{"id":635083,"date":"2025-08-30T02:45:18","date_gmt":"2025-08-30T06:45:18","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=635083"},"modified":"2025-08-30T02:45:21","modified_gmt":"2025-08-30T06:45:21","slug":"el-caribe-maravilloso-de-alejo-carpentier-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=635083","title":{"rendered":"El Caribe maravilloso de Alejo Carpentier (Parte I)"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Orestes Hern\u00e1ndez<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"https:\/\/www.prensa-latina.cu\/2025\/08\/29\/\"><time>agosto 29, 2025 | 20:01<\/time><\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"https:\/\/www.prensa-latina.cu\/2025\/08\/29\/el-caribe-maravilloso-de-alejo-carpentier-parte-i\/#\"><\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"https:\/\/www.prensa-latina.cu\/2025\/08\/29\/el-caribe-maravilloso-de-alejo-carpentier-parte-i\/#\"><\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"https:\/\/www.prensa-latina.cu\/2025\/08\/29\/el-caribe-maravilloso-de-alejo-carpentier-parte-i\/#\"><\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"https:\/\/www.prensa-latina.cu\/2025\/08\/29\/el-caribe-maravilloso-de-alejo-carpentier-parte-i\/#\"><\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>La Habana, 29 ago (Prensa Latina) A casi 70 a\u00f1os de la visita a Barbados del escritor cubano Alejo Carpentier, la dimensi\u00f3n y alcance de la cultura caribe\u00f1a en su obra es innegable, y muestra la actualidad de lo real maravilloso en el entorno regional. En 2010, al releer la novela \u00abEl Siglo de las Luces\u00bb, este cronista conoci\u00f3 a trav\u00e9s de su pr\u00f3logo detalles sobre la visita que su autor realiz\u00f3 en agosto de 1956 a la naci\u00f3n antillana m\u00e1s cercana al levante.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella confirmaci\u00f3n, motiv\u00f3 el inter\u00e9s de rescatar pormenores sobre aquella visita y su significado para la cultura caribe\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Hurgar tras la huella del novelista por aquellas tierras, result\u00f3 una experiencia \u00fanica, que incluy\u00f3 la relectura de las cuatro cr\u00f3nicas que desde Barbados escribi\u00f3 para \u00abEl Nacional\u00bb de Caracas.<\/p>\n\n\n\n<p>A esos relatos, a su traducci\u00f3n y publicaci\u00f3n gracias a la cooperaci\u00f3n de autoridades universitarias barbadenses, de los profesores Ian Craig y Grisel Pujala, ingl\u00e9s y cubana, que laboraban en la Universidad de Las Indias Occidentales Campus de Cave Hill, del artista audiovisual cubano Leandro Soto y la Embajada de Cuba en Bridgetown, dedicaremos espacios en este ciclo.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1956, el literato cubano ya era un intelectual consolidado, radicado en Venezuela (desde 1945), y trabajaba en la radio y el periodismo, adem\u00e1s de su labor literaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel, aunque solo dur\u00f3 tres d\u00edas, no fue un simple viaje tur\u00edstico, result\u00f3 en experiencia fundamental que tuvo un efecto profundo en su quehacer literario, especialmente en la novela \u00abEl siglo de las luces\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La visita form\u00f3 parte de un periplo m\u00e1s amplio por el Caribe, (que incluy\u00f3 tambi\u00e9n Guadalupe, Martinica, Hait\u00ed y Jamaica), con el prop\u00f3sito expreso de documentarse para su novela sobre la Revoluci\u00f3n Francesa y su influencia en las islas caribe\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los d\u00edas que pernoct\u00f3 en Barbados, Carpentier se aloj\u00f3 en el Marine Hotel, parroquia de Christ Church, en la costa sur de la isla. El hotel a\u00fan existe.<\/p>\n\n\n\n<p>Visitarlo en 2012 nos traslad\u00f3 a 1956, y permiti\u00f3 imaginar el andar pausado del prosista y su inter\u00e9s por absorber todo lo posible e imaginable de su pueblo y su cultura, algo que el artista Leandro Soto supo captar muy bien en un ejercicio de \u00abperformance\u00bb que ide\u00f3 y present\u00f3 al p\u00fablico local durante el homenaje dedicado al escritor.<\/p>\n\n\n\n<p>El Marine Hotel era uno de los m\u00e1s conocidos de la \u00e9poca, con espl\u00e9ndida arquitectura colonial -que a\u00fan conserva-, y una privilegiada ubicaci\u00f3n frente al mar, que el escritor debi\u00f3 disfrutar por la tranquilidad y el ambiente propicio para la reflexi\u00f3n y la escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue sin dudas aquella visita, la que posibilit\u00f3 esa experiencia vital que luego volc\u00f3 en la obra maestra que es \u00abEl Siglo de las Luces\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus andanzas por calles empedradas, por el viejo cementerio con tumbas de comerciantes jud\u00edos y experiencias m\u00faltiples, seguramente le provocaron una fuerte conexi\u00f3n con el pasado y le hicieron visualizar la manera de c\u00f3mo las ideas de la ilustraci\u00f3n europea y su \u00abSiglo de las Luces\u00bb cruzaron el Atl\u00e1ntico en barcos con comerciantes, aventureros y revolucionarios.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay dudas que para Carpentier, el Caribe fue -a\u00fan lo es-, un cruce de caminos del mundo, y el escenario perfecto para narrar el choque y la diseminaci\u00f3n de las ideas renovadoras francesas -libertad, igualdad, fraternidad- en el Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>Una regi\u00f3n donde las ideas de la ilustraci\u00f3n se enfrentar\u00edan a la compleja realidad de la esclavitud, el colonialismo y el comercio transatl\u00e1ntico.<\/p>\n\n\n\n<p>La novela sigue la vida de tres personajes (Sof\u00eda, Carlos y Esteban) cuyo destino se entrelaza con el del misterioso revolucionario Victor Hugues, en una trama se desarrolla en La Habana, Hait\u00ed, la Guayana Francesa y otras islas del Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>Carpentier, el progenitor del concepto de lo \u00abreal maravilloso\u00bb, siempre estuvo atento a los detalles vitales del tr\u00f3pico.<\/p>\n\n\n\n<p>Su estancia en Barbados por tanto le permiti\u00f3 absorber arquitectura, paisaje, geograf\u00eda, todo lo cual aliment\u00f3 la novela y expres\u00f3 en las cr\u00f3nicas escritas.<\/p>\n\n\n\n<p>El viaje result\u00f3 mucho m\u00e1s que un hecho de rigor, fue el momento que cristaliz\u00f3 la esencia de una de sus novelas m\u00e1s importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel recorrido, y la novela, constituyeron un intento por reivindicar la realidad cultural e hist\u00f3rica del Caribe como un espacio de maravillas, sincretismos y donde \u00ablo real maravilloso\u00bb alcanza su cenit.<\/p>\n\n\n\n<p>Abramos pues las puertas a las cuatro cr\u00f3nicas sobre Barbados, como expresi\u00f3n de esa vitalidad a\u00fan vigente del autor y su obra, como quien sube el tel\u00f3n del teatro donde lo maravilloso se hace real.<\/p>\n\n\n\n<p>oda\/ohh<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>#<a href=\"https:\/\/www.prensa-latina.cu\/etiqueta\/barbados\/\">barbados<\/a>\u00a0#<a href=\"https:\/\/www.prensa-latina.cu\/etiqueta\/cuba\/\">cuba<\/a>\u00a0#<a href=\"https:\/\/www.prensa-latina.cu\/etiqueta\/cultura\/\">cultura<\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Orestes Hern\u00e1ndez La Habana, 29 ago (Prensa Latina) A casi 70 a\u00f1os de la visita a Barbados del escritor cubano Alejo Carpentier, la dimensi\u00f3n y alcance de la cultura caribe\u00f1a en su obra es innegable, y muestra la actualidad de lo real maravilloso en el entorno regional. En 2010, al releer la novela \u00abEl [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":635085,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,26],"tags":[],"class_list":["post-635083","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-efemerides"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/635083","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=635083"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/635083\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":635086,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/635083\/revisions\/635086"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/635085"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=635083"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=635083"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=635083"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}