{"id":631879,"date":"2025-08-16T00:25:13","date_gmt":"2025-08-16T04:25:13","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=631879"},"modified":"2025-08-16T01:40:09","modified_gmt":"2025-08-16T05:40:09","slug":"imposible-imaginar-el-rincon-donde-haiti-duerme-con-las-puertas-abiertas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=631879","title":{"rendered":"Imposible imaginar: El rinc\u00f3n donde Hait\u00ed duerme con las puertas abiertas"},"content":{"rendered":"\n<p>All\u00ed no hay disparos nocturnos ni pasos apresurados. All\u00ed, si tocan la puerta, es para saludar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por Rafael M\u00e9ndez<\/p>\n\n\n\n<p>Este rinc\u00f3n oculto me recuerda que la historia de Hait\u00ed no est\u00e1 condenada a la violencia. La paz existe, aunque escondida, y ese es quiz\u00e1 su mayor tesoro. Un tesoro que, si se hiciera p\u00fablico, correr\u00eda el riesgo de desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque en otras circunstancias\u2026si no lo hubiera visto con mis propios ojos, no lo creer\u00eda. En Hait\u00ed \u2014un pa\u00eds del que los titulares suelen hablar de balas, pandillas y miedo\u2014 existe un lugar donde la gente duerme con las puertas abiertas. S\u00ed, abiertas. No hay rejas, no hay cerraduras reforzadas, no hay ese apuro en la mirada que se ve en casi todo el territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese rinc\u00f3n secreto no aparece en los mapas tur\u00edsticos ni en las cr\u00f3nicas internacionales. Lo conozco porque all\u00ed vive un amigo que es m\u00e1s que un amigo: es un hermano. Nos unen m\u00e1s de 30 a\u00f1os de amistad, visitas mutuas y una confianza tal que, en mi casa de Santo Domingo o en mi pueblo natal, \u00e9l y su familia tienen llaves para entrar, aunque mi familia y yo no estemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando le llam\u00e9 y le inform\u00e9 de mi prop\u00f3sito, coincidimos sin dudar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Rafael, no se puede revelar el nombre de este pueblo\u2026 vendr\u00edan en manadas \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tienes raz\u00f3n \u2014le respond\u00ed\u2014. \u00bfYa lo hab\u00edas pensado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Claro que s\u00ed. Abre la c\u00e1mara y mira.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de la pantalla aparecieron calles serenas, limpias, tranquilas. Ninguna reja, puertas abiertas de par en par.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY si llega alguien sospechoso? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo primero es que la familia no lo acepta. Y corre el riesgo de que lo echemos \u2014respondi\u00f3 sin titubear.<\/p>\n\n\n\n<p>Le pregunt\u00e9 por qu\u00e9 las calles lucen tan vac\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Aaah\u2026 porque la gente est\u00e1 en las iglesias o en sus hogares prepar\u00e1ndose. Hoy es domingo, Rafael \u2014dijo sonriendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Era como mirar otro Hait\u00ed, uno que el resto del mundo no ve. Un Hait\u00ed que, en plena temporada de calor, abre ventanas y puertas porque la tranquilidad lo permite.<\/p>\n\n\n\n<p>Un oasis en medio del desierto<\/p>\n\n\n\n<p>La escena era un contraste doloroso con la imagen habitual de Hait\u00ed: un pa\u00eds donde el miedo dicta el ritmo de la vida, donde bandas armadas controlan barrios enteros, donde la gente vive con la puerta cerrada y la mirada inquieta.<\/p>\n\n\n\n<p>Este rinc\u00f3n secreto, que me piden no nombrar, es un oasis en medio del desierto de violencia y miseria que azota a gran parte del pa\u00eds. Un lugar tan apartado que, como digo en broma, los \u00fanicos dominicanos que han estado all\u00ed somos mi familia, yo\u2026 y alg\u00fan n\u00e1ufrago o accidentado a\u00e9reo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero para entender la rareza de este oasis, hay que volver la vista atr\u00e1s, a la historia de una naci\u00f3n castigada desde su nacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Hait\u00ed: libertad castigada<\/p>\n\n\n\n<p>Hace m\u00e1s de 200 a\u00f1os, Hait\u00ed hizo lo imposible: una revuelta de esclavos negros que derrot\u00f3 a Napole\u00f3n y cre\u00f3 la primera rep\u00fablica negra libre del mundo. Lo que debi\u00f3 ser un faro de libertad, se convirti\u00f3 en una sentencia: Francia, con el respaldo de las potencias coloniales y esclavistas de la \u00e9poca, impuso una deuda de independencia que hundi\u00f3 al pa\u00eds en la pobreza desde el primer d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El siglo XX trajo otra vuelta de tuerca: la ocupaci\u00f3n estadounidense, el control de la econom\u00eda, y un sistema pol\u00edtico moldeado a conveniencia de intereses externos. Las \u00e9lites locales, m\u00e1s preocupadas por sus privilegios que por su pueblo, jugaron su parte en este drama. Y as\u00ed, Hait\u00ed ha sido una pieza en el tablero geopol\u00edtico, siempre en manos ajenas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Hait\u00ed que podr\u00eda ser<\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo donde se duerme con las puertas abiertas es m\u00e1s que una curiosidad. Es una muestra viva de que la paz no es un lujo imposible, sino una condici\u00f3n natural que, en la mayor\u00eda del pa\u00eds, ha sido arrebatada. All\u00ed no hay disparos nocturnos ni pasos apresurados. All\u00ed, si tocan la puerta, es para saludar.<\/p>\n\n\n\n<p>Este rinc\u00f3n oculto me recuerda que la historia de Hait\u00ed no est\u00e1 condenada a la violencia. La paz existe, aunque escondida, y ese es quiz\u00e1 su mayor tesoro. Un tesoro que, si se hiciera p\u00fablico, correr\u00eda el riesgo de desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Ohelmis S\u00e1nchez<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:ecosdelsur01@gmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">ecosdelsur01@gmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>#Haiti\u2002#RafaelM\u00e9ndez <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>All\u00ed no hay disparos nocturnos ni pasos apresurados. All\u00ed, si tocan la puerta, es para saludar. Por Rafael M\u00e9ndez Este rinc\u00f3n oculto me recuerda que la historia de Hait\u00ed no est\u00e1 condenada a la violencia. La paz existe, aunque escondida, y ese es quiz\u00e1 su mayor tesoro. 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