{"id":584653,"date":"2024-12-20T23:49:30","date_gmt":"2024-12-21T03:49:30","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=584653"},"modified":"2024-12-21T02:03:47","modified_gmt":"2024-12-21T06:03:47","slug":"pedro-henriquez-urena-en-la-argentina-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=584653","title":{"rendered":"PEDRO HENR\u00cdQUEZ URE\u00d1A EN LA ARGENTINA (1)"},"content":{"rendered":"\n<p>En la composici\u00f3n gr\u00e1fica Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a y Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por Te\u00f3filo Lappot Robles<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a se estableci\u00f3 en Argentina en contra de la voluntad de su hermano Maximiliano Adolfo, quien le hizo una serie de advertencias sobre los inconvenientes de su decisi\u00f3n, razon\u00e1ndole que el m\u00e1s austral de los pa\u00edses de Am\u00e9rica no ten\u00eda un ambiente seductor para un hombre como \u00e9l y que su ense\u00f1anza no tendr\u00eda el impacto que s\u00ed tuvo en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"526\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-I-1024x526.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-284827\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-I-1024x526.jpg 1024w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-I-300x154.jpg 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-I-768x395.jpg 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-I-1536x789.jpg 1536w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-I-2048x1052.jpg 2048w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-I-816x419.jpg 816w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En la composici\u00f3n gr\u00e1fica Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a y Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Le alegaba don Max que el mundo intelectual en Argentina estaba dominado \u201cpor grupos y capillas\u201d y le adelantaba que \u201csi vas al sur, te arrepentir\u00e1s\u201d. Es bueno recordar que ese hermano fue escritor, diplom\u00e1tico, orador y autor de obras tan importantes como <strong>Episodios Nacionales<\/strong> y <strong>Panorama hist\u00f3rico de la literatura dominicana. <\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a dio a quien quiso o\u00edrlo una retah\u00edla de explicaciones sobre los motivos que lo llevaron a radicarse en Argentina y justific\u00f3 su decisi\u00f3n, no sin un sedimento de sobresalto \u00edntimo, cuando escribi\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cArgentina es para m\u00ed lo mismo que ha sido siempre. No es un pa\u00eds ideal, pero es un excelente pa\u00eds en t\u00e9rmino medio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A la Rep\u00fablica de Argentina lleg\u00f3 en 1924 y all\u00ed muri\u00f3 en 1946. Entre una fecha y otra desempe\u00f1\u00f3 en su pa\u00eds, la Rep\u00fablica Dominicana, durante un a\u00f1o y seis meses, la funci\u00f3n de Superintendente General de Educaci\u00f3n. Por m\u00e1s que trat\u00f3 de afincarse en la tierra que lo vio nacer no pudo soportar el ambiente canallesco de la pol\u00edtica trujillista. Renunci\u00f3 y se fue.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pa\u00eds m\u00e1s al sur del continente americano vivi\u00f3 y desarroll\u00f3 su condici\u00f3n de educador ense\u00f1ando literatura y otras ramas vinculadas con las humanidades.<\/p>\n\n\n\n<p>En Argentina ampli\u00f3 su fecunda labor intelectual hasta el \u00faltimo instante de su vida, pues la muerte lo sorprendi\u00f3 montado en un tren que hac\u00eda el recorrido Buenos Aires-La Plata y viceversa, mientras afanaba para producir el sustento de su mujer Isabel y sus hijas Sonia y Natacha, tal vez as\u00ed bautizadas en honor a las hero\u00ednas que sobresalen entre m\u00e1s de quinientos personajes que pueblan las p\u00e1ginas de la&nbsp; cl\u00e1sica obra <strong>La guerra y la paz<\/strong> del gran escritor ruso Le\u00f3n Tolst\u00f3i.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a ejerci\u00f3 el magisterio con m\u00e1xima altura de conocimientos, especialmente en el Colegio Nacional de La Plata, ciudad en la cual tuvo un destacado papel en la fundaci\u00f3n y operatividad, en el 1937, de la Universidad Popular Alejandro Korn, uno de sus grandes amigos y que fue autor de la obra titulada <strong>La libertad creadora<\/strong>, publicada en el 1920, en la cual planteaba la urgente necesidad de crear lo que defini\u00f3 como el \u201csujeto libre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por m\u00e1s de una d\u00e9cada esa universidad fue un gran laboratorio cultural y pol\u00edtico. Se cre\u00f3 en honor a ese m\u00e9dico psiquiatra, maestro y fascinante fil\u00f3sofo al que se le atribuye haber contribuido de manera fundamental con el pensamiento filos\u00f3fico argentino.<\/p>\n\n\n\n<p>Valga la digresi\u00f3n para decir que al penetrar al pensamiento de Korn se capta que algunas de sus reflexiones se acercaban, con sus matices, al gran fil\u00f3sofo alem\u00e1n Arthur Schopenhauer. Siempre mantuvo una actitud de confrontaci\u00f3n (disruptivo le dir\u00edan ahora) con aquellos que manten\u00edan a una parte de la sociedad argentina anclada en un rancio conservadurismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a la presencia en Argentina del gran humanista dominicano hay que se\u00f1alar que tambi\u00e9n fue docente en el Instituto de Filolog\u00eda de la Universidad de Buenos Aires, aunque por ruindad de algunos engre\u00eddos nunca lo hicieron titular de una c\u00e1tedra, b\u00e1sicamente porque era un inmigrante caribe\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a que nadie nunca se atrevi\u00f3 a cuestionar su gran capacidad intelectual y su vocaci\u00f3n por la ense\u00f1anza, era tan palpable el maltrato de que era v\u00edctima, despu\u00e9s de seis a\u00f1os viviendo en Argentina, que en el 1930 le escribi\u00f3 una carta a su hermano Max, en la cual le revelaba que en ese pa\u00eds del Cono Sur estaba realizando un \u201ctrabajo mec\u00e1nico\u2026mi obra propia se vuelve demasiado escasa\u2026las perspectivas de ocupar mi verdadera jerarqu\u00eda son nulas por el momento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la vida de dificultades de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a en Argentina hay una carta muy conmovedora de uno de los intelectuales que mejor lo conoci\u00f3 (los tres tomos del <strong>Epistolario \u00edntimo <\/strong>entre ellos es la mejor prueba de eso), su ilustre alumno y amigo mexicano Alfonso Reyes Ochoa, dirigida al periodista y diplom\u00e1tico Genaro Estrada F\u00e9lix, en la cual le se\u00f1ala, entre otras cosas, que: \u201cVive siempre en La Plata, con digna pobreza\u2026aunque lo estiman los j\u00f3venes m\u00e1s se\u00f1alados de los nuevos grupos, los literatos militantes no lo conocen, o no le quieren ni le dan sitio, por motivos de falta de afinidad f\u00edsica y espiritual\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el tema referido en los p\u00e1rrafos precedentes es pertinente se\u00f1alar que uno de sus disc\u00edpulos argentinos m\u00e1s sobresalientes, el escritor Ernesto S\u00e1bato, autor de obras cl\u00e1sicas como la titulada <strong>Sobre h\u00e9roes y tumbas, <\/strong>&nbsp;escribi\u00f3 en el pr\u00f3logo de un libro dedicado al hijo de la poetisa dominicana Salom\u00e9 Ure\u00f1a que la \u201cmezquindad acompa\u00f1\u00f3 durante toda la vida a Henr\u00edquez Ure\u00f1a, hasta el punto de que jam\u00e1s lleg\u00f3 a ser profesor titular de ninguna de las facultades de Letras\u2026Aquel humanista excelso, quiz\u00e1s \u00fanico en el continente, hubo de viajar durante a\u00f1os y a\u00f1os entre Buenos Aires y La Plata\u2026Todos de alguna manera somos culpables de aquella muerte prematura. Todos estamos en deuda con \u00e9l.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte el universalmente conocido Jorge Luis Borges, autor de obras imperecederas en el inter\u00e9s de los lectores como&nbsp; <strong>El Aleph<\/strong> y <strong>Ficciones<\/strong>, para s\u00f3lo mencionar dos de tantas, al referirse a la c\u00e1tedra de Literatura Iberoamericana en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Buenos Aires y quejarse por el trato que las autoridades de ese centro de altos estudios le daban a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a dijo que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCreo que no le perdonamos el ser dominicano, el ser, quiz\u00e1s, mestizo, el ser, ciertamente jud\u00edo. \u00c9l fue profesor adjunto de un se\u00f1or\u2026que no sab\u00eda absolutamente nada de la materia, y Henr\u00edquez Ure\u00f1a que s\u00ed sab\u00eda much\u00edsimo, tuvo que ser su adjunto porque, finalmente, era un mero extranjero\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n el cr\u00edtico literario, poeta y ensayista argentino Ezequiel Mart\u00ednez Estrada, gran conocer de la obra docente y de los profundos conocimientos filol\u00f3gicos de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, al analizar la presencia del ilustre dominicano en su pa\u00eds lleg\u00f3 a la amarga conclusi\u00f3n de que \u201cfue muy tarde cuando obtuvo el respeto del alumnado, aunque no la simpat\u00eda de los profesores\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>teofilo lappot<\/p>\n\n\n\n<p>teofilo lappot (De tus contactos de Google)<\/p>\n\n\n\n<p><a target=\"_blank\" href=\"mailto:teofilolappot@gmail.com\" rel=\"noreferrer noopener\">teofilolappot@gmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la composici\u00f3n gr\u00e1fica Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a y Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a Por Te\u00f3filo Lappot Robles Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a se estableci\u00f3 en Argentina en contra de la voluntad de su hermano Maximiliano Adolfo, quien le hizo una serie de advertencias sobre los inconvenientes de su decisi\u00f3n, razon\u00e1ndole que el m\u00e1s austral de los pa\u00edses de Am\u00e9rica [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":525185,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,36,26,27],"tags":[177],"class_list":["post-584653","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-hombresmujeresycosas","category-efemerides","category-portada","tag-teofilo-lappot-robles"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/584653","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=584653"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/584653\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":584729,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/584653\/revisions\/584729"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/525185"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=584653"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=584653"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=584653"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}