteca, que nunca apareci\u00f3 en aquella naci\u00f3n centroamericana, y en 1881 salieron en Caracas dos n\u00fameros de su Revista Venezolana, interrumpida ante la orden del presidente venezolano para que abandonase el pa\u00eds al negarse Mart\u00ed a complacer sus indicaciones editoriales.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">En ambos casos expres\u00f3 sus prop\u00f3sitos de contribuir a la difusi\u00f3n y al avance de los pueblos latinoamericanos, y a promover entre ellos el conocimiento de las tecnolog\u00edas, la ciencia y las ideas de Europa y de Estados Unidos que, a su juicio, pudieran ser \u00fatiles a la que ya llamaba nuestra Am\u00e9rica.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Las \u00abEscenas norteamericanas\u00bb (subt\u00edtulo).<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Fracasada en Cuba la Guerra Chiquita de 1878-1879, de la que Mart\u00ed fuera uno de sus l\u00edderes en la conspiraci\u00f3n y entre los emigrados, se estableci\u00f3 en Nueva York. Durante sus primeros tiempos en la ciudad public\u00f3 en el diario The Sun y en el semanario The Hour art\u00edculos que escrib\u00eda en franc\u00e9s para ser traducidos luego al ingl\u00e9s.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Artes y letras, asuntos pol\u00edticos y costumbres espa\u00f1olas fueron sus temas, en los que demostr\u00f3 sus probadas cualidades de cr\u00edtico y su amenidad como costumbrista, aunque resalta especialmente la serie de tres textos con sus impresiones acerca de Estados Unidos, en los que demuestra desde su arribo al Norte en 1880 su conocimiento y rechazo a lo que calific\u00f3 como la metalizaci\u00f3n de aquella sociedad. Desde esa perspectiva escribi\u00f3 entre 1881 y 1892 sus famosas \u00abEscenas norteamericanas\u00bb, con las que pretend\u00eda conscientemente convencer a sus lectores hispanoamericanos de que Estados Unidos no deb\u00eda ser el modelo a seguir y que ese vecino, adem\u00e1s, resultaba un peligro para la soberan\u00eda de nuestra Am\u00e9rica, mediante un vasto panorama de la actualidad estadounidense, de sus hombres m\u00e1s diversos, de sus problemas.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Un cr\u00edtico norteamericano, inteligente conocedor de esas \u00abEscenas\u00bb, ha dicho que luego del famoso libro de Alexis de Tocqueville sobre Estados Unidos -en el que en 1835 el franc\u00e9s ya advert\u00eda sobre su futuro poder\u00edo expansionista-, estas cr\u00f3nicas martianas constituyen el m\u00e1s extenso, profundo, abarcador y comprensivo examen escrito por un extranjero acerca de los Estados Unidos de la \u00e9poca industrial y de formaci\u00f3n de los monopolios.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">En aquellos a\u00f1os 80 del siglo XIX -la \u00abedad de oro\u00bb, como la llaman los norteamericanos- cuando la rep\u00fablica del Norte se convirti\u00f3 en una emergente potencia econ\u00f3mica, con crecientes intereses expansionistas hacia el sur del continente y hacia el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico en nombre de la libertad; cuando el pa\u00eds recib\u00eda oleadas de inmigrantes europeos esperanzados en mejorar su nivel de vida y cuando las intensas luchas obreras hicieron comprender que el problema social moderno tambi\u00e9n hab\u00eda llegado all\u00ed; cuando los portentos tecnol\u00f3gicos y su aplicaci\u00f3n en gran escala parec\u00edan encontrar su mejor terreno en esa naci\u00f3n; Mart\u00ed maduraba su personalidad y su pensamiento en medio y como parte de ese proceso de an\u00e1lisis acerca de Estados Unidos que iba recogiendo en sus \u00abEscenas norteamericanas\u00bb.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Pasan de trescientas las cr\u00f3nicas que enviara para La Opini\u00f3n Nacional, de Caracas; La Naci\u00f3n, de Buenos Aires; El Partido Liberal, de M\u00e9xico; y La Rep\u00fablica, de Honduras. La mayor\u00eda de ellas fueron para el diario mexicano y el bonaerense, ambos de reconocido prestigio m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras nacionales. A\u00fan hoy no sabemos con toda exactitud para cu\u00e1ntos otros peri\u00f3dicos enviaba sus textos, aunque ya se acerca a la veintena aquellos que reproduc\u00edan sus escritos a menudo.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Fue esa prosa la que conmovi\u00f3 a Hispanoam\u00e9rica, la que hizo comprender a muchos de sus lectores que se abr\u00eda una nueva \u00e9poca para las letras en lengua espa\u00f1ola. A pesar de estar sometidas a las urgencias del periodismo y a la censura frecuente de sus editores, esas cr\u00f3nicas evidencian la maduraci\u00f3n literaria martiana. Hoy nos permiten, desde luego, conocer la fundamentaci\u00f3n de su pensamiento antimperialista; pero las disfrutamos m\u00e1s como piezas literarias que como textos informativos.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">El estilo martiano de plenitud se despliega en ellas: la severidad y la gracia de los cl\u00e1sicos latinos y espa\u00f1oles junto a la luminosidad impresionista y el colorido de los parnasianos, la m\u00e1s castiza palabra unida a los abundantes y osados neologismos, el encabalgamiento torrencial de ideas al lado de la frase breve y agitada como la vida moderna, la singular puntuaci\u00f3n que tensa a la coma, al punto y coma, y a los dos puntos.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">La arquitectura de los textos, bien asentada en la informaci\u00f3n y el an\u00e1lisis, maneja la emoci\u00f3n y el sentimiento del lector; en la descripci\u00f3n es un maestro, pero en los di\u00e1logos y en la narraci\u00f3n manifiesta Mart\u00ed su peculiar poder\u00edo literario: no le fueron ajenos ni el mon\u00f3logo interior ni el corte cinematogr\u00e1fico.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Cuando edit\u00f3 Patria, el peri\u00f3dico con el que moviliz\u00f3 a los cubanos para la guerra libertadora entre 1892 y 1895, incorpor\u00f3 muchos de esos recursos a aquel periodismo pol\u00edtico de agitaci\u00f3n y propaganda. Como en La Am\u00e9rica, el mensuario neoyorquino que dirigiera en 1884, expres\u00f3 tambi\u00e9n sus ideas acerca de Estados Unidos y llam\u00f3 a la unidad solidaria de nuestra Am\u00e9rica, al igual que escrib\u00eda en La Ofrenda de Oro y El Economista Americano, impresos en la misma urbe.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Y en La Edad de Oro, su peri\u00f3dico mensual para ni\u00f1os, entreg\u00f3 p\u00e1ginas inolvidables para promover los mejores valores humanos y la universalidad de la especie humana.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Merecer\u00edan trabajo aparte, desde luego, sus notas para la \u00abSecci\u00f3n constante\u00bb de La Opini\u00f3n Nacional, de Caracas, y su secci\u00f3n \u00abEn casa\u00bb, para Patria. Ejemplo de periodismo informativo m\u00ednimo ambas: la primera para difundir y enjuiciar las noticias de los m\u00e1s diversos campos de Europa y Estados Unidos que consideraba \u00fatiles para los hispanoamericanos; la segunda, de cr\u00f3nica social patri\u00f3tica acerca de la emigraci\u00f3n cubana.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">En una carta dijo que colaborar\u00eda para La Naci\u00f3n, de Buenos Aires, \u00abcomo si escribiera para mi propia familia\u00bb. Quiz\u00e1s en esa cercana filiaci\u00f3n que se propuso est\u00e9 el secreto de por qu\u00e9 a\u00fan hoy nos atrapa el periodista Jos\u00e9 Mart\u00ed<\/span>.<\/p>\n<\/p>\n<p>MC<\/p>\n<h6> 2012-03-14 17:56:34 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=17767'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=17766'>17766<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=17767'>17767<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>17768<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=17769'>17769<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=17770'>17770<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22911'>22911<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22912'>22912<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=17769'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=22912'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Pedro Pablo Rodr\u00edguez 01:55 pm, La Habana, 14 marzo (PL).- El peri\u00f3dico fue, sin dudas, su gran veh\u00edculo expresivo. 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