{"id":658242,"date":"2026-01-03T02:23:48","date_gmt":"2026-01-03T06:23:48","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=658242"},"modified":"2026-01-04T20:55:34","modified_gmt":"2026-01-05T00:55:34","slug":"pueblo-viejo-romero-y-candelones-un-futuro-forjado-en-oro-plata-y-cobre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=658242","title":{"rendered":"Pueblo Viejo, Romero y Candelones: un futuro forjado en oro, plata y cobre"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Rafael Robles<\/p>\n\n\n\n<p>Hay riquezas que permanecen ocultas no por su profundidad geol\u00f3gica, sino por la incapacidad de una sociedad para reconocer su propio destino. Bajo el suelo dominicano ese mismo suelo que pisamos con la distracci\u00f3n de quien ignora el tesoro sobre el que camina yacen 40 millones de onzas de oro, 240 millones de onzas de plata y millones de toneladas de cobre y zinc. No son cifras abstractas: son la posibilidad tangible de reescribir la narrativa econ\u00f3mica de una naci\u00f3n que ha dependido demasiado tiempo del turismo estacional y las remesas de quienes tuvieron que partir.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta que deber\u00eda mantener despiertos a nuestros estrategas nacionales no es si debemos explotar estos recursos, sino c\u00f3mo convertir esta bendici\u00f3n geol\u00f3gica en un proyecto de naci\u00f3n que trascienda los ciclos pol\u00edticos y las urgencias electorales. Porque la miner\u00eda responsable no es un ox\u00edmoron: es una decisi\u00f3n de madurez civilizatoria.<\/p>\n\n\n\n<p>La geograf\u00eda como promesa<\/p>\n\n\n\n<p>Pueblo Viejo, Romero y Candelones no son solo nombres en un mapa minero: son los tres pilares sobre los cuales Rep\u00fablica Dominicana podr\u00eda construir una econom\u00eda diversificada, resiliente y soberana. La Formaci\u00f3n Tireo, esa bendici\u00f3n geol\u00f3gica que atraviesa nuestro territorio, contiene un potencial que otras naciones con menor dotaci\u00f3n natural han sabido transformar en d\u00e9cadas de progreso sostenido.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Pueblo Viejo es instructivo. M\u00e1s all\u00e1 de ser uno de los dep\u00f3sitos de oro m\u00e1s grandes del mundo, representa algo m\u00e1s profundo: la prueba de que es posible extraer riqueza del subsuelo sin hipotecar el futuro ambiental. Su planta de tratamiento de efluentes no solo gestiona los residuos de la operaci\u00f3n actual; est\u00e1 remediando activamente el drenaje \u00e1cido que contamin\u00f3 durante d\u00e9cadas como herencia de una miner\u00eda primitiva y depredadora. Es decir, la tecnolog\u00eda moderna no s\u00f3lo extrae: tambi\u00e9n repara.<\/p>\n\n\n\n<p>El paradigma que viene<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es en Romero y Candelones, ambos proyectos ubicados en la prospectiva formaci\u00f3n Tireo, donde se perfila el verdadero salto cualitativo. Romero representa el potencial geol\u00f3gico m\u00e1s amplio de la regi\u00f3n, una extensi\u00f3n natural del corredor minero que podr\u00eda multiplicar exponencialmente los beneficios econ\u00f3micos y sociales que el pa\u00eds necesita. Su desarrollo estrat\u00e9gico, junto al de Candelones, configura una nueva frontera minera dise\u00f1ada desde su concepci\u00f3n con criterios de sostenibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Candelones, el m\u00e1s avanzado de estos proyectos, propone un modelo de lixiviaci\u00f3n en pilas dise\u00f1ado para operar sin las pol\u00e9micas presas de relaves que representa una evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica que minimiza dr\u00e1sticamente la huella ecol\u00f3gica de largo plazo. No estamos ante la repetici\u00f3n de errores del pasado; estamos frente a un modelo que aprende de la historia para no reproducir sus tragedias.<\/p>\n\n\n\n<p>El marco fiscal propuesto es igualmente revelador: un 5 % de regal\u00edas directas al Estado sobre el valor de todos los metales producidos, m\u00e1s un 5 % adicional destinado a las comunidades. Esta arquitectura financiera no es una concesi\u00f3n generosa de las empresas; es el reconocimiento de que los recursos del subsuelo pertenecen a la naci\u00f3n y que su explotaci\u00f3n debe generar beneficios compartidos, transparentes y verificables.<\/p>\n\n\n\n<p>La falsa dicotom\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>Existe una narrativa superficial que presenta la miner\u00eda como una elecci\u00f3n tr\u00e1gica entre desarrollo econ\u00f3mico y preservaci\u00f3n ambiental. Esa dicotom\u00eda es falsa y peligrosa. Rechazar proyectos mineros modernos, regulados y tecnol\u00f3gicamente avanzados no es un acto de conciencia ecol\u00f3gica: es renunciar voluntariamente a ingresos fiscales que podr\u00edan financiar educaci\u00f3n, salud p\u00fablica e infraestructura cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s grave a\u00fan: oponerse a la miner\u00eda regulada mientras permitimos que pasivos ambientales hist\u00f3ricos permanezcan sin remediar es una forma de hipocres\u00eda ecol\u00f3gica. Pueblo Viejo est\u00e1 limpiando la contaminaci\u00f3n que dejaron operaciones del pasado. \u00bfNo es ir\u00f3nico que quienes m\u00e1s vociferan contra la miner\u00eda moderna ignoren que es precisamente esa miner\u00eda la que est\u00e1 solucionando problemas heredados?<\/p>\n\n\n\n<p>El costo de la inacci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Los ingresos por regal\u00edas e impuestos de una industria minera bien gestionada podr\u00edan transformar radicalmente nuestra capacidad de inversi\u00f3n p\u00fablica. Hablamos de recursos que financiar\u00edan la modernizaci\u00f3n del sistema educativo, hospitales equipados con tecnolog\u00eda de punta y programas de investigaci\u00f3n cient\u00edfica que nos permitan dejar de importar todo el conocimiento t\u00e9cnico.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo, la conversaci\u00f3n nacional sigue atrapada en caricaturas ideol\u00f3gicas. Ambas posturas el rechazo absoluto y el desarrollismo ciego son insuficientes para la complejidad del desaf\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdadera pregunta no es si la miner\u00eda es buena o mala en abstracto, sino si somos capaces de dise\u00f1ar un marco regulatorio lo suficientemente robusto para garantizar que la explotaci\u00f3n de nuestros recursos minerales se traduzca en prosperidad compartida y sostenibilidad ambiental verificable.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo nuestros pies yace un futuro posible. Oro, plata y cobre no son solo metales: son la oportunidad hist\u00f3rica de construir una econom\u00eda que no dependa exclusivamente del sol, las playas y el dinero que env\u00edan quienes tuvieron que emigrar. Pueblo Viejo, Romero y Candelones son nombres que deber\u00edan resonar en el imaginario nacional no como amenazas ambientales, sino como pilares de un proyecto de naci\u00f3n m\u00e1s ambicioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque ignorar la riqueza que tenemos bajo los pies no es prudencia ecol\u00f3gica: es miop\u00eda estrat\u00e9gica. Y esa, en el largo plazo, es la verdadera forma de empobrecer a una naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lissy G\u00f3mez<\/p>\n\n\n\n<p><a target=\"_blank\" href=\"mailto:lissymgomez1995@gmail.com\" rel=\"noreferrer noopener\">lissymgomez1995@gmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Rafael Robles Hay riquezas que permanecen ocultas no por su profundidad geol\u00f3gica, sino por la incapacidad de una sociedad para reconocer su propio destino. 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