{"id":594980,"date":"2025-02-09T21:07:49","date_gmt":"2025-02-10T01:07:49","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=594980"},"modified":"2025-02-09T21:07:56","modified_gmt":"2025-02-10T01:07:56","slug":"sabes-que-ocurrio-en-un-acto-largo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=594980","title":{"rendered":"\u00bfSabes qu\u00e9 ocurri\u00f3 en un acto largo?"},"content":{"rendered":"\n<p>diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<p>Por Oscar L\u00f3pez Reyes<\/p>\n\n\n\n<p>Santo Domingo, R. D.,\u20029 de febrero,\u20022025.-\u2002Al prolongarse demasiado el acto, un individuo mal vestido -con los bigotes m\u00e1s peque\u00f1os y gruesos que el c\u00f3mico ingl\u00e9s Charles Chaplin- comenz\u00f3 a bostezar y a roncar desde una silla que, para sentarse en ella, le desprendi\u00f3 el letrero que dec\u00eda: \u201creservada\u201d. Como el ronquido se o\u00eda mucho m\u00e1s que los discursos, el m\u00e1s cercano lo pellizc\u00f3 con el dedo pulgar y luego le tap\u00f3 la boca. Y -\u00a1ahhh!- buscando que se le quite el sue\u00f1o, el caballero hastiado se acomod\u00f3 en un asiento vac\u00edo de la mesa de honor. \u00a1Vaya!<\/p>\n\n\n\n<p>La actividad hab\u00eda iniciado a las 7:00 de la noche, en un ancho sal\u00f3n que alberg\u00f3 a unos 100 asistentes, los cuales en un principio luc\u00edan rozagantes y animados. Como un pavo real, el conocido maestro de la ceremonia se extendi\u00f3 en una facundia con desparpajo, ley\u00f3 una largu\u00edsima semblanza y salud\u00f3 con una cola de elogios a todos los presentes. La retah\u00edla de oradores impresion\u00f3 en una dilatada verbosidad, fue presentado un video de una hora y diez homenajeados discursearon hasta por los codos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el alargamiento del evento, una lluvia breve y peregrina, acompa\u00f1ada de un vapor condensado proveniente de la atm\u00f3sfera, abraz\u00f3 en gotas menudas la piel humana, que pulverizaron la frescura y el esplendor de esa sufrida noche de elocuencia. En la tromba de esa temperatura de alta presi\u00f3n, los concurrentes se retiraban escurridizos, y ya a las 11 de la noche menos de diez personas bostezaban y piezas de una rica picadera -ajadas por la larguirucha espera- lloraban porque no iban a dormir en est\u00f3magos de advenedizos.<\/p>\n\n\n\n<p>El que quiera medir el grado de imprudencia, impuntualidad y desarmon\u00eda, con cansancio, estiramientos, perfumes fuertes, estornudos y hambre,&nbsp;solo tiene que participar en uno de los actos que se organizan en esta parte Este de la isla de Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>Paran el pecho detr\u00e1s del micr\u00f3fono, como jeques \u00e1rabes, personas que hablan m\u00e1s de la cuenta, diciendo sin&nbsp;control todo lo que les llega a la cabeza, repitiendo las mismas cosas, haciendo movimientos bruscos,&nbsp;sec\u00e1ndose el sudor y poni\u00e9ndose las manos por cualquier zona del cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos jeques \u00e1rabes invitan a ceremonias al presidente de la Rep\u00fablica de turno, en sus discursos lo ponen contra la espada y la pared -aqu\u00ed la Iglesia Cat\u00f3lica bate r\u00e9cord-, y en la mesa de honor sientan, para complacer a todo el mundo, hasta 30 personas, y no a cinco; colocan la Bandera Nacional al rev\u00e9s, no cantan el Himno Nacional y maestros de ceremonias hacen el&nbsp;rid\u00edculo con bober\u00edas improvisadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando depositan ofrendas florales en el altar de la patria, auspiciadores platican de todo -aumentos de sueldos, solicitudes de m\u00e1s beneficios particulares y hasta amenazas de huelgas-, menos de los padres de la patria, ni de la fecha. En espacios cerrados, comensales se desbordan, con impaciencia rompen o ponen a sonar&nbsp;copas, tenedores, y se tiran encima jarras de agua, platos de sopa, tazas, cafeteras, cubiertos, cristales y lozas.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos actos, que duran hasta cuatro horas y no una hora como es lo recomendable, se oyen conversaciones \u00edntimas en voz alta por\u00a0celulares, se chuchichea a los o\u00eddos, se discute con irracionales, se chasquean los dedos e\u00a0inhalan bocanadas de humo. \u00bfLe gustar\u00eda verse en ese espejo?\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El autor es presidente de la Asociaci\u00f3n Dominicana&nbsp;de Profesionales de Relaciones P\u00fablicas (Asodoprep).<\/p>\n\n\n\n<p>9 de febrero de 2025.<\/p>\n\n\n\n<p>Oscar L\u00f3pez Reyes<br>Periodista-mercad\u00f3logo, escritor y articulista de El Nacional,<br>Ex Presidente del Colegio Dominicano de Periodistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>diariodominicano.com Por Oscar L\u00f3pez Reyes Santo Domingo, R. 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