{"id":57637,"date":"2020-01-17T22:30:39","date_gmt":"2020-01-17T22:30:39","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=57637"},"modified":"2020-01-17T22:30:39","modified_gmt":"2020-01-17T22:30:39","slug":"duarte-en-el-alma-dominicana-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=57637","title":{"rendered":"DUARTE EN EL ALMA DOMINICANA (1)"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/duarte61.jpg\" \/><br \/><img decoding=\"async\" src=\"img3\/Duarte y00.jpg.jpg\" \/><br \/><img decoding=\"async\" src=\"img3\/Duarte-Sanchez-Mella.jpg\" \/>  <\/p>\n<p><strong>DUARTE EN EL ALMA DOMINICANA (1)<\/strong><\/p>\n<p><strong>El fallecimiento de Duarte, despu\u00e9s de una larga enfermedad y un extenso rosario de necesidades materiales, se produjo en Caracas, Venezuela, el 15 de julio de 1876.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por Te\u00f3filo Lappot<\/strong><\/p>\n<p><strong>Diariodominicano.com<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Juan Pablo Duarte, el gran patricio de la nacionalidad dominicana, naci\u00f3 en la ciudad de Santo Domingo el 26 de enero de 1813. Fue el fruto esclarecido de los se\u00f1ores Juan Jos\u00e9 Duarte Rodr\u00edguez, nacido en la peque\u00f1a poblaci\u00f3n de Vejer de la Frontera, en la C\u00e1diz de Andaluc\u00eda, Espa\u00f1a, y Manuela Diez Jim\u00e9nez, criolla nacida en el poblado de El Seibo, en el Este del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El fallecimiento de Duarte, despu\u00e9s de una larga enfermedad y un extenso rosario de necesidades materiales, se produjo en Caracas, Venezuela, el 15 de julio de 1876.<\/p>\n<p>En Venezuela vivi\u00f3 m\u00e1s de veinte a\u00f1os, en condici\u00f3n de exiliado y carcomido por una miseria abyecta.<\/p>\n<p>La parca, como se dec\u00eda en la mitolog\u00eda romana, le lleg\u00f3 a Duarte en momentos en que la Rep\u00fablica Dominicana se encontraba sumida de nuevo en revueltas interminables, al extremo de que ni siquiera el entonces primer mandatario de la Naci\u00f3n, que era admirador suyo, pudo asegurar el retorno de sus restos mortales a la tierra donde naci\u00f3 y por la cual hizo tantos sacrificios personales.<\/p>\n<p>El pr\u00f3cer Ulises Francisco Espaillat, que era el Presidente de la Rep\u00fablica al producirse el \u00f3bito del fundador de la nacionalidad dominicana, en carta dirigida a las hermanas Rosa y Francisca Duarte, fechada el 24 de agosto de 1876, respondi\u00e9ndoles una de ellas del 27 del mes anterior, al noticiarles los movimientos armados de conspiraci\u00f3n que prevalec\u00edan en el pa\u00eds les se\u00f1alaba, con evidente impotencia y sinsabor, lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Que sus restos encuentren pac\u00edfico descanso en esa tierra hospitalaria mientras la patria pueda disponer su digna traslaci\u00f3n!\u00bb1<\/p>\n<p>Desde ni\u00f1o Juan Pablo Duarte se inclin\u00f3 por los estudios, para lo cual siempre fue apoyado por sus padres, quienes no escatimaron esfuerzos para que obtuviera una excelente instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con motivo del cierre, por decisi\u00f3n desp\u00f3tica de los ocupantes haitianos, de la Universidad Santo Tom\u00e1s de Aquino, primada de Am\u00e9rica, Duarte se traslad\u00f3 a Barcelona, la principal ciudad de la regi\u00f3n de Catalu\u00f1a, en el noreste de Espa\u00f1a, a cursar sus estudios de alta academia. All\u00ed aprendi\u00f3 filosof\u00eda, matem\u00e1ticas, lat\u00edn y en fin otras ramas del saber humano hasta completar su formaci\u00f3n, que era m\u00e1s amplia que la de la mayor\u00eda de sus coet\u00e1neos criollos.<\/p>\n<p>Los conocimientos, la templanza y la firme voluntad de llevar hacia la libertad a su pueblo, sin importar los sacrificios personales que a \u00e9l le tocaran, era la m\u00e1xima expresi\u00f3n heroica de Duarte, aunque \u00e9l no fuera per se un \u00e9mulo de Marte, el dios de la guerra en la mitolog\u00eda romana que usaba armadura yelmo en rostro y cabeza.<\/p>\n<p>No es abundancia reiterar que Duarte no fue un guerrero propiamente dicho, en el sentido de que lo de \u00e9l no era el manejo de las armas ni estar en zafarrancho de combate, o en grescas divisionistas. Pero su f\u00e9rrea voluntad de luchar por la soberan\u00eda de la patria hace de su figura hist\u00f3rica un combatiente de primera l\u00ednea en los ideales supremos de la naci\u00f3n dominicana.<\/p>\n<p>Lo indicado en la primera parte del p\u00e1rrafo anterior no quiere decir, como lo han descrito algunos, con no poca malicia subterr\u00e1nea, que Duarte fuera una especie de ser ensimismado o un hombre de vida contemplativa, y que viviera al margen del calor de la acci\u00f3n. Al contrario, \u00e9l estaba convencido de que la libertad del pueblo dominicano s\u00f3lo se lograr\u00eda combinando la conciencia colectiva con el uso de las armas.<\/p>\n<p>La prueba que refuta aquello de que Duarte era como un individuo m\u00edstico, mejor conectado espiritualmente con el M\u00e1s All\u00e1 que con la realidad humana y terrenal, es que no escatim\u00f3 esfuerzos para dotar a los dominicanos de las herramientas necesarias para que formaran parte permanente del concierto de pueblos formalmente libres del mundo.<\/p>\n<p>Con probados fundamentos de verdad el gran historiador Vetilio Alfau Dur\u00e1n afirm\u00f3 en muchas ocasiones que una de las tareas de Duarte, en el proceso<\/p>\n<p>previo al alzamiento b\u00e9lico que dio al traste con la ocupaci\u00f3n de los haitianos, fue ense\u00f1ar a sus compa\u00f1eros matem\u00e1ticas y otras ciencias.<\/p>\n<p>Alfau Dur\u00e1n indica, adem\u00e1s, que Duarte tambi\u00e9n se dedic\u00f3 a transmitirles a los trinitarios conocimientos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos de \u00abesgrima y tiro, con el fin de hacer de ellos m\u00e1s tarde los capitanes de su ej\u00e9rcito patriota&#8230;todo eso dio a esa generaci\u00f3n un car\u00e1cter austero y espartano, y la prepar\u00f3 a la lucha por el ideal y al vencimiento del derecho.\u00bb2<\/p>\n<p><strong>La Trinitaria y La Filantr\u00f3pica<\/strong><\/p>\n<p>El 16 de julio de 1838, mientras cientos de feligreses se desplazaban por las calles de la entonces peque\u00f1a ciudad de Santo Domingo para celebrar con vocaci\u00f3n cat\u00f3lica el d\u00eda dedicado a la celebraci\u00f3n de las fiestas de la Virgen del Carmen, Duarte aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para junto a un grupo de j\u00f3venes dejar establecida en la casa de Josefa Antonia P\u00e9rez de la Paz (do\u00f1a Chepita P\u00e9rez), la madre del ilustre Juan Isidro P\u00e9rez, la sociedad secreta de car\u00e1cter patri\u00f3tico La Trinitaria, que fue el embri\u00f3n del cual brot\u00f3 varios a\u00f1os despu\u00e9s la libertad del pueblo dominicano.<\/p>\n<p>Los integrantes de La Trinitaria, con la sola excepci\u00f3n de Felipe Benicio Alfau Bustamante, comenzaron sus labores de reclutamiento de nuevos miembros con una clave especial de multiplicaci\u00f3n por tres, teniendo como centro de acci\u00f3n inicial la ciudad de Santo Domingo y despu\u00e9s las dem\u00e1s zonas del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue idea de Duarte la fundaci\u00f3n de una segunda sociedad secreta con una estructura funcional distinta, pero con los mismos fines independentistas. Era una manera de burlar la vigilancia que se cern\u00eda sobre los trinitarios.<\/p>\n<p>De esa manera surgi\u00f3 La Filantr\u00f3pica, con aparentes fines recreativos, mediante la puesta en escena de obras teatrales impactantes, como La viuda de Padilla, del dramaturgo y poeta espa\u00f1ol Francisco Mart\u00ednez de la Rosa.<\/p>\n<p>Del gran dramaturgo piamont\u00e9s Vittorio Amadeo Alfieri se representaron en La Filantr\u00f3pica Roma Libre y su particular versi\u00f3n en las tablas de la Ant\u00edgona de S\u00f3focles, entre otros dramas.<\/p>\n<p>La tem\u00e1tica teatral de Alfieri descansaba en las luchas de los seres humanos contra los gobiernos tir\u00e1nicos y, adem\u00e1s, en las constantes contiendas de los pueblos por su libertad.<\/p>\n<p>La Filantr\u00f3pica era menos vulnerable a los ojos de los representantes en el pa\u00eds del f\u00e9rreo gobernante haitiano Jean Pierre Boyer, y por lo tanto fue un importante resquicio por donde los trinitarios influyeron en muchas personas, a pesar de la asfixia moral que corro\u00eda al cuerpo social del pa\u00eds de entonces.<\/p>\n<p>El romanticismo, con el significado que ten\u00eda en la \u00e9poca en que Duarte lidiaba por la Independencia Nacional, fue la apoyadura primordial que en t\u00e9rminos te\u00f3ricos tuvo el principal fundador de la nacionalidad dominicana para ir penetrando en los dem\u00e1s en procura de ser secundado en sus objetivos.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n precedente se desprende al analizar su ideario y comprobar las proyecciones que ten\u00edan sus hechos, centrados en obtener la libertad del pueblo dominicano. De ah\u00ed la trascendencia que tiene su figura hist\u00f3rica, a pesar de los avatares en que discurri\u00f3 su vida desde el momento mismo en que efectu\u00f3 los primeros pasos para crear la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Con sobrada raz\u00f3n un pensador dominicano del calibre de Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n escribi\u00f3: \u00abLos trinitarios en su contacto con Duarte, conocieron los pormenores del romanticismo, revoluci\u00f3n de la vida y de las artes, de la literatura y del sentimiento.\u00bb3<\/p>\n<p>El mismo Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n, con su estatura intelectual y sus calificaciones morales, sentenci\u00f3 que \u00abla Independencia de la Rep\u00fablica Dominicana <strong>es la obra de un rom\u00e1ntico, porque eso, y no otra cosa fue el Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte.\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un ejemplo m\u00e1s de honradez<\/strong><\/p>\n<p>Hay m\u00faltiples maneras de calibrar la integridad de Duarte. Un ejemplo elocuente de eso se puede comprobar en una comunicaci\u00f3n suya del 12 de abril de 1844, dirigida a la Junta Central Gubernativa, en la cual hizo una<\/p>\n<p>rendici\u00f3n de cuentas sobre los mil pesos que le hab\u00edan entregado para una misi\u00f3n en Sabana Buey, Ban\u00ed, que arranc\u00f3 desde Santo Domingo el 23 de marzo de 1844. Detall\u00f3 el uso que les dio, en 19 d\u00edas, a 173 pesos (menos del 20% de la suma que hab\u00eda recibido) al tiempo que devolv\u00eda 827 pesos para ser reintegrados al tesoro p\u00fablico, tal y como consta en la recepci\u00f3n anotada que de la misma hizo el compinche santanista Miguel Labastida.4<\/p>\n<p><strong>Duarte y los conservadores criollos<\/strong><\/p>\n<p>Algunos mentecatos no entendieron la pertinencia de las directrices dadas por Duarte a Mella para dirigirse al Sur de Hait\u00ed, a fin de pactar con Charles H\u00e9rard el alzamiento que por luchas internas en aquel pa\u00eds se hab\u00eda planificado a iniciarse el 27 de enero de 1843 en el pueblo llamado Praslin, en Port Salut, no muy lejos de la Bah\u00eda de Los Cayos.<\/p>\n<p>Esa decisi\u00f3n permiti\u00f3 que se aireara la voluntad del pueblo dominicano de luchar por sus derechos conculcados por los ocupantes del oeste de la isla. Dicho eso al margen de que H\u00e9rard traicion\u00f3 lo pactado, incluso encarcelando a Mella.<\/p>\n<p>Los alegatos de los opositores de dicho acuerdo estaban anclados en motivaciones muy alejadas del m\u00e1s m\u00ednimo sentimiento patri\u00f3tico. Los hechos posteriores as\u00ed se encargaron de demostrar y poner a esos individuos en evidencia frente a la historia.<\/p>\n<p>Los aludidos antagonistas a todo lo que partiera de los trinitarios eran los mismos que boicotearon la reuni\u00f3n encabezada por Duarte en la conocida Casa de los dos Ca\u00f1ones, en la parte colonial de la ciudad de Santo Domingo, cuyo prop\u00f3sito era articular mecanismos eficaces para luchar por la libertad del pueblo dominicano.<\/p>\n<p>Los saboteadores del ideal duartiano eran prominentes miembros del grupo m\u00e1s conservador de la sociedad criolla, que prefer\u00edan mantener su status quo, por pura mezquindad econ\u00f3mica y por ventajismo personal y grupal.<\/p>\n<p>La hostilidad de los conservadores hacia Duarte facilit\u00f3 que los ocupantes haitianos desarrollaran una tenaz persecuci\u00f3n en su contra, forz\u00e1ndolo a mantenerse en clandestinidad hasta su salida oculta del pa\u00eds en el 1843 hacia<\/p>\n<p>la isla caribe\u00f1a de Curazao. En esa ocasi\u00f3n se fue al exterior por el puerto de Santo Domingo, para lo cual cont\u00f3 con la ayuda eficaz de Juan Alejandro Acosta, Juan Evertsz y Teodoro Ariza, entre otros.<\/p>\n<p>A poco tiempo de retornar al pa\u00eds, luego de proclamarse la Independencia Nacional, y encontr\u00e1ndose en Puerto Plata, hacia aquella ciudad del atl\u00e1ntico dominicano envi\u00f3 el general Pedro Santana la embarcaci\u00f3n bautizada con el sugerente nombre de Separaci\u00f3n Dominicana con el mandato expreso a su tripulaci\u00f3n para que apresara a Juan Pablo Duarte y lo condujera a Santo Domingo.<\/p>\n<p>Era el inicio de una larga y sangrienta persecuci\u00f3n contra los que disent\u00edan de los conservadores, quienes se apoderaron del poder con m\u00faltiples maniobras y a\u00f1agazas, en los albores mismos de la Independencia, y que nunca tuvieron fe en la viabilidad de una Rep\u00fablica Dominicana libre y soberana.<\/p>\n<p>Los trinitarios y sus adherentes sufrieron c\u00e1rcel, exilio, p\u00e9rdida de sus bienes y muerte. El martirologio de esa \u00e9poca es extenso y las p\u00e1ginas amarillas de la historia dominicana contienen los nombres de las v\u00edctimas y sus verdugos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de sufrir c\u00e1rcel en la Fortaleza San Felipe de Puerto Plata y en la Fortaleza Ozama de Santo Domingo, a Duarte lo embarcaron hacia la fr\u00eda ciudad portuaria de Hamburgo, en el norte de Alemania.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s el Patricio Mayor se acercar\u00eda al pa\u00eds por la ruta caribe\u00f1a de Saint Thomas, desde donde pas\u00f3 a Venezuela, movi\u00e9ndose durante varios lustros por la ribera del r\u00edo Orinoco y la amplia cuenca del R\u00edo Negro, en su curso hacia la vasta tierra brasile\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Duarte por encima de peque\u00f1eces personales<\/strong><\/p>\n<p>La elocuencia de los hechos demuestra que Juan Pablo Duarte antepon\u00eda la Libertad de la Patria a la rebati\u00f1a pol\u00edtica y a los intereses particulares. El dec\u00eda, con juicio sereno y conciencia plena de los alcances de sus palabras, que \u00abtodo pensamiento de mejora en que el sentimiento nacional se postergara a la conveniencia de partidos, deb\u00eda siempre reprobarse, porque puesto en ejecuci\u00f3n constitu\u00eda delito de lesa patria.\u00bb5<\/p>\n<p>Es por ello que merece siempre resaltarse que en el terreno f\u00e1ctico Duarte, muchos meses antes de luchar contra los que ocupaban el pa\u00eds, tuvo que enfrentarse al sentimiento de apat\u00eda colectiva y a la falta de fe que cubr\u00eda los \u00e1nimos de muchos coterr\u00e1neos, con relaci\u00f3n a la posibilidad de que se rompieran las amarras del yugo de los ocupantes haitianos.<\/p>\n<p>Una estampa elocuente del abatimiento y la indiferencia que hab\u00eda echado profundas ra\u00edces en muchos dominicanos, especialmente entre la juventud capitale\u00f1a, lo relata el azuano F\u00e9lix Mar\u00eda Ruiz, trinitario de gran reciedumbre moral, al confesar que cuando Duarte le plante\u00f3 sus prop\u00f3sitos de iniciar los trabajos para proclamar la Independencia Nacional \u00e9l mismo le dijo al patricio que era algo que ve\u00eda irrealizable y aventurado.<\/p>\n<p>Ruiz basaba su opini\u00f3n, seg\u00fan su propio testimonio, \u00ab&#8230;por la desconfianza que inspiraban el indiferentismo, la apat\u00eda y el ego\u00edsmo de muchos dominicanos ya habituados a soportar un yugo de tantos a\u00f1os.\u00bb6<\/p>\n<p>Hay que situarse en el contexto de las circunstancias que prevalec\u00edan entonces en una sociedad cuyo anquilosamiento an\u00edmico se arrastraba desde los tiempos coloniales. Era una poblaci\u00f3n inoculada con elementos de interpretaci\u00f3n general en que el racismo ten\u00eda un papel importante y la separaci\u00f3n (casi en compartimientos estancos) de las clases sociales hab\u00eda calado hondo, con una raigambre colectiva muy fuerte, tal y como bien lo explica el historiador Alcides Garc\u00eda Lluberes en su obra Duarte y la unidad de raza.7<\/p>\n<p>Vale por ello decir que Duarte, en sus afanes independentistas, tuvo que luchar contra la ignorancia de unos, la indiferencia de otros, el apego a intereses particulares de muchos, as\u00ed como enfrentar una visi\u00f3n contraria a los valores humanos de no pocos.<\/p>\n<p>Por el c\u00famulo de circunstancias adversas en que Duarte tuvo que moverse desde el 1838 fue calificado con mucha raz\u00f3n por el m\u00e9dico, escritor y acad\u00e9mico Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n, en Historia de la Cultura Dominicana, de \u00abtr\u00e1gico h\u00e9roe del ideal y las abnegaciones.\u00bb8<\/p>\n<p><strong>Duarte y un c\u00f3nsul franc\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>La valent\u00eda de Duarte, y la trascendencia de su accionar, eran de perfiles m\u00e1s puros y elevados que los que le atribu\u00eda, con ideas mezquinas y en \u00e1nimo de disminuir su val\u00eda, el c\u00f3nsul franc\u00e9s en Santo Domingo, Rep\u00fablica Dominicana, Eustache Juchereau de Saint Denys, en el repertorio de informaciones tendenciosas que le dirigi\u00f3 desde enero de 1844 hasta mayo de 1846 al se\u00f1or Francois Pierre Guizot, entonces Ministro de Negocios Extranjeros de Francia.<\/p>\n<p>Tan lejos se fue dicho representante consular franc\u00e9s en sus mentiras contra Duarte que se atrevi\u00f3 a escribir (con el desenfado y la insolencia t\u00edpicos de los que en un pa\u00eds peque\u00f1o y pobre encarnan la representaci\u00f3n de un imperio) lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00abEnvidioso de la popularidad y de los sucesos militares del General Santana, Duarte, herido en su amor propio por los desdenes de este antagonista temido, ha cre\u00eddo deber, por inter\u00e9s solamente, juntarse con el partido hostil a la Francia.\u00bb9<\/p>\n<p>Contrario a la opini\u00f3n desde\u00f1osa de Saint Denys, lo incontrovertible es que Duarte, con su alforja repleta de conocimientos adquiridos en refinados salones de Europa, regres\u00f3 a su tierra caribe\u00f1a con ideas bien claras sobre la necesidad de luchar por la Independencia Nacional, objetivo que desde entonces fue el centro de su pensamiento y de sus acciones.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>1-Escritos.SDB.Editora Amigo del Hogar, 1987.P292.Ulises Francisco Espaillat.<\/p>\n<p>2- Vetilio Alfau Dur\u00e1n en Anales. Editora Corripio,1997.Pp 107 y 108.<\/p>\n<p>3-Hero\u00edsmo e Identidad, Duarte: libertador, rom\u00e1ntico y poeta. Instituto Duartiano. Volumen VI,1999.P9. Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p>4-Rendici\u00f3n de cuentas, viaje a Sabana Buey, Ban\u00ed, 12 de abril de 1844. Juan Pablo Duarte.<\/p>\n<p>5-Pensamiento y acci\u00f3n de los Padres de la Patria. Editora Taller, 1995.P19. Juan Daniel Balc\u00e1cer.<\/p>\n<p>6-Carta de F\u00e9lix Mar\u00eda Ruiz, vaciada en Historia de Santo Domingo, tomo IX.P509. AGN. Editora Centenario, 2015.Gustavo Mej\u00eda Ricart.<\/p>\n<p>7-Duarte y su \u00e9poca. Cap\u00edtulo titulado la unidad de raza.P79.Editora CPEF, 2013.Volumen 2.Alcides Garc\u00eda Lluberes.<\/p>\n<p>8-Historia de la Cultura Dominicana.P186.Impresora Amigo del Hogar. Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p>9-Revista Cl\u00edo.ADH.No.114.enero-junio 1959.P11.V\u00edctor Garrido.<\/p>\n<\/p>\n<h6> 2020-01-17 22:30:39 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=943'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=942'>942<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=943'>943<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>944<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=945'>945<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=946'>946<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22911'>22911<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22912'>22912<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=945'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=22912'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DUARTE EN EL ALMA DOMINICANA (1) El fallecimiento de Duarte, despu\u00e9s de una larga enfermedad y un extenso rosario de necesidades materiales, se produjo en Caracas, Venezuela, el 15 de julio de 1876. 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