{"id":577044,"date":"2024-11-23T23:01:39","date_gmt":"2024-11-24T03:01:39","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=577044"},"modified":"2024-11-23T23:01:41","modified_gmt":"2024-11-24T03:01:41","slug":"riadas-de-conflictos-oceanos-de-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=577044","title":{"rendered":"RIADAS DE CONFLICTOS; OC\u00c9ANOS DE MIEDO"},"content":{"rendered":"\n<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RIADAS DE CONFLICTOS;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>OC\u00c9ANOS DE MIEDO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201c<a><\/a><a><\/a><a>Un pa\u00eds que gasta m\u00e1s dinero en armamento militar que en programas sociales, indudablemente se aproxima al caos; o, cuando menos, a la defunci\u00f3n an\u00edmica<\/a>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Salgamos de la confusi\u00f3n, del territorio de la barbarie y de los b\u00e1rbaros. As\u00ed, en el caso de que nos sorprenda alg\u00fan trance entre la realidad y la conciencia, dejemos hablar al coraz\u00f3n, que es donde est\u00e1 la fuente de lo arm\u00f3nico. Ciertamente, vivimos en el despilfarro del odio; y bajo esta malversaci\u00f3n vengativa es dif\u00edcil reconstruir nada, ni reencontrarse uno consigo mismo. Lo que prolifera es el aluvi\u00f3n de hechos violentos, dej\u00e1ndonos sin aire para respirar y con un sinf\u00edn de consecuencias dram\u00e1ticas. Me quedo con las monstruosas cifras de lo que representan lo mejor de la humanidad, los trabajadores humanitarios que est\u00e1n siendo asesinados a un ritmo sin precedentes. Esta fanatismo es inconcebible y devastador para las operaciones de ayuda; algo que todos necesitamos m\u00e1s pronto que tarde. La humanidad de estas gentes y su coraje para enfrentarse a balas y bombas, debe hacernos repensar en el di\u00e1logo, que ha de sustentarse en s\u00f3lidas leyes morales, que es lo que favorece la consideraci\u00f3n hacia toda existencia. \u00a1Menos armas y m\u00e1s alma, pues!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entremos a cultivar otras atm\u00f3sferas m\u00e1s \u00e9ticas que nos agrupen, con la estima necesaria y el respeto a las diferencias, porque en toda contienda lo que aparece destruido son los v\u00ednculos, inscritos en la vocaci\u00f3n de la familia humana, que han de fraternizarse, con la quietud de sentirnos acompa\u00f1ados y queridos. Me consta que combatirse a s\u00ed mismo no es f\u00e1cil, pero es la victoria m\u00e1s bella, porque cualquier pugna es un mal que nos degrada. Por otra parte, a esta empresa de absurdas batallas internas o exteriores, que lo \u00fanico que generan son muertes y que est\u00e1n siendo impulsadas por el desprecio m\u00e1s cruel hacia todo ser, hay que sumarle la crueldad del hambre, otro crimen m\u00e1s en el contexto de un mundo globalizado que adem\u00e1s debe de enfrentarse a una multitud de desaf\u00edos interconectados, como es la siembra del terror o el persistente cultivo de injusticias. Por lo tanto, es de vital importancia trazar nuevos caminos con sensatas orientaciones, para lograr una paz estable y duradera en todas las zonas de conflicto, tambi\u00e9n en nuestro espacio interno, con el objetivo de restaurar la dignidad. \u00a1Dignifiqu\u00e9monos, entonces!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El escenario no es f\u00e1cil, precisamos la conjunci\u00f3n de pulsos humanitarios haciendo hogar; puesto que las necesidades humanitarias mundiales est\u00e1n creciendo, alentadas por hostilidades devastadoras; a las que hay que a\u00f1adirle las cat\u00e1strofes clim\u00e1ticas cada vez m\u00e1s frecuentes, con las consabidas turbulencias econ\u00f3micas. Sea como fuere, tanto la pasividad ciudadana ante la destrucci\u00f3n del esp\u00edritu humano que generan todas las contiendas, como la aceptaci\u00f3n silenciosa del hombre por parte de la sociedad, es una inmoralidad escandalosa y una ofensa grave. Desde luego, no se deben escatimar esfuerzos para poner orden y sacar a la gente de la miseria. Sin duda, ante esta bochornosa realidad, hay que reivindicar con m\u00e1s fuerza que nunca, la centralidad de la dignidad humana, el acceso a los bienes esenciales y la distribuci\u00f3n equitativa de los recursos, como prioridad en todas las agendas pol\u00edticas y sociales del mundo. Un pa\u00eds que gasta m\u00e1s dinero en armamento militar que en programas sociales, indudablemente se aproxima al caos; o, cuando menos, a la defunci\u00f3n an\u00edmica. \u00a1Enmend\u00e9monos, en consecuencia!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por desgracia, nuestro mundo evoluciona en una bifurcaci\u00f3n de sensaciones, unas de avance y otras de retroceso, fruto de las contrariedades; de manera que se suelen levantar muros en una tierra, que es de todos y de nadie en particular, para evitar el fruct\u00edfero encuentro entre culturas. No importa que derrumbemos el horizonte del hermanamiento. Los miedos y la inseguridad, hacen que se vaya creando un terreno f\u00e9rtil para las mafias, que suelen presentarse como protectoras de los olvidados, cuando lo que persiguen son sus propios provechos. Toda una did\u00e1ctica pandillera, con una falsa m\u00edstica corporativa,&nbsp; que lo que crean son redes de sumisi\u00f3n y de obediencia de las que resulta muy dif\u00edcil desprenderse. Ante este panorama, si bien nos cautivan muchos progresos, no advertimos un rumbo realmente de cercan\u00eda entre an\u00e1logos. Sin embargo, lo que si prolifera es un culto enfermizo, el de enfrentarnos entre s\u00ed con una dosis de agresividad social que halla en los dispositivos m\u00f3viles y ordenadores un espacio notorio, obviando que estamos todos en la misma barca. \u00a1Despert\u00e9monos, sin sometimientos!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>24 de noviembre de 2024<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS RIADAS DE CONFLICTOS; OC\u00c9ANOS DE MIEDO \u201cUn pa\u00eds que gasta m\u00e1s dinero en armamento militar que en programas sociales, indudablemente se aproxima al caos; o, cuando menos, a la defunci\u00f3n an\u00edmica\u201d. ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ============================= &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Salgamos de la confusi\u00f3n, del territorio de la barbarie y de los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-577044","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/577044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=577044"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/577044\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":577045,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/577044\/revisions\/577045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=577044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=577044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=577044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}