{"id":580834,"date":"2024-12-07T00:58:19","date_gmt":"2024-12-07T04:58:19","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=580834"},"modified":"2024-12-07T01:04:43","modified_gmt":"2024-12-07T05:04:43","slug":"pedro-henriquez-urena-y-espana-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=580834","title":{"rendered":"PEDRO HENR\u00cdQUEZ URE\u00d1A Y ESPA\u00d1A (2)"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de las pruebas del v\u00ednculo que tuvo Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a con las letras y la cultura de Espa\u00f1a, mencionadas en la entrega anterior de esta corta serie, hay muchas otras.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"526\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-y-III-1-1024x526.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-287510\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-y-III-1-1024x526.jpg 1024w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-y-III-1-300x154.jpg 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-y-III-1-768x395.jpg 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-y-III-1-1536x789.jpg 1536w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-y-III-1-2048x1052.jpg 2048w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-y-III-1-816x419.jpg 816w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de diez a\u00f1os antes de irse a estudiar a Espa\u00f1a sostuvo intercambio de ideas con algunas de las m\u00e1s brillantes mentes de la cultura de ese pa\u00eds de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, tal y como se demuestra en su extenso epistolario. Dicho eso aunque \u00e9l era m\u00e1s af\u00edn a la c\u00e1tedra que a cualquier otra v\u00eda para &nbsp;derramar sus ense\u00f1anzas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"377\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/imagen_2024-12-07_010019774.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-580844\" style=\"width:616px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/imagen_2024-12-07_010019774.png 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/imagen_2024-12-07_010019774-239x300.png 239w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>EXTERNA; Marcelino Men\u00e9ndez Pelayo<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las eminencias culturales espa\u00f1olas con quien se comunicaba a trav\u00e9s de cartas estaba el egregio escritor santanderino Marcelino Men\u00e9ndez Pelayo, a quien Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a le confes\u00f3 varias veces su admiraci\u00f3n sin tacha, que se resume en el p\u00e1rrafo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDesde mi adolescencia, el nombre y las obras de usted han sido para m\u00ed objeto de recordaci\u00f3n diaria y trato constante: esta devoci\u00f3n existe desde que le\u00ed, a ra\u00edz de la muerte de mi madre, la poetisa dominicana Salom\u00e9 Ure\u00f1a de Henr\u00edquez, el juicio que usted formul\u00f3 sobre ella en el pr\u00f3logo a la Antolog\u00eda de poetas hispano-americanos\u2026a ning\u00fan cr\u00edtico, en nuestra lengua o en cualquier otra, he le\u00eddo tanto como a usted\u201d. (<strong>Carta de PHU a Men\u00e9ndez Pelayo. M\u00e9xico, 28-abril-1909<\/strong>).<\/p>\n\n\n\n<p>En esa misma misiva se le identifica as\u00ed: \u201cComprender\u00e1 usted que, aunque vivo en M\u00e9xico, soy dominicano. El malestar cr\u00f3nico de mi pa\u00eds me oblig\u00f3 a buscar aires m\u00e1s puros en \u00e9ste, aunque desde lejos sigo trabajando por el m\u00edo\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Casi dos a\u00f1os despu\u00e9s, el 15 de febrero de 1911, al resaltar los m\u00e9ritos de Men\u00e9ndez &nbsp;Pelayo como ex\u00e9geta de la literatura, le hace saber que \u201c\u2026se ama y se admira su labor, y que por ella, m\u00e1s que por otra ninguna, se ha vuelto a comprender la significaci\u00f3n de la literatura espa\u00f1ola\u201d.(<strong>Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.Vol.21-carta No.451<\/strong>).<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de sus muchos estudios volcados sobre la colosal obra de ese fil\u00f3logo e historiador de las ideas, nacido entre las monta\u00f1as y el mar de Cantabria, &nbsp;lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que en su producci\u00f3n intelectual hubo dos etapas con marcadas diferencias. Todo indica que Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a prefiri\u00f3 al Men\u00e9ndez Pelayo de la segunda parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1alo lo anterior porque sostuvo que: \u201cEn el segundo per\u00edodo, el de la Historia de las ideas est\u00e9ticas\u2026aparece el verdadero cr\u00edtico, el gu\u00eda m\u00e1s seguro para las letras espa\u00f1olas\u2026Como los m\u00e9ritos literarios no se prueban por razonamiento, s\u00f3lo cabe proponer ejemplos de su alto sentido cr\u00edtico: en las Ideas est\u00e9ticas\u2026Men\u00e9ndez Pelayo no se propuso renovar, pero de hecho renov\u00f3\u2026.\u201d (<strong>La Verdadera labor de Men\u00e9ndez y Pelayo. Ensayo, 1914, Cuba. PHU<\/strong>).<\/p>\n\n\n\n<p>Valga la digresi\u00f3n para decir que los v\u00ednculos de Men\u00e9ndez Pelayo con la Rep\u00fablica Dominicana fueron variados: formul\u00f3 comentarios acerca de la crisis del siglo XVI en La Espa\u00f1ola (con la perniciosa presencia de piratas, corsarios y bucaneros ingleses, franceses, holandeses, etc.); pero especialmente hizo juicios de gran calado sobre el peque\u00f1o universo de la literatura en esta tierra del archipi\u00e9lago del Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>La Rep\u00fablica Dominicana fue uno de los pa\u00edses de Hispanoam\u00e9rica a cuyo acervo cultural le dedic\u00f3 muchas horas de estudio, lo que le permiti\u00f3 divulgar en el 1911, en el tomo I de su obra titulada <strong>Historia de la Poes\u00eda Hispano-Americana<\/strong>, que \u201cpara encontrar verdadera poes\u00eda en Santo Domingo, hay que llegar a D. Jos\u00e9 Joaqu\u00edn P\u00e9rez, el autor de El junco verde\u2026 y a la egregia poetisa D\u00f1a. Salom\u00e9 Ure\u00f1a de Henr\u00edquez, que sostiene con firmeza en sus brazos femeniles la lira de Quintana y de Gallego\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario decir que no todo fue aplauso de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a hacia el referido erudito espa\u00f1ol. Luego de ahondar en el an\u00e1lisis de los escritos de ese maestro c\u00e1ntabro, concernidos a Latinoam\u00e9rica, el humanista dominicano public\u00f3 en el 1928 una afamada obra, con la ponderaci\u00f3n del poeta y escritor argentino Jorge Luis Borges Acevedo y el fil\u00f3sofo, periodista y ensayista peruano Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui La Chira, &nbsp;en la cual puntualiz\u00f3 que Men\u00e9ndez Pelayo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo sab\u00eda discernir d\u00f3nde resid\u00eda el car\u00e1cter americano como no fuera en la pincelada exterior y pintoresca\u2026, tuvo la man\u00eda de sorprender reminiscencias de Horacio en todas partes\u201d. (<strong>Seis ensayos en busca de nuestra expresi\u00f3n. Argentina, 1928. PHU<\/strong>).<\/p>\n\n\n\n<p>En su ensayo titulado \u201c<strong>La complejidad de los hechos ling\u00fc\u00edsticos<\/strong>\u201d Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a se\u00f1al\u00f3, como una obviedad, que la \u201clengua com\u00fan\u201d de Espa\u00f1a es el castellano, pero que persisten en ese pa\u00eds otras lenguas y dialectos que han resistido el paso de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lo escribi\u00f3: \u201c\u2026el vasco persiste en cuatro provincias: Vizcaya, Guip\u00fazcoa, \u00c1lava, Navarra; en otras cuatro-Coru\u00f1a, Pontevedra, Lugo y Orense-persiste el gallego, variedad arcaizante del portugu\u00e9s\u2026el catal\u00e1n, que se habla tanto como el castellano en Barcelona\u2026y m\u00e1s que su rival en pueblos y campos de Gerona, Barcelona, Tarragona y L\u00e9rida y en las Islas Baleares\u2026Y no es eso todo\u2026en Le\u00f3n y Asturias, Santander, Palencia, Valladolid, Zamora y Salamanca subsisten en los campos formas del lenguaje, muy cercanas a las del castellano, pero distintas\u2026En Los Pirineos de Arag\u00f3n hay todav\u00eda restos del antiguo dialecto aragon\u00e9s\u2026\u201d(<strong>Obras Completas. Tomo IV.Pp110 y 111. Editora Universal, 2003.PHU<\/strong>).<\/p>\n\n\n\n<p>En el marco de su vinculaci\u00f3n con Espa\u00f1a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a defendi\u00f3 a capa y espada (en el significado que a esa frase le dio Cervantes en El Quijote) la importancia de ese instrumento cultural que es la famosa Revista de Filolog\u00eda Espa\u00f1ola,&nbsp; fundada en el 1914 por el historiador, medievalista y fil\u00f3logo gallego Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal, la que a\u00fan est\u00e1 activa (2024).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo hizo ante un ataque carente de fundamento que alguien lanz\u00f3 diciendo que la misma buscaba \u201cdesconceptuar a los escritores americanos y\u2026cerrarles el paso a las obras que ellos produc\u00edan\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l ripost\u00f3 lo anterior (seguro como estaba de que la filolog\u00eda estudia los fen\u00f3menos del lenguaje) se\u00f1alando que: \u201c\u2026lejos de cerrar la puerta a los escritores de Am\u00e9rica, cuenta a uno de ellos entre sus redactores de n\u00famero, el mexicano Alfonso Reyes, y a otros tres, por lo menos, en la breve lista de sus colaboradores\u2026S\u00e9, pues, que a la Revista de Filolog\u00eda Espa\u00f1ola le interesan todas las variaciones del castellano en Am\u00e9rica.( <strong>Carta a su amigo Joaqu\u00edn Garc\u00eda Monge, en Costa Rica. 15-enero.1921, Minnesota. EE.UU.PHU<\/strong>). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En un ensayo de enfoque generalista, en parte coincidiendo con opiniones de la reconocida acad\u00e9mica argentina Emilia de Zuleta \u00c1lvarez, un historiador y acad\u00e9mico madrile\u00f1o, muy vinculado con la Rep\u00fablica Dominicana, resumi\u00f3 su parecer sobre las relaciones que Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a tuvo con el mundo de la erudici\u00f3n de Espa\u00f1a:<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026fue un aut\u00e9ntico historiador de la cultura\u2026As\u00ed pues, dentro de la visi\u00f3n abarcadora de Henr\u00edquez no podr\u00eda comprenderse Am\u00e9rica sin Espa\u00f1a, ni esta sin aquella\u2026\u201d (<strong>Labor de PHU en la articulaci\u00f3n del \u00e1mbito cultural hispanoamericano (1904-1924). Luis Alfonso Escolano Gim\u00e9nez. Publicado en Tzintzun. Revista de Estudios Hist\u00f3ricos. Michoac\u00e1n, M\u00e9xico. Edici\u00f3n enero-junio 2022.<\/strong>).<\/p>\n\n\n\n<p>teofilo lappot<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES Adem\u00e1s de las pruebas del v\u00ednculo que tuvo Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a con las letras y la cultura de Espa\u00f1a, mencionadas en la entrega anterior de esta corta serie, hay muchas otras. 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