{"id":573469,"date":"2024-11-10T16:52:45","date_gmt":"2024-11-10T20:52:45","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=573469"},"modified":"2024-11-10T16:52:54","modified_gmt":"2024-11-10T20:52:54","slug":"la-muerte-me-huye-10-veces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=573469","title":{"rendered":"La muerte me huye, 10 veces"},"content":{"rendered":"\n<p>diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<p>(I)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por Oscar L\u00f3pez Reyes<\/p>\n\n\n\n<p>Santo Domingo, R. D.,\u200210 de noviembre, 2024.-\u2002La liza social y pol\u00edtica en la pesquisa tras la libertad y en contramano a los ultrajes p\u00fablicos expone a peligros potenciales. Y el riesgo se acrecienta cuando se une con el ejercicio period\u00edstico audaz y el empe\u00f1o por las reivindicaciones profesionales. En ambas prodigiosas amplitudes, la muerte acecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Para pervivir en el quehacer cotidiano, las dos funciones conminan a mantenerse en una alerta constante, m\u00e1s en esta sociedad contempor\u00e1nea de riesgo supranacional o global.&nbsp; Diez veces yo he sobrevivido en el susurro de los paramentos m\u00e1s deslumbrantes e impactantes, que en los temerosos desquician sus cart\u00edlagos hormonales y neurobiol\u00f3gicas, y que se sombrean como ejemplos paradigm\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ca\u00edda avi\u00f3n (1). \u201cVoy a Santo Domingo en este vuelo\u201d, dije a dos damas en el vest\u00edbulo de la l\u00ednea estadounidense American Airlines, en el aeropuerto John F. Kennedy, en Nueva York, la ma\u00f1ana del lunes 12 de noviembre de 2001, donde viaj\u00e9 para juramentar a los nuevos directivos del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), en calidad de su presidente. \u201cYa esa nave est\u00e1 subiendo\u201d los cielos, me respondi\u00f3 una de ellas, en el instante en que el AirBus A-300 estallaba en el aire y ca\u00eda a tierra, incendi\u00e1ndose, con 260 personas a bordo. Todas quedaron calcinadas. Tarde lleg\u00f3 a buscarme el veh\u00edculo Lincoln Towcar que me transport\u00f3 al aeroparque, porque amaneci\u00f3 con una goma pinchada y el chofer tuvo dificultad para aflojar las tuercas. \u201cEntre los ocupantes del avi\u00f3n estaba Oscar L\u00f3pez Reyes\u201d, destacaban los cables internacionales.&nbsp; Me lloraron en Estados Unidos, la capital y Barahona. Escrib\u00ed el libro \u201cNo estaba en el avi\u00f3n. Cr\u00f3nica sobre la ca\u00edda del vuelo 587\u201d, y solo en el Consulado de Nueva York vendimos 200 ejemplares a 5 d\u00f3lares cada uno, que destinamos a cubrir los gastos de un colega afectado de un c\u00e1ncer de pr\u00f3stata.<\/p>\n\n\n\n<p>La bala (2). La noche del 25 de septiembre de 2016 yo estaba sentado junto a parientes cercanos en la galer\u00eda de mi apartamento, y en el instante en que decid\u00ed pararme para ir al ba\u00f1o, una bala cruz\u00f3 justo en el espacio donde estaba mi cabeza, y destruy\u00f3 el vidrio de la ventana. Agentes de la Direcci\u00f3n de Investigaci\u00f3n Criminal de la Polic\u00eda Nacional fueron a la residencia, se llevaron el proyectil que impact\u00f3 en la vivienda y luego dijeron que se trat\u00f3 de una bala perdida. Previo a ese extra\u00f1o dictamen, la denuncia tambi\u00e9n fue hecha ante el juez Willy de Jes\u00fas Mu\u00f1oz, quien prest\u00f3 o\u00eddo sordo y luego fue suspendido por la Suprema Corte de Justicia por haber dispuesto el traslado desde Najayo a San Francisco de Macor\u00eds -por un supuesto c\u00e1ncer en la lengua- de Pedro Alejandro Castillo Paniagua (Quirinito) &#8211; pr\u00f3fugo desde el 2017 hasta ahora-, condenado a 20 a\u00f1os por la muerte de Gustavo Adolfo Cervantes (Waikiki).<\/p>\n\n\n\n<p>La poblada (3). Despu\u00e9s del mediod\u00eda del 23 de abril de 1984, una descarga de tiros roz\u00f3 una camioneta tipo Van de El Nuevo Diario, desde la cual cubr\u00edamos como periodista un saqueo en la avenida Charles De Gaulle esquina carretera de Mendoza, en la zona Oriental. Las balas hirieron a un joven, que se desplom\u00f3 a los pies de quien escribe. Lo recogimos y llevamos -sangrando profusamente y tirando gritos- al hospital Dar\u00edo Contreras, donde efectivos militares apresaban y golpeaban a todo el que llegaba, y nosotros lidiamos para que eso no ocurriera. En la tarde dejamos de recoger heridos por las airadas resistencias del fot\u00f3grafo C\u00e9sar S\u00e1nchez. Contamos decenas de fallecidos y miles de heridos hasta las tres de la madrugada, cuando desde la sede de El Nuevo Diario, en Don Bosco, nos retiramos a la zona Oriental junto&nbsp;a Osvaldo Santana, H\u00e9ctor Tineo y Luis Minier Montero, vadeando gomas encendidas y advirtieron a militares bajo la protecci\u00f3n de un gigantesco letrero: prensa. Luego publicamos el libro&nbsp;<em>Poblada y matanza (1984). Tres d\u00edas de protestas y otros relatos<\/em>, y testimoniamos para una pel\u00edcula. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El afiche (4). Pasadas las 12 de una calurosa noche de febrero de 1970, yo pegaba un afiche -subido a los hombros de Lalin- del Partido Comunista de la Rep\u00fablica Dominicana (Pacoredo) contra el r\u00e9gimen de Joaqu\u00edn Balaguer, en el frente de una casa de blocks ubicada de la calle La Trinitaria esquina Mella, en Barahona. Como vigilante, Abigail nos pit\u00f3 con la boca, pero ya era tarde. Apuntando sus armas de fuego, dos agentes del Servicio Secreto de la Polic\u00eda nos ordenaron: \u00a1paren!. Abigail y yo huimos a toda carrera y cuando Lalin lo intent\u00f3, cay\u00f3 al suelo y qued\u00f3 arrestado. Fue llevado al cuartel general de la instituci\u00f3n, donde casi lo dejaron por muerto, tras una horrorosa paliza por uniformados, entre ellos&nbsp;Uladislao Rodr\u00edguez Bautista (El Hippie), quien en el 2006 fue acusado judicialmente por la muerte del cambista H\u00e9ctor M\u00e9ndez.&nbsp;Abigail&nbsp;march\u00f3&nbsp;a Haina, desde donde viaj\u00f3 en un barco a Espa\u00f1a, y a la semana Lalin fue libertado y tambi\u00e9n se&nbsp;agach\u00f3 en otro barco, en el cual arrib\u00f3 a Nueva York. No regresaron a su pa\u00eds. Reflexion\u00e9 de que c\u00f3mo era posible que por colocar un&nbsp;afiche&nbsp;golpearan inmisericordemente a una persona, y que por esa raz\u00f3n no ten\u00eda que irme de mi pueblo, el que abandon\u00e9 en 1976.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro muertos (5). El domingo 16 de marzo de 1970 Alfredo L\u00f3pez, Alfredo Bourroughs, V\u00edctor Pel\u00e1ez y este servidor nos dirig\u00edamos, a eso de las 7 de la noche, al parque Los Suero (Barahona), donde hab\u00eda sido convocada una manifestaci\u00f3n en reclamo del medio mill\u00f3n de pesos para la UASD y contra los cr\u00edmenes pol\u00edticos de la dictadura ilustrada de Balaguer. Luis L\u00f3pez M\u00e9ndez, corresponsal clandestino de Radio Comercial, nos devolvi\u00f3: \u00a1El ambiente no pinta bien. Eso no es para muchachos! Al rato de retirarnos por esa exhortaci\u00f3n, retumbaron las r\u00e1fagas de ametralladoras disparadas por dirigentes del MPD y la L\u00ednea Roja del 14 de Junio. Al instante, los apresamientos fueron masivos y al d\u00eda siguiente se conoci\u00f3 la matanza en playa Azul del Estero de Juan&nbsp;Gilberto D\u00edaz y su hijo Rafael S\u00e1nchez, Teodoro Torres y el deportista Eusebio Reyes, fusilados por el sargento Lucas del Rosario Medrano (R\u00e1faga), quien el 30 de noviembre de 1995 fue abatido a tiros por desconocidos en San Crist\u00f3bal. \u00bf\u2026.? Les contaremos\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>10 de noviembre de 2024.<\/p>\n\n\n\n<p>Oscar L\u00f3pez Reyes<br>Periodista-mercad\u00f3logo, escritor y articulista de El Nacional,<br>Ex Presidente del Colegio Dominicano de Periodistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>diariodominicano.com (I)&nbsp; Por Oscar L\u00f3pez Reyes Santo Domingo, R. D.,\u200210 de noviembre, 2024.-\u2002La liza social y pol\u00edtica en la pesquisa tras la libertad y en contramano a los ultrajes p\u00fablicos expone a peligros potenciales. 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