{"id":54006,"date":"2020-05-11T20:09:18","date_gmt":"2020-05-11T20:09:18","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=54006"},"modified":"2020-05-11T20:09:18","modified_gmt":"2020-05-11T20:09:18","slug":"a-147-anos-de-la-caida-en-combate-del-mayor-general-en-la-sabana-de-jimaguayu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=54006","title":{"rendered":"A 147 a\u00f1os de la ca\u00edda en combate del Mayor General en la sabana de Jimaguay\u00fa"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/camaguey-17.jpg\" \/><br \/><img decoding=\"async\" src=\"img3\/ignacio-agramonte-retrato-RES-150x125.jpg\" \/>  <\/p>\n<p><strong>A 147 a\u00f1os de la ca\u00edda en combate del Mayor General en la sabana de Jimaguay\u00fa<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por: Coronel\u00ae Nelson Dom\u00ednguez Morera (Noel)<\/strong><\/p>\n<p><strong>En este art\u00edculo: Amalia Simoni, Antonio Maceo, Camag\u00fcey, Cuba, Guerra de Independencia de Cuba, Historia, Historia de Cuba, Ignacio Agramonte, Jos\u00e9 Mart\u00ed<\/strong><\/p>\n<p><strong>11 mayo 2020 | +<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estatua al Mayor Ignacio Agramonte. Foto: Ladyrene P\u00e9rez\/Cubadebate.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>A pesar del tiempo transcurrido, un pueblo entero, agradecido y retribuido, venera e idolatra a Ignacio Agramonte, el Mayor General.<\/p>\n<\/p>\n<p>El cubano lo admira haciendo caso omiso de algunos historiadores o investigadores que siguen insistiendo que tuvo una muerte innecesaria y no a su altura, como tambi\u00e9n pudieran atribu\u00edrsela a Jos\u00e9 Mart\u00ed, que cay\u00f3 de cara al sol, o Antonio Maceo, que lo hiciera con igual derroche de hidalgu\u00eda en San Pedro.<\/p>\n<\/p>\n<p>Qu\u00e9 dir\u00edan esos, cuando Fidel Castro tuvo que imponerse a los que lo rodeaban en los combates de Bah\u00eda de Cochinos y espetarles un&#8230; \u00ab\u00a1Co\u00f1o! Yo soy el jefe de la Revoluci\u00f3n y voy en el tanque\u00bb&#8230; Y se mont\u00f3, no parando hasta mojar las esteras con el agua salada en Playa Gir\u00f3n a las 3 de la tarde del 19 de Abril de casi un siglo despu\u00e9s.<\/p>\n<\/p>\n<p>Aquellos tres hombres, Agramonte, Mart\u00ed y Maceo, sab\u00edan lo que representaba su valor y la trascendencia del ejemplo personal, y aunque en verdad eran escaramuzas de combates menguados, salieron a darlo todo con el arrojo emanado de sus convicciones, sin detenerse en que si se trataban o no de enfrentamientos digno de sus autor\u00edas.<\/p>\n<\/p>\n<p>Como otros precursores de la rebeld\u00eda mamb\u00ed, Ignacio Agramonte y Loynaz, proced\u00eda de cuna adinerada y en ella se forj\u00f3, pero precisamente por la cultura que pudo ofrec\u00e9rsele tambi\u00e9n conoci\u00f3 de las ideas m\u00e1s avanzadas de la \u00e9poca casi todas enmarcadas en la Europa del siglo XIX y m\u00e1s espec\u00edficamente en Francia y sus predecesores ut\u00f3picos como Juan Jacobo Rousseau.<\/p>\n<\/p>\n<p>Pudo m\u00e1s su visi\u00f3n patri\u00f3tica que lo llev\u00f3 a renunciar temprano a tales circundantes beneficios, incorpor\u00e1ndose a la manigua redentora dejando atr\u00e1s a su venerada esposa Amalia.<\/p>\n<\/p>\n<p>Amalia Simoni y Argilagos fue hija de renombrado m\u00e9dico que le proporcion\u00f3 vasta cultura llena de viajes por toda Europa y el dominio de varios idiomas. Su padre, al inicio, estuvo renuente de comprometerla con un hombre decidido por sobre todo a enrolarse en la libertad de su Patria.<\/p>\n<\/p>\n<p>Solo 7 a\u00f1os dur\u00f3 el apasionamiento iniciado en 1866 cuando se comprometi\u00f3 con Agramonte quien hab\u00eda jurado llevar su amor \u00abm\u00e1s all\u00e1 de la muerte\u00bb y as\u00ed cumpli\u00f3. Por lo menos con el fruto de descendencia doble, al primog\u00e9nito Ernesto siquiera pudo abrazarlo y acariciarlo el d\u00eda de su primer aniversario, a la otra la ni\u00f1a Herminia, restrictivamente ni la conoci\u00f3.<\/p>\n<\/p>\n<p>Con hidalgu\u00eda plena, ella supo sobreponerse ante el ensa\u00f1amiento de cobardes colonizadores como antes lo hab\u00edan hecho sus precursores con la poblaci\u00f3n india, aunque recibieran iguales gestos de sublime estirpe.<\/p>\n<\/p>\n<p>Aconteci\u00f3 el d\u00eda 26 de mayo del a\u00f1o de 1870; irrumpieron en el remanso donde viv\u00eda la familia Agramonte tropas espa\u00f1olas al mando inmediato del capit\u00e1n Arenas, y mediato del general Fajardo, llevadas all\u00ed por un isle\u00f1o traidor. Ubicada en la regi\u00f3n de Cubitas, con capacidad para tres matrimonios; el del Doctor Simoni y los de sus dos hijas, Agramonte bautiz\u00f3 aquel lugar, en el que solo disfrutara de algunos meses de felicidad, con el nombre de \u00abEl Idilio\u00bb<\/p>\n<\/p>\n<p>Impuesto El Mayor de la atrocidad, parte en solitario a intentar sin \u00e9xito, reparar la afrenta. As\u00ed describe Mart\u00ed, esta heroica haza\u00f1a: \u00abAquel que, cuando le profana el espa\u00f1ol su casa nupcial, se va s\u00f3lo, sin m\u00e1s ej\u00e9rcito que Elpidio Mola, a rondar mano al cinto el campamento en que le tienen cautivo sus amores\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Presentada la prisionera familia al general Fajardo, y despu\u00e9s de hablarle de la muerte segura de Agramonte, la invit\u00f3 a que escribiera a su marido para hacerle abandonar sus temerarios prop\u00f3sitos de libertad e independencia. Y aquella hero\u00edna se puso r\u00e1pidamente en pi\u00e9 y contest\u00f3: \u00abGeneral, primero me cortar\u00e1 usted la mano que yo escriba a mi marido que sea traidor\u00bb. \u00bfTraidor? Pregunt\u00f3 Fajardo. \u00abS\u00ed, traidor a su Patria, contest\u00f3 Amalia\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Cuando las autoridades del Gobierno de la Rep\u00fablica en Armas designan a Agramonte, el 10 de mayo de 1872, Jefe del Distrito de las Villas extiende, adem\u00e1s de las de Camag\u00fcey, su jurisdicci\u00f3n a las dos provincias, manifestando su capacidad de aglutinamiento y de direcci\u00f3n muy a pesar de los ancestrales regionalismos de la \u00e9poca ya reflejados en la manigua redentora.<\/p>\n<\/p>\n<p>As\u00ed, aquellos miles de soldados de las Villas, los jud\u00edos errantes de nuestra Guerra Grande, que peregrinaron, desde las llanuras de Santa Clara hasta las monta\u00f1as de Oriente, en busca de jefes y de armas, perseguidos por el enemigo, como alima\u00f1as miserables, de bosque a bosque y de llano en llano, fueron transformados por Ignacio Agramonte en ej\u00e9rcito respetable, borrando el territorialismo, militarizando en un haz a camag\u00fceyanos y villare\u00f1os, quienes se confund\u00edan fraternalmente para quererle y admirarle.<\/p>\n<\/p>\n<p>De ah\u00ed aquella magn\u00edfica frase, cuando un grupo de sus oficiales se expresaron, en su presencia, en t\u00e9rminos severos del Presidente Carlos Manuel de C\u00e9spedes, cu\u00e9ntase que Agramonte a pesar de sus desacuerdos con el Padre de la Patria, los reprendi\u00f3 con energ\u00eda y elev\u00e1ndose a la majestad del aut\u00e9ntico caudillo, exclam\u00f3: \u00abNunca permitir\u00e9 que se murmure en mi presencia del Presidente de la Rep\u00fablica\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Eran precisamente negros reci\u00e9n liberados quienes sin prejuicios para la mayor\u00eda de sus anteriores amos, segu\u00edan intuitivamente aquella gallarda figura bien blanca, de porte distinguido, a pesar de las riesgosas operaciones a las cuales lo acompa\u00f1aban.<\/p>\n<\/p>\n<p>La mayor astucia y arrojo lo simboliz\u00f3 el hist\u00f3rico rescate al Brigadier Manuel Sanguily el 8 de Octubre de 1871 de las manos de las sanguinarias tropas espa\u00f1olas que lo hab\u00edan echo prisionero e indudablemente lo conduc\u00edan al cadalso. Conocer el Mayor el desgraciado suceso y disponerse a rescatar a Sanguily, todo fue uno; \u00e9l nunca preguntaba de los enemigos cu\u00e1ntos eran sino en qu\u00e9 lugar se encontraban.<\/p>\n<\/p>\n<p>En el acto, escoge a 35 centauros, y parte al galope, a encontrar el adversario, disponiendo que el comandante Henry Reeve \u00abEl inglesito\u00bb marchara sobre el rastro y all\u00ed, a la vista del enemigo, Agramonte desenvaina su tajante acero y dice con voz potente: \u00abComandante Ag\u00fcero, diga usted a sus soldados que su jefe, el brigadier Sanguily, est\u00e1 en poder de esos espa\u00f1oles, que es preciso rescatarlo vivo o muerto o perecer todos en la demanda\u00bb. Y volvi\u00e9ndose a la izquierda, adonde ten\u00eda el corneta, grita a \u00e9ste: \u00abCorneta, toque usted a deg\u00fcello\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>El brigadier Manuel Sanguily con el valor que le distingu\u00eda, recibi\u00f3 a los cubanos con v\u00edtores a Cuba y el sargento espa\u00f1ol, que le llevaba atado al caballo, de inmediato qued\u00f3 muerto en el campo. All\u00ed resultaron once cad\u00e1veres enemigos. Los cubanos tuvieron dos muertos y cinco heridos.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ejemplo este desgraciadamente no correspondido para con \u00e9l, cuando nadie 23 meses m\u00e1s tarde se atreviera a rescatar su cad\u00e1ver, como ocurriera tambi\u00e9n 22 a\u00f1os despu\u00e9s con el Delegado Mart\u00ed y pasados los 25 con el Tit\u00e1n de Bronce Antonio Maceo. Tal era el mito que los encubr\u00eda ante las valerosas fuerzas mambises que quedar\u00edan paralizadas, estupefactas ante tan irreparables p\u00e9rdidas.<\/p>\n<\/p>\n<p>Jimaguay\u00fa, 9 de Mayo 1873, se dirige el Mayor General Agramonte al campo de donde se hab\u00eda dispuesto una concentraci\u00f3n de tropas de las Villas y el Oeste, llegando all\u00ed al mediod\u00eda entre las delirantes aclamaciones del ej\u00e9rcito acampado. Su entrada en aquel escenario revisti\u00f3 caracteres de apoteosis, pues frescos todav\u00eda los laureles alcanzados en brillantes combates contra el enemigo de la Patria, prorrumpieron en entusiastas y atronadores vivas al general y a su ej\u00e9rcito.<\/p>\n<\/p>\n<p>El 10 fue de j\u00e1cara y de j\u00fabilo en aquel lugar; la oficialidad de Caunao daba un banquete a la de las Villas, al que asistieron el general Agramonte, con todo su Estado Mayor, y el valiente coronel Reeve, con su oficialidad de caballer\u00eda. A las ocho y media de la noche hab\u00eda terminado la fiesta y entonces, supo Agramonte que a Cachaza lugar cercano, hab\u00eda llegado y acababa de acampar una fuerte columna espa\u00f1ola, de las tres armas. Ya a las dos de la ma\u00f1ana estaba en pie y preparaba la patrulla exploradora que sal\u00eda, momentos despu\u00e9s, a buscar al enemigo.<\/p>\n<\/p>\n<p>A las cinco del d\u00eda 11 resuenan en los \u00e1mbitos del campamento cubano las notas alegres de la Diana y momentos despu\u00e9s el gallardo general adopta las disposiciones procedentes para el combate. A las seis est\u00e1 dando \u00f3rdenes a los jefes de infanter\u00eda, mientras ya la caballer\u00eda de Reeve, en el otro extremo del campamento, y que mira desde su posici\u00f3n Seraf\u00edn S\u00e1nchez, realiza movimientos t\u00e1cticos. El enemigo, estaba sobre las armas, porque ya a las siete de la ma\u00f1ana se escuchaba en el campamento cubano el tiroteo, entre nuestras patrullas y la tropa espa\u00f1ola, que avanzaba, en pos de aqu\u00e9llas, raz\u00f3n por la cual se va sintiendo m\u00e1s cerca el fuego, hasta que irrumpe, con grandes precauciones, en el campo de Jimaguay\u00fa.<\/p>\n<\/p>\n<p>Agramonte, desde el principio del combate, decidi\u00f3 sostenerlo hasta la destrucci\u00f3n del enemigo, lo que le parec\u00eda posible, por su poderosa infanter\u00eda y la situaci\u00f3n en que la coloc\u00f3. De seguro que si el Mayor no cae en la emboscada artera, que le cost\u00f3 la vida, Jimaguay\u00fa hubiera contemplado para los peninsulares un macheteo o una carga demoledora, de proporciones superiores.<\/p>\n<\/p>\n<p>Su muerte gloriosa, pero sombr\u00eda, llega en el momento en que el general abandona su puesto para ocupar el de soldado; ocurri\u00f3 yendo en compa\u00f1\u00eda de cuatro hombres, cuando se dirig\u00eda imprudentemente hacia su caballer\u00eda, situada en el lado opuesto del potrero. En el recorrido, recibe el disparo que le priva de la vida, procedente del flanco derecho, lanzado por la columna espa\u00f1ola.<\/p>\n<\/p>\n<p>El m\u00e1s insigne de los generales libertadores M\u00e1ximo G\u00f3mez Baez es designado para sustituirle y expresa en distintos momentos sobre \u00e9l&#8230; \u00abvengo lleno de confianza en mis aptitudes a cumplir este mandato y con m\u00e1s raz\u00f3n cuando es muy dif\u00edcil sustituir bien al Mayor General Ignacio Agramonte\u00bb&#8230; \u00abBol\u00edvar, hubiera podido ver en \u00e9l a un futuro Sucre cubano\u00bb&#8230; \u00abse hab\u00eda colocado en primera l\u00ednea de todos los generales que combatimos, pues los conozco a todos. Estaba llamado, en lo porvenir, a ejercer grandes y altos destinos en su Patria\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Efectivamente, solo trece d\u00edas despu\u00e9s, el 24 de ese mismo mes de mayo en 1873, hab\u00eda sido convocada una junta de jefes militares en las Tunas, en la cual se iba a proponer su nombramiento para el cargo de General en Jefe del Ej\u00e9rcito Libertador, que hac\u00eda tiempo se encontraba vacante.<\/p>\n<\/p>\n<p>El Mayor no concurri\u00f3 a la cita, hab\u00eda entregado ya su sangre generosa por la Patria sin aspirar a cargo ni encumbramiento alguno.<\/p>\n<\/p>\n<p>(Publicado originalmente en Prensa Latina, el 22 de mayo de 2011)<\/p>\n<p>CUBADEBATE<\/p>\n<h6> 2020-05-11 20:09:18 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=618'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=617'>617<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=618'>618<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>619<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=620'>620<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=621'>621<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22911'>22911<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22912'>22912<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=620'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=22912'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 147 a\u00f1os de la ca\u00edda en combate del Mayor General en la sabana de Jimaguay\u00fa Por: Coronel\u00ae Nelson Dom\u00ednguez Morera (Noel) En este art\u00edculo: Amalia Simoni, Antonio Maceo, Camag\u00fcey, Cuba, Guerra de Independencia de Cuba, Historia, Historia de Cuba, Ignacio Agramonte, Jos\u00e9 Mart\u00ed 11 mayo 2020 | + Estatua al Mayor Ignacio Agramonte. 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