{"id":556453,"date":"2024-09-04T02:00:09","date_gmt":"2024-09-04T06:00:09","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=556453"},"modified":"2024-09-04T02:01:33","modified_gmt":"2024-09-04T06:01:33","slug":"anoranzas-del-concon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=556453","title":{"rendered":"A\u00f1oranzas del Conc\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><em>-Viviendo en la inopia-<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Sergio Reyes II.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-I-<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2026 <strong>A falta de pan, cazabe!<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En las \u2018Cr\u00f3nicas\u2019 del \u2018descubrimiento\u2019 de las tierras colocadas al Occidente de lo que, en el curso del Siglo XV, constitu\u00eda el \u00fanico territorio conocido, y que hoy aparece consignado como el Viejo Mundo -esto es, Europa, Asia y una parte de \u00c1frica-, los escribanos refieren que, en su avanzada de conquista y \u2018evangelizaci\u00f3n\u2019 de lo que, luego, habr\u00eda de denominarse como Nuevo Mundo&nbsp;<em>-y m\u00e1s propiamente Am\u00e9rica, o el Continente Americano-,<\/em>&nbsp;el Almirante de la Mar Oce\u00e1na Crist\u00f3bal Col\u00f3n y otros de menor jerarqu\u00eda que le secundaron &nbsp;y apoyaron en sus afanes de dominio y apropiaci\u00f3n de bienes y adquisici\u00f3n de suficiente cantidad de vasallos en capacidad de ejecutar, bajo su f\u00e9rreo mandato, las agotadoras jornadas de trabajo que fuese necesario acometer, se cuidaron de abastecer de suficiente cantidad de alimento de toda especie, ganado y otros animales y aves de crianza, dispuestos para la reproducci\u00f3n y obtenci\u00f3n de carne y leche, caballos de superior calidad y fortaleza, capaces de adaptarse a los hostiles y enmara\u00f1ados territorios que ten\u00edan por delante, perros de presa, h\u00e1bilmente adiestrados para perseguir, acorralar y despanzurrar a todo aquel que se rebelase a las \u2018nobles\u2019 labores de evangelizaci\u00f3n y difusi\u00f3n de la cultura hispana que ten\u00edan como agenda y, algo que es de suma importancia, una variada selecci\u00f3n de semillas de cereales y diversas frutas que, a su modo de ver, tendr\u00edan f\u00e1cil adaptaci\u00f3n y reproducci\u00f3n en las nuevas tierras.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"791\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Concon-791x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-556456\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Concon-791x1024.jpg 791w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Concon-232x300.jpg 232w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Concon-768x994.jpg 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Concon-1187x1536.jpg 1187w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Concon-1583x2048.jpg 1583w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Concon-816x1056.jpg 816w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Concon.jpg 1632w\" sizes=\"auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El tiempo se encarg\u00f3 de demostrar que, en su gran mayor\u00eda, aquellos cereales que constituyen la pieza b\u00e1sica para la elaboraci\u00f3n del pan, pasteles y bocadillos tan a tono con los gustos y costumbres de la avanzada conquistadora, tuvieron un lento proceso de adaptaci\u00f3n en las c\u00e1lidas tierras del arco antillano, raz\u00f3n por la cual, en poco tiempo, con el agotamiento de las reservas y motivados en la hambruna que les sobrevino, los nobles castellanos se vieron precisados a apelar, para su consumo, a lo que hab\u00edan calificado como un&nbsp;<em>magro, reseco y desabrido alimento<\/em>, que era consumido con fruici\u00f3n por los ind\u00edgenas, pod\u00eda ser almacenado por semanas y meses sin observar deterioro ni descomposici\u00f3n y que, seg\u00fan se pod\u00eda observar, constitu\u00eda la parte esencial en la alimentaci\u00f3n de dichas comunidades tribales.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho alimento era elaborado a base de la yuca o mandioca, luego de un interesante y concienzudo proceso de elaboraci\u00f3n de una harina rustica obtenida tras el guayado de los tub\u00e9rculos en unos curiosos ralladores de piedra; Luego de ser &nbsp;exprimido y secado al sol para eliminar todo vestigio l\u00edquido, la masa era colocada en la superficie de grandes hornos o burenes, en donde se moldeaba en forma de tortas circulares que se doraban, hasta convertirse en una masa compacta, de consistencia agradable y f\u00e1cil de masticar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo general, dicho alimento era consumido de manera natural o, en el mejor de los casos, acompa\u00f1ado de carnes o pescado. Recib\u00eda el nombre de Cazabe o Cazab\u00ed, tal y como ha sido consignado por los Cronistas de Indias y, como antes dijimos, ante el virtual proceso de desabastecimiento en materia de alimentos, la horda conquistadora tuvo que dar con sus rodillas en el suelo y apelar, sin chistar, al maravilloso alimento que, a todas luces, manten\u00eda en tan perfectas condiciones de salud y esbeltez a la indiada.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2018\u2026 a falta de pan, Cazabe!\u2019<\/em>, hubo de constituirse, en aquellos a\u00f1os, en el refr\u00e1n por excelencia entre los colonos espa\u00f1oles que encaminaban, con denodado af\u00e1n, la empresa colonizadora, de construcci\u00f3n de villas y ciudades y de explotaci\u00f3n desaforada de minas en busca del dorado metal.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed ha quedado, como componente fundamental de la idiosincrasia del pueblo dominicano, constituy\u00e9ndose en un elemento que navega en la siquis del individuo, principalmente en los estratos bajos de la sociedad, para referirse a los tiempos de pobreza extrema, calamidad, escasez, carencia de recursos y limitaciones para la subsistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>-II-<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Alitas, \u2018cocotes\u2019 y patas de pollo, -entre otras menudencias-.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Antropolog\u00eda Social, como ciencia nodal en el estudio de los comportamientos humanos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; a trav\u00e9s de los anos, deber\u00e1 abordar en alg\u00fan momento la proclividad del dominicano, principalmente de aquellos que, como el suscrito, provienen de un medio rural en el que predominan las limitaciones y carencias fruto de la condici\u00f3n social, a preferir las partes menudas del pollo y otras especies de aves de consumo, al momento de degustar un buen plato de comida t\u00edpica, como es frecuente en nuestro pa\u00eds. Eran tiempos en que las precarias condiciones de vida de los enclaves humanos establecidos mayoritariamente en la zona rural del pa\u00eds apenas permit\u00edan la disposici\u00f3n de un pollo, gallo o gallina, de la limitada crianza, para ser guisado como complemento de la magra comida del d\u00eda. Como es de entender, en familias numerosas, salpicadas por dem\u00e1s con las normas imperantes en nuestra t\u00edpica cultura machista, la regla b\u00e1sica dictaminaba que lo que se conoce como piezas (o presas) principales del pollo -esto es, muslos, pechuga, etc.-, fuesen asignadas a los padrotes del hogar (padre, abuelo, hermanos mayores, etc.), quedando lo dem\u00e1s&nbsp;<em>-si es que quedaba algo-,<\/em>&nbsp;para ser distribuido equitativamente entre los menores de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Como parte de un conglomerado social en el que primaban estos h\u00e1bitos y costumbres, confieso sin empacho que, desde peque\u00f1o, me hice asiduo a las alitas, los cocotes, patas, carapachos y cualquier otra menudencia con la que fuese&nbsp;<em>premiado<\/em>&nbsp;mi plato. Y lo disfrut\u00e9, por a\u00f1os, hasta la saciedad. A tal extremo que hoy d\u00eda en que han mejorado sustancialmente las condiciones de vida y proliferan los negocios de pollos horneados y&nbsp;<em>\u2018pica pollos\u2019<\/em>, en sus m\u00faltiples variedades y presentaciones&nbsp;&nbsp;<em>-gracias, en gran medida, al abaratamiento derivado de la incursi\u00f3n, en el negocio de comida r\u00e1pida, de inversionistas provenientes del continente asi\u00e1tico, espec\u00edficamente chinos-,<\/em>&nbsp;esa at\u00e1vica costumbre se impone, todav\u00eda, en mis gustos y apetencias, prefiriendo un buen servicio de alitas crujientes, antes que un desproporcionado muslo o una descomunal pechuga, como, indudablemente, prefieren los miembros de mi prole.<\/p>\n\n\n\n<p>-III-<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Arenques, sardinas, pica-pica y \u2018marifinga\u2019.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La sabidur\u00eda popular, tan dada, en ocasiones, en hacer burlas y provocar hilaridad con situaciones del diario vivir, ha estampado en la creencia de la gente el supuesto de que los miembros de la hermana naci\u00f3n haitiana, en su extracci\u00f3n m\u00e1s humilde, reciclan, por as\u00ed decirlo,&nbsp; las piezas de arenque empleadas en la elaboraci\u00f3n de un Locrio, reserv\u00e1ndolas para segundos \u2013o terceros- usos, con los mismos fines.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin pretender contradecir este aserto, arg\u00fcido, a veces, por quienes manejan en forma sard\u00f3nica estos elementos propios del subdesarrollo en el que se debate un pueblo digno de mejor suerte, como la Rep\u00fablica de Hait\u00ed, hemos de decir que, tambi\u00e9n en apartadas regiones de nuestro pa\u00eds, mucha gente que vive en la m\u00e1s abyecta miseria, apartada de la atenci\u00f3n, el favor y las prebendas oficiales, &nbsp;vive o le ha tocado vivir en similares situaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto es que hubo tiempos en que, en los campos,&nbsp;<em>se amarraban los perros con longanizas<\/em>, frase con la que se alude a \u00e9pocas de bonanza, vastedad en los cultivos y reproducci\u00f3n de las crianzas en plena armon\u00eda con la naturaleza. El descuido y desatenci\u00f3n a las personas que residen en las comunidades campesinas, la concentraci\u00f3n de los recursos del presupuesto en obras de car\u00e1cter suntuario y de relumbr\u00f3n, el manejo turbio y ama\u00f1ado de las ayudas estatales, que, por lo general, han ido a parar a quienes menos las necesitan, ha dado por resultado que los sectores campesinos del presente disten mucho de los de hace d\u00e9cadas, cuando&nbsp;<em>\u2018cualquier sastre del campo al del pueblo le hac(\u00eda) un flu\u2019,<\/em>&nbsp;y la producci\u00f3n agr\u00edcola abastec\u00eda con creces la demanda de los pueblos y las grandes ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos a\u00f1os de escasez, desabastecimiento y, en ocasiones, hambruna, nuestra gente humilde hubo de hacerse asidua a las sardinas y pica-pica, como suplemento en la dieta diaria y las comidas de medio d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, de aquellos tiempos de la Alianza para el Progreso y la Intervenci\u00f3n Norteamericana de 1965, con su secuela de \u2018ayuda humanitaria\u2019 junto a las que llegaba adem\u00e1s y de manera subrepticia el veneno de la vigilancia, control pol\u00edtico y adocenamiento de los \u00edmpetus libertarios de nuestros pueblos tercermundistas, tambi\u00e9n llegaron, para quedarse, los famosos bollos con mantequilla y la \u2018Marifinga\u2019, ambos elaborados con harina de ma\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p>-IV-<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El divorcio m\u00edo va a llegar el d\u00eda que me le echen agua al conc\u00f3n\u2019 (*)<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>(*).- Tub\u00e9rculo Gourmet; personaje popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo un tiempo, en el seno de ciertos conglomerados urbanos de nuestro pa\u00eds, en que raspar de manera ostensible la costra del arroz que queda pegada al fondo del caldero, era censurada acremente, constituyendo motivo de burla y miradas despectivas -entre los vecinos- y verg\u00fcenza, para los afectados.&nbsp; Razones de tipo social pod\u00edan dejar latente, en el seno de la vecindad, la creencia de que al actuar de esta manera \u2013raspando el conc\u00f3n- se estaba completando en el plato una porci\u00f3n de alimento que, por razones de tipo econ\u00f3mico, no estaba siendo suplida, en el gasto diario. Dicho en otras palabras, a falta de dinero, para comprar m\u00e1s arroz, se dispon\u00eda del conc\u00f3n para completar!<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto, para todo aquel que ha vivido en barrios y se ha forjado en la cultura de las&nbsp;<em>\u2018cuarter\u00edas\u2019,<\/em>&nbsp;es el componente fundamental de una formaci\u00f3n que viaja en el subconsciente del individuo, sin abandonarle jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>En el anecdotario popular, \u2018Raspar el conc\u00f3n\u2019 en tiempos de crisis, significa, sin m\u00e1s ni m\u00e1s, completar lo que falta en el plato, para llenar la panza. El tiempo y la usanza han determinado que, en forma paulatina, mucha gente se haya aficionado a este crujiente y delicioso \u2018complemento\u2019 en la dieta diaria del dominicano, a tal extremo de, en algunos casos, se da preferencia al conc\u00f3n, antes que al resto de la comida.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo, en mis tiempos de estudiante de la UASD, cuando, a falta de servicio en el Comedor Universitario, acud\u00edamos en la hora del almuerzo, a uno cualquiera de los tarantines de expendio de comida. El de Do\u00f1a Pimpa brillaba entre nuestros favoritos. Un asiduo comensal, experto en asuntos del \u2018buen comer\u2019,&nbsp;<em>-y quien, aqu\u00ed entre nos, de manera consuetudinaria apelaba a su humilde condici\u00f3n econ\u00f3mica, para evadir el pago exacto del servicio de comida-<\/em>&nbsp;se apersonaba cada d\u00eda, de manera puntual, y, apelando a una formula ensayada repetidas veces, ped\u00eda \u2013y, m\u00e1s que pedir, ordenaba-:<\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u2018Deme un plato de conc\u00f3n, lo habichuelea, lo salsea, me le echa un poco de espagueti y me le pone una tajada de aguacate\u2019.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A todo lo cual, y como colof\u00f3n, agregaba:<\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u2018Ah, y que no pase de 10 pesos, que no tengo m\u00e1s!\u2019-<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A todo ello, con su tradicional manejo de buena samaritana, adem\u00e1s de lo solicitado, Pimpa respond\u00eda agregando una que otra porci\u00f3n de carne, en calidad de \u00f1apa y en muestra de solidaridad para con el jocoso personaje, quien se alejaba de all\u00ed a disfrutar su op\u00edparo plato, a la sombra de una de las matas de cajuil que a\u00fan perviven en las cercan\u00edas, dejando flotando en el ambiente un poco de humor y fraternidad, de esa que hace tanta falta entre los humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiempos pasados, que a\u00fan perviven en la nostalgia!<\/p>\n\n\n\n<p>De mi parte, y al igual que el vers\u00e1til gur\u00fa de la gastronom\u00eda dominicana \u2013me refiero a Tub\u00e9rculo Gourmet, personificado de manera magistral por el laureado humorista Raymond pozo-, confieso ante todos que\u00a0<em>yo tambi\u00e9n soy loco con un conconcito!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>SERGIO HIPOLITO REYES ARRIAGA<\/p>\n\n\n\n<p>SERGIO HIPOLITO REYES ARRIAGA (De tus contactos de Google)<\/p>\n\n\n\n<p><a target=\"_blank\" href=\"mailto:sergioreyes1306@gmail.com\" rel=\"noreferrer noopener\">sergioreyes1306@gmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Viviendo en la inopia- Sergio Reyes II. -I- \u2026 A falta de pan, cazabe! &nbsp;En las \u2018Cr\u00f3nicas\u2019 del \u2018descubrimiento\u2019 de las tierras colocadas al Occidente de lo que, en el curso del Siglo XV, constitu\u00eda el \u00fanico territorio conocido, y que hoy aparece consignado como el Viejo Mundo -esto es, Europa, Asia y una parte [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":556454,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,36,25,32],"tags":[],"class_list":["post-556453","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-hombresmujeresycosas","category-gente","category-turismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/556453","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=556453"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/556453\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":556458,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/556453\/revisions\/556458"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/556454"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=556453"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=556453"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=556453"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}