{"id":576760,"date":"2024-11-23T00:01:51","date_gmt":"2024-11-23T04:01:51","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=576760"},"modified":"2024-11-23T01:11:15","modified_gmt":"2024-11-23T05:11:15","slug":"mexico-en-la-vida-de-pedro-henriquez-urena-2-de-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=576760","title":{"rendered":"M\u00c9XICO EN LA VIDA DE PEDRO HENR\u00cdQUEZ URE\u00d1A (2 de 2)"},"content":{"rendered":"\n<p>ARCHIVO: El humanista Alfonso Reyes<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por Te\u00f3filo Lappot Robles<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p>Sobresalientes intelectuales mexicanos (entre ellos el humanista Alfonso Reyes) definieron al entonces veintea\u00f1ero Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a como \u201cnuestro S\u00f3crates\u201d, haciendo as\u00ed referencia a su saber con el caudal de sabidur\u00eda del fil\u00f3sofo de la Antigua Grecia que deslumbr\u00f3 al mundo en el pasado remoto, y que fue maestro de sabios del calibre de Plat\u00f3n Jenofonte, Ant\u00edstenes y Aristipo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"527\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-23_000401871.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-576763\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-23_000401871.png 900w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-23_000401871-300x176.png 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-23_000401871-768x450.png 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/imagen_2024-11-23_000401871-816x478.png 816w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>ARCHIVO:\u2002<strong>El humanista Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fue en M\u00e9xico que Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a reflexion\u00f3 en profundidad sobre la caracter\u00edstica serena de lo cl\u00e1sico, en su definici\u00f3n de plenitud cultural, y la condici\u00f3n inquieta de lo rom\u00e1ntico, visto en el significado de sublimidad, con prevalencia de los sentimientos ante la raz\u00f3n, como sustentaron sus opiniones sus creadores a finales del siglo XVIII y principios de la siguiente centuria. As\u00ed se comprueba en su obra <strong>Horas de estudio,<\/strong> publicada en el 1910, cuando ya ten\u00eda cuatro a\u00f1os viviendo en ese gran pa\u00eds de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a y el ya mencionado intelectual Alfonso Reyes se produjo un gran intercambio epistolar. En el 1911 el dominicano le escribi\u00f3 al mexicano d\u00e1ndole su valoraci\u00f3n sobre las mujeres dominicanas, cubanas y mexicanas, lo cual nadie ha refutado. ( <strong>PHU y AR. Epistolario \u00cdntimo<\/strong>. Tomo I; 1981. UNPHU. Recopilado por Juan Jacobo de Lara).<\/p>\n\n\n\n<p>No todo fueron flores para Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a en los a\u00f1os que vivi\u00f3 en M\u00e9xico. Aparecieron algunos contradictores que se valieron de notas ap\u00f3crifas o que hablaban por boca de ganso, que se inventaron un circuito de falsedades en su contra, pretendiendo mellar la muralla de sabidur\u00eda y verdad que emanaba de la personalidad de ese dominicano excepcional.<\/p>\n\n\n\n<p>Varios de los que en M\u00e9xico lo fastidiaron (utilizando en su contra un esperp\u00e9ntico argumentario) bien pudieron ser pasajeros de Caronte, aquel sombr\u00edo personaje de la mitolog\u00eda griega que navegaba en misiones especiales por el r\u00edo Aqueronte o la laguna Estigia; y que tambi\u00e9n forma parte de la escatolog\u00eda dantesca que aparece en la obra cl\u00e1sica <strong>La Divina Comedia<\/strong>, del genial toscano Dante Alighieri.<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria de esos (\u201cperros mordedores\u201d los llam\u00f3) reposa en el foso del olvido colectivo de los mexicanos, que en su conjunto siempre han reconocido el gran aporte que hizo a su sociedad Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un gran educador dominicano, hijo de venezolanos que se exiliaron en el pa\u00eds, calific\u00f3 al Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a que dej\u00f3 una huella de esplendor en M\u00e9xico, y muchos otros lugares del mundo, como un hombre de \u201cpreclaro talento\u2026luminosa inteligencia\u2026sabidur\u00eda honda\u2026una personalidad en el mundo de las letras hispanas\u201d. (<strong>Antolog\u00eda<\/strong>. Carlos Larraz\u00e1bal Blanco. Editora Corripio, 2005. Pp543, 544).<\/p>\n\n\n\n<p>De M\u00e9xico sali\u00f3 hacia los EE.UU. donde alz\u00f3 su voz por las maniobras que en contra de su amada Rep\u00fablica Dominicana estaba cometiendo ese poderoso imperio, cuando todav\u00eda no hab\u00eda invadido militarmente (1916-1924) nuestro pa\u00eds. Luego se convirti\u00f3 en el m\u00e1s joven y eminente catedr\u00e1tico de literatura en la universidad de Minnesota.<\/p>\n\n\n\n<p>Desarrollando sus labores culturales en M\u00e9xico Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a le escribi\u00f3 en el 1909 una carta con comentarios laudatorios a Federico Garc\u00eda Godoy sobre su novela hist\u00f3rica titulada <strong>Rufinito<\/strong>, la cual condensa con elegancia literaria y pilares de verdad temas trascendentales que abarcan desde la Independencia Nacional (1844) hasta las luchas restauradoras (1863-1865) y la controversial muerte de Pedro Santana (1844). Fue \u00e9l que proyect\u00f3 dicha obra en ese pa\u00eds y en el resto de Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>El 15 de marzo de 1912, desde Ciudad de M\u00e9xico, volvi\u00f3 a escribirle al referido autor dominicano de origen cubano para ponderar desde all\u00e1 su libro titulado <strong>Alma Dominicana,<\/strong> que es en s\u00ed una radiograf\u00eda de nuestro pa\u00eds, especialmente de la vida turbia en los bateyes de ca\u00f1a de az\u00facar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que el historiador dominicano Vetilio Alfau Dur\u00e1n defini\u00f3 como \u201cel proceso hist\u00f3rico de nuestra independencia moral\u201d fue abordado por Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a durante sus largas y fruct\u00edferas jornadas de reflexiones sobre diversos aspectos del pasado dominicano. Parte de esas meditaciones est\u00e1n incluidas en su famosa obra arriba citada <strong>Horas de Estudio<\/strong>, publicada en el 1910.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1908 divulg\u00f3 en los principales centros culturales de la capital mexicana su ensayo<strong> La Catedral de Santo Domingo<\/strong>. Expone en ese escrito juicios precisos sobre la obra arquitect\u00f3nica y art\u00edstica de los se\u00f1ores Rodrigo de Liendo, Luis de Moya y Alonso Gonz\u00e1lez. Comienza evocando al cr\u00edtico de arte ingl\u00e9s John Ruskin, el c\u00e9lebre autor del ensayo<strong>Las siete l\u00e1mparas de la arquitectura<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue desde M\u00e9xico que hizo el siguiente se\u00f1alamiento sobre la Catedral Primada de Am\u00e9rica: \u201c\u00a1Amad la Catedral sin torre! \u00a1Sabed amar la Catedral de Santo Domingo! Grave, si no austera; solemne, si no majestuosa, permanecer\u00e1 muda\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En una hist\u00f3rica carta fechada el 15 de mayo de 1907, en M\u00e9xico, dirigida al intelectual dominicano Enrique Apolinar Henr\u00edquez, Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a al tiempo de que desgranaba opiniones sobre el poeta Gast\u00f3n F. Deligne le se\u00f1alaba lo que hac\u00eda en la prensa mexicana para dar a conocer la literatura dominicana. Adem\u00e1s, le explicaba la agenda cultural que hab\u00eda en curso en el pa\u00eds que entonces lo acog\u00eda. (Obra Dominicana. PHU.SDB. Editorial CENAPEC, 1988.Pp 529, 530 y 531).<\/p>\n\n\n\n<p>El 1 de julio de 1907 Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a envi\u00f3 al pa\u00eds una invitaci\u00f3n a un culto dominicano pariente suyo para que hiciera \u201cun paseo por este encumbrado valle sobre el cual dominan, con sus nevados picos, los \u201cvolcanes l\u00edricos\u201d, el Popocat\u00e9petl y el Ixtac\u00edhuatl. Conocer\u00edas el grupo juvenil de intelectuales y artistas m\u00e1s brillante de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El ya nonagenario intelectual Jorge Tena Reyes (tal vez el escritor que m\u00e1s ha profundizado en el pa\u00eds sobre la obra de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a) public\u00f3 una obra sustanciosa en la cual hace un amplio recuento del quehacer cultural de ese dominicano universal en M\u00e9xico, aqu\u00ed y en otros pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>El historiador y catedr\u00e1tico Tena Reyes, nativo de la comunidad Juan Bar\u00f3n, en Sabana Grande de Palenque, provincia San Crist\u00f3bal, analiza, entre otros temas, la actividad educativa y did\u00e1ctica de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a antes, durante y despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n que en la primera d\u00e9cada del siglo pasado transform\u00f3 la vida pol\u00edtica, social, econ\u00f3mica y cultural de M\u00e9xico.\u00a0 (<strong>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a. Esbozo de su vida y de su obra<\/strong>. Editado por la UNPHU en el 2016. Jorge Tena Reyes). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por Te\u00f3filo Lappot Robles<\/strong> <a href=\"mailto:teofilolappot@gmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">teofilolappot@gmail.com<\/a> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARCHIVO: El humanista Alfonso Reyes Por Te\u00f3filo Lappot Robles Sobresalientes intelectuales mexicanos (entre ellos el humanista Alfonso Reyes) definieron al entonces veintea\u00f1ero Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a como \u201cnuestro S\u00f3crates\u201d, haciendo as\u00ed referencia a su saber con el caudal de sabidur\u00eda del fil\u00f3sofo de la Antigua Grecia que deslumbr\u00f3 al mundo en el pasado remoto, y que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":576761,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,36,26,19,16,27],"tags":[177],"class_list":["post-576760","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-hombresmujeresycosas","category-efemerides","category-mi-voz","category-opiniones","category-portada","tag-teofilo-lappot-robles"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/576760","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=576760"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/576760\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":576796,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/576760\/revisions\/576796"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/576761"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=576760"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=576760"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=576760"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}