{"id":656736,"date":"2025-12-25T16:36:34","date_gmt":"2025-12-25T20:36:34","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=656736"},"modified":"2025-12-25T20:13:27","modified_gmt":"2025-12-26T00:13:27","slug":"navidad-portal-para-conquistar-el-ser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=656736","title":{"rendered":"Navidad: portal para conquistar el Ser"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por Milton Olivo<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cada a\u00f1o, casi sin darnos cuenta, la Navidad se abre ante nosotros como un portal simb\u00f3lico. No es una puerta hecha de madera ni de luces, sino de silencio interior. Algo en el aire cambia. Las noches parecen m\u00e1s hondas, los recuerdos m\u00e1s vivos y el coraz\u00f3n, aun cansado, se vuelve m\u00e1s permeable.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos d\u00edas, el tiempo parece aflojar su rigidez. Las rutinas se suspenden, las prisas se humanizan, y se nos concede una tregua para mirar hacia dentro. La Navidad facilita ese avance \u00edntimo, casi imperceptible, hacia el descubrimiento del sentido del ser.<\/p>\n\n\n\n<p>No como una respuesta intelectual, sino como una experiencia que se siente. El sentido de la existencia no se encuentra acumulando, dominando o brillando, sino acerc\u00e1ndonos al amor, encarn\u00e1ndolo, dej\u00e1ndolo pasar a trav\u00e9s de nuestro ser, de nuestra acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el sentido de la vida es, en esencia, amar. Manifestar el amor. Y como Dios es amor, entonces cada acto aut\u00e9ntico de amor nos vuelve m\u00e1s cercanos a su naturaleza. Nos acerca a su ser; que es todo lo bueno, lo bello y lo justo que existe.<\/p>\n\n\n\n<p>El cosmos entero parece susurrar esta verdad. Todo existe en equilibrio, y todo equilibrio nace de la tensi\u00f3n entre fuerzas opuestas. La f\u00edsica lo nombra acci\u00f3n y reacci\u00f3n; la astronom\u00eda, atracci\u00f3n y repulsi\u00f3n; La Matem\u00e1tica, n\u00fameros naturales positivos y enteros negativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo principio habita en nosotros. La raz\u00f3n es simple, no podemos ser la excepci\u00f3n. Tenemos un cuerpo f\u00edsico, vulnerable al desgaste del tiempo, a la enfermedad y a la muerte. Pero por oposici\u00f3n \u2014como lo exige toda ley del equilibrio\u2014 existe tambi\u00e9n en nosotros un cuerpo espiritual, no f\u00edsico, eterno, que el tiempo no puede destruir. Esa es la chispa divina en el ser humano, la huella de Dios en nuestra naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso existe la muerte f\u00edsica, pero jam\u00e1s la muerte espiritual. Lo que verdaderamente somos no se disuelve. Y el sentido de nuestra existencia consiste en aprender a vivir desde esa dimensi\u00f3n eterna, que es amor, &nbsp;aun cuando los sentidos, las ambiciones terrenales y las ilusiones del ego intenten arrastrarnos en direcci\u00f3n contraria.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas es el ejemplo m\u00e1s luminoso de esta verdad. Su vida no fue un discurso abstracto, sino una encarnaci\u00f3n radical del amor. Am\u00f3 con palabras y con actos, am\u00f3 hasta el extremo, am\u00f3 incluso cuando amar parec\u00eda una derrota. Ese fue el mensaje profundo de su existencia: ser amor en un mundo herido.<\/p>\n\n\n\n<p>En Navidad, ese mensaje resplandece con una claridad especial. No se trata solo de un nacimiento hist\u00f3rico, sino de una invitaci\u00f3n permanente: nacer de nuevo al amor. Con cada pensamiento, cada gesto, cada reacci\u00f3n, cada acci\u00f3n, cada iniciativa.<\/p>\n\n\n\n<p>La Navidad, entonces, no es un recuerdo: es un umbral. Un llamado silencioso a vivir desde lo eterno, a dejar que el amor \u2014la esencia de Dios\u2014 se manifieste en nosotros y, a trav\u00e9s de nosotros, en el mundo, que por coincidencia es el camino a la felicidad, a las profundas satisfacciones, y a la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>El sendero de lo bueno siempre es lo mejor, como el sendero del mal, temprano que tarde es la decisi\u00f3n peor.&nbsp; Una mejor sociedad inicia por cada uno de nosotros. En la medida que evolucionamos al amor, a la excelencia, la fraternidad, la justicia, la verdad, que son manifestaciones del amor, nos convertimos en carpintero en la construcci\u00f3n de una mejor comunidad, una mejor sociedad, de un&nbsp; mejor pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis deseos en esta navidad, es que encuentres el camino del amor, y te aferre al el \u2013desde tu coraz\u00f3n- con todas las fuerzas de tu ser. Con la misma decisi\u00f3n e intenci\u00f3n con que lo hizo el Jes\u00fas humano, que fue el camino para convertirse en un Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ser ejemplo del divino sendero, con raz\u00f3n e intenci\u00f3n de orientaci\u00f3n para ti, expres\u00f3; \u201cYo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie llega al padre si no es por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ese es el camino, para que juntos podamos hacer de nuestra Republica Dominicana, una sociedad de amor, solidaridad, fraternidad y progreso. Una Quisqueya potencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor es escritor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Milton Olivo<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:Milton.olivo@gmail.com\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Milton.olivo@gmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>SANTO DOMINGO, R.D.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Milton Olivo Cada a\u00f1o, casi sin darnos cuenta, la Navidad se abre ante nosotros como un portal simb\u00f3lico. 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