{"id":578787,"date":"2024-11-30T00:20:10","date_gmt":"2024-11-30T04:20:10","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=578787"},"modified":"2024-11-30T00:38:41","modified_gmt":"2024-11-30T04:38:41","slug":"pedro-henriquez-urena-y-espana-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=578787","title":{"rendered":"\u00a0PEDRO HENR\u00cdQUEZ URE\u00d1A Y ESPA\u00d1A (1)"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de una vez Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a dijo que no le gustaba el car\u00e1cter de los espa\u00f1oles y que no le entusiasmaba vivir en Espa\u00f1a. Sin embargo, estuvo varias veces en ese pa\u00eds de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, a partir del verano t\u00f3rrido del 1917. <\/p>\n\n\n\n<p>Su estancia m\u00e1s prolongada all\u00ed fue de un a\u00f1o (1919-1920), tiempo en el que se dedic\u00f3 al estudio y la divulgaci\u00f3n cultural. Profundiz\u00f3 sus conocimientos literarios en el Centro de Estudios Hist\u00f3ricos, fundado el 18 de marzo de 1910, en la ciudad Madrid, bajo la orientaci\u00f3n del gran historiador y fil\u00f3logo gallego Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal, que fue apoyado en esa tarea por \u00c1lvaro de Figueroa Torres y Jos\u00e9 Canalejas, este \u00faltimo asesinado dos a\u00f1os despu\u00e9s, mientras ejerc\u00eda como presidente del Consejo de Ministros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Pedro-Henriquez-Urena-En-Las-Letras-De-America-I-1024x526.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>ARCHIVO: Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a y Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a. <\/p>\n\n\n\n<p>El dominicano de mayor cultura lleg\u00f3 a ese templo del saber por invitaci\u00f3n de varios intelectuales, especialmente por el mexicano Alfonso Reyes, que hab\u00eda fijado su residencia en la capital espa\u00f1ola y conoc\u00eda muy bien a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, del cual hab\u00eda sido alumno en su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Para citar un ejemplo actual de los resultados positivos de su participaci\u00f3n en el mundo de las letras en Espa\u00f1a es v\u00e1lido decir que en la varias veces centenaria Universidad de Salamanca (fundada en el 1218 por el rey Alfonso IX) existe desde el a\u00f1o 2012 la C\u00e1tedra Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-30_001918139-640x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-578788\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-30_001918139-640x1024.png 640w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-30_001918139-187x300.png 187w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-30_001918139-768x1229.png 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-30_001918139-960x1536.png 960w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-30_001918139-816x1306.png 816w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-30_001918139.png 1062w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>ARCHIVO: Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal <\/p>\n\n\n\n<p>En esa c\u00e1tedra en su honor se estudia de manera sistematizada lo mucho que hizo por el acervo del idioma espa\u00f1ol. Tambi\u00e9n se promueve y potencia el an\u00e1lisis literario de diversos autores dominicanos, lo que ha servido de alguna manera para alentar el canon literario de este peque\u00f1o pa\u00eds colocado en el archipi\u00e9lago antillano.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron muchos los escritores espa\u00f1oles, de diversos g\u00e9neros literarios, que Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a analiz\u00f3 con gran detalle. En su ensay\u00f3 titulado <strong>En torno a Azor\u00edn<\/strong>, publicado en La Habana, Cuba, en 1914, escribi\u00f3, entre otras cosas, lo que sigue:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEra de esperarse que Azor\u00edn diera a uno de sus libros el t\u00edtulo que lleva el \u00faltimo: <strong>Los valores literarios<\/strong>. El t\u00edtulo sintetiza las tendencias de su labor cr\u00edtica. Su esfuerzo aspira a la formaci\u00f3n o a la renovaci\u00f3n de las tablas de valores en la literatura espa\u00f1ola\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En ese mismo ensayo puntualiz\u00f3 que: \u201cLa cr\u00edtica de Azor\u00edn, atada a la volandera forma de art\u00edculos period\u00edsticos, ejerce influjo r\u00e1pido, moment\u00e1neo, sobre el p\u00fablico que lee la prensa de Madrid\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>A lo anterior a\u00f1adi\u00f3 que su producci\u00f3n ten\u00eda \u201cun esp\u00edritu\u201d, pero carec\u00eda de organizaci\u00f3n, lo que provocaba que no llegara al efecto necesario: \u201c\u2026se diluye y aminora\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1al\u00f3, adem\u00e1s, que Azor\u00edn ten\u00eda \u201chostilidad contra la erudici\u00f3n\u201d y que esa postura del ensayista y cr\u00edtico literario valenciano (cuyo verdadero nombre era Jos\u00e9 Mart\u00ednez Ruiz) lo impuls\u00f3 a tener lo que \u00e9l defini\u00f3 como una \u201chostilidad, inmerecida, contra don Marcelino Men\u00e9ndez Pelayo. Al romper con el mundo acad\u00e9mico, a que oficialmente pertenece don Marcelino, Azor\u00edn niega al maestro\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Atribuy\u00f3 esa r\u00edspida postura a que \u00e9l viv\u00eda \u201curgido por necesidades de pol\u00e9mica y de oposici\u00f3n\u201d. (<strong>Estudios Literarios. Obras Completas de PHU<\/strong>. Volumen II. Pp. 201 y 202. Editora Universal, R.D., 2003).<\/p>\n\n\n\n<p>Seis a\u00f1os despu\u00e9s de las referidas anotaciones que hizo en Cuba, en el 1914, y ya residiendo temporalmente en Madrid (en el 1920), Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a reconoci\u00f3 que \u201ca la apreciaci\u00f3n de valores espirituales ha dedicado Azor\u00edn sus mejores esfuerzos cr\u00edticos\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez el ilustre humanista dominicano lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n precedente al penetrar m\u00e1s en la realizaci\u00f3n que como ensayista, novelista y cr\u00edtico literario realiz\u00f3 Azor\u00edn, y, adem\u00e1s, porque era un principio fijo en sus afanes intelectuales que \u201cel an\u00e1lisis de la lengua es el comienzo inevitable, aunque a menudo parezca enojoso\u201d. (<strong>La prosa castellana<\/strong>. Madrid, 1920. PHU).<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte de lo que hab\u00eda escrito sobre Azor\u00edn no resulta abundante decir que en su a\u00f1o fijo en Espa\u00f1a estudi\u00f3 de manera exhaustiva la obra de los principales dramaturgos de ese reino. Eso le permiti\u00f3 escribir que \u201c\u2026el teatro espa\u00f1ol de la gran \u00e9poca (1580 a 1680) hab\u00eda definido ya sus formas, despu\u00e9s de cien a\u00f1os de ensayos\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Caus\u00f3 sensaci\u00f3n la ex\u00e9gesis que hizo de la dramaturgia del maestro del teatro espa\u00f1ol del Renacimiento Juan de Encina, especialmente sus juicios sobre la que se considera la obra cumbre del tambi\u00e9n poeta y m\u00fasico: sus \u00e9glogas tituladas Cristino y Febea, Zambardo y Cardonio y Pl\u00e1cida y Vitoriano, formadas por m\u00e1s de dos mil quinientos versos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a analiz\u00f3 con su sapiencia literaria la controversial obra teatral <strong>La Celestina<\/strong>, de Fernando de Rojas, un autor que en una mezcla bien hecha de comedia y tragedia llev\u00f3 a sus personajes de ficci\u00f3n (Calisto, Melibea, Celestina) por tr\u00e1gicas rutas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda escrito, dentro del estudio que hizo de la obra de otro autor, que \u201cantes de Lope, el teatro espa\u00f1ol vacil\u00f3 entre la prosa y el verso\u201d. Considero que lo medular de su opini\u00f3n sobre esa rutilante figura cultural espa\u00f1ola est\u00e1 en su ensayo \u201cT<strong>radici\u00f3n e innovaci\u00f3n en Lope de Vega\u201d<\/strong><strong>,<\/strong> publicado por primera vez en el 1935. Abord\u00f3 en esa investigaci\u00f3n la obra teatral de ese ilustre madrile\u00f1o, a quien Cervantes defini\u00f3 como \u201cel f\u00e9nix de los ingenios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a resalt\u00f3 en primer lugar que: \u201cToda Espa\u00f1a est\u00e1 en Lope; toda la Espa\u00f1a de la plenitud, toda la Espa\u00f1a de los siglos de germinaci\u00f3n y de lucha, la Espa\u00f1a, \u00e9pica y la Espa\u00f1a novelesca\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A ese cristiano ingenuo y devoto fiel que fue Lope de Vega Carpio el gran pensador dominicano lo calific\u00f3 como el \u201cprincipal animador y organizador de la comedia\u201d y lo consider\u00f3 como el autor que logr\u00f3 unir en el teatro espa\u00f1ol la \u201ctradici\u00f3n e innovaci\u00f3n\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior no significa que fuera complaciente c on \u00e9l al tocar aspectos particulares de su obra. Por eso le critic\u00f3 que en su creaci\u00f3n como poeta y dramaturgo del Siglo de Oro espa\u00f1ol: \u201cNo hay interrogaciones, no hay dudas\u2026 es insensible al cambio de los tiempos\u2026Ni Job ni Prometeo hallan lugar en el mundo de Lope\u201d. (<strong>Plenitud de Espa\u00f1a<\/strong>. Editorial Losada, Argentina, 1940.PHU).<\/p>\n\n\n\n<p>Es mucho lo que hay que decir de la vinculaci\u00f3n de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a con Espa\u00f1a y su gente. En la pr\u00f3xima entrega de esta corta serie se\u00f1alar\u00e9 otros aspectos de la valoraci\u00f3n que \u00e9l hizo de la literatura, y en sentido general del mundo cultural espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>teofilo lappot <a href=\"mailto:teofilolappot@gmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">teofilolappot@gmail.com<\/a> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES M\u00e1s de una vez Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a dijo que no le gustaba el car\u00e1cter de los espa\u00f1oles y que no le entusiasmaba vivir en Espa\u00f1a. Sin embargo, estuvo varias veces en ese pa\u00eds de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, a partir del verano t\u00f3rrido del 1917. 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