{"id":645857,"date":"2025-10-28T02:52:30","date_gmt":"2025-10-28T06:52:30","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=645857"},"modified":"2025-10-28T02:52:46","modified_gmt":"2025-10-28T06:52:46","slug":"la-musica-como-manera-de-servicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=645857","title":{"rendered":"La m\u00fasica como manera de servicio\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>Conversaciones con la Di\u00e1spora. &#8211; Emmanuel Roque<\/p>\n\n\n\n<p>por Karim L\u00f3pez, para Diaspora &amp; Development Foundation, EE.UU.<\/p>\n\n\n\n<p>-New York, Estados Unidos&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Desde una capilla en Queens, un dominicano de Santiago transforma su guitarra en \u00f3rgano y su vocaci\u00f3n en puente entre culturas. Emmanuel Roque demuestra que la m\u00fasica puede ser tambi\u00e9n una forma de fe y de servicio a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hay artistas cuya obra parece nacer de una necesidad \u00edntima, casi biol\u00f3gica, de comprender el mundo. En Emmanuel Roque, m\u00fasico y educador, esa necesidad toma la forma de una oraci\u00f3n. Mientras lo escucho hablar, percibo que su manera de entender la m\u00fasica no se sostiene solamente en la ambici\u00f3n de ser o\u00eddo, sino en el deseo profundo y vocacional de servir. No lo dice con la pretensi\u00f3n pomposa del artista que sabe de sobra su val\u00eda: lo muestra como quien lleva a\u00f1os afinando una guitarra y un alma al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me impresiona de entrada su convicci\u00f3n cuando afirma que la m\u00fasica se convirti\u00f3 en su forma de acariciar al mundo. En su adolescencia, cuenta, sacrific\u00f3 sus horas de recreo y pr\u00e1ctica deportiva mandatoria en sus a\u00f1os de estudio en el Seminario San P\u00edo X, para dedicarse a aprender a tocar la guitarra, regalo de su madre. Lo dice riendo, pero hay algo profundamente simb\u00f3lico en ese gesto: renunciar al movimiento del cuerpo para explorar el movimiento interior. \u201cYo llegaba a la casa de la gente con mi guitarra\u201d, me dice, \u201cas\u00ed como otros llegan con flores o con una botella de vino. Era mi manera de abrazar.\u201d Esa \u00faltima frase queda flotando, casi como una nota suspendida que el o\u00eddo se reh\u00fasa a dejar escapar, porque en ella se resume la \u00e9tica que siempre le acompa\u00f1a: la m\u00fasica no como adorno, sino como forma de presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de Emmanuel es tambi\u00e9n la de un \u00e9xodo silencioso. Le vio nacer la ciudad de Moca (el a\u00f1o no nos incumbe), pero el sol que lo form\u00f3 fue el de Santiago, en el coraz\u00f3n mismo de la Rep\u00fablica Dominicana, una tierra donde la m\u00fasica no se aprende: se respira. Llegado su tiempo, el destino (o la obediencia a un deber familiar, como \u00e9l lo llama) lo llev\u00f3 a dejar esa patria sonora y emigrar a New York. No lo hizo, aclara, por ambici\u00f3n. \u201cPudo m\u00e1s el sentido de responsabilidad y amor a mi familia, tras el nacimiento de mi primer hijo.\u201d Su voz se suaviza al decirlo, como si se tomara el momento de saborear del todo el peso que acarre\u00f3 la decisi\u00f3n. Dej\u00f3 atr\u00e1s una carrera prometedora, una red afectiva y una certeza de pertenencia, para en esa misma p\u00e9rdida encontrar otra forma de plenitud: la posibilidad de cantar para Am\u00e9rica Latina entera, representada y reunida en una misma ceremonia lit\u00fargica en la ciudad de los rascacielos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras lo escucho narrar ese tr\u00e1nsito, pienso en cu\u00e1ntos artistas de la di\u00e1spora viven con esa paradoja: tener que irse para sentir que pudieron llegar. Emmanuel, como maestro de Filosof\u00eda que es, no romantiza la emigraci\u00f3n. Habla del miedo, del desconcierto ante el idioma, de la sensaci\u00f3n de tener que empezar desde cero incluso en lo que se ama. \u201cAqu\u00ed nadie te regala nada\u201d, dice, \u201clas oportunidades hay que gan\u00e1rselas.\u201d Y nada m\u00e1s cierto para \u00e9l al tener que navegar en principio entre oficios del cuerpo y del sol. Sin embargo, hay una serenidad luminosa en su relato. Su fe, afianzada en a\u00f1os de estudios como seminarista, no es la del dogma, sino la de quien ha aprendido a encontrar prop\u00f3sito en el sendero de lo incierto. La m\u00fasica, me cuenta, fue su pasaporte interior: la manera de seguir hablando el idioma del tr\u00f3pico, a\u00fan entre inviernos.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, lo m\u00e1s dominicano de Emmanuel no es una melod\u00eda ni una palabra, sino la cadencia con la que se aproxima al mundo. En su manera de hablar hay un ritmo que oscila entre el bolero y la homil\u00eda. Dice que en una de sus canciones incluy\u00f3 una expresi\u00f3n muy dominicana (\u201cme vuelvo un ocho si t\u00fa no est\u00e1s\u201d) y que a muchos les sorprendi\u00f3 escuchar una frase tan coloquial en un contexto tan uniformemente sobrio. Pero para \u00e9l no hay contradicci\u00f3n. \u201cEso tambi\u00e9n soy yo\u201d, explica. En su universo, lo popular y lo espiritual conviven con naturalidad: como si la m\u00fasica fuera un territorio donde el alma y la cotidianidad pudieran reconocerse sin jerarqu\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay en Emmanuel una claridad que desarma. Habla de la ense\u00f1anza con la misma ternura con la que habla de tocar. \u201cNo quiero solo transmitir t\u00e9cnica\u201d, dice, \u201csino despertar conciencia.\u201d Me recuerda una frase que \u00e9l mismo cita: \u201c<em>quien piensa, aprende; quien pone a pensar, ense\u00f1a\u201d<\/em>. Lo repite como un mantra hasta que a m\u00ed mismo se me queda instalado en la psique, y comprendo que para \u00e9l la educaci\u00f3n es una extensi\u00f3n del acto musical: ambos buscan mover algo en el otro. No impresionar, sino conmover. No instruir, sino transformar.<\/p>\n\n\n\n<p>La conversaci\u00f3n luego deriva hacia su extensa colecci\u00f3n de instrumentos de cuerda, que se perfila como un mapa sonoro del mundo: un la\u00fad egipcio, un bouzouki griego, una balalaika rusa, un charango andino, y decenas m\u00e1s. Le pregunto si no teme diluir su identidad entre tantas voces y fraseos ajenos. \u201cTodo lo contrario\u201d, responde, \u201ctocar otros instrumentos es una forma de reafirmar mi dominicanidad.\u201d Su argumento sorprende por su coherencia: apropiarse de lo diverso no como gesto cosmopolita, sino como acto de comuni\u00f3n. En uno de sus canales de Youtube, \u201c<em>Cuerdas y Cantos<\/em>\u201d, populariz\u00f3 hace unos a\u00f1os una versi\u00f3n de <em>\u201cOjal\u00e1 que llueva caf\u00e9\u201d<\/em>, interpretada en un cuatro venezolano, generando aplausos y visualizaciones desde todas las esquinas del continente. \u201cCuando toco un charango, aunque es un s\u00edmbolo andino, lo toco dominicanamente\u201d. En esa frase se condensa toda una filosof\u00eda del mestizaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso en el modo en que los m\u00fasicos dominicanos, de Juan Luis Guerra a Rita Indiana, han convertido la hibridez en una forma de identidad. Pero en el caso de Emmanuel, el sincretismo adquiere un matiz casi teol\u00f3gico: la diversidad sonora como imagen de un mismo esp\u00edritu universal. Tal vez por eso su m\u00fasica en car\u00e1cter religioso no busca solemnidad, sino cercan\u00eda. Incluso cuando por medio de la tecnolog\u00eda su guitarra suena como \u00f3rgano (gracias a un pedal patentado por un neoyorquino, que transforma su timbre), lo que produce no es distancia, sino comuni\u00f3n. Hay algo profundamente moderno en esa mezcla de tecnolog\u00eda y devoci\u00f3n: un hombre que toca guitarra para sonar como catedral, y que, al hacerlo, reconstruye su propio templo interior.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La vida en el exilio (porque eso es tambi\u00e9n la emigraci\u00f3n, aunque se disfrace de oportunidad) parece haberlo hecho m\u00e1s consciente del poder simb\u00f3lico de su oficio. Dice que siente que, en los Estados Unidos, ha aportado m\u00e1s a su pa\u00eds que cuando viv\u00eda all\u00e1. Lo relata sin vanidad, casi con asombro. \u201cHa sido una oraci\u00f3n respondida\u201d, concluye. Entiendo entonces que su m\u00fasica, m\u00e1s que un oficio, es una forma de correspondencia con algo mayor. Como director musical lit\u00fargico de la Blessed Sacrament Church en Queens, Emmanuel a su manera act\u00faa como embajador de la espiritualidad dominicana en la di\u00e1spora, creando di\u00e1logos entre la fe com\u00fan, la distancia y la tierra que a\u00fan le llama.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso en sus palabras cuando menciona a sus hijos, Pedro e Ian. Los llama sus \u201cdos mejores canciones\u201d. Y hay algo de verdad literal en eso: cada uno marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en su vida creativa. Pedro lo llev\u00f3 a profesionalizarse en el sendero musical, Ian a consolidarse como m\u00fasico lit\u00fargico en la di\u00e1spora. En ambos casos, la paternidad aparece como otra forma de autor\u00eda: componer una vida y verla resonar en otras.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez ah\u00ed est\u00e9 el centro de su credo: Emmanuel no concibe la m\u00fasica como una carrera, sino como una forma de estar en el mundo. Lo que otros llamar\u00edan \u00e9xito, \u00e9l lo llama servicio. En una \u00e9poca donde todo parece medirse en visibilidad, su manera de vivir el arte se siente casi contracultural, punk rock en esp\u00edritu. No busca fama ni aplausos, aunque los recibe con igual agrado si llegan. Por sobre todas las cosas, busca sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Emmanuel Roque, de Pueblo Nuevo, Santiago, no toca en los Estados Unidos para impresionar ni buscar reconocimiento. Lo hace para sostener una idea simple pero esencial: que la fe y el arte pueden compartir un mismo espacio, y que todav\u00eda es posible crear belleza desde la disciplina, la conciencia y el servicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando termino la conversaci\u00f3n, me queda la imagen de su guitarra en una capilla de New York, convertida en \u00f3rgano gracias a los servicios de la tecnolog\u00eda, acompa\u00f1ando una liturgia en la que confluyen acentos y personalidades distintas. En esa escena se resume todo, supongo: el arte como puente entre mundos, la m\u00fasica como una forma de comunicaci\u00f3n que trasciende idioma, fe o procedencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, me quedo pensando que para Emmanuel Roque no hay fronteras, solo misiones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Rodolfo R. Pou <a href=\"mailto:rrpoum@gmail.com\">rrpoum@gmail.com<\/a>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conversaciones con la Di\u00e1spora. &#8211; Emmanuel Roque por Karim L\u00f3pez, para Diaspora &amp; Development Foundation, EE.UU. -New York, Estados Unidos&nbsp; Desde una capilla en Queens, un dominicano de Santiago transforma su guitarra en \u00f3rgano y su vocaci\u00f3n en puente entre culturas. Emmanuel Roque demuestra que la m\u00fasica puede ser tambi\u00e9n una forma de fe y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":645866,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[3368],"class_list":["post-645857","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-gente","tag-conversaciones-con-la-diaspora"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/645857","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=645857"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/645857\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":645867,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/645857\/revisions\/645867"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/645866"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=645857"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=645857"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=645857"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}