{"id":532022,"date":"2024-05-20T23:07:39","date_gmt":"2024-05-21T03:07:39","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=532022"},"modified":"2024-05-20T23:10:15","modified_gmt":"2024-05-21T03:10:15","slug":"esas-otras-mujeres-de-abril","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=532022","title":{"rendered":"\u00c9sas otras\u00a0Mujeres De Abril"},"content":{"rendered":"\n<p>SERGIO REYES II. Escritor costumbrista, investigador hist\u00f3rico, activista cultural y comunicador.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sergio Reyes II.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Santo Domingo, A\u00f1o Cero;<\/p>\n\n\n\n<p>Combatientes en territorio usurpado por el invasor.<\/p>\n\n\n\n<p>De dos en dos, de manera furtiva y observando estrictas medidas de seguridad, avanza en direcci\u00f3n a la parte alta de la ciudad de Santo Domingo un heterog\u00e9neo grupo de personas integrado, mayoritariamente, por mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se les observa cuidadosamente, con el sigilo que permiten las circunstancias y haciendo mutis de la andanada de proyectiles que sisean en forma artera, en todas direcciones y tras la b\u00fasqueda de penetrar en las carnes y la anatom\u00eda de cualquier descuidado peat\u00f3n que se arriesgue a transitar por un territorio que se encuentra azotado en estos d\u00edas por los bombardeos, las r\u00e1fagas y morteros desplegados de manera despiadada por el ej\u00e9rcito invasor yanqui, podr\u00eda notarse el contraste entre el ropaje de las f\u00e9minas, que se desplazan con decisi\u00f3n hacia un difuso destino, frente a la indumentaria militar y el temible fusil \u2018Fal\u2019 que porta el hombre que las custodia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, por encima de todo, la determinaci\u00f3n de \u00e9ste en proteger las vidas de las damiselas, a cualquier costo, con la garant\u00eda de acompa\u00f1arles hasta los dominios del mismo infierno, si necesario fuese, tal y como le ha sido encomendado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"791\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Mujeres-de-Abril-1024x791.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-532024\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Mujeres-de-Abril-1024x791.jpg 1024w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Mujeres-de-Abril-300x232.jpg 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Mujeres-de-Abril-768x593.jpg 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Mujeres-de-Abril-1536x1187.jpg 1536w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Mujeres-de-Abril-2048x1583.jpg 2048w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Mujeres-de-Abril-816x631.jpg 816w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Mujeres de Abril 196<\/strong>5<\/p>\n\n\n\n<p>De cuando en cuando se detienen y agazapan, obedeciendo en silencio al en\u00e9rgico mandato del brazo en alto del hombre de verde olivo. La organizaci\u00f3n en cuadr\u00edcula de los bloques de edificaciones que componen esta parte de la antigua Ciudad Colonial pone en grave riesgo y al descubierto los cuerpos y las vidas de todo aquel que transite por la calle Mercedes y otras que se encuentran en la l\u00ednea de mira de los francotiradores yanquis apostados en lo alto de las torres de Molinos Dominicanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Afanoso por preservar a su valiosa encomienda, el combatiente se mantiene impert\u00e9rrito, refrenando el avance, hasta que siente cesar, moment\u00e1neamente, la criminal descarga de proyectiles disparados por el enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y se lanzan en tropel, cual chiquillas juguetonas, atravesando la calle con peligro de sus vidas y sin parar mientes en guardar las composturas y asegurar las err\u00e1ticas pisadas, dificultadas en su avance por la altura de los tacos de los zapatos que, como es l\u00f3gico pensar y sin temor a las circunstancias, portan las sudorosas pero animosas doncellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminando en zigzag, unas veces por la calle S\u00e1nchez, otras por la Jos\u00e9 Joaqu\u00edn P\u00e9rez o la Jos\u00e9 Reyes; desechando espacios abiertos y tratando de no llamar mucho la atenci\u00f3n de los residentes que, en estos d\u00edas, han quedado atrapados en medio de una guerra cruel en donde las balas llueven desde todas direcciones y penetran peligrosamente por los techos de zinc de sus humildes viviendas, contin\u00faan el avance hacia el norte, rebasan la Mella y, por los intrincados patios aleda\u00f1os al Mercado Modelo, se acercan poco a poco hasta las cercan\u00edas del odiado&nbsp;<em>Cord\u00f3n de Seguridad<\/em>, engendro criminal impuesto por la \u2018inteligencia\u2019 intervencionista para dividir el per\u00edmetro de la poblaci\u00f3n capitalina y arrinconar en tan solo cuarenta cuadras a los soldados de la dignidad y el decoro.<\/p>\n\n\n\n<p>El momento demanda un leve reposo que permita, aun sea de manera fugaz, aplicar los necesarios retoques y afeites en el maquillaje, colorete y carm\u00edn en mejillas y labios, as\u00ed como sombra en el entorno de los ojos. Con suma coqueter\u00eda se ocupan de atender otras intrincadas partes del cuerpo, para renovar la apariencia, reforzar la sensualidad que traspiran sus sensuales carnes de ardientes y decididas doncellas as\u00ed como para levantar el \u00e1nimo, la firmeza y determinaci\u00f3n que requiere la significativa misi\u00f3n a la que se encaminan.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El horno no est\u00e1 para galleticas<\/em>&nbsp;y, ante la mirada at\u00f3nita del tenso militar que les acompa\u00f1a, mientras las dem\u00e1s se ocupan de acicalarse, con la audacia y determinaci\u00f3n que le caracteriza, la espigada combatiente a quien todos conocen como La Jab\u00e1, se ajusta entre las piernas y&nbsp; en forma subrepticia un peque\u00f1o rev\u00f3lver, obtenido como trofeo al calor de otras luchas y similares circunstancias. De inmediato y siguiendo al pie de la letra las instrucciones emanadas de su indomable conductora, el resto de las&nbsp; integrantes de este at\u00edpico ej\u00e9rcito de fierecillas de tongoneantes caderas, colocan, en similares escondrijos, las \u2018sevillanas\u2019, estiletes u otro tipo de armas punzantes que siempre llevan a cuestas,&nbsp;<em>\u2018pa\u2019 que las libren de todo mal\u2019.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/ESAS-OTRAS-MUJERES-DE-ABRIL-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-532025\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/ESAS-OTRAS-MUJERES-DE-ABRIL-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/ESAS-OTRAS-MUJERES-DE-ABRIL-300x300.jpg 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/ESAS-OTRAS-MUJERES-DE-ABRIL-150x150.jpg 150w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/ESAS-OTRAS-MUJERES-DE-ABRIL-768x768.jpg 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/ESAS-OTRAS-MUJERES-DE-ABRIL-1536x1536.jpg 1536w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/ESAS-OTRAS-MUJERES-DE-ABRIL-2048x2048.jpg 2048w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/ESAS-OTRAS-MUJERES-DE-ABRIL-88x88.jpg 88w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/ESAS-OTRAS-MUJERES-DE-ABRIL-816x816.jpg 816w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Una vez ce\u00f1idos los escotes, alisados los cabellos, colocados los collares, aretes y dem\u00e1s art\u00edculos de bisuter\u00eda y tras haberse rociado el rostro, las mejillas y el cuello&nbsp; con el auxilio siempre necesario de generosos toques de perfume, las mujeres se aglutinan en c\u00edrculo para recibir las directrices finales de&nbsp;<em>La Capitana<\/em>, sobrenombre con el que, de manera adicional, se ha dado en conocer a La Jab\u00e1, al mejor estilo de estos tiempos de guerra,&nbsp; en reconocimiento por sus dotes de direcci\u00f3n, la eficacia en las enjundiosas labores que le son asignadas por el Alto Mando y, en abono al profundo amor a la Patria que tanto ella como las dem\u00e1s de su claque profesan.<\/p>\n\n\n\n<p>Avanzan de manera fren\u00e9tica y al llegar a la F\u00e9lix Mar\u00eda Ruiz se separan y dispersan tomando disimiles rumbos. A partir de este punto, cada cual ha de asumir frente al grosero soldado invasor su propia guerra, su propia venganza y su propio hero\u00edsmo, en reivindicaci\u00f3n de la Patria mancillada.<\/p>\n\n\n\n<p>Su misi\u00f3n: apelando al velado embrujo de almibaradas&nbsp; palabras&nbsp;<em>-que apenas rebasan el simple saludo en un ingl\u00e9s machacado-<\/em>, intentar seducir y engatusar, con sutil provocaci\u00f3n,&nbsp; haciendo uso de sus encantos, la ofrenda de sus apretadas carnes y sus lujuriosos y apetitosos pechos,&nbsp; a los azorados soldadotes gringos de sonrosada piel que, en esta ocasi\u00f3n y ante&nbsp;<em>milicianas<\/em>&nbsp;de tan insospechada estirpe, no saben c\u00f3mo reaccionar ni hacia donde apuntar sus tenebrosos fusiles.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez con el enemigo rendido a sus pies, arrastrados por separado hasta los patios, callejones y trastiendas de la barriada, el interior de los camiones o cualquier otro recoveco que las circunstancias permitan, las chicas har\u00e1n uso de sus ma\u00f1as y melosos subterfugios para embriagar, esquilmar y someterle&nbsp; a la obediencia. Discretamente, se har\u00e1n cargo de cualquier arma, pertrechos militares o utiler\u00eda requeridos por la Revoluci\u00f3n, y, de ser necesario, tomar\u00e1n el control &#8211;<em>de la forma que sea<\/em>&#8211; de estos padrotes con \u00ednfulas de vaqueros del Viejo Oeste americano, que se pavonean con arrogancia en las calles de Quisqueya.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, de ponerse majadero alguno de los presuntuosos&nbsp;<em>\u2018marines\u2019<\/em>, en caso de extrema necesidad y haciendo uso de las contundentes herramientas cortantes que tienen a mano, han de infligirles el mayor da\u00f1o posible, en una catarsis de sangre y en retaliaci\u00f3n por las m\u00faltiples bajas recibidas por el pueblo dominicano que combate en las calles y las trincheras, defendiendo su derecho a la autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>-II-<\/p>\n\n\n\n<p>De vuelta al redil.<\/p>\n\n\n\n<p>Una a una y por dis\u00edmiles caminos, extenuadas y sudorosas por el fragor de la delicada jornada, arrastrando el peso de la culpa por la feroz encomienda que acaban de cumplir hasta las \u00faltimas consecuencias, las f\u00e9minas se encaminan hasta el acordado punto de reuni\u00f3n, blandiendo en las manos, las m\u00e1s de ellas, algunos d\u00f3lares sustra\u00eddos al enemigo en medio del descuido, diversas barras de empalagoso chocolate, chicles, comida enlatada y otras apetitosas minucias que forman parte de la requisici\u00f3n y&nbsp; que conservar\u00e1n para s\u00ed y exhibir\u00e1n, cual sagrado bot\u00edn,&nbsp;<em>mientras duren<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>De antemano saben que, oteando en la distancia y esper\u00e1ndoles estar\u00e1, de pie, La Capitana. Y, en esta ocasi\u00f3n, ya deslindados los campos, ha de estar blandiendo en las manos, de manera ostensible y agresiva, su temible rev\u00f3lver;&nbsp;<em>por lo que pudiese suceder<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>De aqu\u00ed en adelante, ella y solo ella tendr\u00e1 que asumir la encomiable y honrosa misi\u00f3n de recibir a esta nueva modalidad de&nbsp;<em>combatientes<\/em>&nbsp;y conducirlas a salvo de regreso hasta El Conde, a entregar su informe de operaciones a su enlace directo con el Alto Mando.<\/p>\n\n\n\n<p>Angustiadas. Con ostensibles manchas de sangre &#8211;<em>a\u00fan fresca<\/em>-, en la ropa y las manos de algunas, y dejando entrever en sus rostros las muestras del asco, el miedo y el estr\u00e9s que les causa todo aquello que han vivido en las recientes horas y minutos, se ponen a las \u00f3rdenes de su gu\u00eda, quien, de manera extraoficial, pasa balance del resultado de la enjundiosa \u2018operaci\u00f3n\u2019 y escucha las versiones, confidencias y testimonios &#8211;<em>algunos adulterados, como es natural, si se tiene en cuenta las circunstancias<\/em>&#8211; que, entre cuchicheos, circulan en el conglomerado de las chicas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la jornada del d\u00eda hay que anotar una que otra dolorosa p\u00e9rdida. Una \u2018baja\u2019, ca\u00edda en el cumplimiento del deber.&nbsp;&nbsp;<em>Dulce et decorum est pro patria mori<\/em>&nbsp;-Dulce y Decoroso es morir por la Patria<em>-,<\/em>&nbsp;est\u00e1 grabado en piedra, para la posteridad, en lo alto del baluarte del Conde. \u00c9se, es el justo precio de la dignidad y la defensa de la Constitucionalidad. Cada una de ellas lo sabe. Y no se arrepienten del papel que les ha tocado jugar &#8211;<em>y seguir\u00e1n jugando-<\/em>, hasta expulsar de tierra dominicana al \u00faltimo soldado norteamericano. Vivo o muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, como dijo el poeta, con el yanqui en nuestras calles,&nbsp;<em>Santo Domingo tiene m\u00e1s ganas de morirse que de verse a sus plantas (\u2026);&nbsp;&nbsp;<\/em>(y podr\u00e1 tenerla)&nbsp;<em>&nbsp;en cenizas, pero nunca entregada\u2019.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em>(*.-Abelardo Vicioso).<\/p>\n\n\n\n<p>Y, parafraseando a Neruda, \u2018<em>me gusta en Nueva York el yanqui vivo, y sus lindas muchachas, por supuesto, pero en Santo Domingo y en Vietnam, prefiero norteamericanos muertos\u2019.&nbsp;<\/em>(* \u2018Versainograma a Santo Domingo\u2019; Pablo Neruda -Chile-).<\/p>\n\n\n\n<p>-III-<\/p>\n\n\n\n<p><em>Lo que el tiempo nos dej\u00f3!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por entre callejas estrechas, en forma desafiante y emitiendo espantosos rugidos, se abre paso un reluciente cami\u00f3n atiborrado de paquetes de comestibles destinados a paliar el hambre que asedia a las fam\u00e9licas familias de las barriadas de la parte alta de la ciudad de Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de los intersticios y por encima de los tablones que componen el cuadro de la \u2018cama\u2019 del s\u00f3lido veh\u00edculo de transporte, puede avizorarse que, para la ocasi\u00f3n, los arteros cerebros de los directivos de la \u2018Cruzada de Amor\u2019 no han escatimado recursos, al tiempo de desplegar sus m\u00e1s refinadas ma\u00f1as en aras de doblegar o, por lo menos, aplacar, por medio de la distribuci\u00f3n de d\u00e1divas, las ansias libertarias y el esp\u00edritu levantisco de las gentes de este sector territorial que, desde siempre, ha dado mucha agua a beber a las instancias de poder, tanto a las del mamotreto de gobierno llamado \u2018De Reconstrucci\u00f3n Nacional\u2019, que,&nbsp; con el apoyo de los gringos y en el curso de la Revoluci\u00f3n de Abril de 1965&nbsp;<em>-finalizada unos a\u00f1os atr\u00e1s-<\/em>&nbsp; impuso a sangre y fuego en la \u2018Zona Norte\u2019 el tristemente recordado \u2018Cord\u00f3n de Seguridad\u2019, como tambi\u00e9n al de la mal llamada&nbsp;<em>Paz,&nbsp;<\/em>ep\u00edteto con el que, indebidamente, se&nbsp; ha denominado al que rige los destinos de la Naci\u00f3n, en estos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre la abigarrada muchedumbre que espera con ansias la llegada del imponente armatoste, se destaca la espigada figura de \u2018La Jab\u00e1\u2019, una hembra de armas tomar, quien arrastra un historial de larga data en asuntos de refriegas, escaramuzas, enredos de \u00edndole pol\u00edtica y, por encima de todo, regodeos libertinos en asuntos del amor. Y, como tal, fiel conocedora de las enmara\u00f1adas pasiones que, por lo general, arropan a cualquier miembro del denominado \u2018sexo fuerte\u2019 que se ponga al alcance de su f\u00e9rula.<\/p>\n\n\n\n<p>Como es usual en ella, sin respetar filas, ordenanzas ni jerarqu\u00edas, tan pronto se estaciona el veh\u00edculo, a fuerza de coraje m\u00e1s que por efecto de su anatom\u00eda, se abre paso entre el gent\u00edo; En breve, se encuentra ubicada en el tope de la l\u00ednea, demandando para s\u00ed y para otros que no pueden&nbsp;<em>-ni deben-<\/em>&nbsp;estar en este escenario, la cuota del clientelismo y apaciguamiento pol\u00edtico que, por efecto de la pol\u00edtica de la entrega de las ominosas \u2018funditas\u2019, viene aplicando el r\u00e9gimen de Joaqu\u00edn Balaguer entre los sectores humildes, como forma de mitigar, por un lado, el hambre en el seno de la poblaci\u00f3n, y por el otro, disolver o disminuir los \u00e1nimos peleoneros y de rebeld\u00eda que tantos sobresaltos le han dado al gobernante, desde sus tiempos de corifeo y continuador del Trujillato.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin dejarse presionar por los vocingleros que reclaman y maldicen a sus espaldas, la mujer recibe, como siempre, una generosa y bien equipada raci\u00f3n, adem\u00e1s de otras m\u00e1s que, por efecto de la insinuaci\u00f3n de sus encabritados encantos, pudo arrancar de manos de los alelados repartidores de las fundas de comida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y haciendo mutis a las insinuaciones procaces y los encendidos comentarios con que se dirigen a ella los libidinosos militares que custodian el cami\u00f3n, m\u00e1s empe\u00f1ados en intentar manosearle las t\u00fargidas y a\u00fan provocativas carnes que en cumplir su cometido, se aleja del escenario a paso doble, satisfecha del bot\u00edn obtenido y guardando en sus adentros el recato por las acciones que debe encaminar, en la actualidad, en aras de subsistir, con ciertos niveles de dignidad, sin abandonar, en lo fundamental, los principios que tanto ella como otras cong\u00e9neres y \u2018colegas del oficio\u2019 han sabido mantener en alto, desde aquellos \u00e1lgidos d\u00edas de la Guerra Patria.<\/p>\n\n\n\n<p>De m\u00e1s en m\u00e1s, los pasos le alejan del ruidoso enjambre humano que medra en las m\u00faltiples filas en busca de alimentos.&nbsp;<em>\u2018Le cogemos las funditas y no somos reformistas\u2019,<\/em>&nbsp;fue la \u2018l\u00ednea\u2019,&nbsp;<em>sotto voce<\/em>, que baj\u00f3 el Partido, a lo interno de su militancia. Y, obediente a ella,&nbsp;<em>La Jab\u00e1<\/em>&nbsp;encamina su misi\u00f3n sin inmutarse ante las recriminaciones de quienes le miran con la rabiza del ojo y desdicen a sus espaldas, catalog\u00e1ndola de tr\u00e1nsfuga, traicionera y&nbsp;<em>come com\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella, m\u00e1s que nadie sabe que, en esta ocasi\u00f3n como en otras muchas que la gente ni se imagina, sobre sus hombros ha descansado la enjundiosa tarea de echar mano a la mayor cantidad posible de las d\u00e1divas que ofrece el Estado&nbsp;<em>-y que, en definitiva son sufragadas con los recursos del pueblo-<\/em>, para aligerar las penurias de su gente, de antiguos participantes en la contienda y de aguerridos dirigentes pol\u00edticos y estudiantiles del presente que se baten, d\u00eda a d\u00eda, en las calles, los clubes culturales y progresistas, los sindicatos, liceos, la universidad y la direcci\u00f3n partidaria, en un frente com\u00fan contra el opresivo r\u00e9gimen balaguerista, que corrompe, asesina y mata a la poblaci\u00f3n militante.<\/p>\n\n\n\n<p>Al tiempo en que cavila en estas reflexiones, con decididas pisadas se encamina por una discreta calleja del Ensanche Espaillat, en donde le espera un reducido pero din\u00e1mico grupo de activistas pol\u00edticos de la barriada, para dar curso, con todo el sigilo que las circunstancias permitan, a la distribuci\u00f3n equitativa, entre la gente humilde del sector, de las raciones alimenticias arrancadas, en el buen decir de las circunstancias,&nbsp;<em>al sistema de oprobio que rige en la Naci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Intensas bocanadas del cigarrillo que mantiene terciado entre sus labios dan vida a errantes volutas de humo, que se elevan por encima de su cabeza, cubri\u00e9ndole el rostro de caprichosas expresiones en las que influye m\u00e1s el recuerdo de a\u00f1os idos que la simple y, en cierto modo, acomodaticia pincelada, que caracteriza el presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y deja divagar sus pensamientos hacia \u00e9pocas pasadas, esfuerzos y hero\u00edsmos, basados en el logro de un ideal.<\/p>\n\n\n\n<p>-IV-<\/p>\n\n\n\n<p>\u2018Un at\u00edpico Comando\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>En la planificaci\u00f3n, ejecuci\u00f3n y sostenimiento de la Guerra de Abril de 1965, jug\u00f3 un papel decisivo y singular la integraci\u00f3n a la lucha armada de los pundonorosos y valientes Soldados de la Patria, los aguerridos militantes pol\u00edticos de avanzada que junto al pueblo llano integraron los Comandos Constitucionalistas,&nbsp; los combatientes de otros pa\u00edses, que se integraron a la revuelta en un bello gesto de solidaridad para con los dominicanos, los \u2018Palomos\u2019&nbsp;<em>\u2013mozalbetes de mediana edad, adiestrados en labores de infiltraci\u00f3n y sabotaje en las filas enemigas-<\/em>, ancianos y veteranos de otras heroicas jornadas de lucha, los artistas del \u2018Frente Cultural\u2019, los periodistas, locutores, intelectuales y empresarios progresistas, los m\u00e9dicos, obreros portuarios y de la construcci\u00f3n, enfermeras y un sinn\u00famero de integrantes de diversos grupos sociales y laborales.<\/p>\n\n\n\n<p>Igual singularidad la constituy\u00f3 la integraci\u00f3n de una inmensa cantidad de mujeres, quienes de manera decisiva se sumaron, unas en la ense\u00f1anza y otras en el aprendizaje de las artes de la guerra, en la Academia Militar 24 de Abril; Y otras m\u00e1s en las jornadas de protesta, preparaci\u00f3n y trasiego de municiones, la confecci\u00f3n de uniformes y en las diferentes labores de avituallamiento y soporte a los combatientes, en apoyo al desarrollo de la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, en adici\u00f3n a los casos anteriores, de igual manera estuvieron presentes en la revuelta&nbsp;<em>\u00e9sas otras mujeres<\/em>&nbsp;a las que nos hemos venido refiriendo, que tambi\u00e9n merecen ser reconocidas y honradas dignamente, sin remilgos ni poses.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque ofrendaron sus encantos, su pudor, su juventud y sus ilusiones, en aras de la reivindicaci\u00f3n de la Patria mancillada.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque pusieron sus vidas en peligro y, en muchos casos, pagaron caro por su arrojo y osad\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque,&nbsp;<em>el amor y las banderas resisten m\u00e1s all\u00e1 de las batallas,&nbsp;&nbsp;<\/em>(Ren\u00e9 del Risco)&nbsp; muchas de las que sobrevivieron &#8211;<em>La Jab\u00e1, entre ellas<\/em>-, a\u00fan deambulan por ah\u00ed,&nbsp; orgullosas de su participaci\u00f3n, pero olvidadas y discriminadas, cual si no hubiesen existido nunca.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Borradas del mapa<\/em>, como dir\u00edan algunos. Ignoradas por la traza de los tiempos. Por la ingratitud de los hombres. Por el acomodo en los enfoques de cronistas e&nbsp;<em>historiadores<\/em>&nbsp;de doble moral, que pretenden ver&nbsp; el lado convencional de la asonada de Abril de 1965 y el aporte de&nbsp;<em>s\u00f3lo algunas<\/em>&nbsp;de sus destacadas participantes<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;Con el tierno calificativo de \u2018Las muchachas\u2019, acostumbran referirse a aquellas milicianas de su predilecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Despreciadas en base a los requerimientos y principios \u2018morales\u2019 de quienes consideran&nbsp;<em>-tanto hombres como mujeres-<\/em>&nbsp;que la participaci\u00f3n de estas&nbsp; insignes combatientes debe ser silenciada o, por lo menos, minimizada y mantenida en \u2018perfil bajo\u2019, en atenci\u00f3n a espurios e hip\u00f3critas criterios convencionales, propios de una sociedad en decadencia, que no respeta los c\u00f3digos de la veneraci\u00f3n al ejemplo y el hero\u00edsmo; Una sociedad que reniega de sus leg\u00edtimos paradigmas al tiempo que ensucia los r\u00f3tulos de las calles con los nombres de toda clase de entreguistas y traidores a la Patria, cuyo reposo eterno debe ser el zafac\u00f3n de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>En el fragor de la lucha y para la posteridad,&nbsp;<em>\u00e9sas otras mujeres de Abril<\/em>&nbsp;se dieron a conocer con el mote de&nbsp;<em>\u2018El Comando de los Cueros\u2019<\/em>. Su ejemplo no debe seguir siendo ignorado. A investigadores y estudiosos de nuestra historia, -cr\u00edticos, objetivos y desapasionados-, les corresponde rescatar y poner en su justo lugar, para conocimiento de la generaci\u00f3n del presente y el porvenir, las identidades, las virtudes y el innegable aporte de esas hero\u00ednas, que lucharon en defensa de su pueblo, con bravura de leyenda y desde el anonimato.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Aunque algunos \u2018sepulcros blanqueados\u2019 se ruboricen y se rasguen las vestiduras al escuchar estos relatos!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-V-<\/p>\n\n\n\n<p>Una historia digna de ser contada.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el fondo de un polvoriento ba\u00fal escondido en un olvidado rinc\u00f3n del sentimiento, un buen d\u00eda entr\u00e9 en conocimiento de retazos aislados&nbsp; de esta demoledora gesta que, dada su relevancia, amerita ser difundida, para conocimiento de todos. Al tiempo que iba hilvanando la trama y empatando detalles, se agigantaba en mi interior el respeto y la admiraci\u00f3n por aquella mujer que, con mirada vidriosa y ojos gastados por el paso de los a\u00f1os, intentaba sostener en mi presencia un poco del glamour y el encanto que, evidentemente, exhibi\u00f3 entre todos los de su entorno, en sus tiempos de vodevil y amplio dominio de la pasarela.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa matrona de huidiza mirada, a quien dediqu\u00e9 sucesivas jornadas de di\u00e1logos casuales en los que desestim\u00e9 la metodolog\u00eda acad\u00e9mica de la entrevista, a fin de no incurrir en preguntas directas ni cuestionamientos que pudiesen herir susceptibilidades y despertar pecaminosos fantasmas del pasado, se volc\u00f3 en detalles, minucias y testimonios que, en cierto modo, antes que aprendiz de periodista, me hicieron sentir como oficiante a cargo de un confesionario.<\/p>\n\n\n\n<p>Sumido, como lo estaba, en terreno turbulento, y conocedor del urticante efecto que tales asuntos despiertan en el seno de ciertos encopetados miembros de la \u2018alta sociedad\u2019, me fui adentrando en aquel inextricable torbellino de verdades que solo unos cuantos llegaron a conocer, en detalles; y que, por la crudeza de los temas en cuesti\u00f3n, dif\u00edcilmente podr\u00edan ser esbozados con profusi\u00f3n de datos en escritos destinados al consumo del gran p\u00fablico lector.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta y otras razones que no viene al caso escudri\u00f1ar ni batir ahora, lanza en ristre y a la manera de aquel caballero de las causas perdidas, he dado en asumir, tard\u00edamente, la palabra empe\u00f1ada, anos ha, en momentos en que solo me impulsaba la emoci\u00f3n por redactar la cr\u00f3nica de una demoledora trama que podr\u00eda constituir el motivo de una descollante calificaci\u00f3n, en las clases de periodismo investigativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas verdades amargas, contadas a viva voz por una de&nbsp;<em>esas otras mujeres de Abril<\/em>&nbsp;de las que nunca nadie quiso acordarse, a pesar de que lo dieron todo por su pa\u00eds, son las que expongo en esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con pelos y se\u00f1ales. Sin agregar nada ni quitarles un \u00e1pice. Porque&nbsp;<em>la verdad siempre es revolucionaria<\/em>&nbsp;y hay diversas maneras de amar a la patria, el deber impone dar a conocer tales hechos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta, sin m\u00e1s acomodos, es la historia detr\u00e1s del relato.<\/p>\n\n\n\n<p>SERGIO HIPOLITO REYES ARRIAGA<\/p>\n\n\n\n<p><a target=\"_blank\" href=\"mailto:sergioreyes1306@gmail.com\" rel=\"noreferrer noopener\">sergioreyes1306@gmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SERGIO REYES II. Escritor costumbrista, investigador hist\u00f3rico, activista cultural y comunicador. Sergio Reyes II. Santo Domingo, A\u00f1o Cero; Combatientes en territorio usurpado por el invasor. 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