{"id":53884,"date":"2020-05-14T09:29:34","date_gmt":"2020-05-14T09:29:34","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=53884"},"modified":"2020-05-14T09:29:34","modified_gmt":"2020-05-14T09:29:34","slug":"muere-manuel-del-cabral-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=53884","title":{"rendered":"Muere  Manuel del Cabral"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><strong>Diariodominicano.com<\/strong><\/p>\n<p><strong>Muere  Manuel del Cabral <\/strong><\/p>\n<p>Con la muerte de don Manuel del Cabral, termin\u00f3 la vida de un intelectual que dio a sus creaciones  una dimensi\u00f3n de contenido universal, pero sin perder el alma de la  sociedad dominicana.<\/p>\n<p><strong>Por HTN<\/strong><\/p>\n<p><strong>Diariodominicano.com<\/strong><\/p>\n<p><strong>SANTO DOMINGO, el   viernes 14 de Mayo de 1999,<\/strong> falleci\u00f3 en su residencia de la Capital, el  Premio Nacional de Literatura, el poeta y novelista Manuel del Cabral.<\/p>\n<\/p>\n<p>    Con la muerte de don Manuel del Cabral, termin\u00f3 la vida de un intelectual que dio a sus creaciones  una dimensi\u00f3n de contenido universal, pero sin perder el alma de la  sociedad dominicana.<\/p>\n<\/p>\n<p>    Manuel del Cabral naci\u00f3 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, el  7 de marzo de 1907.<\/p>\n<\/p>\n<p>   Compadre Mon, es una de sus obras en la que reflej\u00f3 la violencia y la pobreza de la lucha pol\u00edtica en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<\/p>\n<p>   Su personaje dice lo que sinti\u00f3 el intelectual  por el contexto que le toc\u00f3 vivir. \u00abCompadre Mon, los guapos se bebieron la Rep\u00fablica\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>   De esa  manera reflej\u00f3 la violencia que originaban las luchas intestinas en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<\/p>\n<p>    Manuel del Cabral tambi\u00e9n reflej\u00f3 en su obra  las desigualdades sociales y los prejuicios que marcan la vida nacional.<\/p>\n<\/p>\n<p>    Cuando comenzaba a caminar fue testigo de la inestabilidad pol\u00edtica,  la primera intervenci\u00f3n militar de Estados Unidos contra la Rep\u00fablica Dominicana, en el a\u00f1o 1916 y los acontecimientos que se derivaron de ese hecho, el Gobierno de Horacio V\u00e1squez (1924-1930) y la dictadura de Rafael Le\u00f3nidas Trujillo, 1930-1961.<\/p>\n<p>   En su obra tambi\u00e9n est\u00e1n sus aventuras en el Yaque del Norte, el que retrat\u00f3 con sus aguas caudalosas y cristalinas.<\/p>\n<\/p>\n<p>|\tCon  Manuel del Cabral, termin\u00f3 la vida f\u00edsica de una parte del alma nacional. Su obra es inmortal.  Compadre Mon, Chinchina Busca El Tiempo, y El Presidente Negro, son parte de la vida dominicana.<\/p>\n<\/p>\n<p>Compadre Mon<\/p>\n<p>Tanto he pisado esta tierra, <\/p>\n<p>que es ella la que anda ya. <\/p>\n<p>Compadre Mon.<\/p>\n<p>Por una de tus venas me ir\u00e9 Cibao adentro. <\/p>\n<p>Y lo sabr\u00e1 el barbero, aquel que los domingos <\/p>\n<p>te podaba las barbas <\/p>\n<p>como quien poda un \u00e1rbol de la patria.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n Domitila lo sabr\u00e1, Domitila <\/p>\n<p>que mientras comadreaba ten\u00eda entre las manos <\/p>\n<p>unos duendes que hac\u00edan pan sabroso hasta el lodo. <\/p>\n<p>Y hablo de Domitila, porque sin esa cosa&#8230; <\/p>\n<p>quiz\u00e1 ni tu rev\u00f3lver fuera un poco de pueblo. <\/p>\n<p>Porque ella fue tu risa, fue tu pan y tu catre. <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hubiera sido entonces de esas cosas humildes <\/p>\n<p>que tocaron tus manos, tu calor, tus pisadas?<\/p>\n<p>Tu caballo <\/p>\n<p>hubiera sido siempre una bestia cualquiera. <\/p>\n<p>Tal vez sin estas cosas los muchachos con sue\u00f1o <\/p>\n<p>ya hubieran enterrado tu pistola, tu espuela; <\/p>\n<p>todo lo que en tu cuerpo y en tu aire <\/p>\n<p>es la tierra que quiso no quedarse dormida.<\/p>\n<p>Porque t\u00fa, que no fuiste nunca ni\u00f1o de escuela, <\/p>\n<p>a la escuela te llevan en la boca los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Es que no quiero hablar de tus cosas mayores, <\/p>\n<p>ni a\u00fan de aquella extra\u00f1a madrugada en que diste <\/p>\n<p>\u00f3rdenes a un soldado <\/p>\n<p>para que repicara las campanas <\/p>\n<p>por tu llegada al pueblo.<\/p>\n<p>No. <\/p>\n<p>No quiero hablar ahora de tus cosas de todos. <\/p>\n<p>De lo que quiero ahora <\/p>\n<p>es hablar del remiendo que te hac\u00eda la t\u00eda <\/p>\n<p>en aquellos no a\u00fan gloriosos pantalones. <\/p>\n<p>Hablo de la ternura con que t\u00fa ya besabas <\/p>\n<p>sus manos costureras, cuando a\u00fan tus bolsillos <\/p>\n<p>se cargaban de piedras para romper faroles. <\/p>\n<p>La gente que te vio tan peque\u00f1ito <\/p>\n<p>no pens\u00f3 que la tierra se iba a poner tan grande&#8230;<\/p>\n<p>Ahora, <\/p>\n<p>cualquiera cosa tuya huele a patria. <\/p>\n<p>Hasta Tico, el lechero <\/p>\n<p>que llega con un poco de leche en su sonrisa, <\/p>\n<p>y me dice: <\/p>\n<p>aqu\u00ed, Manuel, estuvo Mon un d\u00eda, <\/p>\n<p>\u00a1que no rompan la silla donde lo vi sentado, <\/p>\n<p>arrimao a esta puerta!<\/p>\n<p>Ya ves, Compadre Mon, <\/p>\n<p>no puedo hablarte ya de cosas grandes; <\/p>\n<p>tu pistola, tus barbas, tu caballo, <\/p>\n<p>tu nombre, <\/p>\n<p>todo es peque\u00f1o junto a esta sonrisa. <\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo brilla tu historia en los dientes de Tico!<\/p>\n<p>Qu\u00e9 grande est\u00e1s, Compadre Mon en esas <\/p>\n<p>cosas peque\u00f1as.<\/p>\n<p>\u00a1Por las ventanas de Tico yo me ir\u00e9 Mon adentro!<\/p>\n<p>El ma\u00edz no lo sabe, <\/p>\n<p>ni el trueno, <\/p>\n<p>ni el agua. <\/p>\n<p>Pero t\u00fa est\u00e1s en el ma\u00edz del ni\u00f1o <\/p>\n<p>que piensa crecer mucho y tener tu tama\u00f1o, <\/p>\n<p>y tener un caballo como el tuyo <\/p>\n<p>que entr\u00f3 en la historia a fuerza de ser patria.<\/p>\n<p>El trueno no lo sabe, <\/p>\n<p>pero t\u00fa est\u00e1s en la garganta ronca <\/p>\n<p>de los tambores que enronquecieron <\/p>\n<p>de tanto hablar de ti&#8230;, de los rugidos <\/p>\n<p>del paso de tu sangre. <\/p>\n<p>El agua no lo sabe, <\/p>\n<p>pero eres, el agua con un cuento&#8230; <\/p>\n<p>t\u00fa le pusiste edad al agua de los hombres&#8230; <\/p>\n<p>al agua que m\u00e1s duele, la pesada <\/p>\n<p>\u00a1que siempre llena venas, y con sed siempre el hombre!<\/p>\n<p>Sin embargo, no quiero, <\/p>\n<p>no quiero hablar, compadre Mon, de esas cosas visibles tuyas&#8230; <\/p>\n<p>Yo prefiero decirte que Cach\u00f3n, un muchacho <\/p>\n<p>enclenque de mi pueblo, <\/p>\n<p>estuvo muchos d\u00edas y demasiadas noches, <\/p>\n<p>tortur\u00e1ndose, <\/p>\n<p>fabricando, <\/p>\n<p>puliendo unas estrofas, y luego, sin comer, <\/p>\n<p>muchas veces, <\/p>\n<p>iba a mi casa, casi asustado, <\/p>\n<p>casi tartamudo, sorprendido, <\/p>\n<p>y como quien comete su m\u00e1s sagrado crimen, <\/p>\n<p>me dec\u00eda: -Manuel, aqu\u00ed tengo una cosa <\/p>\n<p>que quiero que t\u00fa veas. <\/p>\n<p>Pero nunca, nunca pude leerla, <\/p>\n<p>porque temblaba para darme aquello&#8230;, <\/p>\n<p>y volv\u00eda a su casac\u00f3n aquello en secreto, <\/p>\n<p>y volv\u00eda a pulir, <\/p>\n<p>y a no dormir, <\/p>\n<p>ni comer, <\/p>\n<p>y volv\u00eda a hablar solo.<\/p>\n<p>De esto, Mon, s\u00ed quiero casi hablarte en familia: <\/p>\n<p>de aquel muchacho d\u00e9bil escribiendo tu nombre, <\/p>\n<p>buscando entre tus barbas ra\u00edces de la tierra, <\/p>\n<p>los \u00e1rboles perdidos de la patria&#8230; <\/p>\n<p>De esto, Mon, s\u00ed quiero casi hablarte en familia: <\/p>\n<p>de aquel muchacho en huesos <\/p>\n<p>que iba a la barber\u00eda <\/p>\n<p>y diez veces le preguntaba al barbero <\/p>\n<p>que cu\u00e1nto le deb\u00eda&#8230; <\/p>\n<p>(Porque, Mon, es muy triste <\/p>\n<p>no terminar un verso).<\/p>\n<p>Aquel muchacho simple que perdi\u00f3 la memoria <\/p>\n<p>y que yo le dec\u00eda que comiera&#8230; <\/p>\n<p>Aquella emoci\u00f3n pura que al nombrarte, parece <\/p>\n<p>que se abr\u00eda las venas para que se bebieran <\/p>\n<p>hondo y tibio tu nombre.<\/p>\n<p>Esto s\u00ed me parece que no deja que el tiempo <\/p>\n<p>gaste hasta lo m\u00e1s simple de tu voz: <\/p>\n<p>tu sonrisa. <\/p>\n<p>Y a ti, Compadre Mon, que te encontr\u00e9 una tarde <\/p>\n<p>haciendo el hoyo puro <\/p>\n<p>del futuro cad\u00e1ver de tu cuerpo <\/p>\n<p>(porque nunca supiste que tu muerte <\/p>\n<p>no cabe en ning\u00fan hoyo de la tierra).<\/p>\n<p>Yo mismo que de ni\u00f1o te conoc\u00ed en el aire <\/p>\n<p>que respiraba el pueblo, <\/p>\n<p>iba ya reparti\u00e9ndome tu vida, <\/p>\n<p>iba haci\u00e9ndole un poco de mis cosas, <\/p>\n<p>iba ya no dej\u00e1ndole morir&#8230; <\/p>\n<p>Despu\u00e9s el campamento se ocup\u00f3 de tu nombre, <\/p>\n<p>de tus cosas mayores. <\/p>\n<p>Y era dif\u00edcil ya, que como un hombre cualquiera, <\/p>\n<p>te pegaras un tiro, <\/p>\n<p>o te entregaras a menudencias, <\/p>\n<p>a peque\u00f1as man\u00edas; <\/p>\n<p>porque hasta aquellas in\u00fatiles palabras a tu gato <\/p>\n<p>ten\u00edan ya un sentido, <\/p>\n<p>porque as\u00ed son, Don Mon, todas las cosas <\/p>\n<p>que pertenecen a lo que ya tiene <\/p>\n<p>tama\u00f1o de destino&#8230;<\/p>\n<p>Un simple canto de gallo que despierta <\/p>\n<p>las cosas de la ma\u00f1ana, <\/p>\n<p>toma de pronto la estatura de un siglo. <\/p>\n<p>Si entre las cosas que se despiertan con su canto <\/p>\n<p>se levanta un caballo con la historia en el lomo.<\/p>\n<p>Te estoy diciendo esto, viejo Mon, ahora <\/p>\n<p>en que hacer unos versos y ponerse a decirlos <\/p>\n<p>es un peligro&#8230; tan grande <\/p>\n<p>como ponerse a hacer la patria <\/p>\n<p>con sables de madera de s\u00e1ndalo. <\/p>\n<p>Porque nosotros, los que hacemos <\/p>\n<p>estas cosas de sue\u00f1o, no estamos preparados <\/p>\n<p>para la fiesta del honor con precio&#8230;<\/p>\n<p>Yo voy, a ratos, ciegos que tocan su instrumento <\/p>\n<p>por unos cuantos cobres. Muchas veces, <\/p>\n<p>despu\u00e9s de sus canciones, voy a verme al espejo, <\/p>\n<p>y miro bien mi cara para ver si es la m\u00eda&#8230; <\/p>\n<p>Porque, a veces, cuando cantan los ciegos, <\/p>\n<p>muchas cosas del cuerpo voy dejando <\/p>\n<p>no s\u00e9 a d\u00f3nde&#8230; <\/p>\n<p>Por eso, <\/p>\n<p>pregunto por mi nombre cuando cantan los <\/p>\n<p>ciegos.<\/p>\n<p>Te estoy diciendo esto porque a veces <\/p>\n<p>lo que naci\u00f3 en tu pecho lo tienes en la mano&#8230; <\/p>\n<p>Te estoy diciendo esto, viejo Mon, porque a ratos, <\/p>\n<p>hablas conmigo cosas que hablando no me dices. <\/p>\n<p>He caminado mucho por los r\u00edos <\/p>\n<p>que vienen de tu cuerpo cuando a oscuras <\/p>\n<p>te hicieron; y s\u00e9 que cuando sangras <\/p>\n<p>te salen por las venas los sue\u00f1os m\u00e1s varones. <\/p>\n<p>Es que desde hace tiempo, <\/p>\n<p>t\u00fa construyes la patria, destruy\u00e9ndote.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<h6> 2020-05-14 09:29:34 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=607'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=606'>606<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=607'>607<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>608<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=609'>609<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=610'>610<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22911'>22911<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22912'>22912<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=609'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=22912'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diariodominicano.com Muere Manuel del Cabral Con la muerte de don Manuel del Cabral, termin\u00f3 la vida de un intelectual que dio a sus creaciones una dimensi\u00f3n de contenido universal, pero sin perder el alma de la sociedad dominicana. 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