{"id":563456,"date":"2024-10-02T13:03:51","date_gmt":"2024-10-02T17:03:51","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=563456"},"modified":"2024-10-02T13:03:58","modified_gmt":"2024-10-02T17:03:58","slug":"algo-mas-que-palabras-cuidar-a-los-cuidadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=563456","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras; Cuidar a los cuidadores"},"content":{"rendered":"\n<p>diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201c<a>No podemos esperar seguir creciendo, sin auxiliarnos unos a otros, con los abecedarios del respeto y el pulso de la clemencia\u201d.<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero, Escritor<\/p>\n\n\n\n<p>Madrid, 2 de octubre,\u20022024.-\u2002Cuidarse y cuidarnos mutuamente es el primer deber de todo ser humano. Otra de las tareas es ser agradecidos; y, en este sentido, tambi\u00e9n debemos apoyar a quienes cuidan a los m\u00e1s d\u00e9biles, a los enfermos y a los longevos. Por desgracia, nos asiste la inmoral costumbre de pasar de nuestros mayores, de todo aquello que los sistemas de producci\u00f3n excluyen, llegando a abandonar hasta nuestras propias ra\u00edces. Esto debe hacernos repensar sobre el trabajo de cuidados, tanto el remunerado como aquel que no lo es, ante el envejecimiento de las sociedades y los modelos de familias cambiantes. A mi juicio, estas gentes de coraz\u00f3n grande, que traen consigo salud y esperanza, desempe\u00f1an un papel esencial de humanidad, aunque a menudo no reciban ni el reconocimiento ni la remuneraci\u00f3n que merecen. \u00a1Lo\u00e9mosles!<\/p>\n\n\n\n<p>Son esas personas de bien y bondad, que suelen ser una riqueza humana, porque con sus acciones de entrega y cari\u00f1o lo que donan es vida, a las que se les debiera intensificar sus medidas de apoyo, para garantizar que tengan realmente acceso a un trabajo en condiciones dignas. En efecto, la econom\u00eda del cuidado crece a medida que aumenta la demanda de servicios de guarder\u00eda y cuidado de ancianos. Por tanto, generar\u00e1 en los pr\u00f3ximos a\u00f1os un gran n\u00famero de puestos de trabajo. Sin embargo, esta labor social prosigue caracteriz\u00e1ndose por la ausencia de prestaciones y protecciones, bajos salarios o falta de compensaci\u00f3n, adem\u00e1s de estar expuestos a perjuicios f\u00edsicos, mentales y, en algunos casos, sexuales. No podemos esperar seguir creciendo, sin auxiliarnos unos a otros, con los abecedarios del respeto y el pulso de la clemencia. \u00a1Consider\u00e9moslo!<\/p>\n\n\n\n<p>Sea como fuere, es importante recuperar la dimensi\u00f3n humanitaria y hogare\u00f1a, adem\u00e1s de impulsar la justicia social, con los trabajadores de este sector, en continuas desigualdades y apenas sin tiempo para ellas mismas. Respetar los horarios de trabajo, disfrutar del espacio personal y del tiempo para el descanso y los planes de ocio, lo considero fundamental para responder a los cuidados del cuidador y poder favorecer tanto su bienestar como su propia salud. Todas las personas tienen un valor en s\u00ed y reflejan, cada una a su manera, un rayo de esa sabidur\u00eda innata, que hemos de descubrir desde la escucha contemplativa de nuestro propio interior. Esta es nuestra misi\u00f3n; porque, en el fondo todos somos guardianes, depositarios de la esperanza y custodios existenciales. De ah\u00ed, la necesidad de reconstruirnos en un \u201cnosotros\u201d, con un proyecto que nos hermane y un hogar com\u00fan. \u00a1Hag\u00e1moslo!<\/p>\n\n\n\n<p>Tan importante como aprender a reprenderse, es aprender a cuidarse para cuidar a los dem\u00e1s. Justo, en este momento, cuando el estr\u00e9s, la ansiedad y la depresi\u00f3n, nos tritura el propio coraz\u00f3n y la mente; hace falta modificar el ambiente laboral y garantizar condiciones de trabajo adecuadas, otorgando remuneraciones dignas y condiciones contractuales estables, creando \u00e1reas donde las gentes puedan conversar, desahogarse y cumplir experiencias de autocuidado. En efecto, uno tiene que comenzar a quererse para poder querer. As\u00ed pues, es esencial que nuestras moradas sean rincones inclusivos y acogedores para la supervivencia y, en general, para la fragilidad en todas sus expresiones. La soledad puede ser una enfermedad, pero con la cercan\u00eda de las pulsaciones y el abrazo sincero ofrecido, podemos curarla. \u00a1Practiqu\u00e9moslo!<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, no hay mejor loa que cuidar a los cuidadores socialmente, que considerarlos parte nuestra en un hacer por hacer, sin esperar nada a cambio, sabiendo que esta pr\u00e1ctica nos fraterniza, reconduci\u00e9ndonos a concebir para los dem\u00e1s lo que quisi\u00e9ramos que nuestros an\u00e1logos obraran por nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0<strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>02 de octubre de 2024.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>diariodominicano.com \u201cNo podemos esperar seguir creciendo, sin auxiliarnos unos a otros, con los abecedarios del respeto y el pulso de la clemencia\u201d. 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