{"id":618933,"date":"2025-06-03T07:55:39","date_gmt":"2025-06-03T11:55:39","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=618933"},"modified":"2025-06-03T07:55:47","modified_gmt":"2025-06-03T11:55:47","slug":"manzanillo-la-bahia-asediada-encerrado-entre-el-mar-y-la-frontera-hacia-donde-va-a-crecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=618933","title":{"rendered":"Manzanillo, la Bah\u00eda Asediada: \u00a0encerrado entre el mar y la frontera, \u00bfhacia d\u00f3nde va a crecer?"},"content":{"rendered":"\n<p>diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><strong>Por Frank Valenzuela, presidente de CEBAMDER<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><strong>1.Manzanillo: Un pueblo cercado por el Estado y entregado al gran capital transnacional<\/strong>La Bah\u00eda de Manzanillo, en el extremo transfronterizo del noroeste dominicano, es hoy el s\u00edmbolo de una paradoja asfixiante: est\u00e1 acorralada entre el mar, la frontera con Hait\u00ed y una nueva muralla invisible impuesta por el propio Estado. El Plan Municipal de Ordenamiento Territorial (PMOT), lejos de abrirle el futuro a la comunidad, act\u00faa como un cerrojo que limita toda posibilidad de expansi\u00f3n justo cuando el municipio enfrenta el mayor asedio corporativo externo de su historia. Con el pretexto de la \u201czona de amortiguamiento\u201d, promovida por el Ministerio de Medio Ambiente, se bloquea la \u00fanica franja de crecimiento natural de Manzanillo y se le niega a la poblaci\u00f3n su derecho a desarrollarse, mientras los megaproyectos energ\u00e9ticos y log\u00edsticos avanzan con total libertad sobre \u00e1reas de incalculable valor ambiental y estrat\u00e9gico.Este absurdo se traduce en un drama social: un municipio con mar, puerto, frontera, tejido social cohesionado y cultura de trabajo es condenado a la inmovilidad y a la expulsi\u00f3n silenciosa de sus j\u00f3venes familias, mientras consorcios internacionales ocupan el territorio con apoyo de capital for\u00e1neo y del mism\u00edsimo Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La comunidad, despojada de su derecho a habitar y prosperar en su propia tierra, se enfrenta a un futuro cercado por intereses industriales y energ\u00e9ticos, sentenciada a la emigraci\u00f3n o a la marginalidad en su propio suelo. El PMOT no solo niega el crecimiento demogr\u00e1fico y social, sino que criminaliza la expansi\u00f3n org\u00e1nica de la poblaci\u00f3n bajo el argumento de \u201cdesorden\u201d y \u201cdispersi\u00f3n\u201d, justificando as\u00ed la restricci\u00f3n de 74,3 hect\u00e1reas fundamentales para el desarrollo local y deshilachando el tejido social que ha sostenido a Manzanillo por generaciones.La gran contradicci\u00f3n del discurso oficial es flagrante: se proclama la creaci\u00f3n de un \u201chub\u201d regional y log\u00edstico mientras se margina a la propia comunidad. \u00bfC\u00f3mo puede aspirar Manzanillo a convertirse en un centro log\u00edstico de importancia si sus habitantes no tienen d\u00f3nde construir sus hogares, escuelas o centros de salud? La respuesta es brutalmente simple: el plan est\u00e1 dise\u00f1ado como un enclave industrial y portuario, no como un espacio de vida para la gente. La comunidad es vista como un obst\u00e1culo a contener, no como un actor a empoderar. El PMOT, en lugar de ser un instrumento de progreso y equidad, se ha convertido en el s\u00edmbolo de un modelo de exclusi\u00f3n, despojo y subordinaci\u00f3n absoluta a los intereses del gran capital.<strong>II. Ecocidio en Estero Balsa: El Silencio C\u00f3mplice del Ministerio de Medio Ambiente<\/strong>Mientras el Plan de Ordenamiento Territorial blinda zonas de crecimiento comunitario con el pretexto de una \u201czona de amortiguamiento\u201d, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en un acto de flagrante complicidad, se convierte en el verdugo silencioso de un ecocidio ambiental que desgarra Playa Estero Balsa. Igualmente, la descarada acci\u00f3n de desmontar 500,000 metros cuadrados de bosque seco a pocos metros del \u00e1rea protegida Parque de Manglares Estero Balsa, un refugio hist\u00f3rico de aves, reptiles y criaderos de abejas reina esenciales para la producci\u00f3n mel\u00edfera de la zona, sin realizar ning\u00fan estudio ambiental previo, no es solo una violaci\u00f3n grotesca de la Ley 64-00 de Medio Ambiente; es una bofetada a la misi\u00f3n fundamental de una instituci\u00f3n que deber\u00eda ser la guardiana de nuestro patrimonio natural.La Laguna Saladilla, parte vital del Parque Nacional Manglares de Estero Balsa, ya agoniza con un alarmante 37.6% de degradaci\u00f3n. Sin embargo, en lugar de actuar con la contundencia que la situaci\u00f3n demanda, el Ministerio opta por la inacci\u00f3n, permitiendo que la ambici\u00f3n corporativa devore impunemente ecosistemas de valor incalculable. La contradicci\u00f3n es sangrante: se criminaliza el crecimiento de un pueblo humilde con la etiqueta de \u201cdesordenado\u201d, mientras se legitima la destrucci\u00f3n masiva de un bosque vital por parte de consorcios poderosos. Este doble rasero es una afrenta a la justicia ambiental y una traici\u00f3n a las futuras generaciones de dominicanos.El PMOT, en su actual configuraci\u00f3n, no solo omite abordar los impactos de las termoel\u00e9ctricas en el aire y el agua, sino que se abstiene de establecer l\u00edmites claros para la expansi\u00f3n industrial que amenaza la integridad de una zona Ramsar de importancia internacional. La \u201cinjusticia ambiental\u201d de este plan se materializa en la ausencia de regulaciones detalladas y vinculantes que frenen la impunidad de los consorcios. La falta de fiscalizaci\u00f3n real y la ausencia de sanciones por incumplimiento convierten al Ministerio de Medio Ambiente en un actor pasivo, un mero observador de la devastaci\u00f3n, en lugar de un garante de la protecci\u00f3n ambiental.<strong>III. La Hipocres\u00eda del BID: Un \u201cDesarrollo Sostenible\u201d para Pocos<\/strong>El Plan Municipal de Ordenamiento Territorial de Pepillo Salcedo es un testimonio de la hipocres\u00eda inherente al modelo de \u201cdesarrollo sostenible\u201d promovido por entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este organismo, que en sus comunicados aboga por \u201ccl\u00e1usulas ambientales\u201d y la \u201cprotecci\u00f3n al medio ambiente\u201d, se convierte en un actor central en la perpetuaci\u00f3n de un \u201cecocidio ambiental\u201d y un \u201capartheid territorial\u201d en Manzanillo. Al financiar megaproyectos energ\u00e9ticos y la ampliaci\u00f3n del Puerto de Manzanillo, el BID contradice sus propios principios, revelando que sus compromisos ambientales son, en la pr\u00e1ctica, meras formalidades sin una aplicaci\u00f3n real y efectiva.La dependencia del financiamiento externo del BID limita la autonom\u00eda en las decisiones locales, subordinando el bienestar de la comunidad a los intereses de inversionistas externos. El PMOT concentra los beneficios en los consorcios, sin una redistribuci\u00f3n local significativa ni compensaciones adecuadas por la p\u00e9rdida de tierras agr\u00edcolas o los da\u00f1os socioambientales generados. Los \u201cavances te\u00f3ricos\u201d de conservaci\u00f3n y planificaci\u00f3n quedan eclipsados por una implementaci\u00f3n que favorece a actores externos sobre la comunidad.La concentraci\u00f3n de la riqueza en pocas manos y la ausencia de pol\u00edticas para fomentar la competencia local evidencian que el plan est\u00e1 dise\u00f1ado para consolidar el poder econ\u00f3mico de las grandes corporaciones, desincentivando la inversi\u00f3n privada local ajena a estos grandes consorcios. La falta de auditor\u00edas independientes para los proyectos financiados por el BID y la inacci\u00f3n del Ministerio de Medio Ambiente para fiscalizar las violaciones de los consorcios crean un ambiente de impunidad que beneficia a los poderosos a expensas de la comunidad y del ecosistema. As\u00ed, el BID se convierte en un actor central en esta din\u00e1mica de injusticia, donde sus propias cl\u00e1usulas ambientales son solo formalidades vac\u00edas.<strong>IV. La Complicidad Ministerial: Econom\u00eda y Desarrollo al Servicio de las \u00c9lites y los Poderosos<\/strong>El Ministerio de Econom\u00eda, Planificaci\u00f3n y Desarrollo, que se supone debe velar por un desarrollo equitativo e inclusivo, ha asumido un rol vergonzoso al acompa\u00f1ar la formulaci\u00f3n de un Plan de Ordenamiento Territorial en Manzanillo que es, en esencia, un instrumento al servicio de las grandes corporaciones. Su complicidad en la confecci\u00f3n de un PMOT que limita el crecimiento comunitario y encubre la devastaci\u00f3n ambiental por parte de megaproyectos energ\u00e9ticos y log\u00edsticos es una afrenta a los principios de la planificaci\u00f3n para el bienestar social. Este ministerio, al validar un plan que prioriza la concentraci\u00f3n de la riqueza y el poder en pocas manos, se desmarca de su misi\u00f3n de fomentar un desarrollo integral para todos los ciudadanos.La ausencia de programas reales de remediaci\u00f3n ambiental para Playa Estero Balsa y la omisi\u00f3n de mecanismos de compensaci\u00f3n social y ambiental para las comunidades afectadas evidencian una clara negligencia por parte de esta cartera ministerial. En lugar de garantizar que el desarrollo genere beneficios equitativos y proteja los derechos de la poblaci\u00f3n, el Ministerio de Econom\u00eda, Planificaci\u00f3n y Desarrollo se ha convertido en un facilitador de un modelo extractivo que profundiza las desigualdades y vulnera la sostenibilidad a largo plazo. Su silencio ante la \u201cexpulsi\u00f3n silenciosa\u201d de familias por la falta de vivienda digna y la priorizaci\u00f3n de intereses corporativos sobre las necesidades poblacionales locales es inaceptable.El plan, al no promover la diversificaci\u00f3n productiva local ni fomentar incentivos para emprendimientos propios, traiciona la visi\u00f3n de un desarrollo end\u00f3geno y equilibrado. La concentraci\u00f3n de beneficios en consorcios y la ausencia de redistribuci\u00f3n local refuerzan un \u201capartheid territorial\u201d entre consorcios y comunidad. Es urgente que el Ministerio de Econom\u00eda, Planificaci\u00f3n y Desarrollo reoriente su br\u00fajula y asuma su responsabilidad de construir un plan que sirva verdaderamente a la comunidad de Manzanillo, y no solo a los intereses econ\u00f3micos de unos pocos.Esta complicidad institucional margina las propuestas de desarrollo local, ignora las demandas de la poblaci\u00f3n y transforma al Estado en agente activo del despojo. As\u00ed, la credibilidad de la pol\u00edtica de planificaci\u00f3n territorial queda gravemente cuestionada: el PMOT, lejos de ser un pacto social, es la expresi\u00f3n de un Estado capturado por intereses for\u00e1neos y de una democracia profundamente vulnerada.<strong>V. La resistencia de la comunidad: firmeza frente al despojo<\/strong>Ante este escenario, la comunidad de Manzanillo y sus l\u00edderes han demostrado una firmeza ejemplar. La Sala Capitular del Ayuntamiento, en particular, se ha plantado y ha rechazado el plan en su versi\u00f3n actual, exigiendo una revisi\u00f3n real que contemple el crecimiento leg\u00edtimo de la poblaci\u00f3n y la protecci\u00f3n de los bienes comunes. Este acto de resistencia no es un gesto simb\u00f3lico, sino un ejercicio de soberan\u00eda ciudadana frente al avance implacable de intereses privados.La fuerza de la comunidad reside en su organizaci\u00f3n y en su capacidad de articular alianzas con sectores sociales, eclesiales y ambientalistas. A pesar de la presi\u00f3n y el hostigamiento, los l\u00edderes han defendido su derecho a decidir sobre el futuro del municipio y a exigir que el desarrollo sea realmente inclusivo y sostenible. La historia de Manzanillo es, hoy, la historia de una dignidad en lucha, y un mensaje al pa\u00eds y al mundo: las comunidades no est\u00e1n dispuestas a aceptar pasivamente su desplazamiento. Donde el Estado falla y las corporaciones avanzan, la sociedad organizada se convierte en el \u00faltimo baluarte de la justicia y el sentido com\u00fan.<strong>VI. Debilidades estructurales: un plan plagado de vicios y omisiones<\/strong>El PMOT de Manzanillo no es solo problem\u00e1tico por sus objetivos, sino por sus m\u00faltiples debilidades t\u00e9cnicas y sociales. Impide la inversi\u00f3n local en infraestructura, niega la regularizaci\u00f3n de la tenencia de la tierra, no articula pol\u00edticas de movilidad ni contempla soluciones para el d\u00e9ficit de servicios b\u00e1sicos. La autonom\u00eda municipal queda reducida a la m\u00ednima expresi\u00f3n y los mecanismos de participaci\u00f3n ciudadana real son inexistentes o inoperantes.La omisi\u00f3n de programas robustos de compensaci\u00f3n socioambiental y la falta de protecci\u00f3n para pescadores, agricultores y j\u00f3venes deja a la comunidad sin herramientas para resistir el impacto de los megaproyectos. El plan no incorpora pol\u00edticas efectivas de restauraci\u00f3n de \u00e1reas degradadas ni protege el patrimonio hist\u00f3rico ni la identidad local.Esta suma de deficiencias convierte al PMOT en un instrumento peligroso: lejos de gestionar el territorio con justicia y visi\u00f3n, lo convierte en un espacio funcional a la expansi\u00f3n de intereses externos y al progresivo vaciamiento de la vida comunitaria.<strong>VII. El modelo extractivo y el \u201capartheid\u201d territorial<\/strong>El verdadero trasfondo del PMOT y de la agenda de megaproyectos es la consolidaci\u00f3n de un modelo extractivo y de \u201capartheid territorial\u201d. Mientras la comunidad local ve sus derechos restringidos, los grandes consorcios obtienen licencias para ampliar sus operaciones y controlar las rutas de acceso, las zonas portuarias y los enclaves estrat\u00e9gicos.Este \u201cmodelo Manzanillo\u201d es el reflejo de una tendencia global: convertir comunidades vivas en plataformas de extracci\u00f3n y exportaci\u00f3n, despojando a sus habitantes de la posibilidad de decidir sobre su propio destino. Las barreras legales, las normas t\u00e9cnicas y los discursos ambientales se convierten en los nuevos instrumentos del despojo.Manzanillo es hoy un caso de libro: la promesa de \u201chub\u201d log\u00edstico y energ\u00e9tico se traduce en el desplazamiento sistem\u00e1tico de la poblaci\u00f3n y en la fragmentaci\u00f3n de su tejido social. El territorio, que deber\u00eda ser espacio de vida y de encuentro, se transforma en un bien mercantil sujeto a las necesidades cambiantes del capital internacional.<strong>VIII. El derecho a decidir: soberan\u00eda social y nuevos pactos territoriales<\/strong>La \u00fanica salida posible para Manzanillo es reclamar el derecho inalienable de su comunidad a decidir sobre el uso, gesti\u00f3n y destino de su territorio. Este derecho implica una revisi\u00f3n radical del PMOT, la apertura de un proceso genuinamente participativo y la consolidaci\u00f3n de mecanismos que aseguren la cogobernanza entre Estado y sociedad local.El futuro de Manzanillo debe pasar por un nuevo pacto territorial basado en la equidad espacial, la protecci\u00f3n ambiental real y la prioridad absoluta de las necesidades comunitarias sobre las exigencias de las grandes corporaciones. Los estudios t\u00e9cnicos deben subordinarse al mandato democr\u00e1tico y a los intereses colectivos.El reto es inmenso, pero la historia est\u00e1 llena de ejemplos donde la movilizaci\u00f3n social, la solidaridad y la inteligencia colectiva han logrado revertir modelos injustos y construir territorios m\u00e1s justos y habitables. Manzanillo puede y debe ser parte de ese nuevo horizonte latinoamericano.<strong>IX. El espejismo del desarrollo: cuando el progreso es para otros<\/strong>El Plan Maestro de Manzanillo fue vendido como el pasaporte al desarrollo y la modernidad: promesas de empleo, mejoras en infraestructura, inversiones millonarias y una \u201ctransformaci\u00f3n regional\u201d. Pero, en la pr\u00e1ctica, este supuesto progreso ha sido un espejismo para la mayor\u00eda de los habitantes. Los empleos generados son temporales, de baja cualificaci\u00f3n y mayoritariamente ocupados por personal externo. El grueso de las oportunidades y de la riqueza fluye hacia los consorcios que controlan las obras y la operaci\u00f3n de las nuevas infraestructuras.Los precios de la vivienda en la zona se han disparado, mientras el acceso a servicios p\u00fablicos esenciales \u2014agua, salud, educaci\u00f3n\u2014 sigue siendo precario y desigual. La bonanza anunciada no llega a las familias de Manzanillo, que ven c\u00f3mo el \u201cdesarrollo\u201d solo sirve para encarecer la vida y aumentar la presi\u00f3n por emigrar. Las verdaderas prioridades locales \u2014vivienda social, empleo estable, regularizaci\u00f3n de la tenencia de la tierra\u2014 brillan por su ausencia.Detr\u00e1s del marketing de la sostenibilidad y la modernidad se esconde un modelo que profundiza la desigualdad y refuerza la exclusi\u00f3n. Manzanillo vive el drama de ser espectador de un desarrollo ajeno, donde los grandes ganadores son actores externos y el costo lo asumen las familias expulsadas de su propio espacio.<strong>X. Estrategia para la resistencia y el futuro: pasos para la comunidad y su Ayuntamiento<\/strong>La Sala Capitular y la comunidad de Manzanillo deben asumir el liderazgo de una estrategia integral de resistencia y construcci\u00f3n alternativa. Entre los pasos recomendados destacan: la convocatoria de asambleas comunitarias permanentes; la articulaci\u00f3n de recursos legales nacionales e internacionales para detener la ejecuci\u00f3n del PMOT en su forma actual; la exigencia de auditor\u00edas ambientales y sociales independientes para todos los megaproyectos; y la elaboraci\u00f3n de un plan alternativo de desarrollo que parta de las necesidades reales y las propuestas de la poblaci\u00f3n.Se debe, adem\u00e1s, buscar el respaldo de redes internacionales de justicia ambiental, ONG, universidades y organismos multilaterales con verdadero compromiso con los derechos humanos y la protecci\u00f3n de los territorios. Es imprescindible visibilizar el caso de Manzanillo ante la opini\u00f3n p\u00fablica nacional e internacional, documentando y denunciando cada violaci\u00f3n y cada acto de complicidad institucional.La resistencia de Manzanillo es la resistencia de miles de comunidades acorraladas por el extractivismo y la indiferencia estatal. Es el momento de demostrar que otro desarrollo es posible, y que el territorio pertenece, antes que, a los consorcios, a quienes lo habitan, lo cuidan y lo hacen vivir cada d\u00eda.<\/h1>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>XI. Llamado a la acci\u00f3n internacional: Manzanillo como s\u00edmbolo de una lucha global<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">El caso de Manzanillo no es un hecho aislado, sino un s\u00edntoma de una tendencia global alarmante: la subordinaci\u00f3n de los territorios y sus comunidades a los intereses de los grandes capitales y de los organismos internacionales de financiamiento. La \u201czona de sacrificio\u201d que se est\u00e1 construyendo en la frontera norte de Rep\u00fablica Dominicana debe llamar la atenci\u00f3n de los organismos de derechos humanos, las agencias de la ONU y las redes internacionales de justicia ambiental.El silencio institucional y la falta de reacci\u00f3n de la comunidad internacional ante el ecocidio y el despojo territorial perpetrados en Manzanillo constituyen una amenaza para todos los pueblos que hoy defienden sus territorios ante el avance de los megaproyectos. Es hora de romper la indiferencia y de exigir que el desarrollo sea realmente sostenible, democr\u00e1tico e inclusivo.Manzanillo puede y debe convertirse en un referente de resistencia ciudadana y defensa del territorio, no solo para Rep\u00fablica Dominicana sino para toda Am\u00e9rica Latina. La justicia ambiental, la soberan\u00eda comunitaria y el derecho a un futuro digno est\u00e1n en juego. La lucha de Manzanillo es, hoy, una causa universal.<strong>#ApartheidTerritorial&nbsp;<\/strong>&nbsp;<strong>#EcocidioManzanillo&nbsp;<\/strong>&nbsp;&nbsp;<strong>#PMOTManzanilloEsDespojo<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<p><strong>Por Frank Valenzuela, presidente de CEBAMDER<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1.Manzanillo: Un pueblo cercado por el Estado y entregado al gran capital transnacional<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Bah\u00eda de Manzanillo, en el extremo transfronterizo del noroeste dominicano, es hoy el s\u00edmbolo de una paradoja asfixiante: est\u00e1 acorralada entre el mar, la frontera con Hait\u00ed y una nueva muralla invisible impuesta por el propio Estado. El Plan Municipal de Ordenamiento Territorial (PMOT), lejos de abrirle el futuro a la comunidad, act\u00faa como un cerrojo que limita toda posibilidad de expansi\u00f3n justo cuando el municipio enfrenta el mayor asedio corporativo externo de su historia. Con el pretexto de la \u201czona de amortiguamiento\u201d, promovida por el Ministerio de Medio Ambiente, se bloquea la \u00fanica franja de crecimiento natural de Manzanillo y se le niega a la poblaci\u00f3n su derecho a desarrollarse, mientras los megaproyectos energ\u00e9ticos y log\u00edsticos avanzan con total libertad sobre \u00e1reas de incalculable valor ambiental y estrat\u00e9gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Este absurdo se traduce en un drama social: un municipio con mar, puerto, frontera, tejido social cohesionado y cultura de trabajo es condenado a la inmovilidad y a la expulsi\u00f3n silenciosa de sus j\u00f3venes familias, mientras consorcios internacionales ocupan el territorio con apoyo de capital for\u00e1neo y del mism\u00edsimo Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La comunidad, despojada de su derecho a habitar y prosperar en su propia tierra, se enfrenta a un futuro cercado por intereses industriales y energ\u00e9ticos, sentenciada a la emigraci\u00f3n o a la marginalidad en su propio suelo. El PMOT no solo niega el crecimiento demogr\u00e1fico y social, sino que criminaliza la expansi\u00f3n org\u00e1nica de la poblaci\u00f3n bajo el argumento de \u201cdesorden\u201d y \u201cdispersi\u00f3n\u201d, justificando as\u00ed la restricci\u00f3n de 74,3 hect\u00e1reas fundamentales para el desarrollo local y deshilachando el tejido social que ha sostenido a Manzanillo por generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran contradicci\u00f3n del discurso oficial es flagrante: se proclama la creaci\u00f3n de un \u201chub\u201d regional y log\u00edstico mientras se margina a la propia comunidad. \u00bfC\u00f3mo puede aspirar Manzanillo a convertirse en un centro log\u00edstico de importancia si sus habitantes no tienen d\u00f3nde construir sus hogares, escuelas o centros de salud? La respuesta es brutalmente simple: el plan est\u00e1 dise\u00f1ado como un enclave industrial y portuario, no como un espacio de vida para la gente. La comunidad es vista como un obst\u00e1culo a contener, no como un actor a empoderar. El PMOT, en lugar de ser un instrumento de progreso y equidad, se ha convertido en el s\u00edmbolo de un modelo de exclusi\u00f3n, despojo y subordinaci\u00f3n absoluta a los intereses del gran capital.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II. Ecocidio en Estero Balsa: El Silencio C\u00f3mplice del Ministerio de Medio Ambiente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el Plan de Ordenamiento Territorial blinda zonas de crecimiento comunitario con el pretexto de una \u201czona de amortiguamiento\u201d, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en un acto de flagrante complicidad, se convierte en el verdugo silencioso de un ecocidio ambiental que desgarra Playa Estero Balsa. Igualmente, la descarada acci\u00f3n de desmontar 500,000 metros cuadrados de bosque seco a pocos metros del \u00e1rea protegida Parque de Manglares Estero Balsa, un refugio hist\u00f3rico de aves, reptiles y criaderos de abejas reina esenciales para la producci\u00f3n mel\u00edfera de la zona, sin realizar ning\u00fan estudio ambiental previo, no es solo una violaci\u00f3n grotesca de la Ley 64-00 de Medio Ambiente; es una bofetada a la misi\u00f3n fundamental de una instituci\u00f3n que deber\u00eda ser la guardiana de nuestro patrimonio natural.<\/p>\n\n\n\n<p>La Laguna Saladilla, parte vital del Parque Nacional Manglares de Estero Balsa, ya agoniza con un alarmante 37.6% de degradaci\u00f3n. Sin embargo, en lugar de actuar con la contundencia que la situaci\u00f3n demanda, el Ministerio opta por la inacci\u00f3n, permitiendo que la ambici\u00f3n corporativa devore impunemente ecosistemas de valor incalculable. La contradicci\u00f3n es sangrante: se criminaliza el crecimiento de un pueblo humilde con la etiqueta de \u201cdesordenado\u201d, mientras se legitima la destrucci\u00f3n masiva de un bosque vital por parte de consorcios poderosos. Este doble rasero es una afrenta a la justicia ambiental y una traici\u00f3n a las futuras generaciones de dominicanos.<\/p>\n\n\n\n<p>El PMOT, en su actual configuraci\u00f3n, no solo omite abordar los impactos de las termoel\u00e9ctricas en el aire y el agua, sino que se abstiene de establecer l\u00edmites claros para la expansi\u00f3n industrial que amenaza la integridad de una zona Ramsar de importancia internacional. La \u201cinjusticia ambiental\u201d de este plan se materializa en la ausencia de regulaciones detalladas y vinculantes que frenen la impunidad de los consorcios. La falta de fiscalizaci\u00f3n real y la ausencia de sanciones por incumplimiento convierten al Ministerio de Medio Ambiente en un actor pasivo, un mero observador de la devastaci\u00f3n, en lugar de un garante de la protecci\u00f3n ambiental.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>III. La Hipocres\u00eda del BID: Un \u201cDesarrollo Sostenible\u201d para Pocos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Plan Municipal de Ordenamiento Territorial de Pepillo Salcedo es un testimonio de la hipocres\u00eda inherente al modelo de \u201cdesarrollo sostenible\u201d promovido por entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este organismo, que en sus comunicados aboga por \u201ccl\u00e1usulas ambientales\u201d y la \u201cprotecci\u00f3n al medio ambiente\u201d, se convierte en un actor central en la perpetuaci\u00f3n de un \u201cecocidio ambiental\u201d y un \u201capartheid territorial\u201d en Manzanillo. Al financiar megaproyectos energ\u00e9ticos y la ampliaci\u00f3n del Puerto de Manzanillo, el BID contradice sus propios principios, revelando que sus compromisos ambientales son, en la pr\u00e1ctica, meras formalidades sin una aplicaci\u00f3n real y efectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La dependencia del financiamiento externo del BID limita la autonom\u00eda en las decisiones locales, subordinando el bienestar de la comunidad a los intereses de inversionistas externos. El PMOT concentra los beneficios en los consorcios, sin una redistribuci\u00f3n local significativa ni compensaciones adecuadas por la p\u00e9rdida de tierras agr\u00edcolas o los da\u00f1os socioambientales generados. Los \u201cavances te\u00f3ricos\u201d de conservaci\u00f3n y planificaci\u00f3n quedan eclipsados por una implementaci\u00f3n que favorece a actores externos sobre la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La concentraci\u00f3n de la riqueza en pocas manos y la ausencia de pol\u00edticas para fomentar la competencia local evidencian que el plan est\u00e1 dise\u00f1ado para consolidar el poder econ\u00f3mico de las grandes corporaciones, desincentivando la inversi\u00f3n privada local ajena a estos grandes consorcios. La falta de auditor\u00edas independientes para los proyectos financiados por el BID y la inacci\u00f3n del Ministerio de Medio Ambiente para fiscalizar las violaciones de los consorcios crean un ambiente de impunidad que beneficia a los poderosos a expensas de la comunidad y del ecosistema. As\u00ed, el BID se convierte en un actor central en esta din\u00e1mica de injusticia, donde sus propias cl\u00e1usulas ambientales son solo formalidades vac\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IV. La Complicidad Ministerial: Econom\u00eda y Desarrollo al Servicio de las \u00c9lites y los Poderosos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Ministerio de Econom\u00eda, Planificaci\u00f3n y Desarrollo, que se supone debe velar por un desarrollo equitativo e inclusivo, ha asumido un rol vergonzoso al acompa\u00f1ar la formulaci\u00f3n de un Plan de Ordenamiento Territorial en Manzanillo que es, en esencia, un instrumento al servicio de las grandes corporaciones. Su complicidad en la confecci\u00f3n de un PMOT que limita el crecimiento comunitario y encubre la devastaci\u00f3n ambiental por parte de megaproyectos energ\u00e9ticos y log\u00edsticos es una afrenta a los principios de la planificaci\u00f3n para el bienestar social. Este ministerio, al validar un plan que prioriza la concentraci\u00f3n de la riqueza y el poder en pocas manos, se desmarca de su misi\u00f3n de fomentar un desarrollo integral para todos los ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p>La ausencia de programas reales de remediaci\u00f3n ambiental para Playa Estero Balsa y la omisi\u00f3n de mecanismos de compensaci\u00f3n social y ambiental para las comunidades afectadas evidencian una clara negligencia por parte de esta cartera ministerial. En lugar de garantizar que el desarrollo genere beneficios equitativos y proteja los derechos de la poblaci\u00f3n, el Ministerio de Econom\u00eda, Planificaci\u00f3n y Desarrollo se ha convertido en un facilitador de un modelo extractivo que profundiza las desigualdades y vulnera la sostenibilidad a largo plazo. Su silencio ante la \u201cexpulsi\u00f3n silenciosa\u201d de familias por la falta de vivienda digna y la priorizaci\u00f3n de intereses corporativos sobre las necesidades poblacionales locales es inaceptable.<\/p>\n\n\n\n<p>El plan, al no promover la diversificaci\u00f3n productiva local ni fomentar incentivos para emprendimientos propios, traiciona la visi\u00f3n de un desarrollo end\u00f3geno y equilibrado. La concentraci\u00f3n de beneficios en consorcios y la ausencia de redistribuci\u00f3n local refuerzan un \u201capartheid territorial\u201d entre consorcios y comunidad. Es urgente que el Ministerio de Econom\u00eda, Planificaci\u00f3n y Desarrollo reoriente su br\u00fajula y asuma su responsabilidad de construir un plan que sirva verdaderamente a la comunidad de Manzanillo, y no solo a los intereses econ\u00f3micos de unos pocos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta complicidad institucional margina las propuestas de desarrollo local, ignora las demandas de la poblaci\u00f3n y transforma al Estado en agente activo del despojo. As\u00ed, la credibilidad de la pol\u00edtica de planificaci\u00f3n territorial queda gravemente cuestionada: el PMOT, lejos de ser un pacto social, es la expresi\u00f3n de un Estado capturado por intereses for\u00e1neos y de una democracia profundamente vulnerada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V. La resistencia de la comunidad: firmeza frente al despojo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ante este escenario, la comunidad de Manzanillo y sus l\u00edderes han demostrado una firmeza ejemplar. La Sala Capitular del Ayuntamiento, en particular, se ha plantado y ha rechazado el plan en su versi\u00f3n actual, exigiendo una revisi\u00f3n real que contemple el crecimiento leg\u00edtimo de la poblaci\u00f3n y la protecci\u00f3n de los bienes comunes. Este acto de resistencia no es un gesto simb\u00f3lico, sino un ejercicio de soberan\u00eda ciudadana frente al avance implacable de intereses privados.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza de la comunidad reside en su organizaci\u00f3n y en su capacidad de articular alianzas con sectores sociales, eclesiales y ambientalistas. A pesar de la presi\u00f3n y el hostigamiento, los l\u00edderes han defendido su derecho a decidir sobre el futuro del municipio y a exigir que el desarrollo sea realmente inclusivo y sostenible. La historia de Manzanillo es, hoy, la historia de una dignidad en lucha, y un mensaje al pa\u00eds y al mundo: las comunidades no est\u00e1n dispuestas a aceptar pasivamente su desplazamiento. Donde el Estado falla y las corporaciones avanzan, la sociedad organizada se convierte en el \u00faltimo baluarte de la justicia y el sentido com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VI. Debilidades estructurales: un plan plagado de vicios y omisiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El PMOT de Manzanillo no es solo problem\u00e1tico por sus objetivos, sino por sus m\u00faltiples debilidades t\u00e9cnicas y sociales. Impide la inversi\u00f3n local en infraestructura, niega la regularizaci\u00f3n de la tenencia de la tierra, no articula pol\u00edticas de movilidad ni contempla soluciones para el d\u00e9ficit de servicios b\u00e1sicos. La autonom\u00eda municipal queda reducida a la m\u00ednima expresi\u00f3n y los mecanismos de participaci\u00f3n ciudadana real son inexistentes o inoperantes.<\/p>\n\n\n\n<p>La omisi\u00f3n de programas robustos de compensaci\u00f3n socioambiental y la falta de protecci\u00f3n para pescadores, agricultores y j\u00f3venes deja a la comunidad sin herramientas para resistir el impacto de los megaproyectos. El plan no incorpora pol\u00edticas efectivas de restauraci\u00f3n de \u00e1reas degradadas ni protege el patrimonio hist\u00f3rico ni la identidad local.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta suma de deficiencias convierte al PMOT en un instrumento peligroso: lejos de gestionar el territorio con justicia y visi\u00f3n, lo convierte en un espacio funcional a la expansi\u00f3n de intereses externos y al progresivo vaciamiento de la vida comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VII. El modelo extractivo y el \u201capartheid\u201d territorial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El verdadero trasfondo del PMOT y de la agenda de megaproyectos es la consolidaci\u00f3n de un modelo extractivo y de \u201capartheid territorial\u201d. Mientras la comunidad local ve sus derechos restringidos, los grandes consorcios obtienen licencias para ampliar sus operaciones y controlar las rutas de acceso, las zonas portuarias y los enclaves estrat\u00e9gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u201cmodelo Manzanillo\u201d es el reflejo de una tendencia global: convertir comunidades vivas en plataformas de extracci\u00f3n y exportaci\u00f3n, despojando a sus habitantes de la posibilidad de decidir sobre su propio destino. Las barreras legales, las normas t\u00e9cnicas y los discursos ambientales se convierten en los nuevos instrumentos del despojo.<\/p>\n\n\n\n<p>Manzanillo es hoy un caso de libro: la promesa de \u201chub\u201d log\u00edstico y energ\u00e9tico se traduce en el desplazamiento sistem\u00e1tico de la poblaci\u00f3n y en la fragmentaci\u00f3n de su tejido social. El territorio, que deber\u00eda ser espacio de vida y de encuentro, se transforma en un bien mercantil sujeto a las necesidades cambiantes del capital internacional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VIII. El derecho a decidir: soberan\u00eda social y nuevos pactos territoriales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica salida posible para Manzanillo es reclamar el derecho inalienable de su comunidad a decidir sobre el uso, gesti\u00f3n y destino de su territorio. Este derecho implica una revisi\u00f3n radical del PMOT, la apertura de un proceso genuinamente participativo y la consolidaci\u00f3n de mecanismos que aseguren la cogobernanza entre Estado y sociedad local.<\/p>\n\n\n\n<p>El futuro de Manzanillo debe pasar por un nuevo pacto territorial basado en la equidad espacial, la protecci\u00f3n ambiental real y la prioridad absoluta de las necesidades comunitarias sobre las exigencias de las grandes corporaciones. Los estudios t\u00e9cnicos deben subordinarse al mandato democr\u00e1tico y a los intereses colectivos.<\/p>\n\n\n\n<p>El reto es inmenso, pero la historia est\u00e1 llena de ejemplos donde la movilizaci\u00f3n social, la solidaridad y la inteligencia colectiva han logrado revertir modelos injustos y construir territorios m\u00e1s justos y habitables. Manzanillo puede y debe ser parte de ese nuevo horizonte latinoamericano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IX. El espejismo del desarrollo: cuando el progreso es para otros<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Plan Maestro de Manzanillo fue vendido como el pasaporte al desarrollo y la modernidad: promesas de empleo, mejoras en infraestructura, inversiones millonarias y una \u201ctransformaci\u00f3n regional\u201d. Pero, en la pr\u00e1ctica, este supuesto progreso ha sido un espejismo para la mayor\u00eda de los habitantes. Los empleos generados son temporales, de baja cualificaci\u00f3n y mayoritariamente ocupados por personal externo. El grueso de las oportunidades y de la riqueza fluye hacia los consorcios que controlan las obras y la operaci\u00f3n de las nuevas infraestructuras.<\/p>\n\n\n\n<p>Los precios de la vivienda en la zona se han disparado, mientras el acceso a servicios p\u00fablicos esenciales \u2014agua, salud, educaci\u00f3n\u2014 sigue siendo precario y desigual. La bonanza anunciada no llega a las familias de Manzanillo, que ven c\u00f3mo el \u201cdesarrollo\u201d solo sirve para encarecer la vida y aumentar la presi\u00f3n por emigrar. Las verdaderas prioridades locales \u2014vivienda social, empleo estable, regularizaci\u00f3n de la tenencia de la tierra\u2014 brillan por su ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s del marketing de la sostenibilidad y la modernidad se esconde un modelo que profundiza la desigualdad y refuerza la exclusi\u00f3n. Manzanillo vive el drama de ser espectador de un desarrollo ajeno, donde los grandes ganadores son actores externos y el costo lo asumen las familias expulsadas de su propio espacio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>X. Estrategia para la resistencia y el futuro: pasos para la comunidad y su Ayuntamiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Sala Capitular y la comunidad de Manzanillo deben asumir el liderazgo de una estrategia integral de resistencia y construcci\u00f3n alternativa. Entre los pasos recomendados destacan: la convocatoria de asambleas comunitarias permanentes; la articulaci\u00f3n de recursos legales nacionales e internacionales para detener la ejecuci\u00f3n del PMOT en su forma actual; la exigencia de auditor\u00edas ambientales y sociales independientes para todos los megaproyectos; y la elaboraci\u00f3n de un plan alternativo de desarrollo que parta de las necesidades reales y las propuestas de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Se debe, adem\u00e1s, buscar el respaldo de redes internacionales de justicia ambiental, ONG, universidades y organismos multilaterales con verdadero compromiso con los derechos humanos y la protecci\u00f3n de los territorios. Es imprescindible visibilizar el caso de Manzanillo ante la opini\u00f3n p\u00fablica nacional e internacional, documentando y denunciando cada violaci\u00f3n y cada acto de complicidad institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>La resistencia de Manzanillo es la resistencia de miles de comunidades acorraladas por el extractivismo y la indiferencia estatal. Es el momento de demostrar que otro desarrollo es posible, y que el territorio pertenece, antes que, a los consorcios, a quienes lo habitan, lo cuidan y lo hacen vivir cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>XI. Llamado a la acci\u00f3n internacional: Manzanillo como s\u00edmbolo de una lucha global<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El caso de Manzanillo no es un hecho aislado, sino un s\u00edntoma de una tendencia global alarmante: la subordinaci\u00f3n de los territorios y sus comunidades a los intereses de los grandes capitales y de los organismos internacionales de financiamiento. La \u201czona de sacrificio\u201d que se est\u00e1 construyendo en la frontera norte de Rep\u00fablica Dominicana debe llamar la atenci\u00f3n de los organismos de derechos humanos, las agencias de la ONU y las redes internacionales de justicia ambiental.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio institucional y la falta de reacci\u00f3n de la comunidad internacional ante el ecocidio y el despojo territorial perpetrados en Manzanillo constituyen una amenaza para todos los pueblos que hoy defienden sus territorios ante el avance de los megaproyectos. Es hora de romper la indiferencia y de exigir que el desarrollo sea realmente sostenible, democr\u00e1tico e inclusivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Manzanillo puede y debe convertirse en un referente de resistencia ciudadana y defensa del territorio, no solo para Rep\u00fablica Dominicana sino para toda Am\u00e9rica Latina. La justicia ambiental, la soberan\u00eda comunitaria y el derecho a un futuro digno est\u00e1n en juego. La lucha de Manzanillo es, hoy, una causa universal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>diariodominicano.com Por Frank Valenzuela, presidente de CEBAMDER 1.Manzanillo: Un pueblo cercado por el Estado y entregado al gran capital transnacionalLa Bah\u00eda de Manzanillo, en el extremo transfronterizo del noroeste dominicano, es hoy el s\u00edmbolo de una paradoja asfixiante: est\u00e1 acorralada entre el mar, la frontera con Hait\u00ed y una nueva muralla invisible impuesta por el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":618934,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20,27],"tags":[],"class_list":["post-618933","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dominicana-hoy","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/618933","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=618933"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/618933\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":618935,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/618933\/revisions\/618935"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/618934"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=618933"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=618933"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=618933"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}