{"id":650747,"date":"2025-11-24T00:49:11","date_gmt":"2025-11-24T04:49:11","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=650747"},"modified":"2025-11-24T00:49:18","modified_gmt":"2025-11-24T04:49:18","slug":"voz-que-escucha-desde-abajo-conversaciones-con-la-diaspora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=650747","title":{"rendered":"Voz que escucha desde abajo Conversaciones con la Di\u00e1spora"},"content":{"rendered":"\n<p>Jesenia De Moya Correa, Periodista<\/p>\n\n\n\n<p>por Karim L\u00f3pez, para Diaspora &amp; Development Foundation, EE.UU.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Philadelphia, Pennsylvania. Estados Unidos<\/p>\n\n\n\n<p><em>La historia de Jesenia De Moya Correa revela una verdad que rara vez se cuenta: la biculturalidad no es un adorno identitario, sino una manera distinta \u2014y m\u00e1s aguda\u2014 de leer el mundo. En su tr\u00e1nsito entre dos patrias, ha convertido la fractura de pertenecer a ambas en el fundamento de un periodismo que escucha primero a la gente y luego interpela al poder.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Existen personas que no nacen en un solo pa\u00eds, sino en el espacio ambiguo entre dos latidos. Ella, como una de esas personas, lo sabe, lo ha vivido, y lo formula con una claridad casi ceremoniosa: \u201cYo no soy dominicana solamente\u2026tambi\u00e9n soy estadounidense. Soy dual\u201d. En esa palabra, <em>dual<\/em>, abre un universo entero. Porque la biculturalidad no es, para ella, una etiqueta: es un m\u00e9todo de lectura del mundo. \u201cNo tengo una manera estandarizada de interactuar con la gente. No la tengo y punto\u201d. Ah\u00ed empieza todo. Jesenia De Moya Correa pertenece a ese territorio incierto, esa franja donde la identidad se vuelve biling\u00fce, donde la memoria es doble y la pertenencia se fractura para luego recomponerse.<\/p>\n\n\n\n<p>En Jesenia, la biculturalidad no aparece como privilegio, sino como revelaci\u00f3n. Cuando regres\u00f3 a Estados Unidos ya siendo adulta y decidida a ejercer en ese pa\u00eds el tipo de periodismo ella sent\u00eda no pod\u00eda ejercer en un pa\u00eds caribe\u00f1o, se descubri\u00f3 reconociendo gestos y mentalidades que siempre hab\u00eda cre\u00eddo dominicanas, siendo en realidad pertenecientes a esa mitad suya todav\u00eda dormitando en silencio. Lo recuerda con una mezcla de iron\u00eda y ternura: \u201cCiertas formas de ver el mundo\u2026yo cre\u00eda que eran m\u00edas. Y eran de aqu\u00ed\u201d. Ese reconocimiento la parti\u00f3 en dos. Y en esa fractura descubri\u00f3 su oficio.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque una persona bicultural ve aquello que otros no perciben: la tensi\u00f3n microsc\u00f3pica entre las promesas de un pa\u00eds y su real ofrecimiento, las fisuras entre la narrativa y la experiencia, la suave violencia del desencanto cuando la fantas\u00eda se rompe. \u201cMe di cuenta de que los Estados Unidos es tambi\u00e9n un pa\u00eds en desarrollo\u201d, dice, desmontando en una frase la pesada mitolog\u00eda caribe\u00f1a sostenida durante d\u00e9cadas: esa de un pa\u00eds perfecto, poderoso, inalcanzable. Una naci\u00f3n, a los ojos de muchos, existente m\u00e1s como mito que como geograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesenia no viene a repetir mitos. Viene a estudiarlos, a ponerlos bajo luz dura, a entender por qu\u00e9 siguen vivos. Su mirada es, a la vez, esc\u00e9ptica y compasiva. Y esa combinaci\u00f3n define en su criterio el periodismo comunitario, que ella practica desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os en zonas como Philadelphia, New York, Washington D.C., Delaware y New Jersey.<\/p>\n\n\n\n<p>No lo explica desde la t\u00e9cnica, sino desde la \u00e9tica. \u201cPrimero escucho lo que a la gente dice afectarles en su diario vivir\u201d. Puede ser el DJ saliendo de trabajar a las tres de la ma\u00f1ana queriendo llegar a su casa en una sola pieza, la due\u00f1a del sal\u00f3n de belleza haciendo magia en el pelo de sus clientas, un pastor preocupado por sus feligreses o un negociante cuyo mes se destroza por una ley mal dise\u00f1ada.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, con esas voces aun vibr\u00e1ndole en el pecho, va a las instituciones p\u00fablicas a pedir cuentas. \u201c\u00bfPreguntaron a la gente antes de pasar esta ley? \u00bfS\u00ed o no?\u201d Ese es su m\u00e9todo: escuchar abajo antes de cuestionar arriba. Lo que parece sencillo es, en realidad, revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa capacidad de escuchar desde abajo tambi\u00e9n le permite desmontar con bistur\u00ed muchas narrativas incompletas sobre los latinos perpetuadas durante d\u00e9cadas. Jesenia conoce estas narrativas demasiado bien; las ha enfrentado en redacciones, reportajes y hasta en su propia piel: \u201cQue, si los latinos son pobres, que, si no participan c\u00edvicamente, que vienen a delinquir, que todos vienen por dinero\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Ella desarma en su trabajo cada premisa no desde la opini\u00f3n, sino desde la realidad vivida. Recuerda esa se\u00f1ora venezolana migrando por amor y estudios y no por necesidad. Recuerda a las familias que mantienen sistemas de salud duales, \u201cporque aqu\u00ed el sistema p\u00fablico no funciona para ellos\u201d, los negocios nacidos entre dos pa\u00edses, las riquezas construidas simult\u00e1neamente en ambos lados del mar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUna cosa es decir \u2018gente pobre\u2019 y otra cosa es decir \u2018gente que vive en condiciones de pobreza\u2019. Son dos cosas muy distintas\u201d. La precisi\u00f3n no es un capricho: es un acto pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Para quien nunca ha habitado la biculturalidad desde dentro, la comunidad latina es un bloque monol\u00edtico. Pero para Jesenia, es un archipi\u00e9lago, en el que ve fracturas, aspiraciones, heridas, estrategias de supervivencia, belleza dentro del dolor. Y esa mirada la convierte, m\u00e1s que en periodista, en una cosmopolita de la fractura: una ciudadana de los fragmentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa visi\u00f3n alcanza su forma m\u00e1s poderosa en su deseo de fundar un medio propio. No lo dice con altivez; lo dice con cansancio l\u00facido. \u201cLos modelos de negocio para el periodismo est\u00e1n todos quebrados\u201d, afirma, \u201cdebemos hacer periodismo con lo que se tiene a mano, y hacerlo ya\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Su futuro medio no ser\u00eda una instituci\u00f3n tradicional en el sentido de la palabra, sino un laboratorio de realidades latinas. Un espacio donde la historia no venga dictada por editores desconectados, sino por la vida misma desarroll\u00e1ndose ante sus ojos. Quiere hablar de salud, de microeconom\u00edas transnacionales, de liderazgo latino, de c\u00f3mo la gente vive entre dos sistemas, dos monedas, dos patrias. \u201cEstoy apostando a Jesenia: la que da la noticia, la que hace el an\u00e1lisis, la que recauda la informaci\u00f3n\u201d. No es ego; es convicci\u00f3n. Es la certeza depositada en historias necesitando una voz traduciendo no hacia arriba, sino hacia adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Y lo m\u00e1s conmovedor es que, sin darse cuenta, o tal vez s\u00ed, me da la impresi\u00f3n, ella ya es ese medio. Camina, pregunta, acompa\u00f1a, sostiene, teje. En su manera de escuchar hay algo parecido a una forma de fe: la creencia en la gente, sinti\u00e9ndose otorgada de espacio, siempre dir\u00e1 la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s por eso, cuando le pregunto qu\u00e9 le dir\u00eda a un joven dominicano o latino queriendo abrirse camino en Estados Unidos o alg\u00fan otro lugar lejos de su patria, su respuesta nace desde las entra\u00f1as: \u201cNo tengas miedo a pasar verg\u00fcenza. Aprende. Atr\u00e9vete. Hazlo con lo que tengas. Get yourself out there\u201d. No son consejos profesionales: son coordenadas espirituales. La biculturalidad, me dice ella, es incomodidad permanente, pero tambi\u00e9n posibilidad. Es habitar m\u00faltiples mundos sin pertenecer por completo a ninguno. Es moverse entre c\u00f3digos sin perder la voz propia.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesenia es, en esencia, una viajera sin nave, una mujer caminando por dos pa\u00edses incluso cuando est\u00e1 sentada en silencio. Una heredera de dos naciones que nunca la reclaman del todo, pero al mismo tiempo la necesitan m\u00e1s de lo sospechado por ellas mismas. Esa es la f\u00f3rmula para su periodismo, naciendo de la grieta luminosa que une esos mundos.<\/p>\n\n\n\n<p>Me quedo de despedida con una imagen imborrable en mi memoria: Jesenia caminando por una calle de Philadelphia, inclinando con reverencia la cabeza para escuchar mejor una voz no percibida por otros. No busca esc\u00e1ndalos; busca vidas. Busca lo que el sistema pasa por alto. Busca, en el ruido del d\u00eda, la vibraci\u00f3n \u00edntima de una comunidad en eterna resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese gesto silencioso, esa disposici\u00f3n a escuchar primero, sostiene toda su obra. Porque ella no cuenta la di\u00e1spora: la interpreta, la analiza, la nombra y la desarma, para luego devolverla al mundo con la dignidad que siempre ha tenido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed exactamente reside su poder y su belleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodolfo R. Pou<\/p>\n\n\n\n<p><a target=\"_blank\" href=\"mailto:rrpoum@diasporadevelopment.org\" rel=\"noreferrer noopener\">rrpoum@diasporadevelopment.org<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rodolfo R. Pou ()<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jesenia De Moya Correa, Periodista por Karim L\u00f3pez, para Diaspora &amp; Development Foundation, EE.UU. &#8211; Philadelphia, Pennsylvania. 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