{"id":530649,"date":"2024-05-14T11:14:03","date_gmt":"2024-05-14T15:14:03","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=530649"},"modified":"2024-05-14T11:14:10","modified_gmt":"2024-05-14T15:14:10","slug":"en-la-vejez-no-me-abandones-mensaje-del-papa-francisco-para-la-iv-jornada-mundial-de-los-abuelos-y-los-mayores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=530649","title":{"rendered":"\u201cEn la vejez no me abandones\u201d mensaje del Papa Francisco para la IV Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores"},"content":{"rendered":"\n<p>diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<p>Vaticano, 14 de mayo,2024, Aciprensa.-\u2002El Vaticano ha publicado hoy el mensaje del Papa Francisco para la IV Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores, que se celebrar\u00e1 el domingo 28 de julio de 2024 bajo el t\u00edtulo \u201cEn la vejez no me abandones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, el mensaje completo del Santo Padre:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEn la vejez no me abandones\u201d (cf. Sal 71,9)\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dios nunca abandona a sus hijos. Ni siquiera cuando la edad avanza y las fuerzas flaquean,&nbsp; cuando aparecen las canas y el estatus social decae, cuando la vida se vuelve menos productiva y&nbsp; corre el peligro de parecernos in\u00fatil. \u00c9l no se fija en las apariencias (cf.&nbsp;<em>1 S&nbsp;<\/em>16,7) y no desde\u00f1a&nbsp; elegir a aquellos que para muchos resultan irrelevantes. No descarta ninguna piedra, al contrario, las&nbsp; m\u00e1s \u201cviejas\u201d son la base segura sobre las que se pueden apoyar las piedras \u201cnuevas\u201d para construir&nbsp; todas juntas el edificio espiritual (cf.&nbsp;<em>1 P&nbsp;<\/em>2,5).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Sagrada Escritura, en su conjunto, es una narraci\u00f3n del amor fiel del Se\u00f1or, del que\u00a0 emerge una certeza consoladora: Dios sigue mostr\u00e1ndonos su misericordia, siempre, en cada etapa\u00a0 de la vida, y en cualquier condici\u00f3n en la que nos encontremos, incluso en nuestras traiciones. Los\u00a0 salmos est\u00e1n llenos del asombro del coraz\u00f3n humano frente a Dios, que nos cuida a pesar de nuestra\u00a0 peque\u00f1ez (cf.\u00a0<em>Sal\u00a0<\/em>144,3-4); nos aseguran que Dios nos ha plasmado en el seno materno (cf.\u00a0<em>Sal\u00a0<\/em>139,13) y que no entregar\u00e1 nuestra vida a la muerte (cf.\u00a0<em>Sal\u00a0<\/em>16,10). Por tanto, podemos tener la\u00a0 certeza de que tambi\u00e9n estar\u00e1 cerca de nosotros durante la ancianidad, tanto m\u00e1s porque en la Biblia\u00a0 envejecer es signo de bendici\u00f3n.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, en los salmos encontramos adem\u00e1s esta sentida s\u00faplica al Se\u00f1or: \u00abNo me&nbsp; rechaces en el tiempo de mi vejez\u00bb (<em>Sal&nbsp;<\/em>71,9). Una expresi\u00f3n fuerte, muy cruda. Nos lleva a pensar&nbsp; en el sufrimiento extremo de Jes\u00fas que exclam\u00f3 en la cruz: \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has&nbsp; abandonado?\u00bb (<em>Mt&nbsp;<\/em>27,46).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la Biblia, pues, hallamos la certeza de la cercan\u00eda de Dios en cada etapa de la vida y, al&nbsp; mismo tiempo, encontramos el miedo al abandono, particularmente en la vejez y en el momento del&nbsp; dolor. No se trata de una contradicci\u00f3n. Mirando a nuestro alrededor no nos resulta dif\u00edcil&nbsp; comprobar c\u00f3mo esas expresiones reflejan una realidad m\u00e1s que evidente. Con mucha frecuencia la&nbsp; soledad es la amarga compa\u00f1era de la vida de los que como nosotros son mayores y abuelos. Siendo&nbsp; obispo de Buenos Aires, muchas veces tuve ocasi\u00f3n de visitar residencias de ancianos y me di&nbsp; cuenta de las pocas visitas que recib\u00edan esas personas; algunos no ve\u00edan a sus seres queridos desde&nbsp; hac\u00eda muchos meses.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las causas de esa soledad son m\u00faltiples. En muchos pa\u00edses, sobre todo en los m\u00e1s pobres,\u00a0 los ancianos est\u00e1n solos porque sus hijos se han visto obligados a emigrar. Pienso tambi\u00e9n en las\u00a0 numerosas situaciones de conflicto; cu\u00e1ntos ancianos se quedan solos porque los hombres \u2014 j\u00f3venes y adultos\u2014 han sido llamados a combatir y las mujeres, sobre todo las madres con ni\u00f1os\u00a0 peque\u00f1os, dejan el pa\u00eds para dar seguridad a los hijos. En las ciudades y en los pueblos devastados\u00a0 por la guerra, muchas personas mayores se quedan solas, como \u00fanicos signos de vida en zonas\u00a0 donde parece reinar el abandono y la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras partes del mundo, adem\u00e1s, existe una falsa&nbsp; creencia, muy enraizada en algunas culturas locales, que genera hostilidad respecto a los ancianos,&nbsp; acusados de recurrir a la brujer\u00eda para quitar energ\u00edas vitales a los j\u00f3venes; de modo que, en caso de&nbsp; que una muerte prematura, una enfermedad o una suerte adversa afecte a un joven, la culpa recae&nbsp; sobre alg\u00fan anciano. Esta mentalidad se debe combatir y erradicar. Es uno de esos prejuicios&nbsp; infundados, de los que la fe cristiana nos ha liberado, que alimenta persistentes conflictos&nbsp; generacionales entre j\u00f3venes y ancianos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo pensamos bien, esta acusaci\u00f3n dirigida a los mayores de \u201crobar el futuro a los j\u00f3venes\u201d&nbsp; est\u00e1 muy presente hoy en todas partes. Esta tambi\u00e9n se encuentra, bajo otras formas, en las&nbsp; sociedades m\u00e1s avanzadas y modernas. Por ejemplo, hoy en d\u00eda est\u00e1 muy extendida la creencia de&nbsp; que los ancianos hacen pesar sobre los j\u00f3venes el costo de la asistencia que ellos requieren, y de&nbsp; esta manera quitan recursos al desarrollo del pa\u00eds y, por ende, a los j\u00f3venes. Se trata de una&nbsp; percepci\u00f3n distorsionada de la realidad. Es como si la supervivencia de los ancianos pusiera en&nbsp; peligro la de los j\u00f3venes. Como si para favorecer a los j\u00f3venes fuera necesario descuidar a los&nbsp; ancianos o, incluso, eliminarlos. La contraposici\u00f3n entre las generaciones es un enga\u00f1o y un fruto&nbsp; envenenado de la cultura de la confrontaci\u00f3n. Poner a los j\u00f3venes en contra de los ancianos es una&nbsp; manipulaci\u00f3n inaceptable; \u00abest\u00e1 en juego la unidad de las edades de la vida, es decir, el real punto&nbsp; de referencia para la comprensi\u00f3n y el aprecio de la vida humana en su totalidad\u00bb (<em>Catequesis&nbsp;<\/em>23&nbsp; febrero 2022).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El salmo citado anteriormente \u2014en el que se suplica no ser abandonados en la vejez\u2014 habla\u00a0 de una conspiraci\u00f3n que ci\u00f1e la vida de los ancianos. Parecen palabras excesivas, pero\u00a0 comprensibles si se considera que la soledad y el descarte de los mayores no son casuales ni\u00a0 inevitables, son m\u00e1s bien fruto de decisiones \u2014pol\u00edticas, econ\u00f3micas, sociales y personales\u2014 que\u00a0 no reconocen la\u00a0<em>dignidad infinita\u00a0<\/em>de toda persona \u00abm\u00e1s all\u00e1 de toda circunstancia y en cualquier\u00a0 estado o situaci\u00f3n en que se encuentre\u00bb (Decl.\u00a0<em>Dignitas infinita<\/em>, 1). Esto sucede cuando se pierde el\u00a0 valor de cada uno y las personas se convierten en una mera carga onerosa, en algunos casos\u00a0 demasiado elevada. Lo peor es que, a menudo, los mismos ancianos terminan por someterse a esta\u00a0 mentalidad y llegan a considerarse como un peso, deseando ser los primeros en hacerse a un lado.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, hoy son muchas las mujeres y los hombres que buscan la propia realizaci\u00f3n&nbsp; personal llevando una existencia lo m\u00e1s aut\u00f3noma y desligada de los dem\u00e1s que sea posible. Las pertenencias comunes est\u00e1n en crisis y se afirman las individualidades; el pasaje del \u201cnosotros\u201d al&nbsp; \u201cyo\u201d se muestra como uno de los signos m\u00e1s evidentes de nuestro tiempo. La familia, que es la&nbsp; primera y la m\u00e1s radical oposici\u00f3n a la idea de que podemos salvarnos solos, es una de las v\u00edctimas&nbsp; de esta cultura individualista. Pero cuando se envejece, a medida que las fuerzas disminuyen, el&nbsp; espejismo del individualismo, la ilusi\u00f3n de no necesitar a nadie y de poder vivir sin v\u00ednculos se&nbsp; revela tal cual es: uno se encuentra en cambio teniendo necesidad de todo, pero ya solo, sin ninguna&nbsp; ayuda, sin tener a alguien con quien poder contar. Es un triste descubrimiento que muchos hacen&nbsp; cuando ya es demasiado tarde.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La soledad y el descarte se han vuelto elementos recurrentes en el contexto en el que&nbsp; estamos inmersos. Estos tienen m\u00faltiples ra\u00edces: en algunos casos son el fruto de una exclusi\u00f3n&nbsp; programada, una especie de triste \u201ccomplot social\u201d; en otros casos se trata lamentablemente de una&nbsp; decisi\u00f3n propia. Otras veces tambi\u00e9n se los sufre fingiendo que se trate de una elecci\u00f3n aut\u00f3noma.&nbsp; Estamos perdiendo cada vez m\u00e1s \u201cel sabor de la fraternidad\u201d (Carta enc.&nbsp;<em>Fratelli tutti<\/em>, 33) e incluso&nbsp; nos cuesta imaginar algo diferente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En muchos ancianos podemos advertir ese sentimiento de resignaci\u00f3n del que habla el libro&nbsp; de Rut, cuando relata que la anciana Noem\u00ed \u2014despu\u00e9s de la muerte del marido y de los hijos\u2014 invit\u00f3 a sus nueras, Orp\u00e1 y Rut, a regresar a sus pa\u00edses de origen y a sus casas (cf.&nbsp;<em>Rut&nbsp;<\/em>1,8). Noem\u00ed&nbsp; \u2014como tantos ancianos de hoy\u2014 teme quedarse sola, pero no consigue imaginar algo distinto.&nbsp; Como viuda, es consciente de valer poco ante la sociedad y est\u00e1 convencida de ser un peso para&nbsp; esas dos j\u00f3venes que, al contrario de ella, tienen toda la vida por delante. Por eso piensa que sea&nbsp; mejor hacerse a un lado y ella misma invita a las j\u00f3venes nueras a dejarla y a construir su futuro en&nbsp; otros lugares (cf.&nbsp;<em>Rut&nbsp;<\/em>1,11-13). Sus palabras son un concentrado de convenciones sociales y&nbsp; religiosas que parecen inmutables y que marcan su destino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El relato b\u00edblico nos presenta en este momento dos opiniones diferentes frente a la invitaci\u00f3n\u00a0 de Rut y, por tanto, frente a la vejez. Una de las dos nueras, Orp\u00e1, que le tiene cari\u00f1o a Noem\u00ed, con\u00a0 un gesto afectuoso la besa, pero acepta lo que ella tambi\u00e9n cree que es la \u00fanica soluci\u00f3n posible y sigue su propio camino. Rut, en cambio, no se separa de Noem\u00ed y le dirige palabras sorprendentes:\u00a0 \u201cNo insistas en que te abandone\u201d (<em>Rut\u00a0<\/em>1,16). No tiene miedo de desafiar las costumbres y la opini\u00f3n\u00a0 com\u00fan, siente que esa mujer anciana la necesita y, con valent\u00eda, permanece a su lado, dando inicio a\u00a0 una nueva traves\u00eda para ambas. A todos nosotros \u2014acostumbrados a la idea de que la soledad es un\u00a0 destino inevitable\u2014 Rut nos ense\u00f1a que a la s\u00faplica \u201c\u00a1no me abandones!\u201d es posible responder \u201c\u00a1no\u00a0 te abandonar\u00e9!\u201d. No duda en trastocar lo que parece una realidad inmutable, \u00a1vivir solos no puede\u00a0 ser la \u00fanica alternativa! No es casualidad que Rut \u2014la que se qued\u00f3 acompa\u00f1ando a la anciana\u00a0 Noem\u00ed\u2014 sea un antepasado del Mes\u00edas (cf.\u00a0<em>Mt\u00a0<\/em>1,5), de Jes\u00fas, el Emanuel, Aquel que es \u201cDios con\u00a0 nosotros\u201d, Aquel que lleva la cercan\u00eda y la proximidad de Dios a todos los hombres, de todas las\u00a0 condiciones y de todas las edades.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La libertad y la valent\u00eda de Rut nos invitan a recorrer un camino nuevo. Sigamos sus pasos,&nbsp; hagamos el viaje junto a esta joven mujer extranjera y a la anciana Noem\u00ed, no tengamos miedo de&nbsp; cambiar nuestras costumbres y de imaginar un futuro distinto para nuestros ancianos. Nuestro&nbsp; agradecimiento se dirige a todas esas personas que, aun con muchos sacrificios, han seguido&nbsp; efectivamente el ejemplo de Rut y se est\u00e1n ocupando de un anciano, o sencillamente muestran cada&nbsp; d\u00eda su cercan\u00eda a parientes o conocidos que no tienen a nadie. Rut eligi\u00f3 estar cerca de Noem\u00ed y fue&nbsp; bendecida con un matrimonio feliz, una descendencia y una tierra. Esto vale siempre y para todos:&nbsp; estando cerca de los ancianos, reconociendo el papel insustituible que estos tienen en la familia, en&nbsp; la sociedad y en la Iglesia, tambi\u00e9n nosotros recibiremos muchos dones, muchas gracias, muchas&nbsp; bendiciones.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En esta IV Jornada Mundial dedicada a ellos, no dejemos de mostrar nuestra ternura a los\u00a0 abuelos y a los mayores de nuestras familias, visitemos a los que est\u00e1n desanimados o que ya no\u00a0 esperan que un futuro distinto sea posible. A la actitud ego\u00edsta que lleva al descarte y a la soledad\u00a0 contrapongamos el coraz\u00f3n abierto y el rostro alegre de quien tiene la valent\u00eda de decir \u201c\u00a1no te\u00a0 abandonar\u00e9!\u201d y de emprender un camino diferente. A todos ustedes, queridos abuelos y mayores, y a cuantos los acompa\u00f1an, llegue mi\u00a0 bendici\u00f3n junto con mi oraci\u00f3n. Tambi\u00e9n a ustedes les pido, por favor, que no se olviden de rezar\u00a0 por m\u00ed.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong><br>El Papa Francisco, nacido el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires (Argentina), es el primer Papa latinoamericano en la historia de la Iglesia Cat\u00f3lica, asumiendo el papado el 13 de marzo de 2013. Su estilo cercano y su \u00e9nfasis en la misericordia han dejado una marca distintiva en su pontificado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>diariodominicano.com Vaticano, 14 de mayo,2024, Aciprensa.-\u2002El Vaticano ha publicado hoy el mensaje del Papa Francisco para la IV Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores, que se celebrar\u00e1 el domingo 28 de julio de 2024 bajo el t\u00edtulo \u201cEn la vejez no me abandones\u201d. 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